Pensamientos de William Shakespeare
Tan imposible es avivar la lumbre con nieve…
como apagar el fuego del amor con palabras…
El amor lo pintan ciego y con alas…
ciego, para no ver los obstáculos y con alas, para salvarlos…
El deseo muere automáticamente cuando se logra…
fenece al satisfacerse…el amor en cambio, es un eterno insatisfecho…
En el verdadero amor no manda nadie…
obedecen los dos…
Pueden amar los locos…
y hasta los falsos,pero no los hombres ocupados…
Quien puede decir cuanto ama…
pequeño amor siente…
Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor…
después todo el amor, pertenece a los pensamientos…
El amor tiene un poderoso hermano…
el odio, procura no ofender el primero…
porque el otro puede matarte…
El amor del hombre, es algo aparte de su vida…
mientras que el de una mujer…
es su existencia entera…
Autor: William Shakespeare
Enviado por Elisa
Siete palabras mágicas
Muévete
Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos.
No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.
Toca
Toca las partes que amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en tu trabajo, a tus vecinos. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de Madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua.
Mientras más lo hagas te sentirás mas a gusto con el placer de tocar.
Escucha
Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea.
Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.
Siente
El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es del caso, pero hazlo a solas.
Si no sientes de verdad, no estás vivo.
Confía
Tu sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: Finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti. Si consumes, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí.
Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.
Reúnete
Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Haz absolutamente nada acompañado. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros y a su vez son completamente parecidas.
Cocina y come en compañía.
Recibe
Por una vez, para de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia.
Recibes todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.
Dejarse inmovilizar por el pasado
Muchas personas dicen que no pueden disfrutar del día de hoy
a causa de algo que sucedió en el pasado.
Como antes no hicieron algo, o no lo hicieron de cierta manera,
no pueden vivir plenamente el ahora.
Como ya no tienen algo que tuvieron,
no pueden disfrutar del presente.
Porque en el pasado alguien los hirió,
ahora no quieren aceptar el amor.
Como una vez que se comportaron de cierta manera
les sucedió algo desagradable,
están seguros de que volverá a sucederles si actúan de ese modo.
Porque una vez hicieron algo de lo cual se arrepienten,
se consideran para siempre malas personas.
Alguien les hizo una mala pasada en una ocasión,
y ahora están seguros de que su vida no es
lo que ellos quisieran por culpa de aquella persona.
Porque en el pasado una situación los indignó,
ahora se aferran virtuosamente a aquella indignación.
Debido a alguna antigua experiencia en se sintieron maltratados,
jamás han querido perdonar ni olvidar.
Lo que muchas veces nos negamos a reconocer
es que aferrarnos al pasado,
haya sido lo que haya sido y por más terrible que fuera,
sólo sirve para hacernos daño.
A “ellos” en realidad no les importa, y por lo común,
ni siquiera se dan cuenta.
Si nos negamos a vivir plenamente el momento presente,
sólo nos hacemos daño a nosotros mismos.
El pasado pasó, pertenece al ayer y no es posible cambiarlo.
Este momento es el único en que podemos vivir.
Hasta cuando nos quejamos del pasado,
nuestro recuerdo de él se da en el presente,
y en el proceso nos estamos perdiendo la verdadera
vivencia de este momento.
Louise Hay


