Reflexión sobre el hogar – Un lugar para el alma

Imperdible reflexión de Sergio Sinay

Un lugar para el alma

Una casa es el lugar que habitamos físicamente.
Un hogar es el lugar que habitamos con nuestra alma.
Una casa es una construcción
que puede permanecer vacía, sin habitantes,
y seguirá siendo una casa.

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Un hogar es inconcebible sin personas.
Leo una entrevista a la gran escritora (novelista y ensayista)
estadounidense Joyce Carol Oates realizada
por Jesús Ruiz Mantilla, de El País Semanal, de Madrid,
y me provoca estas reflexiones.
“Si te alejas mucho de tu hogar pierdes tu alma”, dice Oates.
Pienso en los edificios en construcción
que brotan como hongos en la ciudad.
En los avisos de costosos departamentos
en los suplementos de propiedades. Todas esas son casas.
Sólo Dios sabe cuántas de ellas se convertirán en hogares.
Crisis de vivienda no significa crisis de hogares.
Me pregunto cuánta gente tiene muchas propiedades,
muchas casas, y ningún hogar. Pienso en muchos otros que,
acaso, no tienen una casa propia y, sin embargo,
habitan un hogar, han hecho del lugar en el que viven
un espacio para el alma.
Cuando tanta gente vive de mudanza en mudanza,
a casas cada vez más grandes, más lujosas, más costosas,
¿lo hacen porque necesitan una casa mejor
o porque no logran dar con un hogar?
El alma suele moverse a ritmos diferentes de los del cuerpo.
Es más rápido mudar el cuerpo que instalar el alma.
Ella necesita tiempo, necesita silencio,
necesita entrar en cada rincón, reconocerlo,
instalar su energía.
Cuando el alma no se instala, no hay hogar.
Muchas casas son habitadas por cuerpos
que las transitan como fantasmas
sin convertirlos en hogares.
Para construir un hogar hay que dejar de lado
muchas falsas prioridades,
hay que abandonar ostentaciones y frivolidades.
Los hogares no se exhiben. Se viven.
Y se construyen desde adentro.

Sergio Sinay

Frases sobre el hogar – Familia

¿Dónde está el hogar?
El hogar está donde el corazón ríe sin timidez;
donde las lágrimas del corazón secan por sí solas.
Vernon Blake

Una familia feliz no es sino un paraíso anticipado.
John Browring

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Una familia feliz es una larga conversación
que siempre parece demasiado corta.
André Maurois

Lo que falta aprender en las familias
es que dentro no debe existir el poder.
Francis Bacon

Poema para el Día de la madre

A mi madre

Decir madre es decir amor y vida,
abrir al horizonte la mirada,
sentir que en el silencio y en la nada
su mano va cubriendo nuestra huída.

Es volver a la infancia alborozada,
es tornar brevemente a la cordura,
admirar en un soplo la figura
que desprende su imagen sosegada.

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Decir madre es privarse de amargura,
apartar de la mente la agonía
y guardar en el seno la valía
de sentir cada instante su bravura.
Yo que afirmo en el alma la ternura
que brota de su blanco pensamiento,
en la dicha proclamo con el viento
ese gozo que ensalza su armonía
y el orgullo que inflama mi alegría
al decirle a mi madre lo que siento.

José Luis Muñoz

Frases de hogar – Matrimonio

Un matrimonio feliz es una larga conversación
que siempre parece demasiado corta.
André Maurois

Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa
que casi no se entiende la cantidad de distinciones
y de razonamientos sutiles de los cuales se nutre la sociedad
sobre este argumento.
George Sand

La máxima felicidad del matrimonio,
cosa que los jóvenes ignoraran siempre,
es la de envejecer juntos.
Herman Keyserling

Poema sobre el hogar: Alta costura

Alta costura

En la tela de la historia familiar,
las manos de mi madre reforzaron costuras
para que nos sostuvieran ante cualquier tirón de la vida…

La costurera
La Costurera – 1859
Jean-Francois Millet

Las manos de mi madre enhebraron el hilo
que une las partes del molde sin olvidar
que cada una es distinta a la otra…
y juntas hacen el todo… como la familia …

La manos de mi madre estiraron dobladillos
para que pudiéramos crecer,
para que no nos quedaran cortos los ideales …

Las manos de mi madre zurcieron desgarros
para que volviéramos a usar el corazón…
sin hilachas de resentimientos…

Las manos de mi madre unieron retazos
para que tuviéramos una manta de origen
que nos cubriera …

Las manos de mi madre aseguraron presillas y botones
para que estuviéramos unidos,
para que no perdiéramos la esperanza…

Las manos de mi madre aplicaron elásticos
para que asumiéramos con amplitud
los cambios que nos piden los años…

Las manos de mi madre bordaron maravillas
para que la vida nos sorprendiera
con sus continuas entregas de belleza…

Las manos de mi madre cosieron bolsillos
para guardar, en ellos, las monedas valiosas
de los mejores recuerdos
Y mi identidad…

Las manos de mi madre, cuando estaban quietas…
cuidaban mis sueños,
para que dieran a mi diseño su polvo de estrellas…

Las manos de mi madre me sostuvieron,
con sus hilos de maga, cuando me asomaba a la vida …
¡Para empezar a vestirla!

Las manos de mi madre nunca abandonaron su trabajo…

Y sé muy bien que hoy, donde estén,
enhebran oraciones para mi …
Y yo…
¡Yo las beso como si estrenara bendiciones!

Rosita Pedrazzini

Reflexión sobre hijos – Ser hombre

Hoy 19 de noviembre, les dejo una preciosa reflexión,
de cómo un padre recto aconseja a su hijo, preparándolo para la vida.

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Ser Hombre
(a mi hijo Michel, al cumplir sus quince años)

Ser hombre, hijo mío,
es pisar en las brazas del miedo
y seguir caminando.
Soportar el dolor de la carne en silencio
y aridez en los ojos,
mas dejar que las lágrimas fluyan
si el quebranto es del alma.

Es cercar el valor de prudencia
y el ardor de cautela,
sin torcer el propósito,
sin mellar al decisión forjada en el tesón,
la paciencia, la razón, la experiencia
y la meditación.

Es pasar,
-con los brazos ceñidos al cuerpo,
los labios inmóviles,
conteniendo el aliento-
junto al castillo de arena
(que es la felicidad que construyó otro hombre)
si con tu palabra,
o al extender tu brazo
pudieras derribarle.
¡Porque arruinar la dicha de tu prójimo
es más grave, peor, que introducir tu mano
en el bolsillo para robarle!

Hijo mío,
no desdeñes el oro
mas no dejes que el oro señoreé tu vida.
Acumula bastante
para no tener nunca
que extender tu mano a la piedad de otro,
y sí poder en cambio,
poner algo en la mano que hacia tí se extiende.

Y al que te pide un pan no les des un consejo.
No te juzgues más sabio que aquél que busca ayuda.
Dale apoyo y aliento y comparte su carga.
Dale tu oro y tu esfuerzo,
y después da el consejo.

Al temor no le pongas el disfraz del perdón;
el valor, hijo mío, es la virtud más alta
y confesar la culpa el supremo valor.
No eches pues en los hombros de tu hermano la carga,
ni vistas a los otros las ropas de tu error.
Es tu deber, si caes, no obstante la caída,
tu ideal y tu anhelo mantener siempre enhiestos;
y no buscar la excusa, ni encontrar la disculpa.
Los héroes, hijo mío, nunca esgrimen pretextos.

La mentira es hollín, no te manches los labios.
Y no ostentes ser rico, ser feliz o ser sabio
delante del que exhibe la llaga del fracaso.
No subleves la envidia, la admiración, los celos;
y busca la sonrisa, no busques el aplauso.

Y perdónale al mundo su error, si no valora
tus merecimentos en lo que crees que valen;
(es probable hijo mío, que el más justo evalúo
es el que el mundo hace).

Y por fin, hijo mío:
que no turbe tu sueño la conciencia intranquila;
que no mengüe tu dicha el despecho abrasivo,
ni tu audacia flaquee ante la adversidad.
No deforme tu rostro jamás la hipocresía
y no toque tu mano, tración o deslealtad.

Y aún hay más, hijo mío:
que al volver tu mirada
sobre el camino andado
no haya lodo en tus pies,
ni se encuentre en tu huella
una espiga,
una mies,
o una flor
pisoteada.

Hijo mío, es esto
lo que esa breve frase “Ser hombre”
significa.

Elías M. Zacarías

Bendición del Hogar

Dios mío!, bendice mi casa, para que sea el hogar del amor y la paz.

Bendice, las ventanas que dejan entrar el sol a raudales cada mañana,
y por donde se asoman las estrellas del firmamento,
que son luces de esperanza para la humanidad.

Bendice, los muros que nos defienden del viento, del frío, del calor,
y que son nuestros amigos en las horas que pasamos en la casa.

Bendice, nuestra mesa, y los sitios de trabajo diario para que nos ayudes,
y el lugar de reposo para que nos guardes del peligro.

Bendice, el techo que cobija los afanes de hoy,
y los sueños de mañana, y que guarda para siempre entre los vivos,
la memoria sagrada de los que se han ido al cielo.

Bendice, los sentimientos, las ternuras, el amor,
los anhelos que florecerán en nuestras vidas cotidianas.

Bendice nuestras horas de paz y de silencio,
para que fortalezcamos juntos nuestro espíritu.

Bendice, nuestros dolores más profundos,
y nuestras alegrías porque son el corazón de la familia.

QUÉDATE SIEMPRE CON NOSOTROS…
EN TU MORADA…
EN NUESTRA CASA…

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Las amas de casa

Me voy a dormir

El matrimonio estaba viendo televisión cuando ella dijo: -Hoy estoy cansada…Me voy a dormir.
Se levantó, fue a la cocina, preparó unos sandwiches para el colegio de los chicos, lavó los platos de la cena, sacó la carne del freezer para el almuerzo siguiente. Controló que hubiese cereal y leche, llenó la azucarera, puso los cubiertos y preparó la cafetera para el desayuno.
Colocó unas jeans en el lavarropas, planchó unas camisas y pegó un botón del guardapolvo. Guardó los juegos que estaban sobre la mesa y puso la guía en su lugar. Regó las plantas, tiró la basura y colgó las toallas para que se secaran.
Bostezó, se desperezó y se fue a su cuarto, pero en el estudio escribió una nota para el profesor, colocó dinero en un sobre para el examen médico, acomodó un cuaderno y escribió una tarjetita de felicitación para una amiga. Cerró el sobre, hizo una breve lista para el super y fue a poner la tarjeta y la lista cerca de la cartera.
Al pasar por la sala el marido le dijo: -¿No te ibas a dormir?…
-Voy a eso- contestó. Le puso agua al perro y llamó al gato para que entrara, antes de confirmar que todas las puertas estuvieran cerradas.
Entró en las habitaciones de los chicos, apagó las luces, colgó una camisa, guardó las medias y habló con el mayor que se quedaba estudiando.
En su dormitorio controló el despertador, preparó la ropa para levantarse, acomodó varios zapatos. Después se lavó la cara, se puso crema, se lavó los dientes y arregló una uña partida.
Su esposo en la sala apagó el televisor y pensó -Estoy muerto, me voy a acostar-. Y así lo hizo, sin problemas.
¿Notan alguna diferencia?…¿Todavía se preguntan por qué las mujeres viven más?
Porque son más fuertes…¡Están hechas para resistir!

¡ ¡ ¡ QUIERO UNA ESPOSA ! ! !

Pertenezco a esa clase de gente conocida como ¡ ESPOSA !
Soy una ESPOSA, y no por accidente, soy una madre.
No hace mucho apareció en escena un amigo, recientemente salido de un divorcio. Tiene un niño que esta por supuesto, con su ex esposa.
El obviamente, está buscando otra esposa. Estaba pensando yo en él mientras planchaba, una de estas tardes, y de pronto se me ocurrió que a mí también me gustaría tener una ESPOSA.

¿Por qué quiero una esposa?

Desearía yo volver a la escuela, para poder ser económicamente independiente, poder mantenerme y si fuera necesario, mantener a quienes dependen de mí.
Quiero una ESPOSA que trabaje y me mande a la escuela, y mientras voy a la escuela, quiero una ESPOSA que se ocupe de los niños.
Quiero una ESPOSA que esté pendiente de las citas de los niños con su doctor y su dentista, y que este pendiente de las mías también.
Quiero una ESPOSA que se asegure que los niños coman con propiedad y que estén limpios, quiero una ESPOSA que lave la ropa de los niños y la conserve en buenas condiciones.
Quiero una ESPOSA que atienda adecuadamente la alimentación de mis niños, que vigile sus estudios, que se asegure que tengan una adecuada vida social con sus compañeros, que los lleve al parque, al zoológico, etc.
Quiero una ESPOSA que cuide a los niños cuando están enfermos, una ESPOSA que se las arregle para estar cerca cuando los niños necesitan especial atención porque por supuesto yo no puedo faltar a mis clases en la escuela.
Mi ESPOSA deberá arreglárselas para faltar al trabajo y no perder el empleo. Eso podría significar de vez en cuando un pequeño recorte en el ingreso de mi ESPOSA pero creo que yo podría tolerar. No es necesario decirlo: mi ESPOSA se las arreglará y pagará a quien cuide de los niños, mientras ella esta trabajando.
Quiero una ESPOSA que atienda mis necesidades físicas, quiero una ESPOSA que mantenga limpia mi casa, una ESPOSA que recoja mis cosas, una ESPOSA que mantenga mi ropa limpia y arreglada, y reemplazada cuando sea necesario; y que vea que mis objetos personales se conserven en el lugar

apropiado de manera que pueda yo encontrar lo que necesite, en el momento en que lo necesite.
Quiero una ESPOSA que cocine, una ESPOSA que sea buena cocinera, quiero una ESPOSA que planee los menús, que haga las compras necesarias de comestibles, prepare las comidas, las sirva gustosa, y luego levante todo mientras yo estoy estudiando.
Quiero una ESPOSA que me cuide cuando este enferma y se compadezca de mi dolor y de mi ausencia de la escuela.
Quiero una ESPOSA que acompañe a la familia cuando tome vacaciones, para que pueda continuar cuidándonos, a mí y a los niños cuando yo necesite descanso y cambio de escenario.
Quiero una ESPOSA que no me moleste con quejas incoherentes, acerca de los deberes de una esposa, pero quiero una ESPOSA que me escuche cuando siento la necesidad de explicar algún punto difícil surgido en el curso de mis estudios, y quiero una ESPOSA que transcriba los trabajos que yo requiera.
Quiero una ESPOSA que se ocupe de los detalles de mi vida social, cuando mi esposo y yo seamos invitados por mis amigos, quiero una ESPOSA que se ocupe de los arreglos necesarios para el cuidado de los niños, mientras salimos.
Cuando encuentre en la escuela gente que me guste y quiera invitar, quiero una ESPOSA que tenga la casa limpia y prepare una comida especial y nos la sirva a mi y a mis amigos; que no interrumpa cuando hablo de cosas que nos interesan a mi y a mis amigos.
Quiero una ESPOSA que pueda arreglárselas para que los niños hayan comido y estén listos para irse a la cama antes de que lleguen mis invitados, para que los niños no nos molesten.
Y quiero una ESPOSA que sea sensible a mis necesidades sexuales, una ESPOSA que haga el amor apasionada y ávidamente cuando así lo desee yo, una ESPOSA que procure mi satisfacción. Y quiero una ESPOSA que sepa que algunas veces necesito una noche fuera de casa, sola. Y por supuesto quiero una ESPOSA que no exija atención sexual cuando yo no tenga ánimo para ello.
Quiero una ESPOSA que asuma la total responsabilidad del control natal, quiero una ESPOSA que me sea sexualmente fiel, para que mi vida intelectual no se vea perturbada por los celos. Y quiero una ESPOSA que entienda que mis necesidades sexuales pueden requerir algo más que la estricta adhesión a la monogamia. Yo debo después de todo estar en condiciones para relacionarme lo más plenamente posible con la gente.
Si acaso encuentro a otra persona más conveniente como ESPOSA, que la que yo tengo, quiero la libertad para reemplazar a mi actual ESPOSA por otra. Naturalmente espero una vida nueva y fresca; mi ESPOSA se hará cargo de los niños y será la única responsable de ellos para dejarme libre.
Cuando haya terminado mis estudios y tenga un trabajo, quiero una ESPOSA que deje de trabajar y se quede en casa para que mi esposa pueda más intensa y completamente hacerse cargo de los deberes de una ESPOSA.
¡ ¡ ¡ DIOS MIO QUIEN NO QUISIERA UNA ESPOSA ! ! ! !

JUDY CIFERS *

*Judy Cifres está casada y tiene dos hijos.
Este artículo fue publicado originalmente en “The preview issue of Ms” (Primavera de 1972) y a partir de entonces se ha vuelto un clásico.
Traducido por: Elena Urrutia

Enviado por: Juan Carlos Achiary