Poemas, relatos y cuentos

Reflexión de fortaleza – Amando a mi niño (3° entrega)

Amando a mi niño (III)

Esto supone dejar los hábitos de adulto
que sean una negación hacia mis sentimientos
por ejemplo sostener malas relaciones,
tener un trabajo que no me gusta, alcoholizarme.
Para eso empiezo a crear ambientes seguros
en los cuales experimento mis sentimientos,
lugares en que sienta placer,
mi cuarto, un parque,
espacios que me hagan sentir bien,
voy acumulando personas especiales,
me voy sintiendo libre, me siento yo.

niñointer

Mi niño no va a aparecer al instante
a estado demasiado tiempo olvidado,
controlado, empecemos media hora por día,
no estar siempre ocupado,
muchas veces no sabrá que hacer.
En casi todo adulto hay un niño de 4 años
que está resentido,
uno de 5 que le gustan los juguetes,
uno de 10 que extraña a su madre
otro que le gusta estar con amigos.
La experiencia del niño que tenemos dentro es infinita,
está enterrada pero necesita amor
y un espacio seguro para su crecimiento.
Debo dejar que mi niño se exprese, grite, patee,
que exprese lo que en el pasado no pudo.
No quiero que nadie me critique,
sino que me amen confiando
en que yo encuentre mi propio camino.
Mi niño necesita llorar y gritar para dejar
que los nudos de tensión de su estómago se deshagan,
necesita que le diga que lo amo,
que le respete cuando está cansado y triste,
necesita hacerse regalos.
La responsabilidad es mía, mi segunda infancia
está aprendiendo que siempre hay una alternativa,
tal vez vuelva a los viejos patrones
o puedo quedarme en mi antiguo mundo,
mi primera infancia, si no le ofrezco alternativas.
Incluso una vez que estoy establecido
en el nuevo camino, los ecos de mi pasado
me presionan para que olvide a mi niño,
las voces interiores me llenan de culpa,
seguramente cuando mi primera niñez se repita
deberé hacer un esfuerzo adicional por amar a mi niño
para que no vuelva a sus caminos dolorosos.
Pero aprender que soy yo quien tiene el control.
Mi camino es reconquistar el poder
que le di a los demás para controlar y definir mi vida.
Cuando me siento abrumado,
desesperanzado, mi niño está pidiendo atención a gritos
llorando porque sabe que merece algo mejor.
Mi niño es el que siente esto porque no tuvo opciones
para satisfacer sus necesidades
y se convirtió en alguien sin esperanzas,
en mi niñez no fui poderoso ni independiente
si otros no satisfacían mis necesidades,
simplemente me quedaba frustrado,
no sabía que merecía algo más,
aprendí maneras de satisfacer a los demás
esperando que así me darían lo que quería,
ahora deseo conocer formas de agradarme a mí mismo,
sabiendo que puedo cuidar de las necesidades
de mi propio niño.
Cuando creo que no puedo,
sé que estoy viendo el mundo
con mis antiguos ojos de la infancia,
mi niño está esperando que le diga
que merece una alternativa…

Del libro “El niño mágico que hay dentro de ti”
Bruce Davis

Puedes ingresar tu dirección de correo para recibir Elixires en tu email:

Delivered by FeedBurner

Deja un comentario