Reflexión de felicidad – Ser feliz hoy
Ser feliz no es tener una vida exenta de pérdidas
y de frustraciones. Es ser alegre, incluso si hay motivos
para llorar.
Es vivir intensamente, incluso en el lecho de un hospital.
Y no dejar nunca de soñar, incluso si tiene pesadillas.
Es dialogar consigo mismo, aunque le agobie la soledad.

Es ser joven siempre, incluso si el cabello encanece.
Es contarle historias a los hijos, incluso si se dispone
de poco tiempo.
Es amar a los padres, incluso si ellos no nos comprenden.
Es agradecer mucho incluso si las cosas no vienen bien dadas.
Es transformar los errores en lecciones de vida.
Ser feliz es sentir el sabor del agua, la brisa en el rostro,
el aroma de la tierra húmeda.
Es extraer de las pequeñas cosas grandes emociones.
Es encontrar todos los días motivos para sonreír,
incluso si no existieran motivos para ello.
Es reírse de las propias torpezas. Y no rechazar a quien se ama,
incluso si nos produjera decepciones.
Es tener amigos para repartir las lágrimas
y dividir las alegrías.
Es ser un amigo del día y un amante del sueño.
Es agradecer a Dios por el espectáculo de la vida…
Augusto Cury
Médico psiquiatra, psicoterapeuta y escritor brasileño. Director de la Academia de la Inteligencia, centro de aprendizaje para profesores y psiquiatras interesados en sus técnicas pedagógicas.
Frase del día – 15 de diciembre

La capacidad de percibir y pensar de manera diferente es más importante que el conocimiento adquirido. David Bohm
Frases para el día del Maestro
En el “Día del Maestro” este pequeño homenaje a quieres trabajan tratando de sembrar amor y valores para las nuevas generaciones.
Educar a un joven no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía. Ruskin John
En la mayoría de los países no interesa educar al pueblo, porque cuando aprende a leer se interesa por los problemas y pide cuentas; los analfabetos no dicen nada. Plácido Domingo

Enseñar no debe parecerse a llenar una botella de agua, sino más bien a ayudar a crecer una flor a su manera. Noam Chomsky
Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación. Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado. Epícteto
Frase para el alma – 11 de septiembre

11 de septiembre
Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia. Benjamín Franklin
Educar es…
En homenaje a los educadores, este precioso poema del escritor español
Gabriel Celaya, quién afirmaba… “la Poesía es un instrumento,
entre otros, para transformar el mundo…”
Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca…
hay que medir, pensar, equilibrar…
…y poner todo en marcha.

Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada.
Gabriel Celaya
Educación, texto – La eñe también es gente
Un manifiesto escrito por María Elena Walsh en el año 2006, en defensa de la vapuleada letra eñe. Símbolo identitario del idioma español, tiene su origen en la época medieval, ya que en los monasterios y después en las imprentas, se tenía la costumbre de economizar letras para ahorrar esfuerzo en las tareas de copiado y colocación de caracteres. Por eso la secuencia “nn” se escribía con una línea pequeña llamada virgulilla o ápice, encima de una “n” de tamaño normal, lo que dio origen a la letra “ñ”.
La eñe también es gente
La culpa es de los gnomos que nunca quisieron ser ñomos.
Culpa tienen la nieve, la niebla, los nietos, los atenienses,
el unicornio. Todos evasores de la eñe. ¡Señoras, señores,
compañeros, amados niños!

¡No nos dejemos arrebatar la eñe!
Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación
y admiración. Ya nos redujeron hasta la apócope.
Ya nos han traducido el pochoclo.
Y como éramos pocos, la abuelita informática
ha parido un monstruoso # en lugar de la eñe
con su gracioso peluquín, el ~.
¿Quieren decirme qué haremos con nuestros sueños?
¿Entre la fauna en peligro de extinción figuran los ñandúes
y los ñacurutuces? ¿En los pagos de Añatuya
cómo cantarán Añoranzas?
¿A qué pobre barrigón fajaremos al ñudo?
¿Qué será del Año Nuevo, el tiempo de ñaupa,
aquel tapado de armiño y la ñata contra el vidrio?
¿Y cómo graficaremos la más dulce consonante
de la lengua guaraní?
“La ortografía también es gente”, escribió Fernando Pessoa.
Y, como la gente, sufre variadas discriminaciones.
Hay signos y signos, unos blancos, altos y de ojos azules,
como la W o la K. Otros, pobres morochos de Hispanoamérica,
como la letrita segunda, la eñe,
jamás considerada por los monóculos británicos,
que está en peligro de pasar al bando de los desocupados
después de rendir tantos servicios
y no ser precisamente una letra ñoqui.
A barrerla, a borrarla, a sustituirla,
dicen los perezosos manipuladores de las maquinitas,
sólo porque la ñ da un poco de trabajo.
Pereza ideológica, hubiéramos dicho en la década del setenta.
Una letra española es un defecto más de los hispanos,
esa raza impura formateada y escaneada también
por pereza y comodidad.
Nada de hondureños, salvadoreños, caribeños,
panameños. ¡Impronunciables nativos!
Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece,
esa letra con caperuza, algo muy pequeño,
pero menos ñoño de lo que parece.
Algo importante, algo gente, algo alma y lengua,
algo no descartable, algo propio y compartido
porque así nos canta.
No faltará quien ofrezca soluciones absurdas:
escribir con nuestro inolvidable César Bruto,
compinche del maestro Oski.
Ninios, suenios, otonio.
Fantasía inexplicable que ya fue y preferimos no reanudar,
salvo que la Madre Patria retroceda
y vuelva a llamarse Hispania.
La supervivencia de esta letra nos atañe,
sin distinción de sexos, credos ni programas de software.
Luchemos para no añadir más leña a la hoguera
dónde se debate nuestro discriminado signo.
Letra es sinónimo de carácter.
¡Avisémoslo al mundo entero por Internet!
La eñe también es gente.
María Elena Walsh


