Todos Necesitamos Amor
Todos nosotros necesitamos amor.
El amor forma parte de la naturaleza humana,
tanto como comer, beber y dormir.
Muchas veces nos sentamos ante un
bonito atardecer, completamente solos, y pensamos:
“Nada de esto tiene importancia,
porque no puedo compartir toda esta belleza con nadie.”
En estos momentos, vale la pena preguntar:
¿cuántas veces nos han pedido amor,
y nosotros simplemente giramos la cara para otro lado?
¿Cuántas veces hemos tenido miedo de acercarnos a alguien,
y decirle, con todas las letras,
que estábamos enamorados?
Cuidado con la soledad.
Es tan viciosa como las drogas más peligrosas.
Si el atardecer ya no tiene sentido para ti,
sé humilde y parte en busca de amor.

Piensa que, así como otros bienes espirituales,
cuando más estés dispuesto a dar,
más recibirás a cambio.
Paulo Coelho
Café para Uno – Poldy Bird
Casi le pido al mozo “Dos cafés”.
Pero me dio un poco de vergüenza pensar que la gente se extrañaría
al ver la otra taza, frente a la silla vacía.
O que el mozo creyera que alguien faltó a la cita o me dejó plantada.
Así que dije: un café.
Y mientras revuelvo amorosamente la cucharita en el líquido humeante
me parece verte caminar entre las mesas sonriendo como siempre,
con tu casaca, el diario en una mano y mirando con tus ojos claros.
¿Cuánto tiempo hace que no nos encontramos?
¿Cuánto tiempo sin que alguien quiera saber cómo verdaderamente
me siento, qué me pása, cómo estoy?
Sin intentar juzgarme o reprocharme; sino simplemente entenderme.
Eso es lo que más extraño de tí: la comprensión.
Decirte todo. Confesarte aciertos y errores sin que te sobresaltes,
ni te enojes, ni me pidas explicaciones.
Algo se apuraba en mi pecho cuando te miraba las manos, con tus dedos manchados de nicotina, sensitivas y fuertes a la vez.
Manos que no se avergonzaron de cambiar pañales, de ayudarme
a lavar platos, de traerme un pequeño regalito, sólo de recuerdos.
Todos los amigos se acuerdan de tí y te echan de menos.
Algunos siguen viniendo a casa, otros no, pero sé que se acuerdan
y siempre te van a recordar.
No es necesario que te cuente las cosas en detalle, porque estás enterado
de todo, estoy segura! Y aunque quisiera hablarte las palabras se me ahogan en ese lago que inunda mi garganta. Se hunden allí, no salen.
Yo sé que estás sereno y suelto como antes.
Estás ahí, con una paz que suelta pajaritos de luz sobre las cosas.
Y me parece que si estás ahí, nada malo podrá sucederme,
porque no dejarías que nada malo me pasara.
Como el mar contra las rocas, estallan mis recuerdos.
Y hasta la última célula de mi cuerpo se siente desamparada en tu ausencia.
Nunca nadie me hizo sentir tan protegida, nunca nadie me ha vuelto
a dar paz.
A cada recuerdo lo subraya una línea azul de llanto y me la bebo
a sorbitos con el café.
No ví en qué momento te fuiste.
No oí tus pasos alejándose.
Me sequé las mejillas con las manos, llamé almozo, pagué, respiré hondo, observé la taza solitaria y salí.
Cada tanto entro a un café y pido “Un café para uno” y te convoco,
te siento frente a mí, te arranco de ese exilio que es la muerte y por un rato creo que la silla vacía se llena con tu presencia como un sueño.
Poldy Bird
Tal vez alguien me esté soñando

Tal vez alguien me esté soñando.
Por eso los gestos
Me salen tan blandos
Indefinidos,
A medio camino
Olvido la ruta,
Grotesco,
Cada segundo que pasa
Mis contornos se esfuman
Los hechos se me vuelven inciertos…
Tal vez aquel que me sueña,
Sobresaltado, de cuando en cuando
Despierta,
Y a la fuerza retoma su propia vida
Verdadera,
Por eso, a veces, me oscurezco
Y pendo como de un hilo de nieve
Que se derrite,
Sin poder saber
Si aquel que me sueña se dormirá alguna vez,
Si alguna vez me será dado que algo
me ocurra.
Ana Blandiana
¡¿DÓNDE?!
¿En qué mundo habrá fijado residencia
la idea que tenía de escribirte
un poema que influyera y decidirte
a que nunca quieras desunir nuestra existencia?
Vanamente lo busco en todas partes
y no hay rastros que sean buen indicio
para ir bien seguro hasta el inicio
del verso que empezaba el dulce arte.
Pero no dejaré que me doblegue
el olvido al que al final he de vencer
y aunque igual que Penélope deba tejer y destejer
así será hasta que este Ulises de su antro se despegue.
Autor: Juan Carlos Achiary
Nuestro beso…
Es mi aliento el que se reconoce en vos y no lo puedo evitar porque sos la parte de mí que mas ama.
Mis besos que no te di me dicen que te quiero con el Alma, y los que te di se acrecientan en mí ser y los saboreo todavía con la victoria de saber que entré en vos con mi espíritu y mi cuerpo que te adora.
Habrá algo más delicioso que besos tiernos que nos eternicen por el resto de los tiempos?
Vos sabes que me muero por volver a sentir el suave mensaje de tu lengua enamorada.
No nos demoremos mas, besémonos otra vez, que cuando despertemos de ese beso estaremos muertos de dicha y esperando volver a renacer para volver a besarnos.
Y que tiempo pasó?
Existe el tiempo cuando se ama?
Mi Amor, tu beso y mi beso son una oración que se reza con los ojos cerrados.
Debe ser otoño, porque las hojas caen y sin darnos cuenta llegamos aquí con nuestro beso…
Me das otro, mi Amor?
Autor: Luis Introna
Por ahora no estoy…
… por ahora, no estoy,
pero de alguna forma me quedé…
en un nuevo resucitar de tu piel,
en las sabanas arrugadas,
en tu sentimiento de placidez,
con el regalo del tibio sol de la mañana,
en tu actitud calma y entrañablemente mía.
La actitud del ambiente, sabe guardar
el misterio del tiempo transcurrido,
apenas anoche… y es tan mágico que cada objeto que allí habita, es testigo, de que se hizo, otra vez la luz.
Vas a salir de la habitación en algún momento…
pero cuando vuelvas a entrar,
vas a sentir esa atmósfera que supimos crear
y que no se va a diluir nunca… por que ya es eterna.
Los momentos pasan, por que son solo eso,
momentos, y lo maravilloso es que son irrepetibles,
aunque sea solo en una nota, un suspiro,
un beso más, un beso menos.
Que el aire que rodea el Altar del amor se transforme en ese maravilloso perfume del romance que se parece bastante al jazmín, para nosotros… y deben haber tantos,
como parejas que ejecutan la parte de la vida que realmente merece ser vivida y nos sustenta.
Brindo por nuestra cama…
brindo por nuestro espejo y lo que nos devuelve,
por nuestra lámpara,
y nuestro aire compartido,
por tus caricias… por mis caricias…
y por vos que sos, realmente mi yo…
y por mí… por que soy tan dichoso de ser parte tuya,
ocupando el espacio, tan guardado por vos para mí…
Mi amante… te quiero!!!
Autor: Luis Introna


