Reflexión de vida – Compatibilidad
Somos compatibles?
Es difícil encontrar a una persona que comparta
nuestros sueños, gustos, deseos y sobre todo
una persona que desee una relación estable;
pero no es imposible.
A veces el amor aparece en el momento menos pensado
y lo que más cuesta es mantener vivo ese sentimiento.

El tener gustos opuestos en algunos puntos de nuestras vidas,
lejos de crear inconvenientes,
puede convertirse en algo enriquecedor.
De hecho, en casi todas las parejas hay algún tipo de oposición.
Es lo lógico, porque tenemos subjetividades distintas,
ahora bien, las diferencias entre los miembros de la pareja
pueden ser fuente de satisfacción cuando en su relación
no habita la intolerancia, la intransigencia
ni el deseo de dominar al otro, porque de esto surgen la peleas.
La mayoría de discusiones que surgen
cuando se tienen gustos opuestos
es porque se crean lazos de dependencia tan fuertes
que se hace difícil comprender que lo más normal
es que haya discrepancias y gustos diferentes.
La sensación de asfixia o invasión se produce
cuando un miembro de la pareja se siente incapaz
de defender su propio espacio.
La pareja es el proyecto de compartir la vida con otro,
de acompañar y ser acompañado por ése al que hemos elegido
como pareja por razones que van más allá de la razón.
Esa fuerza desconocida que nos empuja a querer al otro
se basa en asociaciones misteriosas y, a veces, desconocidas,
porque son inconscientes.
Disfrutar de gustos y actitudes opuestas
puede cumplir una función importante
porque ese “desequilibrio” pone en marcha la ley de la compensación.
La compatibilidad es uno de los motores de la pareja,
de las emociones y, sobre todo, del amor Cuidar esa llama, mimarla,
protegerla y convertirla en una hoguera es la fórmula infalible
para que una relación no termine en la rutina.
Gary Chapman


