Cómo ser feliz en el siglo XXI…
Pilar Sordo dice que se le ocurrió hacer una investigación
en Chile y otros países sudamericanos en una conversación
con su abuela que le dijo
“…no entiendo por qué hoy la gente no se ríe
y no se ve feliz, cuando en mi época teníamos
que lavar de rodillas en bateas, hacer la comida
desde cero porque no existía nada preparado
ni en conservas, lavar pañales, encender la estufa
con carbón, andar a pie o en micro, etc. etc…”.
Entonces la investigación consistió en indagar ese por qué,
es decir, por qué la gente no se ve feliz.
Primero, descubrió que existe “un culto o respeto”
al mal genio. Es decir, la gente respeta y considera
“importante” a la gente que anda con el ceño fruncido
o que no se ríe.

“En una revista aparecieron las fotos de los 10 Gtes.
Generales de empresas que se ganaron el mejor lugar
para trabajar en Chile: a lo más 3 sonreían….”.
Hoy si te ríes o llegas a la hora pareciera
que no tienes nada que hacer, es decir,
eres poco importante. Los médicos, si atienden a la hora,
es porque “no tienen pacientes”.
Pareciera que hoy, el que se ríe es
el que tiene que ir al psicólogo (“hazte ver”).
La persona sonriente tiene que entrar
a explicar por qué está así.
Sin embargo, a la amargada no se le pregunta
porque “eso es normal”.
Imaginen el ejemplo a nuestros niños,
no aprenden a sonreír. La sociedad será cada vez más seria.
Segundo, existe el fenómeno de la “invisibilidad”:
no vemos a las personas de nuestro entorno.
No se “personifica”, nadie es llamado por su nombre,
ni menos se saluda, especialmente a personas
que otorgan servicios a nuestro alrededor
como las que hacen el aseo, guardias de seguridad,
el jardinero, etc.
También la gente es conocida por lo que hace
y no por lo que es.
Días atrás fueron a instalarme una cortinas,
me presenté y le pregunté el nombre al cortinero.
El cortinero se quedó pensando y me dijo
¿sabe señora Pilar yo casi no uso mi nombre
porque yo soy “el de las cortinas”.
Lo cierto es que cuando le preguntan el nombre
a alguien, éste se asusta porque normalmente
es para retarte o acusarte al jefe.
Un simple saludo puede cambiar el ciclo de la sociedad,
por ejemplo, el Guardia está todo el día invisible
llega a su casa de mal genio, violento,
sin conversación familiar, nada nuevo.
Un solo saludo puede cortar ese círculo,
dándole un tema de conversación con la familia,
llegando de buen humor a su casa.
Cada uno de nosotros podemos hacer algo
para cortar el círculo negativo.
La gente que saluda, que es amable, que mira y respeta
a los demás no se nota en el día a día.
Los que sí se notan son las personas agresivas,
los que gritan y atropellan.
Es decir, la sociedad fomenta este tipo de personas
transformándose en modelos a seguir por los jóvenes.
Incluso hoy se está
“capacitando a las personas para ser amable”.
En un Call Center te responden Buenos Días,
mi nombre es Evelin, ¿en que puedo servirle?
y la niña que dice esto no soporta su trabajo.
Pregunté a los Guardias de A.París,
que también deben saludar al entrar y salir cada cliente,
si los clientes les respondían el saludo.
Por supuesto que no, pero me aseguraron
que si le dijeran a algún cliente:
“chao vieja e’mierda” se devolverían
y le preguntarían el nombre, etc,. etc.
Otro aspecto destacable es la anticipación de la desgracia.
En Chile “lo bueno” dura poco.
A la embarazada la vecina le cuenta que la Juanita
perdió la guagua y luego agrega “pero tu estás bien,
¿cierto?. Uno no sabe si fue a darle ánimo o a cagarla.
¿Cuántos hijos tienes? – todavía no tenemos –
AH! Que bien, pero espérate cómo te va a cambiar la vida
cuando tengas un hijo!!.
Aprovecha de disfrutar (…que te va a durar poco)!!.
Pasa mucho tambien que nos enteramos de las cosas cuando
“no resultan”. Si una amiga empieza a salir con alguien,
no le cuenta a nadie …!!
Sólo nos enteramos una vez que se termina la relación.
Si alguien está postulando a un buen trabajo,
no cuenta y uno se entera cuando no quedó seleccionado.
También tenemos la característica (los chilenos)
de no tener nunca la culpa.
En el Supermercado una señora pasó a llevar unos tarros
que se cayeron y siguió tal cual.
Yo le hablé y le dije que se le habían caído los tarros
y ella dijo “no, a mi no se me cayeron”…
Estuve media hora tratando que reconociera,
hasta le pregunté a otro cliente si había temblado,
para convencerla. Al final reconoció diciendo: bueno,
a lo mejor, puede ser, no me di cuenta”.
Otra costumbre que atenta contra la felicidad
es esa manía de “guardar cosas”.
Por ejemplo, manteles, copas, cuchillería, etc. etc.
Yo me crié creyendo que las aceitunas eran sólo
para las visitas, y si mi apuran, también el maní.
Lo peor de esto es ¿para quién o para qué se guardan
estas cosas? ¿para las visitas que no sabemos quienes
son ni cuando vendrán?
Por último, si supiésemos quienes son los podríamos llamar
para decirles que se apuren en venir para usar esas cosas…!
Mi papá (con vergüenza) me contó que iba a botar una botella
de champagne vencida que compró cuando yo nací
hace 43 años atrás, es decir, nunca la usó
para celebrar algún logro mío.
Y así estamos todos, paralizados esperando que el resto
empiece a hacer algo, que salude, etc.
Que hacer, cómo ser feliz: Primero “Decidir” ser feliz.
Es una decisión personal sonreír, ser amable, saludar,
ver a las personas, ser positivo y no hacerle caso
a los que cagan la onda, a los mal genio,
a los que no saludan, etc.
Ser feliz con las desgracias reales incluidas.
Uno puede andar contento o sonriente aunque tenga penas
o tristezas (ejemplo, a Pilar se le murió el marido
y anda dando charlas ….”feliz de la vida”"
dice una vieja mal hablada… pero ya se va a dar cuenta
que se le murió el marido y…).
Segundo “Ser agradecido”. Si yo pregunto cómo fue tu día ayer
y me dices como todos, común y corriente
¿has pensado en la ducha caliente, en la cama blanda
con ricas sábanas, en que vas a alguna parte y te subes al auto,
o en la comida, o que tu familia
está con buena salud, etc. etc.?
Pues debes tener claro que todo eso no lo tienen
todas las personas, más de la mitad del planeta
no tiene agua caliente para bañarse.
Y Vivir el Presente. Disfrutar del hoy y ahora.
No ducharse pensando en lo que voy hacer o dejé de hacer,
si no disfrutando la sensación del correr
del agua por nuestro cuerpo.
No creamos, ni practiquemos el dicho:
“En la boca de los tontos abunda la risa”.
Conferencia de Pilar Sordo
Vivir feliz de Jackson Brown
Jackson Brown no es un gran pensador, es sólo un hombre común,
un padre preocupado por la felicidad de su hijo
al que escribió estos simples “consejos”.
Cuando éste se marchaba a estudiar a la Universidad,
lejos de su casa.
Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó
entre sus compañeros de estudio.
Tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización
a Brown para editar un libro con ellos.
Poco tiempo después, ampliado bajo el título “Vivir Feliz”,
se convirtió en un Best Seller.

Vivir Feliz
- Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
- Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
- Ten un buen equipo de música.
- Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis:
- busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
- Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
- Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
- Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
- Maneja autos que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
- Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
- No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
- No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo numero de horas al día que las que recibieron Helen Keller, Pasteur, – Miguel Ángel, la Madre Teresa de Calcuta, Leonardo da Vinci y Albert Einstein.
- Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche.
- Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: Mi nombre es fulano de tal; todavía no nos han presentado.
- Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
- Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
- Haz lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
- Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
- Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
- Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro.
- No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
- Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo.
- Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
- Confía en Dios, pero cierra tu auto con llave.
- Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también “el gran riesgo”.
- Nunca confundas riqueza con éxito.
- No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
- No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
- Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
- No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
- No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
- Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
- No confundas confort con felicidad.
- Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
- Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca)
- Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
- Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
- Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
- Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
- Sino quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
- La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo…
- Simplemente disfruta al máximo de todo lo que Dios pone en su camino.
Jackson Brown
La dicha…
El que vaya en busca de la dicha debe recordar que,
dondequiera que vaya, no hallará otra dicha
que la que lleve consigo; ella nunca está fuera de nosotros
y tiene solamente los límites que nosotros le trazamos,
límites que estarán determinados por nuestra capacidad
de evaluación y de gozo.
En el mundo entero nada encontraremos que no esté
dentro de nosotros porque la felicidad surge
de la expresión espontánea y fuerte
de lo mejor que sabemos y podemos.

Es necesario llevar la dicha en nosotros dondequiera que vayamos,
porque de otra manera no la hallaremos en ninguna parte.
Orison Swett Marden
Elogio de la carcajada
El buen humor es una de las grandes claves
de la realización personal.
Las risa tiene efecto sanador.
Para avanzar en el camino de la deseada auto-realización,
el tercer paso deberá ser la conquista de la necesaria
cuota de humor en su vida.
No cualquier humor, un particular, específico
y grandioso buen humor.

Es bueno tener dinero y las cosas que el dinero puede comprar,
pero también es bueno ponerse una que otra vez a reflexionar
para estar seguro de no haber perdido las cosas
que el dinero no puede comprar.
Por si no le queda claro, hablo de saber vivir,
aunque sea por un minuto cada día, por encima del recuerdo
de nuestro agobiante pasado, sin estar pendiente
de las restricciones y amenazas de todos los terroristas
del mundo y de los poderes multinacionales.
Hablo de poder sonreír, aún sabiendo del duro mañana
que profetizan agoreras todas las instituciones
y los cerebros privilegiados que derraman
sobre nuestras cabezas sus terribles visiones económicas,
sociales y ecológicas.
Me refiero a levantarnos contentos cada mañana,
a pesar de las absurdas restriciones que nos imponen leyes
y reglamentaciones, que nos limitan
aunque no recordemos haberlas aceptado.
Hablo de no dejar de reírnos, a carcajadas si es posible,
aunque sea por un segundo de los hechos ciertamente triviales
de nuestro diario padecer.
Hablo de la sonrisa cómplice con Dios, con la naturaleza
o con el orden general de las cosas,
que pone al hombre por encima de su cotidianeidad,
de sus intereses momentáneos y de lo efímero
de sus frustraciones.
La risa es, y los médicos lo sabemos, una de las tres formas
probadas de producir endorfinas (ciertas sustancias
que produce cada organismo, que son específicas del cuerpo
que las elabora y que poseen un increíble efecto sanador:
reconstituyente, analgésico, anti-inflamatorio
y hasta donde sabemos con muchas acciones a favor
del sistema inmunitario, que serían capaces de protegernos
de algunos cientos de enfermedades
desde el resfrío hasta el cáncer).
Quizá porque nuestro cuerpo sabe estos datos,
aunque nuestra cabeza lo ignore, es que asociamos naturalmente
el buen humor con la fertilidad, con la evolución y con la vida.
Así como en los cuentos el héroe libera a la princesa
matando al dragón y salvando todos los obstáculos
para volver a casa triunfante; en lo cómico,
la gran heroína (la risa) nos libera a todos
de las prohibiciones de la cordura y la coherencia,
para poder volver al hogar de lo espontáneo.
El mundo para muchos incomprensible, infantil
e incorrecto de lo que nos causa gracia.
El chiste, la anécdota y la humorada siempre nos recuerdan
la necesidad de enfrentarnos con lo que no se esperaba.
El desafío de lo lógico, lo regulado y lo repetido.
Allí está lo liberador, lo creativo y disparador.
Allí está la exitosa vuelta al hogar condecorados
de nuestra sonrisa de satisfacción.
¿De qué se ríe?
“El humor nos advierte que el orden es demasiado rígido
(señala Pescetti), que determinada regla no tiene sentido,
que lo formal a veces invade nuestra actividad,
que nos hemos dejado oprimir por demasiadas preocupaciones.
Nos previene de nuestras torpezas y distracciones,
nos alerta ante la estupidez propia y ajena.
Nos ayuda a superar el dolor que algo nos provoca
y a darnos cuenta cuando estamos tomando
las cosas demasiado en serio.”
De todas las risas posibles, no me interesa la que surge
de gozar el sufrimiento ajeno.
En lo personal nunca me divierte la risa que se burla
de lo nuevo y siempre me subleva la burla que desprecia
y humilla lo diferente.
Elijo el humor de quien se ríe de lo de otros
solamente porque lo sabe igual a lo propio
y demuestra su capacidad de reírse de sí mismo.
Reírse de uno mismo enseña a gozar con las extrañas
y absurdas cosas que nos suceden.
Es la señal de la madurez que siente
el que está seguro de sí mismo.
Por eso es que lo invito a que sonría hasta que note
que su sobriedad y circunspección
han desaparecido de su vida.
Sonría hasta que provoque la sonrisa en otros.
Sonría a los tristes, a los tímidos
y sobre todo a los aburridos.
Sonría a los amigos, a los ancianos, a los jóvenes,
a su familia y a sus adversarios.
Sonría cada vez que pueda y aprenderá que nada
es capaz de arruinarle su alegría,
ni siquiera la tristeza de llorar lo doloroso.
El gran Groucho Marx escribió un breve epitafio
para que apareciera escrito en su tumba,
un mensaje dirigido a quienes lo visitarán tras su muerte.
Es una simple frase escrita en la piedra.
Dice:
Perdonen si no me levanto…
Jorge Bucay
Felicidad o armonía?
A mí no me gusta hablar de felicidad,
sino de armonía:
vivir en armonía
con nuestra propia conciencia,
con nuestro entorno,
con la persona que se quiere,
con los amigos.

La armonía es compatible con la
indignación y la lucha;
la felicidad no,
la felicidad es egoísta.
José Saramago
Ayuda con tu diálogo
Ayuda también con la conversación.
Una buena palabra, una sonrisa de
aliento, un pensamiento constructivo,
muchas veces es el punto de partida
para aquellos que nos rodean.

Si observa tristeza o preocupación,
procura ayudar.
Si no puedes actuar, habla.
Si no puedes hablar, al menos piensa
firmemente deseando la felicidad
y ésta cumplirá su objetivo.
¡Pero ayuda siempre!
Carlos Torres Pastorino


