Usted es el soñador de sus sueños

El “usted” que se encuentra más allá de la forma vive eternamente en un mundo sin forma. Una afirmación bastante atrevida, seguramente, pero ¿se convencería si pudiera dejar su cuerpo, existir en un mundo sin forma y luego volver a entrar en
su cuerpo y existir en el estado que denominamos forma?

Anne Horjus
Ilustración de Anne Horjus

Piense que usted lo hace cada noche, y que pasa aproximadamente un tercio de su vida practicándolo. Se le llama soñar, y puede enseñarnos mucho como parte del pensamiento puro.
Observemos lo que sucede cuando abandonamos nuestros cuerpos y nos adentramos en el mundo de los sueños.
Cada vez que nos dormimos y comenzamos a soñar, dejamos nuestro cuerpo y penetramos en un cuerpo soñador. Nos convencemos de que ese nuevo cuerpo es real mientras estamos soñando, porque de no ser así seríamos incapaces de tener sueños. ¿Dónde podrían tener lugar?
Echemos una ojeada a las reglas de los sueños, y comprobemos la gran diferencia que existe con respecto a las
que aplicamos en la vigilia.
En primer lugar, en los sueños el tiempo no existe. Podemos avanzar y retroceder a nuestra voluntad. Podemos estar con alguien fallecido hace muchos años y cuya presencia nos parezca muy real. Podemos volver a ser adolescentes, y también eso nos puede parecer muy real desde nuestro cuerpo soñador.
Podemos vivir toda una vida en una secuencia de sueño que dure catorce minutos y nuestro cuerpo soñador creer que ha sido
cierto.
En segundo lugar, mientras soñamos no existe la relación causa-efecto. Puede darse el caso de que nos encontremos hablando con alguien a quien conocemos muy bien, y que al cabo de una décima de segundo nos hallemos en un autobús conversando con un extraño. Puede suceder que emprendamos una acción cuyos resultados sean opuestos a los obtenidos en la vigilia.
En tercer lugar, los sueños existen sin necesidad de un principio y un final. Puede ser que en mitad de una secuencia nos traslademos a otro lugar, y que más tarde regresemos mucho más jóvenes de lo que éramos hace un momento.
En cuarto lugar, en los sueños cada obstáculo se convierte en un tipo de oportunidad. Si en el sueño vamos conduciendo por una carretera que de repente finaliza en un acantilado, podemos darle la vuelta a ese contratiempo y en vez de precipitarnos al abismo volar por encima de él. En una escena de persecución tal vez seamos capaces de detener las balas al vuelo.
En quinto lugar, nosotros creamos todo lo necesario para nuestro sueño. Este punto es muy importante para mi hipótesis.
Si nos hace falta una persona que chille y dé grandes alaridos, nosotros mismos la creamos al igual que la escena con los gritos. Somos nosotros quienes creamos todas las personas y las cosas que necesitamos para los sueños. Porque, de no ser
así, ¿quién lo hace?
En sexto lugar, nuestras reacciones en los sueños se manifiestan en nuestro cuerpo, pero las causas de esas reacciones son sólo ilusiones o pensamientos.
Por ejemplo, si usted sueña que alguien le amenaza con un cuchillo, el corazón empezará a latirle con más fuerza, y eso es algo real. Pero el cuchillo y el individuo que lo empuña son una ilusión.
Y en último lugar, la única manera de saber que hemos estado soñando es despertar. Si soñáramos veinticuatro horas
al día, ésa sería nuestra realidad.

Wayne Dyer

Pensamiento – Wayne Dyer

No somos seres humanos que gozamos de una experiencia espiritual. Somos seres espirituales que gozamos de una experiencia humana.

Teenage boy (12-14) with lights surrounding head, side view

El pensamiento es mucho más que algo que usted hace. En realidad, es lo que usted y el resto de nosotros somos. El pensamiento constituye todo nuestro ser, a excepción de esa parte que es forma, el paquete que va y viene con nuestras mentes. Procure considerar el pensamiento como algo que no solamente existe en su interior, sino también en el mundo exterior. Esta tarea puede resultarle difícil porque está habituado a creer que sus pensamientos son un mecanismo interno que rige esa parte que es la forma.
Pruebe a considerar el pensamiento como un universal en el que ha nacido. Es algo que usted hace y también algo que usted es. Cuando lo comprenda no tendrá dificultad alguna en contemplar todo.

La metáfora del brócoli

Imagínese que va al supermercado de su barrio y compra un paquete de brócoli congelado porque se siente atraído por la bonita presentación del envoltorio.

blocoli

Cuando llega a casa continúa tan atraído que echa a la basura el contenido del paquete y se dispone a cocinar el envoltorio. Cuando se sirve el envoltorio en el plato, se da cuenta de que si eso es todo lo que va a comer se quedará con hambre.
Su vida quizá se asemeje a lo que he relatado. Es posible que esté prestando tanta atención al paquete de su verdadero yo, que desperdicie el contenido esencial. Su forma es el paquete, y aunque su belleza y aspecto puedan parecer de primera magnitud, su función primordial consiste en contener el resto de su magnífica humanidad. El recipiente no puede darle el placer, la satisfacción y el alimento que le dan los contenidos.
Aunque usted no pueda ver lo que hay dentro del bonito paquete, sabe que sea lo que sea le proporciona un alimento importante e insustituible. Si toda una vida se centrase exclusivamente en el paquete (la forma), acabaría produciendo un yo espiritualmente desnutrido y bastante infeliz.

Wayne Dyer

¡Detente!…

¡Detente!… Ante cualquier cosa que esté sucediendo en tu vida, detente. Tan sólo por un instante.
Empieza a reconocer amorosamente lo que hay aquí, en este momento.
Deja de lado tus conclusiones acerca de la vida, tus ideas acerca del pasado y del futuro y empieza a notar las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos que están presentes justamente aquí y ahora. Date cuenta de lo que está vivo aquí.

sentada

Permite que tu experiencia presente -todo lo que ves, escuchas y hueles- se convierta en algo completamente fascinante, la danza más curiosa de todo el universo. Estás viendo, saboreando, tocando, escuchando al mundo como si fuera la primera vez. Este es tu Jardín del Edén.
Nota cómo el pensamiento siempre está poniendo nombres y etiquetas a las cosas. Un auto, un árbol, un pie. Incluso etiqueta aquello que estás sintiendo – “tristeza”, “enojo”, “miedo”, “decepción”, “esperanza” y así sucesivamente. Y después lo juzga como bueno o malo, correcto o erróneo. ¿Acaso el sentimiento es la palabra? ¿Acaso el juicio es el sentimiento? Intenta llevar a cabo este experimento:
En lugar de llamar a un sentimiento “tristeza”, deja de lado esa etiqueta por un momento y sumérgete profundamente en esa sensación pura que hay en el cuerpo. Siente completamente la sensación en el estómago, en el pecho, en la parte posterior de tu cabeza. Supón que jamás has sabido lo que es la tristeza. Permite que esa energía de vida sin nombre baile y se mueva libremente en el sagrado espacio que eres.
En lugar de llamarlo “enojo”, deja ir esa palabra tan pesada y llena de carga y contáctate directamente con la intensa y pura sensación que tienes en el estómago, en el pecho, en la garganta. Siente directamente la intensidad de todo ello. Siente su vitalidad pura. ¡Estás vivo! ¡Estás vivo! Permite que la vida se mueva con absoluta libertad. Date cuenta que estas olas de energía ya han sido permitidas sin que tú hayas tenido que hacerlo directamente. Estas olas están permitidas porque son la vida, y toda vida es sagrada.
En lugar de llamarlo “miedo”, o “aburrimiento” o “frustración” o “impotencia, suelta esa conclusión de segunda mano y entra en contacto directo con esa cruda sensación de primera mano que sientes en el cuerpo. ¿Te parece que esa energía está realmente en contra tuya? Deja que queme, que sea mordaz, que perfore, que baile, que se mueva como si fuera la primera vez. Jamás te habías encontrado con esta energía. Está fresca en este momento. ¿Acaso es en realidad una amenaza para tu vida?

¿Realmente estará bloqueando algo, excepto esa idea de cómo debería ser este momento? ¿Será realmente el enemigo?
¿Qué es la tristeza cuando no se le nombra? ¿Qué es el enojo cuando ya no lo llamas “enojo”? ¿Qué es miedo, antes de la palabra “miedo”?
¿Qué pasa cuando nos conectamos profundamente con estas energías vivas sin la protección de las palabras y la historia?
¿Que pasa cuando nos exponemos desnudos frente a la vida y dejamos de pretender que sabemos?
¿Qué pasa en tan sólo un momento de aceptación incondicional, independientemente de lo que esté sucediendo en la historia de nuestras vidas?

Cada momento es una invitación a detenernos, reconocer y permitir profundamente que toda la vida se mueva.

Jeff Foster

Cómo anular a una persona

El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.

trabajadores

Regálele todo: la comida, la diversión y todo lo que pida. Así le evita usar todas las potencialidades que tiene, sacar recursos que desconocía y desplegar su creatividad. Quien vive de lo regalado se anula como persona, se vuelve perezosa, anquilosada y como un estanque de agua que por inactividad pudre el contenido.

Aquellos sistemas que por “amor” o demagogia sistemáticamente le regalan todo a la gente, la vuelven la más pobre entre las pobres. Es una de las caras de la miseria humana: carecer de iniciativa, desaprovechar los talentos, potencialidades y capacidades con que están dotados casi todos los seres humanos.

Quien ha recibido todo regalado se transforma en un indigente, porque asume la posición de la víctima que sólo se queja. Cree que los demás tienen obligación de ponerle todo en las manos, y considera una desgracia desarrollarse en un trabajo digno.

Es muy difícil que quien ha recibido todo regalado, algún día quiera convertirse en alguien útil para sí mismo. Le parece que todos a su alrededor son responsables de hacerle vivir bien, y cuando esa “ayuda” no llega, culpa a los demás de su “desgracia” (no por anularlo como persona, sino por no volverle a dar). Solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bonito, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas.
(No quiere decir que la caridad de una ayuda temporal no sea necesaria en momentos especiales).

Ana Cristina Aristizábal Uribe

Barcos de papel

Todos los días echo mis barquitos de papel, uno tras otro, corriente abajo. Llevan pintado con grandes letras negras mi nombre y el nombre de mi pueblo. Si en la playa desconocida adonde lleguen: alguien los encuentra sabrá quién soy yo…

barco papel

Mis barquitos van cargados con flores de siuli (jazmín) del jardín de mi casa; y estoy seguro que estos capullos cogidos al alba llegarán con bien a tierra por la noche.
Echo mis barquitos de papel en la corriente y cuando levanto los ojos al cielo, veo las nubes, que vagan, llenas de viento sus velas blancas… Yo no sé qué amigo mío del cielo las echa aire abajo para que corran con mis barcos… Anocheciendo, escondo mi cara entre mis manos y sueño que mis barcos de papel bogan y bogan más lejos cada vez bajo las estrellas de la medianoche. Las hadas del sueño los rigen, cargados con sus cestos de ensueños.

Rabindranath Tagore

Un cuento de Navidad

Hace muchos años, vivía en Inglaterra, un hombre llamado Scrooge, al que sólo le importaba seguir aumentando cada día su inmensa fortuna.

Para él, no hay nada que merezca la pena ser celebrado, incluso la propia Navidad le parece una fiesta absurda. Lo que no puede sospechar, es que su percepción de las fiestas navideñas, iba a cambiar completamente gracias a una inesperada visita.

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Cuando se dirige a cerrar su negocio, una extraña niebla aparece en su camino, apareciendo una figura humana, que lo invita a acompañarlo hasta su pasado más remoto, en el que era un niño feliz al que le encantaban estas fiestas.

Antes de que la tristeza anide en su corazón, otro nuevo fantasma, lleva al señor Scrooge hasta la casa de su humilde empleado, el cual se encuentra celebrando una pequeña cena junto a su mujer y su pequeño Tim, al que su terrible enfermedad no le impide ser un niño feliz.

Al igual que sucedió en la anterior ocasión, antes de que pudiera reflexionar sobre las imágenes que ha visto, aparece un tercer fantasma, el de las navidades futuras.

Con él, recorrerán varios escenarios, entre los que puede vislumbrar su solitario entierro.

Espantado ante tal cantidad de visiones, decide que es hora de darle un nuevo rumbo a su vida y comenzar a darle más importancia a la gente que lo rodea.

El sabio no pretende nada: ni ser bueno, ni ser fuerte, ni ser dócil, ni ser rebelde, ni ser contradictorio, ni ser coherente… Sólo quiere ser.

Jorge Bucay

Indicios y síntomas de paz interior

Tendencia a pensar y actuar con espontaneidad sin ningún temor derivado de experiencias anteriores.

tranqui

- Capacidad para disfrutar de cada instante.
- Pérdida de interés por juzgar a otras personas.
- Pérdida de interés por interpretar las acciones de los demás.
- Pérdida de interés por los conflictos.
- Disminución de las preocupaciones.
- Frecuentes e intensas etapas de apreciación.
- Sentimiento de satisfacción por saberse conectado a los otros y la naturaleza.
- Frecuentes estados de alegría.
- Creciente receptividad hacia el amor ofrecido por los demás, a la vez que necesidad imperiosa de ofrecer el propio.

Peace Pilgrim