Afirmaciones – Louise Hay
Afirmaciones
Al hacer una afirmación tendremos la sensación de que no es verdad.
Si lo fuera, no habría ninguna necesidad de hacerla.
Hacer afirmaciones es cómo sembrar semillas en la tierra.
Primero germinan, después echan raíces
y después crecen y salen a la luz.

Le lleva su tiempo a la semilla convertirse en planta hecha y derecha.
Lo mismo ocurre con las afirmaciones.
Transcurre un tiempo desde que se hace la primera declaración
hasta que ésta se concreta.
De modo que hay que tener paciencia.
Todo está bien
Louise Hay
Afirmaciones positivas
La afirmaciones positivas
Según los estudiosos, el cerebro y sistema nervioso
son nutridos por imágenes mentales.
Aquello en lo que hemos pensado,
desde que éramos niños,
tiende a ser cómo vemos la vida.
Lo que hemos escuchado repetidamente, queda en nosotros.
Por eso a veces estamos programados negativamente.
Escuchamos palabras que se convierten
en las lentes a través de las cuales vemos la vida.

Los pensamientos controlan nuestra conducta.
Por eso es importante domesticar nuestra mente,
aprendiendo a ser optimistas
a pesar de los problemas que hay a diario.
Trabajar en cambiar los pensamientos
por medio de afirmaciones
nos ayudará a crear una nueva conducta.
Afirmaciones positivas
A qué llamamos afirmaciones positivas?
Las afirmaciones positivas son frases que repetimos
para retenerlas en nuestro subconsciente
y de esta forma modificar nuestras actitudes hacia la vida
y dirigir nuestros hábitos hacia el éxito.
Afirmaciones de fe – Navidad
Abecedario para la Navidad
Agradecer a Dios el habernos regalado las personas con las que convivimos.
Buscar el bien común por encima de los intereses personales.
Corregir con esmero a aquel que se equivoca.
Dar lo mejor de uno mismo, poniéndose siempre al servicio de los otros.

Estimar a los otros sabiendo reconocer sus capacidades.
Facilitar las cosas dando soluciones y no creando más problemas.
Ganar la confianza de los otros compartiendo con ellos sus preocupaciones.
Heredar la capacidad de aquellos que saben ser sinceros con valentía y respeto.
Interceder por los otros a Dios, antes de hablarle de nuestras cosas.
Juzgar a los otros por lo que son, no por lo que tienen ni por lo que aparentan.
Limitar las ansias personales frente a las necesidades del grupo.
LLenarse con lo mejor que uno encuentra en el camino de la vida.
Mediar entre los compañeros que no se entienden.
Necesitar de los otros sin ningún prejuicio.
Olvidar el miedo al qué dirán dependiendo de la opinión de los demás.
Preocuparse por los más débiles o más necesitados.
Querer siempre el bien de las personas.
Respetar las opiniones de los demás, los derechos de las personas y de los animales.
Salir al encuentro del otro, no esperando que él dé el primer paso.
Tolerar los defectos y límites propios y ajenos con sentido del humor.
Unirnos todos para vivir en paz y armonía.
Valorarse con realismo sin creerse superior a los demás.
X es una incógnita que invita a la búsqueda constante de la verdad con mayúscula.
Yuxtaponer ilusiones y esperanzas, trabajos y esfuerzos por crear fraternidad.
Zambullirse sin miedo en el nuevo día que Dios regala cada mañana
La paradoja de las emociones
El mundo está lleno de energía positiva y negativa.
Las emociones son un aspecto de esto.
Por eso se establece una dicotomía entre las emociones
mal llamadas negativas y positivas.
Las emociones son, simplemente.
Lo que le da el contenido de positivas o negativas
es lo que hacemos con ellas y los resultados
que nos influyen.
El enojo, odio, temor son llamadas negativas
porque paralizan, enferman, amargan.
El amor, esperanza, afecto,
son llamadas positivas porque nos curan, nos protegen.
Ambas son parte de la energía de la vida.
Desde el principio del mundo han existido el bien y el mal.
Sin embargo, la armonía existe en todos los niveles
cuando los opuestos se integran y se equilibran
el uno con el otro para complementarse.
Siete enfoques para aprender a manejar el negativismo
1. Dejar de pensar en las “emociones negativas”.
El pensamiento y las emociones negativas
son formas de ser que se aprenden.
Nuestra sociedad nos enseña a preocuparnos,
a tener miedo y a ser negativos.
Se requiere enormes dosis de positivismo
para contrarrestar esas enseñanzas.
Pero lo bueno es que son pensamientos y
éstos dependen de nosotros y se pueden cambiar.
Por lo tanto, como no se pueden tener
dos pensamientos a la vez,
cuando te sorprendas pensando algo negativo
que te va a infundir temor o preocupación,
di “Alto” y cambia ese pensamiento por otro positivo.
2. Evita siempre los juicios.
Lo mismo que con los pensamientos,
evita juzgar a los demás o condenarlos.
Con frecuencia es mejor no decir nada
y tratar de reforzar lo positivo que vemos en los demás.
Si te esfuerzas en ver en ti y en los demás lo bueno,
pronto serás más feliz y más saludable.
3. Enciende la luz.
Tratar con emociones negativas puede asemejarse
a estar en un cuarto a oscuras.
Puedes elegir estar siempre en la penumbra,
pero si te cansas puedes encender la luz.
Se logra esto sacando del interior
cualquier emoción positiva.
4. Atiende a lo que haya de bueno y positivo.
Siempre se pone énfasis en lo que está mal
en lugar de atender lo que está bien.
Siempre hay una parte tuya que quiere estar bien.
Si alguna parte de tu mente o tu cuerpo está mal,
dale un descanso, es decir atiende por un tiempo
otras áreas con perdón y afirmaciones,
de manera que las partes sanas refuercen las más débiles.
5. Admira a alguien.
Siempre conviene tener a alguien a quien admirar.
Observa qué actitudes llevaron a esa persona
a una vida positiva y admirable.
6. Elige tus emociones.
Tú debes tener el control de tu vida y tus emociones.
Aprende que estímulos te provocan qué reacciones
y así podrás elegir las emociones que manifiestes.
Lo creas o no tienes el poder de utilizar
tus emociones a tu favor.

7. Aumenta tus alternativas.
Cuando te creas víctima de tus emociones negativas,
haz una lista de las otras formas en que podrías responder,
aún cuando te parezcan imposibles para tu forma de ser:
por ejemplo enfrentar la situación a pesar del miedo.
De esta forma abrirás un abanico de posibilidades
que no te atreverías ni a soñar.
Elige, elige, elige.
Tienes el poder de elegir cómo te quieres sentir.
No dejes perder este derecho.


