10 poemas de soledad

La soledad es un alejamiento que a veces ayuda a tener experiencias en las que no participan directamente otras personas y que con el tiempo enseña lo que fuiste, lo que eres y lo que serás.
Hoy les ofrecemos una selección de poemas de autores consagrados que han vivido la soledad y la convirtieron en prosa.

Ausencias

De los amigos que yo más quería
y en breve trecho me han abandonado,
se deslizan las sombras a mi lado,
escaso alivio a mi melancolía.

Se confunden sus voces con la mía
y me veo suspenso y desvelado
en el empeño de cruzar el vado
que me separa de su compañía.

Cedo a la invitación embriagadora,
y discurro que el tiempo se convierte
y acendra un infinito cada hora.

Y desbordo los límites, de suerte
que mi sentir la inmensidad explora
y me familiarizo con la muerte.

Autor: Alfonso Reyes

hombre solo0

Desdicha

Un día comprendió cómo sus brazos eran
Solamente de nubes;
Imposible con nubes estrechar hasta el fondo
Un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
Estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
Y como el mar un beso.
Pero él con sus labios,
Con sus labios no sabe sino decir palabras;
Palabras hacia el techo,
Palabras hacia el suelo,
Y sus brazos son nubes que transforman la vida
En aire navegable.

Autor: Luis Cernuda

Fuego mudo

A veces el silencio
convoca algarabías
parodias de coraje
espejismos de duende
tangos a contrapelo
desconsoladas rabias
pregones de la muerte
sed y hambre de vos

pero otras veces es
solamente silencio
soledad como un roble
desierto sin oasis
nave desarbolada
tristeza que gotea
alrededor de escombros
fuego mudo.

Autor: Mario Benedetti

Abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas

Abandonado por el cielo de la mañana y las estrellas,
por la hierba del verano y la fresca lluvia de la primavera,
por el manantial de todos los mortales.
Abandonado.

Todos han huido, todos mis amigos,
el viento del verano, la hierba cubierta de rocío en la
mañana,
el olor del bosque después de la lluvia, yo estoy
completamente solo,
todas las fuentes de vida han callado.
Abandonado, abandonado.

¡Por dónde va el camino hacia la oscuridad,
la misericordiosa, la blanda?
¡Dónde está la puerta de salida en el muro del país de la
vida,
la puerta baja, donde uno se doblega?

Autor: Pär Lagerkvist

Soledad, de Poesías

Cuando abatido dejo mi casa
Y al campo salgo, triste y sombrío,
Tal vez me quedo mirando al río,
Tal vez me quedo mirando al mar:
Como esa linfa que pasa y pasa,
Fueron mis dichas y mis venturas;
Como esas olas mis amarguras;
Que van y vienen sin descansar.

Mudo y absorto, solo y errante,
Ya en mí se cifra mi vida entera:
Nadie se cuida, nadie se entera
De los suspiros que al viento doy.
Ya no me queda ni un pecho amante
Que con sus penas mis penas junte.
Ni un dulce labio que me pregunte
De dónde vengo ni adónde voy.

Autor: Federico Balart

Breve romance de ausencia

Único amor, ya tan mío
que va sazonando el Tiempo
¡qué bien nos sabe la ausencia
cuando nos estorba el cuerpo!

Mis manos te han olvidado
pero mis ojos te vieron
y cuando es amargo el mundo
para mirarte los cierro.

No quiero encontrarte nunca,
que estás conmigo y no quiero
que despedace tu vida
lo que fabrica mi sueño.

Como un día me la diste
viva tu imagen poseo,
que a diario lavan mis ojos
con lágrimas tu recuerdo.

Otro se fue, que no tú,
amor que clama el silencio
si mis brazos y tu boca
con las palabras partieron.

Otro es éste, que no yo,
mudo, conforme y eterno
como este amor, ya tan mío
que irá conmigo muriendo.

Autor: Salvador Novo

La soledad

En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!
Abierto en mil heridas, cada instante,
cual mi frente,
tus olas van, como mis pensamientos,
y vienen, van y vienen,
besándose, apartándose,
en un eterno conocerse,
mar, y desconocerse.
Eres tú, y no lo sabes,
tu corazón te late y no lo siente…
¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!

Autor: Juan Ramón Jiménez

Intentas sonreír

Intentas sonreír
Y un soplo amargo asoma
Quieres decir amor y dices lejos
Ternura y aparecen dientes
Cansancio y saltan los tendones
Alguien dentro del pecho erige
Soledades
Clavos
Engaños
Fosos.
Alguien
Hermano de tu muerte
Te arrebata, te apresa, te desquicia,
Y tú, indefenso,
Estas cartas le escribes.

Autor: Raúl Gómez Jattin

Soledad

Mi madre debió llamarme
Soledad.

Nombre inmenso como el cielo;
nombre amargo como el mar.
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Soledad, porque mi boca
se ha olvidado de besar;
porque las rosas se mustian
sin abrirse en mi rosal,
mi madre debió llamarme
Soledad.

Un ángel negro, a mi vera,
siembra mis huertos de sal.
Jazmín que mi mano toca
no reflorece jamás.
Mi madre debió llamarme
Soledad.

Me llaman con otro nombre
que suena a plata y cristal.
Me llaman, mas no respondo;
pues, en mi lírico afán,
yo sé que debí llamarme
Soledad.

Soledad de noche oscura
que presagia tempestad.
Soledad de campo raso
sin un árbol ni un cantar.
Soledad de lo infinito:
Soledad de cielo y mar.
Soledad como la mía:
¡Soledad!.

Autora: Nelly Fonseca Recavarren

Con mi soledad

Por haber dormido tan a menudo con mi soledad
se ha convertido casi en una amiga, en una dulce costumbre.
No me deja ni un momento. Fiel como una sombra
me ha seguido por todas partes, por los cuatro rincones del mundo.

No, nunca estoy solo,
con mi soledad

Cuando se tiende en mi cama, la ocupa toda entera,
y pasamos largas noches, los dos, frente a frente.
Realmente no sé hasta dónde me seguirá esta cómplice.
Será preciso que me acostumbre o reaccione.

No, nunca estoy solo,
con mi soledad

Por su culpa he visto tanto que he llorado.
Si alguna vez la rechazo, nunca se rinde y,
aunque a veces prefiera el amor de alguna otra cortesana,
ella será, en mi último día, mi última compañera.

No, nunca estoy solo,
con mi soledad.

Autor: Georges Moustaki

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