Poemas, relatos y cuentos

Educación, texto – La eñe también es gente

Un manifiesto escrito por María Elena Walsh en el año 2006, en defensa de la vapuleada letra eñe. Símbolo identitario del idioma español, tiene su origen en la época medieval, ya que en los monasterios y después en las imprentas, se tenía la costumbre de economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado y colocación de caracteres. Por eso la secuencia “nn” se escribía con una línea pequeña llamada virgulilla o ápice, encima de una “n” de tamaño normal, lo que dio origen a la letra “ñ”.

La eñe también es gente

La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos.
Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses,
el unicornio. Todos evasores de la eñe. ¡Señoras, señores,
compañeros, amados niños!

la ñ

¡No nos dejemos arrebatar la eñe!
Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación
y admiración. Ya nos redujeron hasta la apócope.
Ya nos han traducido el pochoclo.
Y como éramos pocos, la abuelita informática
ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe
con su gracioso peluquín, el ~.
¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños?
¿Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes
y los ñacurutuces? ¿En los pagos de Añatuya
cómo cantarán Añoranzas?
¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo?
¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa,
aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio?
¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante
de la lengua guaraní?
“La ortografía también es gente”, escribió Fernando Pessoa.
Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones.
Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules,
como la W o la K. Otros, pobres morochos de Hispanoamérica,
como la letrita segunda, la eñe,
jamás considerada por los monóculos británicos,
que está en peligro de pasar al bando de los desocupados
después de rendir tantos servicios
y no ser precisamente una letra ñoqui.
A barrerla, a borrarla, a sustituirla,
dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas,
sólo porque la ñ da un poco de trabajo.
Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta.
Una letra española es un defecto más de los hispanos,
esa raza impura formateada y escaneada también
por pereza y comodidad.
Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños,
panameños. ¡Impronunciables nativos!
Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece,
esa letra con caperuza, algo muy pequeño,
pero menos ñoño de lo que parece.
Algo importante, algo gente, algo alma y lengua,
algo no descartable, algo propio y compartido
porque así nos canta.
No faltará quien ofrezca soluciones absurdas:
escribir con nuestro inolvidable César Bruto,
compinche del maestro Oski.
Ninios, suenios, otonio.
Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar,
salvo que la Madre Patria retroceda
y vuelva a llamarse Hispania.
La supervivencia de esta letra nos atañe,
sin distinción de sexos, credos ni programas de software.
Luchemos para no añadir más leña a la hoguera
dónde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter.
¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!
La eñe también es gente.

María Elena Walsh

Puedes ingresar tu dirección de correo para recibir Elixires en tu email:

Delivered by FeedBurner

Deja un comentario