Poemas, relatos y cuentos

La frontera

Aprendimos en algún momento, siguiendo los consejos de otros
(que decían que sabían), a construir una muralla imaginaria
que nos separa un poco del mundo y una barrera
que nos permitiera determinar qué cosas podían atravesar
y qué cosas no. Gracias a ellas, hemos podido mantener
hasta ahora la tibia ilusión de nuestra pequeña cuota
de control sobre el mundo y, por extensión, la vanidosa
fantasía del absoluto control sobre nuestras vidas.
Por otro lado, para confundirnos o para despertarnos
(quizá para ambas cosas), la vida nos enseña que enfrentarse
con la verdad es el más deseable de los logros,
y eso implica luchar por cancelar cualquier condicionamiento
de nuestra conducta.

¿Cuál de estos aspectos triunfará?
¿El que sostiene la frontera o el que pretende dejarse fluir?
¿Y si decido encarar el arduo camino
de sentirme uno con el universo?
¿Y si dejo de discriminarme de todo y de todos?
¿Y si ya no hubiera diferencias entre el mundo y yo?
¿Y si renuncio a establecer el límite de mi piel
como una frontera insalvable…?
¿Que podría pasar?

Confirmando el doble mensaje, a una parte de mí
le parece más atractiva la posibilidad de volverme
permeable a todo lo que suceda afuera…
pero desde otros aspectos, quizá menos seguros,
en medio de lo confuso de las preguntas y sus respuestas,
se disparan cientos de nuevas alarmas que me alertan
de los peligros de derrumbar la muralla,
me asaltan algunos temores que no conocía,
nuevas fantasías catastróficas y paralizantes,
enarboladas por la idea de que quizá yo
no pueda soportar el sufrimiento que eso podría causarme.

Si no consigo vencer este miedo, volveré al refugio
de la protegida cárcel de mi conocida personalidad
y cerraré detrás de mi puerta, de ser posible
con siete llaves, para dejar fuera el dolor,
lo desestabilizante o lo desconocido…
aún sabiendo que también le cierro la puerta
a todo lo nuevo, a todo lo creativo y a todo lo diferente…
aún comprendiendo que con ello,
termino con toda posibilidad de crecer,
porque después de todo, crecer no es otra cosa
que abandonar las seguras fronteras anteriores
para recorrer espacios diferentes
y para poder vivir nuevas experiencias.

Jorge Bucay

Existe un plan y tu alma sabe cuál es…

Hay una antídoto para la falta de sentido y establece
que tu vida tiene un propósito. Tú determinas ese propósito
en el nivel del alma y, entonces, ese propósito
se desarrolla en la vida diaria como parte del plan divino.
Mientras más profunda sea tu conexión con el plan,
más poderoso será éste en tu vida.
En última instancia, nada puede detenerlo.

Al escribir acerca del camino espiritual llegué a un punto
en el cual sentí deseo de poder prescindir de terminología
como alma ,Dios y espíritu. Dado que sólo existe una realidad,
no necesitamos un vocabulario separado y mundano
para la existencia de todos los dias y otro vocabulario especial
para las existencia superior. O todo es espiritual o nada lo es.
A los ojos de Dios, el hecho de caminar sobre las aguas
so es más milagroso que la hemoglobina cuando se mezcla
con el oxígeno dentro de un glóbulo rojo.
Ninguno de los dos fenómenos es visible para nosotros pero ambos
pertenecen al esquema infinito del desarrollo de la creación.

No obstante, tal parecería que una vida llena de propósito
y significado debe estar más cerca de Dios que una vida invertida
en la más caótica confusión. El dualismo se apega a nuestra mente
de manera muy poderosa y no podemos evitar pensar en términos
de alto y bajo, mejor o peor. Lo que resulta difícil comprender
es que Dios, al no desear nada tampoco exige nada de nosotros.
En términos espirituales, ninguna vida es más o menos valiosa
que otra. El ladrón de hoy renacerá como el santo del mañana
y viceversa. Funciona ese plan en términos prácticos?
Una característica central es el tema de la percepción.

Cuando eras un bebe, te percibías a ti mismo de manera muy limitada.
Lo que no podías solucionar o comprender pasaba a ser
responsabilidad de tu padre o de tu madre. Ellos te alimentaron
hasta que pudiste hacerlo solo, te dieron un refugio
hasta que pudiste dártelo a ti mismo, etc.
A medida que te volviste más capaz, cambió tu sentido de dónde
estabas parado en relación con el mundo. En otras palabras,
cada paso hacia la autosuficiencia cambió tu percepción.

El plan divino es igual. Al principio, el poder personal
es muy limitado. El ego asume que debe proveer y lo hace través
de tomar lo que quiere y rechazar lo que no quiere. En este nivel,
la percepción se limita al individuo y la amplitud
de la visión es reducida. Lo que beneficie al “ yo, mi, y mío”
es todo lo que importa. Al ego no le interesa cómo
se interconecta el ser con todo lo demás. Resulta irónico
que es justo en este nivel, donde le damos a las fuerzas externas
la autoridad de dictar los sucesos, que el ego se siente
más poderoso.

A medida que la percepción se expande, sucede lo mismo
con el potencial interno. Más allá del ego, un círculo más amplio,
que incluye el “yo, mi, mío”, se expande en todas direcciones.
En el plan divino, una persona puede expandirse sin límites
al nivel del alma. Tu comienzas a ser testigo de lo increíble
que es la organización de la creación, con perfecto cuidado
e inteligencia infinita. Dado que Dios tiene
inteligencia infinita, mientas más se expande tu percepción,
más cerca te encontrarás de Dios. Ni siquiera existe la necesidad
de buscar sino sólo de contemplar.

Al final, todo ya es Dios; así que sólo es cuestión de percibir
a una profundidad cada vez mayor hasta que Dios te sea revelado.
Tú adquieres una visión que está sintonizada con los aspectos
más finos de la belleza y la verdad. Una de las grandes bendiciones
de la existencia es que todo el mundo nace con un deseo por ver más.
Ésa el la razón por la cual los sabios de la India creían
que incluso el hecho de pensar en Dios es señal
de que es seguro que aparezca algún día. Resulta que la expansión
de la conciencia es el plan divino. No existe otro.
En tanto que tu conciencia continúe en su proceso de crecimiento,
tú adquieres cada vez más certeza de que también formas
parte del plan divino.
Nada más se te exige ni se te ha exigido nunca.

Deepak Chopra

Qué es enamorarse?

Para amar hay que aceptar al otro tal cual es, con “defectos y virtudes”. Así como las coicidencias con tu pareja son grandiosas, las diferencias hacen crecer, aprender y respetar.

1. ¿Qué es enamorarse?
Enamorarse. El enamoramiento correspondido hace que nos sintamos felices.
Enamorarse es un estado emocional de alegría y felicidad que sentimos
cuando nos encontramos fuertemente atraídos por otra persona,
a la que idealizamos y le atribuimos toda una serie de cualidades
que en la mayoría de los casos magnificamos.
En cada persona el enamoramiento surge por causas diferentes
y específicas. Vemos en esa persona a un ser encantador
que nos cautiva por una serie de cualidades que nos gustan
y nos atraen, su manera de ser, comportarse, moverse, belleza,
inteligencia, etc. Incluso a veces no encontramos una causa objetiva
y concreta que justifique los sentimientos que experimentamos.
Cuando la persona enamorada es correspondida, siente un deseo irresistible
de estar con la otra persona, de conocerla y de ahondar en su vida.
Pero cuando esto no es así y el enamorado no es correspondido,
experimenta un sentimiento de tristeza y frustración que tendrá
que ir superando para salir de este estado.

2. Del enamoramiento al amor
El enamorado piensa que ese amor es el definitivo, único e irrepetible
y que va a perdurar siempre. Sin embargo, es tan sólo el comienzo
de un proceso que puede o no acabar en verdadero amor, y que dependerá
en gran medida del conocimiento y el trato que vaya teniendo
de la otra persona, conocer sus gustos, preferencias, objetivos etc.
Este proceso consiste en la maduración de ese amor inicial
para convertirlo en una amor sólido donde se cimiente una relación
duradera y de entrega, dando paso en muchas ocasiones a un proyecto
de vida en común o de familia.

3. Falsos enamoramientos
Con frecuencia, algunas personas confundimos el estar enamorado
con otras formas de amor o de sentimientos. Debemos tratar de
identificarlas y de diferenciarlas del verdadero enamoramiento.
Algunas de ellas son:
Cuando la persona se enamora solamente si hay un obstáculo que impide
llevar a cabo una relación, pudiendo ser este obstáculo el propio
rechazo de la persona a quien quiere conquistar, o bien la existencia
de un rival, o cuando está casada, etc. En tal caso, cuando el obstáculo
desaparece y consigue su objetivo, el amor también desaparece.
Cuando una persona se siente atraída por otra como consecuencia
de lo que tiene o representa: riqueza, poder, clase social, etc.
Es lo que llamamos el amor por interés. Personas que consiguen
sus metas a través de otros y se valoran en función
de los méritos del otro.
Personas inseguras que engañan a la persona amada para seducirla,
con cualidades que no tienen u ocultando defectos. Son personas
que conocen muy bien sus limitaciones y que saben como ocultarlas
y evitar que el otro las perciba pero, tarde o temprano salen a la luz
y es cuando empiezan las decepciones y el otro se siente engañado/a.
Tras una decepción amorosa, hay personas que quieren volver
a enamorarse para olvidar el amor que le está haciendo sufrir,
mantienen una relación con otra persona con la que se sienten
cómodos pero no enamorados, pasado cierto tiempo esta relación fracasa.
El caso de esas personas, sobre todo adolescentes, que creen estar
enamoradas de sus ídolos, sienten admiración por lo que hacen
o por como son físicamente, y lo confunden con el amor.

4. Cómo mantener el amor
Al comienzo de toda relación es bueno conocer las inquietudes,
hobbies y actividades que a cada uno le gusta hacer e intentar
respetarlas y, en la medida de lo posible, hacerlas juntos pero,
sin forzar situaciones.
No debemos olvidar que también es bueno hacer cosas individualmente
y que es un error pensar que las parejas que pasan más tiempo juntas
funcionan mejor.
En definitiva, se trata de no perder las ilusiones que siempre
habéis tenido ya que, en la medida en que uno está bien consigo mismo
lo va a estar para aportar lo mejor de sí a la relación.
Transcurrido un cierto tiempo, se pasa de la euforia del comienzo
a la tranquilidad de la vida cotidiana, después de varios años
de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas
que no han puesto los medios para evitarlo y esto junto con la rutina
puede conducir al final de la relación.
Para que esto no ocurra y mantengamos la ilusión y entusiasmo,
es preciso cuidar día a día nuestra vida en común.
¿Cómo? A través de los pequeños detalles y de la comunicación,
intentando cada día un acercamiento mayor, demostrándole además
a nuestra pareja que la queremos y haciendo que se sienta feliz
a nuestro lado.

Jorge Bucay

Controlar los pensamientos

Nuestra mente se alimenta de los pensamientos que le damos.
Si siempre tenemos pensamientos tristes, pesimistas,
llenos de dolor… pues así actuará nuestro cerebro
y condicionará nuestra vida y nuestra forma de ser.

Hay personas que tienen mucha dificultad en concentrarse
en lo que desean y otras personas siempre tienen
una y otra vez los mismos pensamientos,
que son incapaces de quitar de su mente.
En lugar de controlar los pensamientos,
son los pensamientos quienes controlan a la persona…

Cuando una persona dice “No soy capaz de olvidar
lo que me han hecho…” “Lo tengo presente continuamente…”
Y otras frases parecidas, supone que la persona
no tiene la capacidad de mirar fríamente lo que ha ocurrido
y reflexionar para encontrar una solución
al problema que le hace sufrir.

Tenemos que aprender a guiar nuestro pensamiento;
él va a donde nosotros le guiemos.
Tenemos que acostumbrar a nuestra mente que piense
en aquello que nos interesa y que reduzca al mínimo
las barreras e interferencias.

El pensamiento y su actividad están relacionados
con el estado físico de la persona.
A mayor bienestar y relajación, más calidad de pensamiento.
A mayor cansancio, menor actividad y calidad.
¿Qué podemos hacer para guiar nuestro pensamiento?

1. No cargues inútilmente tu mente. Recuerda cosas que de verdad
merezcan la pena; el resto lo puedes escribir
o apuntar en una libreta.
2. Ten objetivos y metas claras y concretas.
3. Procura realizar ejercicios de concentración
cuando notes que estás algo despistado.
4. Intenta siempre traer a tu mente cosas positivas.
5. Cuando estés sufriendo algo duro y difícil en tu vida,
trata de concentrarte en las posibles soluciones
que puede tener ese problema.
No te concentres ni te estanques en el dolor que te hace sentir.
6. Habla con alguien de lo que te pasa,
pero no le estés contando a todo el mundo tu problema.
7. La relajación ayuda a concentrarse
y a dirigir bien los pensamientos.
8. Date tiempo. Las prisas nunca son buenas para nada
que tengamos que hacer en la vida, mucho menos para aprender
a controlar nuestro pensamiento.
9. Sé paciente. Muchas personas sufren porque no tienen paciencia.
Quieren todo “ya”, “ahora”, “en este momento”.
La impaciencia es una de las señales que denotan
la inmadurez de la persona.
10. Ten los pies en el suelo. Muchas veces nos creamos castillos
en el aire porque no queremos afrontar las cosas que nos suceden
en la vida. La mejor manera de enfrentarse a los problemas
es viéndolos de frente y luchando por controlarlos.

No dejes que los problemas te hundan la vida.
Hunde con tu vida los problemas…

En la mano de cada persona está guiar su mente
hacia lugares más serenos y más cómodos,
para poder analizar y ver con lucidez las cosas que le ocurren.
Si te desesperas no conseguirás absolutamente nada.
Imagina que tus pensamientos son como esos niños pequeños
que hay que ir enseñando para que no hagan ni se hagan daño.

Boletín Salesiano – Sep/oct 2010

Que no se oxide nuestro corazón

Estamos invadidos por máquinas. Apretamos un botón
y tenemos un mundo a nuestro alcance.
Pero seguimos más tristes y solos que nunca
y no se calma la sed de nuestro corazón.
Procuremos que no se oxide como hierro sin destino.
Procuremos que no lo endurezca el trabajo o el egoísmo,
la soledad o el odio.
Procuremos que siga latiendo siempre al lado de otro corazón.
Aquello que está en movimiento y se utiliza,
ni se oxida ni se atrofia.
Es preciso realizar un buen mantenimiento de nuestro mundo afectivo
y no hay mejor mantenimiento que la acción.

La vida es como ir en bicicleta: uno se cae si deja de pedalear.
Si la función hace al órgano, dice la medicina,
el buen cuidado de nuestra salud psicoecoafectiva
será posible si aprendemos a entender el valor
de nuestras emociones y sentimientos y a darles salida
mediante una acción generosa y solidaria.

Jaume Soler y Mercé Canangla

¿Qué es el amor?

El amor es la capacidad de cohesión, de unión.
Si no existiese, en el universo prevalecerían las fuerzas
contrarias a la unidad, y se desintegraría.
Esto es verdad también para todos los seres
que habitan el universo, que forman parte suya.

El amor mantiene los átomos reunidos e integrados
y dinamiza el desenvolvimiento de la consciencia
en todos sus grados de expresión.

Existen consciencias y personas que canalizan con pureza
la energía del amor, lo manifiestan impersonalmente
sin apego ni posesividad. Pero, por el momento,
la expresión más límpida del amor es generalmente misteriosa
y desconocida, pues la mayoría lo confunde
con afectos personales, con posesividad y dependencia.

Como el ser humano común aún se polariza
en el nivel emocional y en el instintivo,
interpreta su genuina necesidad de integrarse
-consigo mismo y con el universo-
como necesidad de complementarse con un semejante.
Busca entonces el amor afuera y, por esa tendencia,
no establece contacto con la fuente de amor,
que se encuentra en el interior de sí mismo.

En el camino del descubrimiento del amor universal y puro,
podemos permanecer estacionados en una de sus etapas,
apegados a personas o situaciones.
Por no comprender que se trata de una energía cósmica,
infinita, desconocemos que encontramos una expresión suya,
más profunda y amplia, cada vez que renunciamos
a nuestros objetos de amor.

La sabiduría es la que aporta esa comprensión
y disuelve las ilusiones emocionales y mentales.
La sabiduría, aspecto más elevado del amor,
proporciona la sensibilidad interior, el conocimiento intuitivo
de la real necesidad de los demás seres.
Por lo tanto, nos da la capacidad de ayudar sin interferir.

La sabiduría indica la dirección real y correcta que seguir.
Pertenece al corazón, y no a la mente analítica
y discriminadora. El amor-sabiduría brinda comprensión
sin requeriri pensamientos lógicos,
y en él no hay engaños ni ilusiones.

Y si nos preguntan cómo llegamos al amor-sabiduría,
responderemos que se trata de un camino misterioso,
andado mediante la renuncia de los logros
y la ofrenda desinteresada e incondicional
de lo mejor que existe en nuestro ser.

Trigueirinho