Reflexión de fe – Descorrer las cortinas
Descorrer las cortinas
No tenemos que crear el bien. El bien ya está aquí.
No tenemos que persuadir a Dios para que sea Amor,
o Vida, o Verdad, o Inteligencia,
porque El ya es todo eso y siempre lo ha sido .
No tenemos que pedirle que nos recuerde,
porque siempre está con nosotros.
No podemos pedir ningún bien que ya no esté aquí.
Tampoco tenemos que combatir el mal.
El mal, en esencia, es una falsa creencia sobre el bien,
y la cura consiste en no pensar en el error al conocer la Verdad.
Cuando usted enciende una luz en una habitación,
no tiene que perseguir a las sombras
y expulsarlas por la puerta o por la ventana.

La luz invade a la habitación y todo se ilumina,
pues la oscuridad no es un ente,
no es otra cosa que la ausencia de luz.
Si corremos las cortinas de todas las habitaciones de una casa,
esa morada quedará a oscuras y es probable que con el tiempo
sea húmeda e insalubre, por mucho que afuera brille el sol.
Si quisiéramos remediar esta situación,
no trataríamos de lograr que el sol brille con más intensidad
(no podríamos lograrlo), tampoco buscaríamos la manera
de crear luz del sol en el interior.
Todo lo que tendríamos que hacer
–en realidad, todo lo que podríamos hacer–
es descorrer las cortinas.
Descorrer las cortinas y abrir las ventanas
sería el verdadero remedio para esa situación.
EL sol penetraría, y seguirían todos los demás beneficios.
Dios está con nosotros a toda hora,
pero nosotros cerramos las ventanas del alma
y colocamos gruesas cortinas de miedo, duda,
egoísmo, etc, entre El y nosotros.
La salvación consiste en descorrer esas cortinas
y abrir las ventanas, El hace el resto.
Emmet Fox
Reflexión de fortaleza – Que no te detenga el miedo al fracaso
Muchos tenemos miedo y a veces no sabemos su origen, lo mejor es enfrentarlo.
Un buen texto para empezar…
Miedo al fracaso…? que no te detenga
Muchas veces no hacemos las cosas que queremos,
porque nos invade una especie de terror
a hacer las cosas mal y a quedar en ridículo.
Nuestros miedos son más fuertes que nuestros sueños
y por eso no logramos lo que nos proponemos
y a veces ni siquiera intentamos plantear cumplir un deseo.
Nos atormentamos pensando: “¿Y qué pasa si no sale bien?”

El miedo nos convence de que fracasar
sería una catástrofe para resto de la vida,
cuando en realidad el fracaso es solo una etapa
en nuestras vidas, la que nos permite aprender, crecer,
buscar otros caminos para llegar hacia donde queramos.
No hay ni una sola persona en el mundo
que no ha fracasado en toda su vida.
Y muchas veces el éxito se esconde detrás del fracaso
solo hay que saber “ver” la oportunidad que se nos presenta.
En realidad el miedo al fracaso es solo “fruto de nuestra mente”,
surge de nuestra imaginación y es totalmente irreal.
Imaginamos y visualizamos un resultado negativo
de nuestras acciones, que en realidad no han ocurrido,
pero la imaginación nos parece tan real que nos paraliza
y entramos en el bloqueo emocional.
Simplemente nos lo hemos imaginado y lo hemos creído.
El miedo dificulta mucho el camino hacia lo que perseguimos.
Frena la energía y provoca fatiga
a la hora de dar el siguiente paso.
Tenemos que aprender dar la cara al miedo
y de esta manera veremos que es mucho más pequeño
de que parecía al principio.
Cuando somos concientes de nuestro miedo,
el terror deja de tener poder sobre nosotros.
Aprende a dar la cara al miedo.
1. Nunca reprimas tus miedos.
No puedes pasar las veinticuatro horas del día reprimiendo el miedo.
Cuando reprimas el miedo, una vez que el vuelve a salir
a la superficie golpeará con más fuerza.
No tenemos que eliminar el miedo.
No se puede evitar tenerlo.
Cuando damos la cara al miedo, a fuerza de ese
que nos perseguía como sombra al cuerpo empieza a disminuir.
2. Acepta tus miedos.
El miedo sólo es una sensación que se presenta
cuando te atreves con algo nuevo y abandonas la zona de confort.
Acéptalo y siéntelo. Hazte una pregunta:
“¿ A qué temo exactamente?”,
“¿ Cómo sería exactamente fracaso?”.
A observar con la lupa cualquier fantasía de fracaso,
el miedo se reduce.
Ten preparado un plan de emergencia
y piensa algunas medidas de salvación.
Se duerme mucho mas tranquilo
cuando se tiene un plan “B” en el bolsillo.
3. No te detengas.
No intentar lograr lo que se propone, por miedo al fracaso,
es como no vivir por miedo a morir.
Hay que arriesgarse y asumir nuevos retos.
Recuerda que en la vida se avanza aprendiendo
de los errores sin perder el entusiasmo,
el carácter y la iniciativa.
No te detengas, da el siguiente paso y descubrirás
que la realidad no es tan terrible como el miedo te hacía creer.
La gente que evita el fracaso también evita el éxito.
Robert Kiyosaki
Reflexión de fortaleza – Autoevaluación diaria
Autoevaluación diaria
Cuando termina el día todos deberíamos hacernos la pregunta
de si nos estamos acostando orgullosos
de lo que hicimos en ese camino.

De hecho cada vez que hago una charla adolescente
siempre parto preguntando si cuando se duermen en la noche
se duermen orgullosos de lo que han rendido ese día
y la verdad es que muy pocos contestan que sí.
¿Qué nos falta a todos para contestar que si y sin dudar,
entendiendo que hay excepeciones
y no todos los días son iguales y no producen los mismos resultados?
Mi impresión es que nos falta conciencia de presente,
de lo que hacemos en cada momento,
esa maravillosa capacidad para darnos cuenta
de lo que nos pasa por dentro en lo que hacemos
y lo que pasa a nuestro alrededor,
si vieramos al otro como un otro real,
que quiere y necesita lo mismo que yo,
quizás ya actuaríamos distinto.
Nos falta gozar más de lo cotidiano, de lo simple,
de eso que no tiene valor económico, reirnos más
y por sobre todo ser màs agradecidos.
He mencionado muchas veces que una de mis grandes fragilidades
es la poca capacidad que tengo para autocuidarme
y como intento aprender todos los días un poco más ello.
Sin embargo no creo que esto me pase sólo a mí,
creo que es muy frecuente y que al final del dìa
influye en la evaluación.
Para poder llegar al final del día y sentirnos orgullosos
de nosotros y de lo que hicimos, creo que debemos ser capaces
de preguntarnos cuanto entregamos del alma,
cuan felizmente cansados llegamos a casa,
cuanto intentamos dejar huella
y por lo mismo ver si fuimos o no felices
en ese camino que duró varias horas..
Ojalá la mayor cantidad de días nos terminemos evaluando
con un sentimiento de alegría y con toda la humildad
que al siguiente lo haremos un poco mejor.
Pilar Sordo
Psicóloga y escritora chilena
Reflexión de fortaleza – La vida es como un mar
La vida es como un mar…
Hay días que son azules y tranquilos, con las aguas acogedoras,
deliciosas.
Otros días son nublados, con grandes tempestades,
aunque cuando parece que el océano te va a devorar
nace un nuevo día lleno de sol y calor.
Navegamos en medio de este océano.
Somos lanchitas pequeñas, pero grandiosas.
Cada lancha tiene su timón.

En ti esta tomar hoy mismo el timón de tu vida.
Sabes, el rumbo que deseas seguir.
Sabes que para llegar a tu meta tendrás que atravesar
-como todos- grandes tormentas de todo tipo.
Sin embargo, tienes el timón en tus manos.
Como todo marinero, debes saber manejar el timón.
Diariamente tenemos que ir gobernando el timón;
debemos tomar determinaciones, decisiones,
para enderezar nuestra vida.
Nos topamos con personas que nos arrastran
a cosas no convenientes de diferentes tipos:
conversaciones que dañan nuestra mente tranquila,
ideas negativas para nuestro vivir.
Hay que tomar el timón de nuestra nave
y no dejar que nos aparten del equilibrio moral y espiritual.
Tendrás que tomar decisiones.
Tómalas con la seguridad de que nada
te aparte de tu camino, de tu meta.
Cometemos errores y de ahí vienen nuestras depresiones
y nuestra agresividad.
Cuando encuentres en tu vida gente agresiva
y que solo ve lo negativo de los demás,
discúlpalas, perdónales de antemano.
Son personas que no han sabido llevar el timón de su vida.
De ti depende la felicidad, solo de ti…
Entoces, vive intensamente el momento presente.
Concentra todo tu ser en lo que haces y no temas al futuro.
El faro de Dios te cuida y te protege siempre!
Deepak Chopra
Frase positiva para el día de hoy – 20 de abril

20 de abril
Tus dones son regalos que posees para que los puedas compartir con los demás. Es por ello que la mayor plenitud que puedes sentir es cuando logras cosas para otras personas.
Hoy, dedica tiempo y esfuerzo a los demás, y deja que tus dones brillen.
Reflexión de fortaleza – Carencia afectiva
Carencia afectiva
La carencia afectiva es un mal que afecta a todos los rangos de edad,
culturas y clases sociales.
Es peor que la gripe, que viene y se va,
Es un mal que consume a las personas despacito.
La indiferencia de la sociedad actual de cara a los problemas del mundo,
hace que las personas se sientan solas y carentes.
Existen cada vez más personas solitarias cuanto más crece la población.
Las personas tienen sed de amor. El problema es que rara vez quieren ser fuente.
Entonces se corre de un lado para el otro, algunos intentan encontrar
compensación a nivel profesional, otros en religiones, creencias y sectas.
Internet también hace parte de ese mundo.
Aquí se buscan amores, amistades y certezas de que algo existe todavía
capaz de compensar la falta de afecto.
Más que hablar, necesitamos vivir.

El día que las personas comprendan que la solución
está dentro de ellas mismas, entonces el mundo tendrá una oportunidad
para salir de éste caos.
Si quieres ser amado, entonces ¡ama!
¿Quieres una sonrisa? entonces ¡sonríe!
¿Quieres recibir e-mails? entonces ¡envía!
¿Quieres cariño? entonces da ternura
¿Quieres atención? entonces ¡sé atento!
Tal vez no funcione inmediatamente.
Es un remedio que necesita de tiempo para comenzar a surtir efecto.
Tenemos la manía de querer comprar todo.
Pero muchas cosas en la vida necesitamos plantarlas,
cuidarlas y cosechar con nuestras propias manos.
No todo se vende y se compra y el afecto hace parte de esas raras cosas.
No amemos al prójimo porque él nos amó primero.
Vivamos de manera que podamos serlos primeros en dar afecto, amor, atención.
Seamos los antídotos del odio y de la indiferencia.
Todo lo que venga después, será compensación.
Estaremos contribuyendo así para una sociedad más humana,
más justa y más equilibrada.
Letícia Thompson


