Ser fuerte
Uno es fuerte,
cuando se para firme,
aunque sople el viento…
Cuando está dispuesto a empezar,
aunque sea con escombros…
Cuando recoge flores,
aunque sea con espinas…
Cuando marca camino,
aunque se levante el polvo…
Cuando le ha tomado la medida a la vida,
y está dispuesto a conquistarla.

Uno es fuerte,
cuando la tempestad lo sacude,
pero no lo quiebra…
Los nervios se alteran,
pero no lo traicionan…
Las metas se dificultan,
pero no se cambian…
El dolor lo ataca,
pero no lo derrumba…
La ola lo barre,
pero no lo ahoga.
Es fuerte,
cuando abre los brazos al hermano…
Zenaida Bacardí de Argamasilla
¿Por qué?
Si no estás contento de ti,
¿quién lo estará?
Si no sientes orgullo por lo que haces,
¿quién lo sentirá?
Si no tienes respeto por tus acciones,
¿quién lo tendrá?
Si no sientes admiración por lo que emprendes,
¿quién la sentirá?
Si no das crédito a tus decisiones,
¿quién se fijará en ellas?
Si eres capaz de engañarte a ti mismo,
¿a quién no engañarás?
Si aún no has aprendido el verbo comprender,
¿cómo pretendes conjugar el verbo amar?
Si pones hiel en las más puras emociones,
¿por qué te quejas de llevar una vida amarga?
Si destruyes todos los caminos que te traen afecto,
¿por qué lamentas la sociedad en que vives?
Si oscilas entre el pasado y el futuro,
¿cómo puedes disfrutar el presente?
Si no te dispones a perdonar las faltas ajenas,
¿con qué derecho esperas perdón para las tuyas?
Si nunca te decides a partir,
¿por qué ansías tanto llegar?
¿Por qué?
Camino a la Libertad
Libertad es la capacidad de visualizar un futuro mejor y concentrar nuestra
atención, nuestra pasión y nuestras decisiones en ese futuro. Es dominar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones y dirigirlos correctamente.
Es poder sacrificar lo inmediato y lo cómodo por algo mayor y mejor.
Es decidir hacer lo necesario para que el futuro exista.
Libertad es crecer pero no a expensas de otro. Es crecer en paciencia, en
perseverancia, en amor, en fe, en confianza, en seguridad, y en la capacidad de producir resultados a través de una vida dirigida, por uno mismo, hacia objetivos dignos. Si la libertad de uno o de unos, produce opresión en otros, entonces no es libertad, sino un capricho egocentrista. Este capricho lleva a irrespetar, dominar y controlar la vida de otros trayendo destrucción y violando los principios de la vida.

La libertad real produce respeto a la vida, y es regida y gobernada por principios y leyes. Es por esto, que las personas más libres son las que más se conocen y más se sujetan a producir resultados en sus vidas conforme a sus propósitos y sus razones de ser. Entendemos hoy a los héroes, que se levantan cada día cumpliendo con sus metas, negándose a sí mismos en pro de sus propósitos, sabiendo que Dios es el protector y determinante del futuro de los que deciden vivir la libertad de ser lo que nacieron para ser.
Decisiones contundentes se están tomando en los corazones; decisiones que
determinan el futuro. Es tiempo de crear un camino nuevo hacia un futuro
posible, es tiempo de saber que cada uno de nosotros puede hacer la diferencia. La libertad sin sacrificio y esfuerzo no existe. Los errores del pasado crean el temple y el carácter necesarios para construir algo mejor. Nuestras decisiones diarias determinan ese futuro. Si hoy decidimos respetar, amar, dar gracias y luchar por lo que creemos, mañana será diferente. Haremos tangible la verdad, la justicia y la libertad para nosotros y para una nueva generación.
Tu vida cambia en el momento que tomas una decisión integra, acorde y
comprometida. La fuerza y el poder de una decisión y de sus consecuencias
residen dentro de ti. En otras palabras, ya la posees. Cuando decides lo que quieres encontrarás un camino, estarás determinando el éxito de tu decisión. Tomar una decisión es comprometerte con el resultado, sin vacilación, sin pensar en otra posibilidad. Mientras más tomas decisiones, más habilidad tendrás en tomar decisiones acertadas. La repetición conduce a la habilidad:
sé consistente y perseverante con tu decisión.
Alison Salas
¿Qué es la Libertad?
Parece ser que la libertad es la capacidad de decidir lo que se desea hacer.
Por lo tanto, todo aquello que intente evitar que hagamos lo que deseamos
hacer es “falta de libertad”. Pero, ¿y si la libertad que yo deseo tener,
atenta contra la libertad de otras personas? ¿Debo seguir libremente
adelante o debo reflexionar en cómo evitar atentar contra la libertad ajena?
La libertad es un bien, mas que una posesión personal, es un bien para todos
por igual. De modo que no se atenta contra la “propia libertad” al actuar
en bien de los demás sino que, por el contrario, se ejerce en plenitud la
esencia de la libertad.
Ser tolerante, respetuoso, interesado y amoroso, es el mejor ejercicio de
la libertad, en tanto que pasar por sobre los demás, escudándonos en
“nuestros derechos”, pareciera ser la forma más clara de el exceso en la
aplicación de nuestros derechos, y para nada se puede parecer a la esencia
de la libertad.
Para Aquellos Momentos
Nunca te dejes arrastrar débilmente, hacia una derrota.
Aún, en las circunstancias más terribles, mantén en alto tu dignidad
y tu fortaleza, que tu voluntad se oriente siempre,
hacia el pico más alto de un logro interior.
Para ello, debes siempre mantener el sentido común alerta
y buscar la claridad del pensamiento,
a pesar de miles de tribulaciones internas.
Sabrás que hay personas, que tratan de entorpecer los caminos,
para su bien propio, sin importarles lo que sientas.
De esta manera adquieren cierto dominio sobre tí.
En esos momentos, debes mantener tus pensamientos claros,
pero sin mostrar tus ideas o tus proyectos,
guardalos para un momento más oportuno,
ya llegará el tiempo de actuar y disponer.
No te sientas derrotado ni aún derrotado,
a veces una retirada a tiempo, es más inteligente,
que una necia actitud, que desgasta hasta al más fuerte.
A veces, una retirada a tiempo, es más valiente,
que continuar con situaciones que corroen el alma.
Es una manera de preservar la iluminación interior,
para que algún día te destaques,
ante quienes realmente valorarán tus aptitudes.
En épocas nefastas, es necesario ser cauto y reservarse las opiniones,
no se debe atraer a personas soberbias o desconsideradas,
sería inútil reclamar atención por parte de ellas,
pues su intención jamás se orientaría hacia lo que buscamos,
que es la comprensión y ayuda en los momentos difíciles.
Para preservarte de los peligros y de otras derrotas, en momentos difíciles,
conserva la paz en tu alma,
no olvides nunca tus objetivos y muestra una imagen más cautelosa
que de costumbre, es la única manera en que no atraerás,
más derrotas a tu vida.
Cuando el mal tiempo haya pasado,
será cuestión de ordenar las relaciones interiores de tu yo,
con respecto a las demás cosas y personas,
y en lo posible ocupar el lugar que te corresponde.
Para que tu luz interior vuelva a brillar,
antes debes protegerla y guardarte,
de exponerte inutilmente a la manipulación externa,
cuando el mal tiempo haya llegado a su máxima expresión,
finalmente se hundirá en sus propios lodos,
será entonces el tiempo,
en que el brillo de tu alma puede obtener la victoria,
será el tiempo de dejar creencias de antiguas derrotas en el pasado
y volver a empezar,
volver a mover tus alas hacia los más altos ideales de tu cielo interior.

Los Justos
Un hombre que cultiva un jardín,
como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur
juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página,
que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen
los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Jorge Luis Borges
Día del Padre
Mi Padre
Yo tengo en el hogar un soberano
único a quien venera el alma mía;
es su corona de cabello cano,
la honra es su ley y la virtud su guía.
En lentas horas de miseria y duelo,
lleno de firme y varonil constancia,
guarda la fe con que me habló del cielo
en las horas primeras de mi infancia.
La amarga proscripción y la tristeza
en su alma abrieron incurable herida;
es un anciano, y lleva en su cabeza
el polvo del camino de la vida.
Seca su llanto, calla sus dolores,
y sólo en el deber sus ojos fijos,
recoge espinas y derrama flores
sobre la senda que trazó a sus hijos.
Me ha dicho: “A quien es bueno, la amargura
jamás en llanto sus mejillas moja:
en el mundo la flor de la ventura
al más ligero soplo se deshoja.
Haz el bien sin temer el sacrificio,
el hombre ha de luchar sereno y fuerte,
y halla quien odia la maldad y el vicio
un tálamo de rosas en la muerte.
Si eres pobre, confórmate y sé bueno;
si eres rico, protege al desgraciado,
y lo mismo en tu hogar que en el ajeno
guarda tu honor para vivir honrado.
Ama la libertad, libre es el hombre
y su juez más severo es la conciencia;
tanto como tu honor guarda tu nombre,
pues mi nombre y mi honor forman tu herencia.”
Este código augusto, en mi alma pudo,
desde que lo escuché quedar grabado;
en todas las tormentas fue mi escudo,
de todas las borrascas me ha salvado.

Mi padre tiene en su mirar sereno
reflejo fiel de su conciencia honrada;
¡Cuánto consejo cariñoso y bueno
sorprendo en el fulgor de su mirada!
La nobleza del alma es su nobleza,
la gloria del deber forma su gloria;
es pobre, pero encierra su pobreza
la página más grande de su historia.
Siendo el culto de mi alma su cariño,
la suerte quiso que al honrar su nombre,
fuera el amor que me inspiró de niño
la más sagrada inspiración del hombre.
Quisiera el cielo que el canto que me inspira
siempre sus ojos con amor lo vean,
y de todos los versos de mi lira
estos dignos de su nombre sean.
Juan de Dios Peza
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