¡Cuánto me cuesta!
CADA POEMA UN PARTO
Son muchedumbre en rebelión las sombras
cuando me agita una sensación de lados sueltos
que por miedo a las prisiones de la forma
no encuentra cierre al ensayar el gesto.
Y devienen sigilosas impaciencias
pintando auras de arrebato a mis temores
y el pensar navega en turbulencias
al no hallar la luz de buenos soles.
No es fácil ordenar a los enjambres
de indecisiones en pesado cargamento
que hostigan de la conciencia el engranaje
y la distraen del olor a buen incienso.
Si no se visten con buen gusto será vano el intento
de plasmar las ideas por estar mal arropadas
pues surgirá fantasía sin estilo
como siempre que la mente no discurre y sí divaga.
La mano debe esperar paciente el trazo
que nunca arriba con la puntualidad que es esperada
ya que antes debe ir al punto en donde yace
la inspiración sin velos para no actuar mal hilvanada.
Y de tanto buscar los tiempos se van indiferentes
porque el contorno pasea en laberintos
poblados de enigmas fantasmales
que no dan tregua a la duda hacia uno mismo.
Sólo si hay impulso de moldeada artesanía
salta de su letargo la máscara del tema
dejando obrar en libertad a la armonía
y grita su crisis en el parto lo que nace ya como poema.
Autor: Juan Carlos Achiary
Borges
BORGES
Símbolo del yo buscando el contrapunto hacia sí mismo
por no interesarle madurar de escepticismos
alternaba igual que en una rosa el pétalo y la espina
el brillar de ninfas con malevos tajeando antagonismos.
Penitente inclaudicable de por él forjadas tentaciones
día a día incursionaba vastedades de culturas
y lo dijo implícito en su Poema de los Dones
que debió oír los libros que la noche le hizo oscuros.
Pero no brotó sólo de letras el total de su portento
que volcó en sin igual brillo a mundiales traducciones,
el amor por Buenos Aires que acunó su nacimiento
le hizo andar por sus barriales que también fueron pasiones.
Y fraternizando patria criolla con lecturas y suburbios
su pluma fue poética,
lúdica en ficciones de ajedrez, espejos, laberintos,
trenzada con punzantes creaciones metafísicas
y milongas de malevos con cuchillo siempre al cinto.
Habitual creador de cuentos con finales ya previstos
no abdicó de epilogarlos en completos imprevistos
ni argüía ideas sin cambiarles a la postre su sentido
y disfrutaba mutando lo mal ganado en bien perdido.
Exponente de las más sincronizadas creaciones de sorpresas
que articulaba imaginando impredecibles las ficciones
desbordó a los continentes con el rastro indeleble de su huella
generando universales y sin por él buscadas devociones.
Autor: Juan Carlos Achiary


