Poemas, relatos y cuentos

Séneca y la felicidad

La felicidad verdadera

Busquemos algo bueno, no en apariencia, sino sólido y duradero,
y más hermoso por sus partes escondidas; descubrámoslo.
No está lejos: se encontrará; sólo hace falta saber
hacia dónde extender la mano; mas pasamos,
como en tinieblas, al lado de las cosas,
tropezando con las mismas que deseamos.

La sabiduría consiste en no apartarse de ella
y formarse según su ley y su ejemplo.
La vida feliz es, por tanto, la que está conforme con su naturaleza,
lo cual no puede suceder más que si, primero,
el alma está sana y en constante posesión de su salud;
en segundo lugar, si es enérgica y ardiente, magnánima y paciente,
adaptable a las circunstancias, cuidadosa sin angustia de su cuerpo
y de lo que le pertenece, atenta a las demás cosas
que sirven para la vida, sin admirarse de ninguna;
si usa de los dones de la fortuna, sin ser esclava de ellos.
Comprendes, aunque no lo añadiera, que de ello nace
una constante tranquilidad y libertad, una vez alejadas
las cosas que nos irritan o nos aterran;
pues en lugar de los placeres y de esos goces mezquinos y frágiles,
dañosos aún en el mismo desorden, nos viene
una gran alegría inquebrantable y constante,
y al mismo tiempo la paz y la armonía del alma,
y la magnanimidad con la dulzura,
pues toda ferocidad procede de debilidad.

Séneca

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Un comentario

  1. Creo que soy feliz cuando está todo en orden, pero ahi no se si confundo felicidad con tranquilidad, y es que en realidad no se si son muy diferentes, creo que se complementan una a la otra.
    No se si soy feliz, pero no soy infeliz, creo que teniendo metas y estando en armonía con tu entorno, fomenta la felicidad.

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