Poemas, relatos y cuentos

Reflexión de fe de San Agustín

Dios no manda imposibles

Dios no manda cosas imposibles,
sino que, al mandar lo que manda,
te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas
y te ayuda para que puedas.
Si quieres conocer a una persona,
no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
Quien no ha tenido tribulaciones que soportar,
es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.
Aprueba a los buenos,
tolera a los malos y ámalos a todos.
Cuando oramos hablamos con Dios,
pero cuando leemos su palabra
es Dios quien habla con nosotros.

San Agustín (354-430)

Afirmaciones de fe – Navidad

Abecedario para la Navidad

Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.
Buscar el bien común por encima de los intereses personales.
Corregir con esmero a aquel que se equivoca.
Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.

navidad3

Estimar a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.
Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.
Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.
Heredar la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto.
Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.
Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.
Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.
LLenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.
Mediar entre los compañeros que no se entienden.
Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.
Olvidar el miedo al qué dirán dependiendo de la opinión de los demás.
Preocuparse por los más débiles o más necesitados.
Querer siempre el bien de las personas.
Respetar las opiniones de los demás, los derechos de las personas y de los animales.
Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.
Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.
Unirnos todos para vivir en paz y armonía.
Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.
X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la verdad con mayúscula.
Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.
Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios regala cada mañana

Reflexión de fe – En Navidad

En Navidad

niño5

Hacia el final del año
los hombres se hacen más amables,
su carácter se afina,
su conducta es más deseable.
Piensan más en su prójimo
que en los meses anteriores
y las risas de sus hijos compensan
sus sinsabores.

Se muestran más dadivosos
que en cualquier otra époco
pues el aire navideño
hace su alma más benévola.

Enn Navidad los hombres
son más generosos y tiernos,
están más prestos a servir
pués los mueve el amor fraterno.

Se esfuerzan por el prójimo,
aman más, y pienso yo que
en Navidad se acercan al ideal
que Dios trazó.

No lo captaría cuando se afana por dinero,
en esos largos días en que se pone él primero;
no cuando anda deprimido
se burla o causa dolor
Lo pintaría en Navidad
en todo su esplendor.

En la vida no faltan batallas y malentendidos.
A veces nuestro lado bueno
por el mal es vencido.
Mas en Navidad
se impone la bondad
sobre la envidia,
abrimos nuestro corazón
y nos dejamos de insidias.

Yo digo que en Navidad
-creo que no me equivoco-,
para ser tal como Dios quiere,
sólo nos falta un poco.

Edgar Guest

Reflexión de Fe – Sigue corriendo

Una verdadera lección, más allá de nuestras creencias,
ser fiel a nuestros ideales hace la diferencia.

John Stephen Akhwari

John  Akhwari

Tal vez hayas escuchado la historia de John Stephen Akhwari,
el corredor de maratones de Tanzania que quedó en último lugar
en las Olimpíadas de 1986 en México.
Ningún corredor que ha terminado en último lugar ha quedado tan
atrás.
Se lesionó mientras viajaba y entró al estadio cojeando
con la pierna ensangrentada y vendada.
Había pasado más de una hora
desde que el resto de los corredores terminó la carrera.
Sólo quedaban unos cuantos espectadores
en las gradas cuando Akhwari terminó de cruzar la meta.
Cuando le preguntaron por qué siguió corriendo a pesar del dolor,
Akhwari contestó:
«Mi país no me envió a México a iniciar la carrera.
Me envió a terminarla.»
La actitud de este atleta
debe ser la nuestra a medida que envejecemos.
Tenemos «una carrera por delante» (Hebreos 12:1),
y hemos de seguir corriendo hasta que lleguemos a la meta final.
Debemos seguir creciendo,
madurando y sirviendo hasta el final de nuestros días.
Desperdiciar nuestros últimos años
es robar a la Iglesia los dones selectos
que Dios nos ha dado para compartir.
Hay un servicio que prestar.
Todavía hay mucho que hacer.
Así que sigamos corriendo «con paciencia».
Terminemos la carrera… con firmeza.

David Roper

Cuento de Fe – Aguanta un poco más…

Aguanta un poco más…

Se cuenta que alguna una vez, en Inglaterra,
existía una pareja que gustaba de visitar
las pequeñas tiendas del centro de Londres.
Una de sus tiendas favoritas
era una en donde vendían vajillas antiguas.
En una de sus visitas a la tienda
vieron una hermosa tacita. “¿Me permite ver esa taza?”
pregunto la señora,
“nunca he visto nada tan fino como eso!”

fe

En cuanto tuvo en sus manos la taza,
escuchó que la tacita comenzó a hablar.
La tacita le comentó:
“¡Usted no entiende!
¡Yo no siempre he sido esta taza que usted esta sosteniendo!
Hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo.
Mi creador me tomo entre sus manos y me golpeó
y me amoldó cariñosamente.
Llego un momento en que me desespere y le grite:
“Por favor!!
Ya déjame en Paz!”
Pero mi amo solo me sonrió y me dijo:
“aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”
Después me puso en un horno.
Yo nunca había sentido tanto calor!
Me pregunté porque mi amo querría quemarme,
así que toqué la puerta del horno.
A través de la ventana del horno
pude leer los labios de mi amo que me decían
“aguanta un poco más, todavía no es tiempo.”
Finalmente se abrió la puerta.
Mi amo me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara.
“Así esta mucho mejor!” me dije a mi misma.
Pero apenas y me había refrescado
cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome.
El olor de la pintura era horrible!
Sentía que me ahogaría!
“Por favor detente!”
le gritaba yo a mi amo;
pero el solo movía la cabeza haciendo un gesto negativo
y decía “aguanta un poco mas, todavía no es tiempo.”
Al fin mi amo dejó de pintarme;
pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno!
No era un horno como el primero;
sino que era mucho más caliente!
Ahora si estaba segura que me sofocaría!
Le rogué y le imploré a mi amo que me sacara!
Grité, lloré; pero mi creador solo me miraba diciendo
“aguanta un poco mas, todavía no es tiempo.”
En ese momento me di cuenta que no había esperanza!
Nunca lograría sobrevivir a ese horno!
Justo cuando estaba a punto de darme por vencido
se abrió la puerta y mi amo me tomó cariñosamente
y me puso en una repisa
que era aún más alta que la primera.
Allí me dejó un momento para que me refrescara.
Después de una hora de haber salido del segundo horno,
mi amo me dio un espejo y me dijo:
“Mírate! Esta eres tu!” Yo no podía creerlo!
Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso!
Mi amo nuevamente me dijo:
“Yo se que te dolió haber sido golpeada
y amoldada por mis manos;
pero si te hubiera dejado como estabas,
te hubieras secado.
Se que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno,
pero de no haberte puesto allí,
seguramente te hubieras estrellado.
También se que los gases de la pintura
te provocaron muchas molestias,
pero de no haberte pintado tu vida no tendría color.
Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno,
no hubieras sobrevivido mucho tiempo,
porque tu dureza
no habría sido la suficiente para que subsistieras.
Ahora tu eres un producto terminado!
Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!”

Moraleja:
Dios nunca te va a tentar ni te va a obligar a que vivas algo
que no puedas soportar.
Dios sabe lo que está haciendo con cada uno de nosotros.
El es el artesano y nosotros somos el barro con el cual el trabaja.
El nos amolda y nos da forma
para que lleguemos a ser una pieza perfecta
y podamos cumplir con su voluntad.

Reflexión de Fe – Siempre hay una esperanza

Siempre hay una esperanza

Cuando las fuerzas se agoten;
cuando tu mirada esté perdida
y en tus labios falte una sonrisa…

Cuando tu día se vea obscurecido por nubes de pesimismo
y no puedas dar un paso más
porque te faltan motivos para hacerlo…

esperanza

Cuando tus manos se nieguen a dar,
tus ojos a admirar las pequeñas cosas de la vida
y tu corazón esté profundamente herido…

Cuando los amigos te abandonen
y tu voz deje de ser dulce…
piensa siempre que más allá hay una esperanza,
porque todos los días nace una ilusión.

Recuerda que la sonrisa se recupera
si ves en cada hombre a un hermano.
El camino se hace fácil cuando se busca apoyo
y los amigos nunca abandonan si hay afecto.

La paciencia es la parte más delicada y digna de la grandeza del alma,
y también la más escasa. La paciencia está en la raíz de todo.
La misma esperanza deja de ser felicidad
cuando va acompañada de la impaciencia.

Siempre encontrarás una esperanza por difícil que parezca,
el camino y el Sol no se oculta
para el que sabe confiar en el creador eterno.