Reflexión de fortaleza – Camino hacia el éxito
Los obstáculos son esas cosas que las personas ven cuando dejan de mirar sus metas.
Joseph Cossman

El éxito
El éxito está en la continuidad del esfuerzo
de quien aspira a más.
El camino hacia el éxito está siempre en construcción.
Es un proceso permanente y no una meta que se deba alcanzar.
El poder definitivo consiste, en ser capaz de crear
los resultados que uno más desea, generando al mismo tiempo
valores que interesen a otros.
El poder verdadero se comparte, no se impone.
Es la acción lo que da consistencia a todo éxito sobresaliente.
La acción, y sólo ella, produce resultados.
El conocimiento no es más que poder en potencia,
excepto cuando recae en manos de quien sabe
como conducirse a sí mismo, para actuar con eficacia.
Desarrollamos una comunicación interna,
constituida por las cosas que nos representamos,
decimos y sentimos en nuestro fuero interno.
Experimentamos la comunicación externa, con el mundo exterior.
Todas las comunicaciones ejercen algún tipo de efecto,
sobre nosotros mismos y sobre los demás.
La comunicación es poder y quienes han alcanzado el dominio
eficaz de aquélla están en condiciones de modificar
su propia experiencia del mundo y la experiencia
que el mundo saca de ellos.
El dominio que usted tenga, de la comunicación
hacia el mundo externo, determinará su grado de éxito
con los demás.
Pero, lo que es más importante, el grado de éxito
que usted perciba interiormente es el resultado directo
de cómo se comunica usted consigo mismo.
Lo que uno percibe no es el resultado de lo que le ocurre
en la vida, sino de la interpretación que da a lo que le ocurre.
La calidad de vida no está determinada por lo que nos ocurre,
sino por lo que hacemos ante lo que nos ocurre.
Usted es la única persona que puede decidir cómo quiere sentir
y actuar, en función de cómo haya elegido percibir su existencia.
Nada tiene sentido, excepto el que nosotros mismos le demos.
Uno no «cae» en una depresión sino que la crea,
lo mismo que cualquier otro «resultado» de la vida.
El que se siente deprimido está contemplando su vida
de una manera particular, y se dice ciertas cosas a sí mismo
con una cierta entonación precisa, y adopta una postura
específica y un ritmo de respiración típico.
Cuando uno quiere sentirse deprimido, suele ser útil
dejar caer los hombros y mirar con frecuencia al suelo;
hablar con un tono de voz tristón e imaginar que le ocurren
a uno las peores situaciones también contribuye mucho.
Se necesita un esfuerzo para crear una depresión.
Sin embargo, algunas personas han creado ese estado
tan a menudo que les resulta sumamente fácil producirlo
y adoptar dicho estilo de comunicación como su modo
de vida natural y acaban por encontrarlo cómodo
al identificarse con ese estado.
El proceso de modelado es el camino de la excelencia.
Significa que si veo que alguien en el mundo consigue
un resultado que yo deseo, yo también puedo producir lo mismo
si estoy dispuesto a pagar el precio correspondiente
en tiempo y esfuerzo.
Si lo que quiere obtener es el éxito, debe encontrar la manera
de modelar su conducta sobre la de los triunfadores conocidos,
averiguar lo que hicieron, cómo utilizaron su cerebro
y su cuerpo para alcanzar los resultados que uno desea;
lo que hace falta son modelos de excelencia.
Para modelar la excelencia es preciso convertirse
en un detective, un investigador, en alguien que plantea
preguntas interminables y que persigue todas las claves
de aquello que produce la excelencia.
Nuestra conducta es el resultado del estado en que nos encontramos.
Siempre procuramos hacer lo mejor con los recursos
de que disponemos, pero a veces somos nosotros mismos
los que nos hallamos carentes de recursos.
El tipo de comportamiento que las personas producen es consecuencia
del estado en que se hallan; lo que hagan concretamente
partiendo de dicho estado depende de sus modelos del mundo.
La mayoría de las personas hacen muy poco para dirigir
conscientemente sus estados.
Se levantan deprimidos o con buen pie; una buena mañana
los anima, o una mala los hunde.
Lo que distingue a la gente es la eficacia
con que invocan sus recursos.
El estado de uno contiene un poder impresionante
y uno puede controlarlo.
No es forzoso vivir entregado al azar de los acontecimientos.
Anthony Robbins
Frase del día – 28 de febrero

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
La voz interior
Si has encontrado tu verdad dentro de ti mismo, no hay nada más que encontrar
en toda esta existencia. La verdad está funcionando a través de ti.
Cuando abres tus ojos, es la verdad quien abre sus ojos.
Cuando cierras tus ojos, es la verdad quien los está cerrando.

Esta es una meditación tremenda. Si puedes entender simplemente el truco,
no tienes que hacer nada; cualquier cosa que estés haciendo está hecha
por la verdad. Caminas, es la verdad; duermes, es la verdad descansando;
hablas, es la verdad hablando; estás en silencio, es la verdad que es silencio.
Esta es una de las técnicas de meditación más simple.
Poco a poco cada cosa se pone en su lugar con esta simple fórmula y entonces
ya no hay necesidad de la técnica.
Cuando estás curado descartas la meditación, tiras la medicina.
Entonces vives como verdad: vivo, radiante, dichoso, contento,
como una canción para ti mismo. Toda tu vida se vuelve una plegaria,
en un estado de plegaria, una gracia, una belleza que no pertenece
a nuestra vida mundana, un rayo de luz viniendo desde el más allá
hacia la oscuridad de nuestro mundo.
Osho
La creatividad
La creación de algo nuevo no se logra con el intelecto,
sino por el instinto lúdico que actúa desde una necesidad interior.
La mente creativa juega con los objetos que ama. Carl G.Jung
Combinar lo que existe para obtener algo nuevo
es el comienzo de la creatividad, en esa reorganización
surgen distintas soluciones a problemas. Todos somos creativos!
En este texto, Osho nos invita a pensar sobre la creatividad en la vida diaria.

Creatividad
La creatividad es la cualidad que pones en la actividad que estás haciendo.
Es una actitud, un enfoque interior: cómo ves las cosas…
No todo el mundo puede ser un pintor, tampoco hay necesidad.
Si todo el mundo se convirtiera en pintor, el mundo sería muy feo;
sería difícil vivir.
No todo el mundo puede ser un bailarín; tampoco hay necesidad.
Sin embargo todo el mundo puede ser creativo.
Hagas lo que hagas, si lo haces gozosamente, si lo haces amorosamente,
si el acto de hacerlo no es puramente económico, entonces es creativo.
Si, debido a eso algo crece en tu interior, si te produce crecimiento,
es espiritual, es creativo es divino.
Te vuelves más divino a medida que te vuelves más creativo.
Todas las religiones del mundo han dicho que Dios es el creador.
No sé si él es el creador o no; sin embargo sé una cosa:
cuando más creativo te vuelvas, más divino te volverás.
Cuando tu creatividad llega a un clímax, cuando toda tu vida
se vuelve creativa, vives en Dios. Así que, él debe ser el creador,
porque la gente que ha sido creativa ha estado muy cerca de él.
Ama lo que hagas. ¡Sé meditativo mientras lo haces, sea lo que sea!
Osho
Comprender es perdonar
Cuando estás enamorado, te sorprendes a ti mismo mirando a todo el mundo con ojos distintos; te vuelves generoso, compasivo, bondadoso, donde antes tal vez eras duro y mezquino. E, inevitablemente, los demás comienzan a reaccionar contigo de la misma manera, y no tardas en comprobar que vives en un mundo de ternura que tú mismo has creado. En cambio, cuando lo que predomina en ti es el mal humor y te irritas fácilmente y te muestras ruin, suspicaz y hasta paranoide, enseguida compruebas que todo el mundo reacciona ante ti de manera negativa, y te encuentras viviendo en un mundo hostil, creado por tu mente y tus emociones.

¿Cómo podrías intentar crear un mundo feliz, amable y pacífico? Aprendiendo el sencillo y hermoso, aunque arduo, “arte de mirar”. Se trata de hacer lo siguiente: cada vez que te encuentres irritado o enojado con alguien, a quien tienes que mirar es a ti, no a esa persona. Lo que tienes que preguntarte no es: “¿Qué le pasa a ese individuo?”, sino: “¿Qué pasa conmigo, que estoy tan irritado?”. Intenta hacerlo ahora mismo. Piensa en alguna persona cuya sola presencia te saque de quicio y formúlate a ti mismo esta dolorosa pero liberadora frase: “La causa de mi irritación no está en esa persona, sino en mí mismo”. Una vez dicho esto, trata de descubrir por qué y cómo se origina esa irritación. En primer lugar, considera la posibilidad, muy real, de que la razón por la que te molestan los defectos de esa persona, o lo que tú supones que lo son, es porque tú mismo tienes esos defectos; lo que ocurre es que los has reprimido, y por eso los proyectas inconscientemente en el otro. Esto sucede casi siempre. aunque casi nadie lo reconoce. Trata, pues de descubrir los defectos de esa persona en tu propio interior, en tu mente inconsciente, y tu irritación se convertirá en agradecimiento hacia dicha persona que con su conducta te ha ayudado a desenmascararte.
Otra cosa digna de considerar es la siguiente: ¿No será que lo que te molesta de esa persona es que sus palabras o su comportamiento ponen de relieve algo de tu vida y de ti mismo que tú te niegas a ver? Fíjate cómo nos molestan el místico y el profeta que parecen alejarse mucho de lo místico o de lo profético cuando nos sentimos cuestionados por sus palabras o por su vida.
Una tercera cosa también está muy clara: tú te irritas contra esa persona porque no responde a las expectativas que has sido “programado” para abrigar respecto a ella. Tal vez tengas derecho a exigir que esa persona responda a tu “programación” siendo, por ejemplo, cruel o injusta. en cuyo caso no es preciso que sigas considerando esto. Pero, si tratas de cambiar a esa persona o de poner fin a su comportamiento, ¿no serías mucho más eficaz si no estuvieras irritado? La irritación sólo conseguirá embotar tu percepción y hacer que tu acción sea menos eficaz. Todo el mundo sabe que, cuando un deportista pierde los nervios, la calidad de su juego decrece, porque la pasión y el acaloramiento le hacen perder coordinación. En la mayoría de los casos, sin embargo, no tienes derecho a exigir que la otra persona responda a tus expectativas; otras personas en tu lugar, ante dicho comportamiento, no experimentarían irritación alguna. No tienes más que pensar detenidamente en esta verdad, y tu irritación se diluirá. ¿No es absurdo por tu parte exigir que alguien viva con arreglo a los criterios y normas que tus padres te han inoculado?
Finalmente, he aquí otra verdad que deberías considerar: teniendo en cuenta la educación, la experiencia y los antecedentes de esa persona. seguramente no puede dejar de comportarse como lo hace. Alguien ha dicho, con mucho acierto, que comprender todo es perdonar todo. Si tú comprendes realmente a esa persona, la considerarás como una persona deficiente, pero no censurable, y tu irritación cesará al instante. Y enseguida comprobarás que comienzas a tratar a esa persona con amor y que ella te responde del mismo modo, y te encontrarás viviendo en un mundo de amor que tú mismo has creado.
Anthony De Mello
Reflexión de fortaleza – Ojalá…
Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos
y la valentía de arriesgarnos a estar juntos,
porque de nada sirve un diente fuera de la boca,
ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que
recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia
o violan nuestro sentido común.

Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo,
contra toda evidencia, que la condición humana
vale la pena, porque hemos sido mal hechos,
pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando
los caminos del viento, a pesar de las caídas
y las traiciones y las derrotas, porque la historia
continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós,
está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible
ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva
animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza,
nazca donde nazca y viva cuando viva,
porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.
Eduardo Galeano


