La Madre Teresa de Calcuta por Facundo Cabral
Pregunté a la Madre Teresa en Calcuta:
¿cuándo descansa?
y me dijo: Descanso en el amor.
Le pregunté: ¿cuál es el lugar del hombre?
y me dijo: Donde sus hermanos lo necesitan.
Le dije: nunca la escuche hablar de política,
y me dijo: Yo no puedo darme el lujo de la política,
una sola vez me detuve cinco minutos a escuchar
a un político, y en esos minutos se me murió
un viejecito en Calcuta.

Cada vez que yo entraba a la casa de la Madre Teresa,
sentía que Dios recién había salido.
Una señora, impresionada por verla bañar a un leproso,
le dijo: yo no bañaría a un leproso
ni por un millón de dolares,
a lo que Teresa contestó:
Yo tampoco porque a un leproso
sólo se lo puede bañar por amor.
Facundo Cabral
Combatiendo el stress
La lista de razones para sentirse abrumados
y con ganas de salir corriendo es innumerable.
Pero recordemos la frase: “Inhala paz, exhala ansiedad”.
Para erradicar de nuestra vida ese enemigo invisible
siempre es bueno tener en cuenta estos tips:
1. Desconéctate
Regálate una hora de silencio.
Apaga el celular, el teléfono y todo lo demás que timbre,
suene o alborote. Pero si no cuentas con mucho tiempo,
no te des por vencida por que no puedas apartarte
del mundanal ruido durante toda una hora.
Al menos intenta descansar durante 10 minutos aunque sea.
Te sorprenderás de los resultados.

2. Déjalo salir
¿Te acuerdas de aquel anuncio con el estribillo
de “déjalo salir”? ¿Estás compungida y triste?
¡Pues llora, grita y patalea! Date esa licencia,
tú te la mereces. No te cohíbas de expresar lo que sientes.
Enciérrate en tu cuarto y llora todo lo que te dé la gana.
Y si eres de lágrima dura, poner una música bien triste
y rompe a llorar.
3. Todo tiempo pasado fue mejor
Reúnete con un grupo de amigas y dedíquense a no hacer nada
y a no hablar de nada con trascendencia.
Mejor diviértanse recordando cosas buenas que hayan vivido
y no le den espacio a lo triste.
Esto es ideal para desconectarse.
Por algo dicen que el tiempo pasado es el mejor.
4. A reír se ha dicho
Cuando prendas la TV, ni se te ocurra ver noticieros
o programas lúgubres. Mejor sintoniza programas de comedia.
Éstos siempre logran arrancar carcajadas hasta de la más tiesa
de todas las personas. Pero si no te gustan las comedias,
otra alternativa es el Travel channel.
Los escenarios de paisajes naturales son tan bonitos y diferentes,
que te sentirás como si estuvieras viajando
sin necesidad de montarte en un avión.
5. Contacto físico
Vivir sin afecto y sin contacto humano es deprimente.
Es importante que tu pareja, tu hermana, tus amigas
y tu mamá te abracen y te demuestren su cariño,
no sólo con palabras, sino también con el tacto.
Pero si estás “más sola que la una” encuentra la mejor
fuente de afecto desinteresado: ¡adopta una mascota!
Los perros y los gatos son muy cariñosos y te ofrecen
un amor incondicional que no tiene precio.
Pero, ojo, una mascota requiere de atención
y cuidados especiales. Si no estás dispuesta a asumir
ese tipo de responsabilidad, mejor cómprate un peluche.
6. Di lo que te molesta
No te calles las cosas. Si algo te incomoda
o te parece injusto, dilo. Si no hablas,
corres el riesgo de que tu molestia se te “enquiste”
en el sistema y, de ser así, la que saldrá perdiendo serás tú.
Por otro lado, a veces, tendemos a ver las cosas
más grandes de lo que son o malinterpretamos situaciones
que nos hacen daño. Así que, háblalo,
que para eso tienes lengua.
8. No oigas a la gente quejumbrosa
Si tenés una amiga o una compañera de trabajo
que se pasa la vida quejándose todo el tiempo,
hay que atreverse y hacerselo notar.
No hace bien estar escuchando las tragedias ajenas
todo el día todos los días. Ayudar al necesitado si,
pero hay personas que siempre tienen algo malo para contar.
Evitarlas es una solución cuando nos vemos invadidos
con su ondas negativas.
Empieza ahora…
Es difícil comenzar.
Esta frase puede significar muchas cosas diferentes,
por lo tanto, permíteme hablar de algunas de ellas.
Por un lado, empezar la mañana puede ser un tanto difícil
para muchas personas: tan sólo llegar hasta la primera taza de café
¡puede ser el mayor desafío del día!
Prueba esto: cuando finalice el día de hoy,
adelanta algo que tengas muchas ganas de hacer mañana.
Luego, cuando abras los ojos y aquella sensación espantosa
de “¡No quiero levantarme!” comience a rondar tu cabeza,
recordarás lo que adelantaste la noche anterior
y saltarás de la cama con entusiasmo.

También es difícil comenzar cuando tienes
una supuesta pila o lista de cosas para hacer,
como un montón de cuentas por pagar,
cartas o correos electrónicos que debes responder.
Aquí tienes un consejo práctico: “engáñate”
tomando la decisión de que sólo te ocuparás de,
digamos, diez de ellos, y luego te darás una recompensa.
Por ejemplo, respondes diez correos electrónicos y
¡luego te tomas unas cortas vacaciones en Europa!
Mmmmmm, esto puede resultar un poco exagerado …
¿Qué te parece una caminata bajo el sol o escuchar tu CD favorito?
Esto es lo que sucederá: harás esos primeros diez y te dirás:
“No fue tan grave, haré otros diez y tendré mi recompensa.”
Antes de que te des cuenta, la tarea estará hecha
y verdaderamente disfrutarás del premio que has ganado.
¿Por dónde debes comenzar? La respuesta puede sorprenderte.
Aquí la tienes: no importa.
¡Es así! No importa por dónde comienzas. ¡Simplemente comienza!
Escribe algo. No importa, ¡Sólo hazlo!
Existe un principio universal fundamental que funciona aquí
y es el siguiente: es mucho más fácil cambiar “algo”,
que comenzar con una “hoja en blanco”.
Sabes que más allá de aquello con lo que empieces,
es probable que cambie antes de que el proyecto esté finalizado.
Y todo lo que hagas al principio te dará nuevas ideas
acerca de algún aspecto de lo que estás haciendo.
Por lo tanto, verdaderamente no importa por dónde empiezas,
ya que lo primero que hagas probablemente cambiará
y será reacomodado de alguna manera.
Entonces, empieza … ¡Ahora!
Dave Balch
Tú puedes…
…hacer que tu alegría
te rodee cual sol resplandeciente
y puedes hacer de cada día
un hermoso cantar siempre presente.
Tu puedes dar luz donde lo oscuro
atormenta a la gente y la encadena
tu puedes ser tu, donde lo impuro
aniquila al semejante y lo condena.

Tu puedes hacer de la esperanza
algo real, tangible y poderoso
usando como escudo y como lanza
“el saber” que te vuelve victorioso.
¿A que esperar entonces?
tomemos la dicha y el valor
seamos hoy por siempre mas humanos
unamos la vida y el amor.
Maria Ortega Martell
Prosperidad
Si no aceptamos la idea de que “merecemos” prosperar,
aún cuando los dones nos lluevan, entonces,
encontraremos la manera de rechazarlos. Por ejemplo:
Aquello en lo que usted se concentre es lo que aumenta,
de modo que no se concentre en las cuentas que tiene que pagar.
Si se concentra en la estrechez y en las deudas,
generara mas estrechez y mas deudas.

En el universo hay una provision inagotable,
empiece a darse cuenta de eso. Tomese su tiempo
para contar las estrellas en una noche despejada,
o los granos de arena que caben en un puñado,
las hojas que hay en una rama de un arbol,
las gotas de lluvia que resbalan sobre un cristal
de la ventana o las semillas de un tomate.
Cada semilla es capaz de producir una planta completa
con infinidades de tomates.
Agradezca lo que tiene y ya vera como aumenta.
A mi me gusta bendecir todo lo que actualmente hay
en mi vida: mi hogar, la calefacion, el agua, la luz,
el telefono, los muebles, las cañerias, el coche,
los amigos, los muebles, los utensillos,
la ropa, mi trabajo…
El dinero que tengo, mi capacidad de ver, sentir,
saborear, tocar, caminar y disfrutar de este planeta.
Lo unico que nos limita es nuestra propia creencia
en las carencias y limitaciones.
A usted ¿que creencia lo esta limitando?
Si quiere tener dinero solo para ayudar a otros,
entonces esta diciendo que usted no se lo merece.
Asegurese de que no esta rechazando la prosperidad.
Si un amigo lo invita a almorzar o a cenar,
acepte jubilosamente con placer!!!
No sienta que lo unico que hace es un intercambio de favores.
Si es algo que no puede usar, deselo a alguien.
Si le regalan algo, aceptelo con agradecimiento.
Dejese actuar por el canal que circulan las cosas.
Limitese a sonreir y dar las gracias.
De esta manera hara que el universo sepa que usted
está en disposición de recibir sus bienes.
Louise Hay
Sabiduría Lakota
Sobre guardar silencio y hablar
Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo.
De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras.
Nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio,
y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.
Observa, escucha, y luego actúa, nos decían.
Ésa es la manera de vivir.

Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías.
Observa a los ancianos para ver cómo se comportan.
Observa al hombre blanco para ver qué quiere.
Siempre observa primero, con corazón y mente quietos,
y entonces aprenderás. Cuando hayas observado lo suficiente,
entonces podrás actuar.
Con ustedes es lo contrario. Ustedes aprenden hablando.
Premian a los niños que hablan más en la escuela.
En sus fiestas todos tratan de hablar.
En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos
interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces.
Y le llaman “resolver un problema”.
Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos.
Tienen que llenar el espacio con sonidos.
Así que hablan impulsivamente,
incluso antes de saber lo que van a decir.
A la gente blanca le gusta discutir.
Ni siquiera permiten que el otro termine una frase.
Siempre interrumpen. Para los indios esto es muy irrespetuoso
e incluso muy estúpido. Si tú comienzas a hablar,
yo no voy a interrumpirte. Te escucharé.
Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo.
Pero no voy a interrumpirte. Cuando termines,
tomaré mi decisión sobre lo que dijiste,
pero no te diré si no estoy de acuerdo,
a menos que sea importante. De lo contrario,
simplemente me quedaré callado y me alejaré.
Me has dicho lo que necesito saber.
No hay nada más que decir.
Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas.
Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio.
Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre
nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.
Existen muchas voces además de las nuestras. Muchas voces.


