Ya mismo
Deseas comenzar de nuevo toda tu vida.
Pues no esperes más. Eres tan capaz como
cualquier otro ser humano.
Disminuye tu ración de alimentos a la mitad.
Es suficiente.
Que tu alimento sea natural.
Camina el doble.
Haz algo con tus manos.
Destruye todo lo que tu cerebro está produciendo,
y reconstrúyelo totalmente nuevo.
Habla lo menos posible,
sobre todo de ti mismo
y de la vida privada
de las demás personas.
No te entrometas en la vida
de los que te rodean.
Vive tu propia vida
y deja que cada cual vida la suya propia.
No eres dueño de nadie,
y nadie es tu dueño.
El amor no nos da
derechos ni deberes.
Escucha a todos,
pero no sólo con los oídos,
sino también con tus sentimientos,
si no has permitido que esta torpe civilización
te los haya destruido por completo
(tanto los oídos como los sentimientos).
A solas mira frecuentemente al horizonte,
así no olvidarás que aún,
el cielo se puede unir con la tierra.
No pretendas ver nada,
mira atenta y espontáneamente todo aquello
que vaya surgiendo
en cada uno de tus momentos.
No busques escuchar nada,
solo escucha con tranquilidad,
sin formar parte de la confusión,
el chisme, el ruido,
y la trivial frivolidad que te rodea.
El silencio también puede curarte.
Piensa si todo lo que posees
es realmente necesario para tu supervivencia.
Piensa porqué no eres capaz de gozar
con la simple satisfacción de tus necesidades.
Piensa alguna vez, muy seriamente,
si algo de lo que haces,
(o la manera en que lo haces)
está destruyendo tu serenidad y tu alegría.
Recuerda que tu tranquilidad
y tu capacidad de gozar son muy importantes
para el bienestar de los que te rodean.
Acepta a todos tal cual son,
no pretendas cambiar a nadie,
pero no temas ser diferente a ellos.
No busques causas
para alegrarte de estar vivo.
Todo se puede comenzar de nuevo.
¿Dónde?
¿Y dónde sino dentro de ti mismo?.

Vamos…
¡Salta ya mismo!


