Poemas, relatos y cuentos

Dejar la puerta abierta…

El amor es una fuente inagotable de reflexiones: profundas como la eternidad, altas como el cielo y grandiosas como el universo.
Alfred Victor De Vigny

Dejar la puerta abierta

Cuando uno de los miembros de la pareja deja de amar y decide alejarse, hay una persona que siente un gran dolor, y que siente el peso de la pérdida de una manera diferente. Esta persona es la que sigue amando, la que no puede comprender o, que si bien comprende lo que sucede, no lo entiende o se niega a entenderlo. De pronto debe asumir su vida, su pena, y elaborar el duelo. Es ahí cuando empezamos a comprender que a veces no podemos tener todo lo que queremos, y que la vida, o el mundo no era como lo imaginamos.

Soñamos con una vida en pareja, siempre sintiéndonos amados y amando, en terminar nuestra vida al lado de la persona amada, y así de sueño en sueño, un día nos despertamos ante esa realidad: Ya no nos aman, y nos llenamos de preguntas sin respuestas: ¿por qué? ¿cuándo?

Amar implica correr ese riesgo, y cuando se ama de verdad se sufre. Ante la pérdida debemos tratar de elaborar el duelo, y poco a poco lograr separarnos de lo que ya no está. Si no aprendemos a soltar, si no dejamos ir, si el apego puede más que nosotros y nos quedamos ahí atados, pegados a esos sueños, a esas fantasías, a esas ilusiones; el dolor crecerá sin parar y día a día nuestra tristeza, y nuestro sufrimiento serán los compañeros de ruta, de una ruta hacia la depresión, la falta de incentivo, y la falta de vida.

Cuesta soltar aquello que amamos, duele sentir que ya no somos amados, pero en ese dolor estamos creciendo y madurando y si aprendemos a soltar estamos dejando atrás una parte de nuestra historia y empezamos a abrirnos a lo diferente, a lo desconocido. Dejar ir es la clave, no es fácil, no es simple, y duele. Pero la vivencia normal de una pérdida tiene que ver justamente con animarse a vivir los duelos, con permitirse padecer el dolor como parte del camino. Y digo dolor y no el sufrimiento, porque sufrir es resignarse a quedarse amorosamente apegado a la pena.

“Quiero poder abrir la mano y soltar lo que hoy ya no está, lo que hoy ya no sirve, lo que hoy no es para mí, lo que hoy no me pertenece. No quiero retenerte, no quiero que te quedes conmigo porque yo no te dejo ir. No quiero que hagas nada para quedarte más allá de lo que quieras. Mientras yo deje la puerta abierta voy a saber que estás acá porque te quieres quedar, porque si te quisieras ir, ya te habrías ido…”

Jorge Bucay
Terapeuta y escritor argentino.

Permaneciendo abiertos al amor

Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes amamos, pero no podemos hacer nada: o las circunstancias no permiten que nos aproximemos, o la persona permanece cerrada ante cualquier gesto de solidaridad y apoyo.
Entonces sólo nos resta el amor. En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar sin esperar recompensas, ni cambios agradecimientos.
Si conseguimos actuar de esta manera, la energía del amor empieza a transformar el universo que nos rodea. Cuando esta energía aparece, siempre consigue realizar su trabajo.
“El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor”, Dice Henry Drummond.
El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo. ¿Qué sentimiento complejo es éste que – en el fondo – es la única razón para continuar vivos, luchando, procurando mejorar?
Sería una irresponsabilidad intentar definirlo; porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente consigo sentirlo. Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se producen films, se crean poesías, se tallan esculturas en madera o mármol, pero, a pesar de ello, todo lo que el artista puede transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en sí mismo.

No obstante, aprendí que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que tomamos; por lo tanto, es necesario tener el amor siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.
Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo.
Tomar la decisión que estábamos dejando para después. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en Paz. Exigir un derecho que tenemos.
Abrir una cuenta en el florista, que es más importante que la del joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada esté lejos, pero bajar su volumen cuando se halla cerca.
Saber decir “sí” y “no”, porque el amor lidia con todas Las energías del hombre.
Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos. No seguir ninguna receta, ni siquiera Las contenidas en este párrafo; porque el amor requiere creatividad.
Y cuando nada de eso sea posible, cuando lo que resta es apenas soledad, entonces acordarse de una historia que un lector me envió una vez:
“Una Rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna venía a posarse en sus pétalos.
La flor, sin embargo, continuaba soñando. Durante sus largas noches imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que venían a besarla cariñosamente. Así conseguía resistir hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del Sol.
Cierta noche, conociendo la soledad de la rosa , la luna preguntó:
- ¿Tú no estás cansada de esperar?
- Quizás. Pero tengo que seguir luchando.
-¿Por qué?
- Porque si no me abro, me marchitaré.”
En los momentos en que la soledad parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos.

Paulo Coelho

http://www.paulocoelho.com.br

Qué doloroso es amar…

Qué doloroso es amar…
¡Qué doloroso es amar…
y no poderlo decir!
Si es doloroso saber,
que va marchando la vida
como una mujer querida,
que jamás ha de volver.
Si es doloroso ignorar,
donde vamos a morir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Triste es ver que la mirada,
hacia el sol levanta el ciego;
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila,
a la luz indiferente
y saber que eternamente,
la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.

Pero si es triste mirar
y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Conocer que caminamos,
bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber donde vamos.
Ser un triste peregrino,
de la vida en los senderos,
no podernos detener,
por ir siempre prisioneros,
del amor o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
mas que al tiempo de morir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Vivir como yo soñando,
con cosas que nunca vi;
y seguir, seguir andando,
sin saber por qué motivo
ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo,
que pongan al cielo escalas
y ver, que nos faltan alas,
que nos remonten al cielo.
Más si es triste no gozar,
lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor,
que ver el alma morir,
prisionera de un amor
y no poderlo decir.

Joaquín Dicenta

Hambrientos de amor

No hay una gran diferencia en la realidad
de un país o de otro, porque son siempre personas
las que encontramos en todas partes.

Pueden verse diferentes o llevar otros trajes,
tener una educación o posición distinta.
Pero todas son iguales. Son personas a quienes amar.
Todas están hambrientas de amor.

Madre Teresa de Calcuta

El amor verdadero

El verdadero amor es una llama sagrada
Que arde eternamente,
Y nada puede opacar su brillo especial
O cambiar su destino!

El verdadero amor habla en tonos tiernos
Y escucha con el oído suave,
El amor verdadero da con el corazón abierto
Y el verdadero amor vence el temor
El verdadero amor no exige penas
y tampoco pone reglas.
Y el verdadero amor toma con manos suaves
los corazones que entrelaza…!!!

Bryan L. Harvey

Reflexión de amor – Cada corazón es un valle

El amor

El amor hay que aprenderlo; es el mayor arte que existe.
Aprende a amar.
Un gran amante siempre está dispuesto a dar amor
y no se preocupa si se lo devuelven o no.
Siempre es devuelto, esa es la naturaleza de las cosas.
Es como si vas a las montañas y cantas una canción,
y los valles responden.
¿Has visto un sitio con eco en las montañas,
en las colinas? Gritas y los valles gritan, o cantas
y los valles cantan. Cada corazón es un valle.
Si viertes tu amor en él, responderá.

La primera lección del amor es no pedir amor,
sino simplemente darlo. Da siempre.

Tu simplemente da y ya vendrá.

El amor tiene su propia felicidad intrínseca.
Sucede cuando amas. No hay necesidad de esperar el resultado.
Simplemente, empieza a amar.
Poco a poco verás que mucho más amor viene a ti.
Tan sólo amando uno ama y llega a saber lo que es el amor.
Igual que uno aprende a nadar nadando, amando uno ama.

No pierdas ninguna oportunidad de amar.
Incluso paseando por la calle puedes ser amoroso.
Incluso con un mendigo puedes ser amoroso.
No es necesario que tengas que darle algo;
puedes sonreir, al menos. No cuesta nada,
pero tu sonrisa misma abre tu corazón,
hace que tu corazón esté más vivo.

Toma a alguien de la mano, un amigo o un extraño.
No esperes pensando que sólo amarás cuando aparezca
la persona apropiada. Entonces la persona apropiada
no aparecerá nunca. Sigue amando. Cuando más amas,
mayor es la posibilidad de que aparezca la persona adecuada,
porque tu corazón comienza a florecer.
Y un corazón en flor atrae a muchas abejas, a muchos amantes.

Así que nunca confundas el amor con alguna otra cosa.
Si el amor es realmente amor…
¿A qué me refiero cuando digo “realmente amor”?
Quiero decir que con sólo estar en presencia del otro
te sientes feliz de repente, con sólo estar juntos
te sientes en éxtasis, la mera presencia del otro
llena algo profundo en tu corazón…
Algo empieza a cantar en tu corazón, entras en armonia.
La mera presencia del otro te ayuda a serenarte.
Te vuelves más individual, más centrado con los pies
más en el suelo. Entonces, eso es amor.

El amor no es una pasión, el amor no es una emoción.
El amor es una profunda, comprensión de que alguien,
de alguna manera te completa.
Alguien hace de ti un círculo completo.
La presencia del otro realza tu presencia, el amor
te da libertad para ser tú mismo; no es posesión.

Así que observa. Nunca pienses que el sexo es amor;
si no, serás engañado. Permanece alerta, y cuando empieces
a sentir con alguien que su presencia, su mera presencia
-nada más, no se necesita nada más; no pides nada-,
sólo su presencia, sólo lo que el otro es,
es suficiente para hacerte feliz…
algo empieza a florecer en ti, mil y un lotos florecen…
entonces estás enamorado, y entonces puedes pasar
por todas las dificultades que crea la realidad.
Muchas angustias, muchas ansiedades, serás capaz
de pasar por todas ellas, y tu amor florecerá más y más,
porque todas esas situaciones se volverán desafíos,
y tu amor, al superarlos, se hará más y más fuerte.

El amor es eternidad. Si está ahí, entonces sigue
creciendo y creciendo.
Conoce el principio pero no conoce un fin…

Osho