Poemas, relatos y cuentos

Sólo puedo ser tu amigo

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y buscarlas junto contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías , tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte,
a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte limites
dentro de los cuales debes actuar,
pero si te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos
cuando alguna pena te parta el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos
para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quien eres ni quien deberás ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

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Aprende a ser Feliz – Un texto de Descalzo

Lo primero que tendríamos que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia.

Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa.
Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que, aun así,hay razones más que suficientes de alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la felicidad entera.

Sería también necesario decirles que no hay “recetas” para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola, sino muchas felicidades y que cada hombre debe construir la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos.
Y porque, en segundo lugar, una de las claves para ser felices está en descubrir “qué” clase de felicidad es la mía propia.

Añadir después que, aunque no haya recetas infalibles, sí hay una serie de caminos por los que, con certeza, se puede caminar hacia ella.

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A mí se me ocurren, así de repente,
unos cuantos:

-Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma.
-Descubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos.
-No tener que esperar a encontramos con un ciego para enterarnos de lo
hermosos e importantes que son nuestros ojos.
-Asumir después serenamente las partes negativas o deficitarias de nuestra
existencia.
-Vivir abiertos hacia el prójimo. Pensar que es preferible que nos engañen cuatro o cinco veces en la vida que pasarnos la vida desconfiando de los
demás.
-Tener un gran ideal, algo que centre nuestra existencia y hacia lo que dirigir lo mejor de nuestras energías.
-Creer descaradamente en el bien. Tener confianza en que a la larga y a veces muy a la larga, terminará siempre por imponerse.
-En el amor, preocuparse más por amar que por ser amados.
-Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si esto es imposible, tratar de amar el trabajo que tenemos.
-Revisar constantemente nuestras escalas de valores.
-Cuidar de que el dinero no se apodera de nuestro corazón, pues es un ídolo difícil de arrancar de el cuando nos ha hecho sus esclavos.
-Descubrir que Dios es alegre.
-Procurar sonreír con ganas o sin ellas.

La lista podría ser más larga. Pero creo que, tal vez, esas pocas lecciones
podrían servir para iniciar el estudio de la asignatura más importante de nuestra carrera de hombres:

la construcción de la felicidad.

José Luis Martín Descalzo

Amigos

Amigos… seremos siempre amigos
para contar nuestras penas una a una
y tendremos así como testigos
al sol, al viento, a la noche, o a la luna.

Viajaremos a un mundo distante
para buscar con todo el empeño
¡Y seremos como el caminante
que cabalga buscando su sueño!.

Amigos siempre sobre todas las cosas
como van unidos espinas y rosas
sin que importe nunca distancia ni tiempo
tú serás la lluvia… yo tal vez el viento.

Y así seguiremos como lo hacen pocos,
buscando en la vida nuestros sueños locos
y si algo pasara ¡Escucha lo que te digo
por todos los tiempos… yo seré tu amigo!

Alegrías

Dicen que las alegrías,
cuando se comparten,
se agrandan.

Y que en cambio,
con las penas pasa al revés.
Se achican.

Tal vez lo que sucede,
es que al compartir,
lo que se dilata es el corazón.
Y un corazón dilatado
esta mejor capacitado para
gozar de las alegrías
y mejor defendido
para que las penas
no nos lastimen por dentro.

MAMERTO MENAPACE

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del caos y de las pesadillas
de la ajada miseria y de los miserables
de las audiencias breves y definitivas.

Defender la alegría como un atributo
defenderla del pasmo y de las anestesias
de los pocos neutrales y los muchos neutrones
de los graves diagnósticos y de las escopetas.

Defender la alegría como un estandarte
defenderla del rayo y la melancolía
de los males endémicos y de los acádemicos
del rufián caballero y del oportunista.

Defender la alegria como una incertidumbre
defenderla a pesar de dios y de la muerte
de los parcos suicidas y de los homicidas
y del dolor de estar absurdamente alegres.

Defender la alegría como algo inevitable
defenderla del mar y las lágrimas tibias
de las buenas costumbres y de los apellidos
del azar y también…..también de la alegría.

Mario Benedetti.