Frases para vivir mejor – 7 de diciembre

7 de diciembre
Cuando veas un gigante,
examina antes la posición del sol,
no vaya a ser la sombra de un pigmeo.
Von Hardenberg
Reflexión de fortaleza – Cambia tú primero
Cambia tú primero
Si cuidas una abeja, habrá más miel en el panal.
Si evitas una injusticia, habrá más justicia en el mundo.
Si cultivas un rosal, habrá más rosas en el jardín.

Si amas, Dios estará más presente en el mundo.
Si siembras un grano de trigo,
habrá más humanidad en el mundo.
Si enciendes una vela,
habrá más luz en la noche.
Si vives en la verdad,
habrá menos mentira en el mundo.
Si cuidas un nido de golondrinas,
habrá más golondrinas en primavera.
Si vives en libertad,
habrá más libertad en el mundo.
Si enciendes un fuego,
habrá más fuego en el invierno.
Si irradias en tu alegría,
habrá menos tristezas en el mundo.
Si esperas cambiar tú cuando haya cambiado el mundo,
morirás sin haber vivido;
Si comienzas cambiando tú,
ya estás cambiando el mundo…
Reflexión de fortaleza – Ésto es éxito
Ésto es éxito
Yo creo que el éxito no está en lo económico.
Yo creo que una persona no es de éxito
porque le va bien en los negocios
o le va bien profesionalmente o saca 10 en la escuela.
Creo que eso es lo que menos vale.
Lo que vale es tener los pies en la tierra, la familia
-el concepto de familia-, los amigos.
Apreciar las cosas que tienen valor verdadero,
no material, no físico necesariamente”.

Pienso que a este concepto bien le puedo añadir
una reflexión que me regaló mi madre:
El éxito no tiene que ver con lo que mucha gente se imagina.
No se debe a los títulos nobles y académicos que tienes,
ni a la sangre heredada o la escuela donde estudiaste.
No se debe a las dimensiones de tu casa
o de cuantos carros quepan en tu garaje.
No se trata de si eres jefe o subordinado;
o si eres miembro prominente de clubes sociales.
No tiene que ver con el poder que ejerces
o si eres un buen administrador o hablas bonito,
si las luces te siguen cuando lo haces.
No es la tecnología que empleas. No se debe a la ropa que usas,
ni a los grabados que mandas bordar en tu ropa,
o si después de tu nombre pones las siglas deslumbrantes
que definen tu estatus social. No se trata de si eres emprendedor,
hablas varios idiomas, si eres atractivo, joven o viejo.
El éxito… Se debe a cuánta gente te sonríe,
a cuánta gente amas y cuántos admiran tu sinceridad
y la sencillez de tu espíritu.
Se trata de si te recuerdan cuando te vas.
Se refiere a cuanta gente ayudas, a cuanta evitas dañar
y si guardas o no rencor en tu corazón.
Se trata de que en tus triunfos estén incluidos tus sueños.
De si tus logros no hieren a tus semejantes.
Es acerca de tu inclusión con otros,
no de tu control sobre los demás.
Es sobre si usaste tu cabeza tanto como tu corazón,
si fuiste egoísta o generoso, si amaste a la naturaleza
y a los niños y te preocupaste de los ancianos.
Es acerca de tu bondad, tu deseo de servir,
tu capacidad de escuchar y tu valor sobre la conducta.
No es acerca de cuántos te siguen
si no de cuantos realmente te aman.
No es acerca de transmitir,
si no cuantos te creen si eres feliz o finges estarlo.
Se trata del equilibrio de la justicia que conduce
al bien tener y al bien estar.
Se trata de tu conciencia tranquila,
tu dignidad invicta y tu deseo de ser mas,
no de tener más.
Carlos Slim
Reflexión de fortaleza – Aceptación
Aceptación
Aceptación significa que puedes encontrar en tu corazón
la serenidad que te libere del pasado
con sus errores y pesares,
te transporte hacia el futuro con una perspectiva nueva,
y te haga apreciar la oportunidad de una nueva vida.

Aceptación significa que cuando haya momentos difíciles
en tu vida, sabrás hallar el amparo
y el consuelo para aliviar tus pesares.
Hallarás nuevas aspiraciones y esperanzas,
e indulgencia en tu corazón.
Aceptación no significa perfección para siempre.
Sólo significa que te sobrepondrás a la imperfección.
Aceptación es la senda hacia la paz,
para liberarte de lo peor, conservar lo mejor,
y hallar en tu alma la esperanza
que te acompañe toda la vida.
Aceptación es la mejor defensa del corazón,
el mayor bien del amor, y la manera más fácil
de seguir creyendo en tí y en los demás.
Reflexión de Mamerto Menapace – Buscando el mar
Buscando el mar
Como todos los ríos,
también él se había puesto en movimiento buscando el mar.
No lo conocía. Simplemente lo intuía, como un destino.
Como un llamado.

Cuando la primavera de la vida puso su nieve en movimiento,
contra lo primero que chocaron sus aguas alertadas
fue precisamente con las rocas
que hasta ese momento le habían cobijado.
Tal vez le resultó difícil encontrar su cauce y ubicar un rumbo.
Pero había una fuerza imperiosa que lo ponía en movimiento.
Siempre hacia abajo,
siguiendo su instinto de agua en movimiento,
sentía estar respondiendo al misterio de su existencia,
buscando un encuentro.
Los ríos son agua en movimiento
que busca el encuentro con el mar.
El mar lejano y aún no conocido los atrae.
Y respondiendo a esta profunda y misteriosa atracción,
arrastran su pecho por la tierra,
embarran su caudal, atropellan los obstáculos
y abren surcos que serán su propio cauce.
Pero hay ríos que renunciar a llegar al mar.
Hay algunos que lo hacen porque no les alcanza el caudal
y terminan por morir en los arenales.
Otros, en cambio, abandonan su tensión por el mar
y se convierten en lagunas:
las lagunas son ríos que olvidaron su tensión por el mar.
Cansadas de andar y vencer obstáculos,
prefieren construir su propio océano
en el hueco de alguna hondonada,
o en los esteros de la tierra anegadiza.
Y allí se quedan, engañándose a sí mismos,
creyendo haber llegado cuando en realidad
simplemente se han detenido.
Señal de que no fueron muy lejos.
Pero hay otro tipo de ríos que tampoco llegan al mar.
A éstos ni les ha faltado caudal,
ni han abandonado su tensión por el mar.
Al contrario.
Allí donde su cauce se embreta
y corres más apasionadamente pudiendo las rocas,
han aceptado un dique los sofrena.
Sus aguas tumultuosas, al no poder seguir su curso normal,
se arremolinan acorraladas
y comienzan a trepar lentamente las laderas
acumulando toda su energía. Se parecen a las lagunas.
Pero hay algo importante que las diferencia:
anidan en la altura y aceptan una turbina que las desangra.
Insisto que no han abandonado su tensión por el mar.
Al contrario.
Al sentirse contenidas por el dique que se interpone
en su libre carrera instintiva, su ímpetu se acumula
y se potencializa cada vez más.
Incluso su fuerza puede llegar a ser peligrosa,
si el dique cede. Entonces todo su caudal
liberado de golpe se convierte en avalancha de piedras,
barro y agua, asesinando todo lo que encuentra a su paso.
Ha habido ciudades destruidas por las aguas desenfrenadas.
Pero si el dique resiste, porque se ha asentado sobre la roca,
entonces la fuerza acumulada
se canaliza a través de la turbina y se convierte en luz,
en energía, en calor.
El caudal se desfleca por las acequias y va a regar los surcos,
creciendo por los viñedos hacia el vino,
por los trigales hacia el pan, por los olivares
hacia el aceite que alumbra, suaviza o unge.
Gracias a su fuerza acumulada,
entra en cada casa para el humilde servicio de abrevar,
refrescar o lavar.
Nuestro río es de este tipo.
Aceptando el dique que frena sus instintos
de correr libremente hacia el mar, se hizo lago.
No tenía mucho caudal,
pero lo alimentan las nieves de la cordillera patagónica,
y tiene cerros en su camino.
Y en los Cerros Colorados su curso fue interceptado.
Encorvó su lomo gredoso al sentir frenado su ímpetu,
y actualmente sigue buscando ansiosamente el mar
a través de la turbina que canaliza toda su energía.
Y buscando el mar, llega hasta mi mesa hecho luz.
La luz que alumbra mi celda de monje
y me permite escribirles a ustedes
su parábola de tensión y servicio.
Porque este río no está esclavizado.
De ninguna manera.
Ha sido liberado para ser puesto al servicio.
El mar es amar.
Mamerto Menapace
Reflexión de fortaleza – Reír
Reír
¿Por qué esperar motivos?
La vida tal como es debería ser suficiente razón para reír.
Es tan absurda, es tan ridícula. Es tan hermosa…
¡tan maravillosa! Es todo tipo de cosas al mismo tiempo.
Es una gran broma cósmica.

La risa es la cosa más fácil del mundo si la permites,
pero se ha convertido en algo difícil.
La gente ríe muy rara vez, y aun cuando lo hace
no es una risa verdadera.
Las personas ríen como si le hicieran un favor a alguien,
como si cumplieran un cierto deber.
La risa es diversión. ¡No es un favor a nadie!
Igual que con el amor. También el amor es diversión.
La risa es diversión. La vida es diversión.
Pero, de algún modo, en la mente ha calado hondo
que estáis cumpliendo con un deber.
No se debería reír para hacer feliz a otro,
porque si tú no eres feliz, no puedes hacer feliz a nadie.
Simplemente deberías reír por voluntad propia,
y sin que exista un motivo en particular.
Si empiezas a analizar las cosas,
no serás capaz de dejar de reír.
Sencillamente, todo es perfecto para la risa, no falta nada,
pero no lo permitimos. Somos muy mezquinos con la risa,
con el amor, con la vida.
En cuanto sepas que se puede dejar de ser mezquino,
pasarás a una dimensión diferente.
Osho


