Poema de amistad – Ese es un amigo
John Burroughs (1837-1921) fue un poeta de vida austera, su obra contribuyó a elevar la dignidad humana y los valores espirituales de su época.
Una frase que resume su pensamiento.
“Aún encuentro cada día demasiado corto para todos los pensamientos que quiero tener, todas las caminatas que quiero hacer, todos los libros que quiero leer y todos los amigos que quiero ver”.
Aquí comparto el poema que es una verdadera joya.
Ese es un amigo
Aquel cuyo apretón de manos es un poquito más firme,
Aquel cuya sonrisa es un poquito mas luminosa,
Aquel cuyos actos son un poquito mas diáfanos;
Ese es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien mas pronto da que pide,
Aquel quien es el mismo hoy y mañana,
Aquel quien compartirá tu pena igual que tu alegría;
Ese es a quien yo llamo un amigo.

Aquel cuyos pensamientos son un poquito mas puros,
Aquel cuya mente es un poquito más aguda,
Aquel quien evita lo que es sórdido y mísero;
Ese es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien, cuando te vas, te extraña con tristeza,
Aquel quien, a tu retorno, te recibe con alegría;
Aquel cuya irritación jamás se deja notar;
Ese es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien siempre está dispuesto a ayudar,
Aquel cuyos consejos siempre fueron buenos,
Aquel quien no teme defenderte cuando te atacan;
Ese es a quien yo llamo un amigo.
Aquel quien es risueño cuando todo parece adverso,
Aquel cuyos ideales nunca has olvidado,
Aquel quien siempre da más de lo que recibe;
Ese es a quien yo llamo un amigo.
John Burroughs
Poema sobre caridad
Caridad no es tan solo la moneda
que cae en mano que pide suplicante,
caridad es tal vez una palabra
o un silencio elocuente.
Es un gesto, un beso, una mirada
una flor desprendida de mano perfumada
que estrecha dulcemente la diestra
del doliente, que su tristeza arrastra.

Caridad es bálsamo que llega
cicatrizando heridas
de un alma lacerada
de un alma que azota la desgacia.
Caridad es también la frase amable
que estimula y alienta al descreído,
la mano que se estrecha al desdichado
la mano que se tiende al ser caído.
Rosa Fuente
El amor es poesía
Yo busco un amor para mi amor
con dulzura y rebeldía,
con penumbra de la noche
y ardores del mediodía.
Con estrellas salpicadas,
con la humedad de mi llanto,
con caricias, con palabras,
con plegarias y con canto.
Yo busco un amor con alas y con vuelo,
con sueños, con antojos
con un color azul como mi cielo
¡y una imagen de luz como mis ojos!

Con los brotes encendidos,
con fuerza de marejada,
como un lucero escondido
en medio de la alborada.
Mas… no me traigas corriente:
yo quiero el manantial,
y no me traigas capullo:
¡yo quiero todo el rosal!
Pues nunca tendré reposo
y nada tendrá valor,
si mi corazón no encuentra
un amor para su amor
Zenaida Bacardí de Argamasilla
Ayuda con tu diálogo
Ayuda también con la conversación.
Una buena palabra, una sonrisa de
aliento, un pensamiento constructivo,
muchas veces es el punto de partida
para aquellos que nos rodean.

Si observa tristeza o preocupación,
procura ayudar.
Si no puedes actuar, habla.
Si no puedes hablar, al menos piensa
firmemente deseando la felicidad
y ésta cumplirá su objetivo.
¡Pero ayuda siempre!
Carlos Torres Pastorino
Poema para una mamá
Madre
Sus ojos alcanzan los tuyos
aún estando lejos.
Su voz franquea los muros
que levantan tus miedos.
Sus manos riegan de ternura
tus espacios vacíos.

Aunque tu sombra y la de ella
transpiren juntas,
y juntas intercambien guiños cotidianos…
sólo ella puede adormecer mares de dudas,
soledades y tristezas,
sin que se note.
Sólo ella puede
cicatrizar heridas, provocar reencuentros
y recomponer alegrías,
a toda hora.
Sólo ella puede -hilvanando instantes-
tejer un tiempo de amor
para toda la vida.
Germán Campero
Poema – El silencio
Anticipo el final
la soledad de siempre para siempre.
Me encierro entre papeles
con olor a tabaco
con palabras
con el amor del mundo
la amistad, la ternura
y a veces
con el odio del mundo. No me importa:
porque también el odio es la pasión
y está en el hombre.

Me deslizo entre estantes
crujientes de volúmenes,
estallando de cobres y cristales,
desbordados de brújulas, relojes,
cerámicas, tapices, medallones.
Retratos con los ojos detenidos.
Anticipo la calma.
Serenidad de siempre para siempre
con presencias sin sombra
y moradas sin techo.
No me gusta este tiempo de empellones,
de golpes, de inclemencia
ni esta ruda coraza que soporto
ni este clima acechante
con su aire emponzoñado,
su rumor de jaurías.
Despacio, voy cerrando las ventanas,
oscureciendo luces,
apagando los fuegos.
Cierro mi vida.
Ahora.
Anticipo el silencio.
Julia Prilutzky Farny


