Poemas, relatos y cuentos

Frase del día – 30 de noviembre

30 de noviembre
La próxima vez que te encuentres en una situación desesperada, di que es un desafío, y no un problema. Así, ya estarás pensando con optimismo y lo resolverás más rápido.

Elogio de la carcajada

El buen humor es una de las grandes claves
de la realización personal.
Las risa tiene efecto sanador.
Para avanzar en el camino de la deseada auto-realización,
el tercer paso deberá ser la conquista de la necesaria
cuota de humor en su vida.
No cualquier humor, un particular, específico
y grandioso buen humor.

Es bueno tener dinero y las cosas que el dinero puede comprar,
pero también es bueno ponerse una que otra vez a reflexionar
para estar seguro de no haber perdido las cosas
que el dinero no puede comprar.
Por si no le queda claro, hablo de saber vivir,
aunque sea por un minuto cada día, por encima del recuerdo
de nuestro agobiante pasado, sin estar pendiente
de las restricciones y amenazas de todos los terroristas
del mundo y de los poderes multinacionales.
Hablo de poder sonreír, aún sabiendo del duro mañana
que profetizan agoreras todas las instituciones
y los cerebros privilegiados que derraman
sobre nuestras cabezas sus terribles visiones económicas,
sociales y ecológicas.
Me refiero a levantarnos contentos cada mañana,
a pesar de las absurdas restriciones que nos imponen leyes
y reglamentaciones, que nos limitan
aunque no recordemos haberlas aceptado.
Hablo de no dejar de reírnos, a carcajadas si es posible,
aunque sea por un segundo de los hechos ciertamente triviales
de nuestro diario padecer.
Hablo de la sonrisa cómplice con Dios, con la naturaleza
o con el orden general de las cosas,
que pone al hombre por encima de su cotidianeidad,
de sus intereses momentáneos y de lo efímero
de sus frustraciones.
La risa es, y los médicos lo sabemos, una de las tres formas
probadas de producir endorfinas (ciertas sustancias
que produce cada organismo, que son específicas del cuerpo
que las elabora y que poseen un increíble efecto sanador:
reconstituyente, analgésico, anti-inflamatorio
y hasta donde sabemos con muchas acciones a favor
del sistema inmunitario, que serían capaces de protegernos
de algunos cientos de enfermedades
desde el resfrío hasta el cáncer).
Quizá porque nuestro cuerpo sabe estos datos,
aunque nuestra cabeza lo ignore, es que asociamos naturalmente
el buen humor con la fertilidad, con la evolución y con la vida.
Así como en los cuentos el héroe libera a la princesa
matando al dragón y salvando todos los obstáculos
para volver a casa triunfante; en lo cómico,
la gran heroína (la risa) nos libera a todos
de las prohibiciones de la cordura y la coherencia,
para poder volver al hogar de lo espontáneo.
El mundo para muchos incomprensible, infantil
e incorrecto de lo que nos causa gracia.
El chiste, la anécdota y la humorada siempre nos recuerdan
la necesidad de enfrentarnos con lo que no se esperaba.
El desafío de lo lógico, lo regulado y lo repetido.
Allí está lo liberador, lo creativo y disparador.
Allí está la exitosa vuelta al hogar condecorados
de nuestra sonrisa de satisfacción.
¿De qué se ríe?
“El humor nos advierte que el orden es demasiado rígido
(señala Pescetti), que determinada regla no tiene sentido,
que lo formal a veces invade nuestra actividad,
que nos hemos dejado oprimir por demasiadas preocupaciones.
Nos previene de nuestras torpezas y distracciones,
nos alerta ante la estupidez propia y ajena.
Nos ayuda a superar el dolor que algo nos provoca
y a darnos cuenta cuando estamos tomando
las cosas demasiado en serio.”
De todas las risas posibles, no me interesa la que surge
de gozar el sufrimiento ajeno.
En lo personal nunca me divierte la risa que se burla
de lo nuevo y siempre me subleva la burla que desprecia
y humilla lo diferente.
Elijo el humor de quien se ríe de lo de otros
solamente porque lo sabe igual a lo propio
y demuestra su capacidad de reírse de sí mismo.
Reírse de uno mismo enseña a gozar con las extrañas
y absurdas cosas que nos suceden.
Es la señal de la madurez que siente
el que está seguro de sí mismo.
Por eso es que lo invito a que sonría hasta que note
que su sobriedad y circunspección
han desaparecido de su vida.
Sonría hasta que provoque la sonrisa en otros.
Sonría a los tristes, a los tímidos
y sobre todo a los aburridos.
Sonría a los amigos, a los ancianos, a los jóvenes,
a su familia y a sus adversarios.
Sonría cada vez que pueda y aprenderá que nada
es capaz de arruinarle su alegría,
ni siquiera la tristeza de llorar lo doloroso.
El gran Groucho Marx escribió un breve epitafio
para que apareciera escrito en su tumba,
un mensaje dirigido a quienes lo visitarán tras su muerte.
Es una simple frase escrita en la piedra.
Dice:
Perdonen si no me levanto…

Jorge Bucay

El amor, la paz y la alegría

“Yo decreto aquí y ahora hacer reinar permanentemente
el amor, la paz y la alegría, en mí y alrededor
de mi más alto beneficio y el más alto beneficio de todos”

Es necesario sentir emociones como cuando uno está “enamorado”.
Es bueno mantener esta frecuencia de una manera “cuasi obsesiva”,
y naturalmente, obrar en consecuencia.
Se pide hacer este compromiso por un mínimo de 21 días para así crear
y activar los circuitos neuronales y energéticos necesarios.
Durante estos 21 días, cuanto más veces se repita:
“Soy Amor, Paz, Alegría”, sintiendo, al mismo tiempo,
las emociones correspondientes, manifestándolo
en nosotros mismos y en nuestro alrededor.
Los resultados serán colosales porque un individuo que vive
y vibra en alineamiento con la energía optimista
y la voluntad de no juzgar a otros contrapesará la negatividad
de muchas personas que viven en niveles más bajos de energía.

Doctor Wayne W. Dyers

Reflexión sobre optimismo – Actitud

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades
con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo
que tienen las personas y las circunstancias,
confiando en nuestras capacidades y posibilidades
junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista
y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque
con que se aprecian las cosas:
empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca
apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo
para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades;
la diferencia es mínima, pero tan significativa
que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestra actitud.

Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo,
por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos,
algunas veces las cosas no resultan como deseábamos.
El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”,
de volver al análisis y al estudio de las situaciones
para comprender mejor la naturaleza de las fallas,
errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones
de superarnos y de lograr nuestras metas.
Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos,
no haría falta ser optimistas.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso,
lo cual supone un pesimismo posterior para actuar
en situaciones similares. La realidad es que la mayoría
de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión.
¿Para qué sirve entonces la experiencia?
Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar
o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla
y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa.
Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos
el conocimiento y los recursos necesarios
para salir triunfantes en toda circunstancia.

Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina,
llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia
y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca,
se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada
por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo
y en las personas que colaboraron para su realización.
El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras,
procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades
antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio
propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo
o con una vaga idea de la administración requerida,
por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño,
ya que carece de las herramientas
y fundamentos esenciales para lograrlo.

En otras circunstancias nos engañamos e inventamos
una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda.
Basta mencionar al estudiante que se prepara poco
y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener
la calificación mínima y necesaria para “salir del paso”,
sin darse cuenta que su falso optimismo
lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver
con el resto de las personas, sin embargo, este valor
nos hace tener una mejor disposición hacia los demás:
cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva
y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora;
en la escuela, profesores y alumnos dedicados.
Si nuestras expectativas no se cumplen,
lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar,
aprender y adaptarse con nuestra ayuda.
El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento,
para motivar, para servir.

En la amistad y en la búsqueda de pareja
también es necesario ser optimista.
Algunas personas se encierran en sí mismos
después de los fracasos y las desilusiones,
como si ya no existiera alguien más en quien confiar.
El optimismo supone reconocer que cada persona
tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes,
pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar
y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición
más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta
a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:

- Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos,
seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes.
Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.

- Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones,
en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.

- Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás,
reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación.
Esto es lo más justo y honesto.

- Aprende a ser sencillo y pide ayuda,
generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.

- No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones
a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas
no se solucionan por sí mismas.
De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien
ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo
para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño;
en los errores y equivocaciones una experiencia positiva
de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo
es la alegre manifestación del mismo, de esta forma,
las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga,
convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.

Reflexión de optimismo – El viaje

El viaje

El dolor, el sufrimiento y la miseria has de tomártelos sin seriedad;
porque cuanto más en serio te los tomes,
más difícil te resultará salir de ellos.

Cuanto menos serio seas…
podrás pasar por el sufrimiento,
por la noche oscura, cantando una canción.

Y si uno puede pasar a través de la oscura noche
cantando una canción y bailando,
¿para qué torturarse innecesariamente?

Simplemente, haz de todo este viaje,
desde ahí hasta aquí, una hermosa cuestión de risa.

Osho

Frase positiva para el día de hoy – 22 de abril

22 de abril
Combate los pensamientos irracionales con otros racionales y positivos, e intenta que tu diálogo interior sea más optimista.

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