Reflexión de fe – El espíritu de la Navidad

El espíritu de la Navidad es ir a la esencia
de la vida con cinco pasos:

navidad2009

1. Sana tu pasado.
Un perdón generoso borra las culpas y el rencor.
Elige estar sereno, descarga el peso del ayer,
cicatriza viejas heridas y reconcíliate.

2. Sé agradecido:
cuenta tus bendiciones y destierra las quejas,
porque aún con problemas eres un privilegiado.
Dar gracias te colma de gozo
y al contar tus dones le haces un conjuro
al inconformismo.

3. Date y da sin esperar recibir.
Así, amas de verdad como te ama Dios
que es don gratuito.

4. Crece en aceptación paciente
y en desapego para disfrutar de paz interior.

5. Vive en sintonía constante con Dios
con una fe de buenas acciones.

FELIZ NAVIDAD!!

Reflexión de fe de San Agustín

Dios no manda imposibles

Dios no manda cosas imposibles,
sino que, al mandar lo que manda,
te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas
y te ayuda para que puedas.
Si quieres conocer a una persona,
no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.
Quien no ha tenido tribulaciones que soportar,
es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.
Aprueba a los buenos,
tolera a los malos y ámalos a todos.
Cuando oramos hablamos con Dios,
pero cuando leemos su palabra
es Dios quien habla con nosotros.

San Agustín (354-430)

Reflexion de Pablo Neruda

Recuerda

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar
y que ninguno es tan terrible para claudicar.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado
así como la causa de tu futuro será tu presente.

neruda

Aprende de los audaces, de los fuertes,
de quien no acepta situaciones,
de quien vivirá a pesar de todo,
piensa menos en tus problemas
y más en tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán.
Aprende a nacer desde el dolor y
a ser más grande que el más grande de los obstáculos.

Pablo Neruda

Reflexión de amor de Poldy Bird

Por éste hombre

Por este hombre de manos como nidos yo recorrí todos los caminos,
caí en los precipicios, me zambullí en los lagos y en los mares,
me volví loca de sed en los desiertos, me abrasé en el trópico,
fui enceguecida por el reflejo de la luz sobre las nieves perennes.
Por este hombre de frecuente sonrisa blasfemé, grité, mordí,
me diferencié bien poco de las bestias.
Por este hombre de tranquilos gestos llegué a pensar que Dios era mentira.
Por este hombre que miraba asombrado la tristeza en mi rostro.
Por este hombre que no entendía el motivo de mis llantos.
Por este hombre que huía de mis explosiones y se encerraba en un sueño
que lo aislaba de mi dura realidad.
Por este hombre yo he pasado noches levantadas,
maquinando venganza al mirarlo dormir como si nada de mí le interesara.
Por este hombre conocí las luciérnagas que se encienden en la sangre
y producen una hoguera en el territorio del cuerpo enamorado.
Y aprendí también a castigar diciéndole que no.
Y aprendí la soledad, el empecinamiento, la rabia, la rutina,
la garganta ahogada, los celos, la desconfianza, el miedo,
los reproches, las espinas, la sal.
Por este hombre conocí la bruma, la oscuridad, la asfixia.
Por este hombre no me quedé quieta desde el día
en que decidimos intentar todo juntos.
No tuve reposo, ni quietud.
No tuve tiempo para otra cosa que no fuera exigirle, exigirme, pedirle,
darle, quitarle, obligarlo a recibir.
Por este hombre de voz pausada y ojos comprensivos
ya no me queda nada por conocer.
Todas las tramas, todas las redes, todas las cadenas, todos los matices.
Y soy una mujer igual a todas.
Y él un hombre muy parecido a todos.
Y la nuestra, una historia que se repite a diario,
una historia que se escucha y se huele detrás de las puertas cerradas
y las persianas bajas.
La historia que comienza a entretejerse cuando los platos de la mesa
quedan limpios y los niños se duermen.
La historia con iniciales de cansancio, que a cada uno le parece única,
irrepetible, diferente.
Es la historia de la falta de tiempo para estar juntos.
La historia del cansancio y el sueño.
La historia de ser jóvenes y tener que luchar por el futuro.
Y él no entiende por qué una es tan dramática.
Y él no entiende por qué una le da importancia a cosas pequeñitas
como el olvido de una rosa.
Y una lo ve un monstruo frío, sin compasión ni sentimientos.
Y él la ve a una imposible, incapaz de aceptarlo, de conocerlo.
Y el orgullo de ambos, el empecinamiento, la fatiga,
las heridas constantes van dibujando un límite que separa…;
primero puntos suspensivos, como los de los mapas;
después, un hilo de agua; por fin, una montaña.
¿Y dónde están los que una vez sintieron que no podían vivir separados?
¿Dónde están los que temblaban cuando sus manos se rozaban apenas?
¿Dónde están los que recibían la madrugada conversando?
Allí, a cada lado de la montaña, solos.
Cuestión de dar un paso y voltearla.
Cuestión de hacer caer la piedra con los llantos.
Cuestión de desviar el curso de los ríos para que la echen abajo.
Sólo bastó que yo le entregara mis ojos mansamente
y lo dejara mirarme en ellos.
Que se ablandara mi tensión, y mi cuerpo reconociera en él al dios, al mago.
Que refloreciera mi ternura.
Que dejara fluir naturalmente mis palabras, mis pensamientos, mis ganas.
Por este hombre de manos como nidos.
Por este hombre de tranquilos gestos.
Por este hombre de voz pausada y ojos comprensivos,
conozco la felicidad, la paz, la suerte de haber llegado a un puerto sin tormentas,
a una orilla de luz, a una permanente construcción,
a un encuentro en el que nos reconocemos y nos necesitamos.

Poldy Bird

Reflexión de fe – En Navidad

En Navidad

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Hacia el final del año
los hombres se hacen más amables,
su carácter se afina,
su conducta es más deseable.
Piensan más en su prójimo
que en los meses anteriores
y las risas de sus hijos compensan
sus sinsabores.

Se muestran más dadivosos
que en cualquier otra époco
pues el aire navideño
hace su alma más benévola.

Enn Navidad los hombres
son más generosos y tiernos,
están más prestos a servir
pués los mueve el amor fraterno.

Se esfuerzan por el prójimo,
aman más, y pienso yo que
en Navidad se acercan al ideal
que Dios trazó.

No lo captaría cuando se afana por dinero,
en esos largos días en que se pone él primero;
no cuando anda deprimido
se burla o causa dolor
Lo pintaría en Navidad
en todo su esplendor.

En la vida no faltan batallas y malentendidos.
A veces nuestro lado bueno
por el mal es vencido.
Mas en Navidad
se impone la bondad
sobre la envidia,
abrimos nuestro corazón
y nos dejamos de insidias.

Yo digo que en Navidad
-creo que no me equivoco-,
para ser tal como Dios quiere,
sólo nos falta un poco.

Edgar Guest

Reflexión de fortaleza – Mi alma me habló

Mi alma me habló

Mi alma me habló y dijo:
“No te alegres con el elogio y no te angusties con el reproche”.

Antes de que mi alma me aconsejara yo dudaba del mérito de mi trabajo.
Ahora me doy cuenta de que los árboles florecen en primavera
y dan sus frutos en verano sin esperar elogio,
y dejan caer sus hojas en otoño
y quedan desnudos en invierno sin temor al reproche.

alma

Mi alma me habló y me hizo ver que no soy más que el pigmeo
ni menos que el gigante.
Antes de que mi alma me hablara yo veía a la humanidad
dividida en dos clases de hombres:
una débil, de la que me compadecía, y una fuerte,
a la que seguía o resistía desafiante.
Pero ahora aprendí que soy como ambos
y estoy hecho de los mismos elementos.
Mi origen es su origen, mi conciencia su conciencia,
mi pretensión, su pretensión y mi peregrinaje su peregrinaje.

Mi alma me habló y me dijo:
“La linterna que llevas no es tuya y la canción que cantas
no fue compuesta en lo profundo de tu corazón,
porque aunque sostengas la luz no eres la luz,
y aunque seas un laúd con las cuerdas tensas no eres el ejecutante”.

Mi alma me habló, hermano, y me enseñó muchas cosas.
Y tu alma también te ha hablado y también te ha enseñado.
Porque tú y yo somos uno y no hay diferencia entre nosotros,
salvo que yo proclamo lo que hay en mi ser íntimo,
mientras que tú lo guardas como un secreto de tu intimidad.
Pero en tu reserva hay una especie de virtud.

Khalil Gibran

Reflexión de vida – Aventurarnos

Aventurarnos

El mundo es como un espejo.
La mayoría de los problemas que tenemos con la gente
son un reflejo de los problemas que enfrentamos en nuestro interior.
No se trata de cambiar a todos los demás.
Cuando sutilmente alteramos algunas de nuestras ideas,
nuestras relaciones mejoran automáticamente.

Si te preocupas por los demás
porque así lo deseas,
no te afectará el que no te devuelvan el afecto o el favor.
El Universo es justo.
Si brindas amor y abnegación, cosecharás buenas cosas,
aunque no necesariamente cuando las esperas o de donde las esperas.
Si deseas conocer gente nueva y hacer nuevos amigos,
toma la iniciativa.

Acuérdate de las personas con quienes te encanta convivir.
Lo más probable es que se trate de gente que sabe reír de sí misma.
Esta clase de personas son más divertidas,
tienen más amigos y menos úlceras.
Cuando nos mostramos aprehensivos,
los demás se sienten abochornados
y finalmente provocamos que desaparezcan del horizonte.

Una vida dulce es una experiencia compartida.
Nuestras grandes alegrías, nuestros bellos momentos,
los grandes retos y las mejores épocas de la vida,
son básicamente aquellas que compartimos con otros.
Muchas de nuestras mayores experiencias de aprendizaje
proceden de la convivencia con las personas.
Para lograr una estancia memorable en este planeta
debemos prepararnos para derribar ciertas barreras:
hacer un esfuerzo especial para conocer,
convivir y acercarnos a los demás.

La alegría de la vida deriva de expresarnos, de correr riesgos,
de aventurarnos.
No todo el mundo te amará,
pero tú si puedes amar a quien desees.
Tal vez no quieres que te lastimen
pero es mucho mejor sufrir
con la idea de que diste todo lo mejor que podías ofrecer.
Los únicos que realmente sufren son aquellos que saben
que las cosas pudieron haber sido mucho mejores,
mucho más emocionantes,
mucho más bellas; pero no lo fueron.

Andrew Matthews

Reflexión de fortaleza – Paulo Cohelo

Cerrando Círculos

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Sí insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario,
pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas,
o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos,
y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

cohelo

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?,
¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó?.
Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués,
en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.

El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos,
tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos,
ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas,
o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado.
Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo,
hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos,
ni empleados de empresas inexistentes,
ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes,
cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas,
y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja,
hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan,
no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú.
Suelta el resentimiento.
El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto,
lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás.
Si andas por la vida dejando “puertas abiertas”,
por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.
¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?),
¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?,
¿Silencios que lo invadieron?

Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos.
Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino,
porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación,
en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días,
hace tres meses, hace un año.
Por lo tanto, no hay nada a qué volver.
Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.
Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual,
porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por ti mismo,
desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable.
Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo.
Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo,
llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él,
y es un trabajo personal aprender a vivir sin él,
sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y,
humanamente se puede lograr, porque te repito:
nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego,
necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena,
despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental
y cualquiera que sea la que escojas,
te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

Reflexión de fortaleza: Deja que los demás sean

Estimados amigos, les dejo esta reflexión
enviada por nuestra lista de Elixires para el Alma, en septiembre pasado.
Si desean suscribirse a la misma
pueden hacerlo en el casillero que está al pie de nuestra página principal.

www.elixiresparaelalma.com.ar

Deja que los demás sean

dejaquelosdemassean

No corras desatinadamente
intentando sanar a todos tus amigos.
Haz tu propio trabajo mental
y sánate a ti mismo.

Eso será más benéfico que ninguna otra cosa
para quienes te rodean.

No podemos hacer que los demás cambien.
Sólo podemos ofrecerles una atmósfera mental positiva
donde tengan la posibilidad de cambiar
si lo desean.

No es posible hacer el trabajo por otra persona,
ni tampoco imponérselo.

Cada persona está aquí para aprender sus propias lecciones,
y no les servirá de nada que se las demos resueltas,
porque tiene que pasar personalmente
por el proceso vital necesario para aprenderlas.

Lo único que podemos hacer por los demás es amarlos
y dejar que sean quienes son,
saber que su verdad está dentro de ellos,
y que cambiarán cuando quieran hacerlo.

Louise L. Hay

Reflexión de fortaleza – Ámate a ti mismo

Ámarte a tí mismo

Diez puntos que debemos considerar para comenzar el cambio.

No te critiques.

Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te
aceptas, tus cambios son positivos. Las críticas nunca cambian nada.
Acéptate exactamente como eres ahora.

No te des miedo a ti mismo.

Deja de asustarte con tus propios pensamientos.
Esa es una manera terrible de vivir. Busca una imagen mental que te guste y
sustituye tu pensamiento aterrador por una imagen de placer.

Sé amable y paciente contigo mismo.

Sé delicado y amable contigo mismo.
Ten paciencia mientras aprendes nuevas formas de pensar y cambias viejos
hábitos de conducta. Trátate como si fueras alguien a quien realmente
quieres.

Sé amable con tu mente.

El odio hacia uno mismo es sólo odio a los propios pensamientos.
No te odies ni te hagas daño por tener esos pensamientos,
ámate a ti mismo cambiándolos suavemente.

Elógiate.
La crítica destruye el espíritu y la energía interna.
El elogio y la valoración lo construyen.
Elógiate todo lo que puedas. Reconoce lo
que estás haciendo bien en cada pequeña cosa.

Date apoyo.
Encuentra formas de apoyarte a ti mismo.
Busca amigos y permite que te ayuden.
Ser fuerte es saber pedir ayuda cuando se necesita.
Aprende a pedir para que los demás puedan aprender.

Ama tu negatividad.
Reconoce que la has creado para cubrir una necesidad.
Ahora estás encontrando nuevas y positivas manera de cubrir
estas necesidades.
Por lo tanto, puedes dejar marchar, con amor,
tus viejos patrones negativos.

Cuida tu cuerpo.
Aprende sobre nutrición.
¿Qué clase de alimentos necesita tu cuerpo para tener
el máximo de energía y vitalidad?
Aprende sobre ejercicio.
¿Qué clase de ejercicio puedes disfrutar?
Ofrécete tiempo para descansar,
aprende a relajarte física y mentalmente.
Ama el templo en el que vives.

Utiliza el espejo.
Mira a menudo al interior de tus ojos.
Expresa tu creciente sentimiento de amor hacía ti mismo
mirándote en el espejo.
Habla a tus padres mirándote en el espejo.
Perdónales también.
Al menos una vez al día dí:
“Te quiero, te quiero tal como eres”.

Ámate, hazlo ahora.
No esperes a que las cosas te vayan mejor,
te encuentres bien, tengas pareja, trabajo o hayas adelgazado.
Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Louise L. Hay