Poemas, relatos y cuentos

Frases para vivir mejor – 22 de enero

22 de enero
Hay personas que por mucho que envejezcan, jamás pierden la belleza. Sólo se les pasa de la cara al corazón.
Martín Buxbaum

Frases para vivir mejor – 8 de diciembre

8 de diciembre

Dos cosas definen a un hombre:
su mirada y su corazón.
Patrik Willot

Cuento de Paulo Coelho – El corazón de los hombres

El corazón de los hombres

- ¿Por qué hemos de escuchar el corazón? – preguntó el muchacho cuando acamparon aquel día. Porque donde él esté, es donde estará tu tesoro.
- Mi corazón se halla agitado - dijo el muchacho. Tiene sueños, se emociona y está apasionado por una mujer del desierto.
Me pide cosas y no me deja dormir muchas noches, cuando pienso en ella.
- Es bueno. Tu corazón está vivo. Sigue escuchando lo que él tiene para decir.

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En los tres días siguientes, los dos pasaron junto a algunos guerreros, y vieron a otros guerreros en el horizonte.
El corazón del muchacho empezó a hablar sobre el miedo. Contábale al muchacho historias que había oído al Alma del Mundo, historias de hombres que fueron en busca de sus tesoros y jamás los encontraron.
A veces, asustaba al muchacho con el pensamiento de que podría no conseguir el tesoro, o podría morir en el desierto.
Otras veces, le decía que ya estaba satisfecho, que ya había encontrado un amor y muchas monedas de oro.
- Mi corazón es traicionero -dijo el muchacho al Alquimista, cuando pararon para descansar un poco los caballos.
- No quiere que continúe. Eso es bueno -respondió el Alquimista-. Demuestra que tu corazón está vivo.
Es natural cambiar un sueño por todo aquello que ya se consiguió.
-Entonces, ¿por qué debo escuchar mi corazón?- Porque no conseguirás nunca mantenerlo callado. E incluso si finges no escuchar lo que dice, él estará dentro de tu pecho, repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo.
- ¿Incluso aún siendo traicionero?.- La traición es el golpe que tú no esperas. Si conoces bien tu corazón, él jamás lo conseguirá.
Nadie logra huir de su corazón. Por eso, es mejor escuchar lo que él dice. Para que jamás venga un golpe que tú no esperas.
El muchacho seguía escuchando su corazón, mientras caminaban por el desierto.
Llegó a conocer sus artimañas y sus trucos y llegó a aceptarlo como era. Entonces, el muchacho dejó de tener miedo, y dejó de tener ganas de volver, porque una tarde su corazón le dijo que estaba contento.
“Incluso si protesto un poco”, decía su corazón, “es porque soy un corazón de hombre, y los corazones de hombres son así”. Tienen miedo de realizar sus mayores sueños, porque encuentran que no lo merecen o que no van a conseguirlos.
Nosotros, los corazones, morimos de miedo sólo de pensar en amores que partieron para siempre, en momentos que podrían haber sido maravillosos y que no lo fueron, en tesoros que podrían haber sido descubiertos y quedaron para siempre escondidos en la arena.
“Porque cuando esto acontece, terminamos sufriendo mucho”. -Mi corazón tiene miedo de sufrir – dijo el muchacho, una noche en que miraban el cielo sin luna. -Dile que el miedo de sufrir es peor que el propio sufrimiento.
Y que ningún corazón jamás sufrió cuando fue en busca de sus sueños, porque cada momento de búsqueda es un momento de encuentro con Dios y con la Eternidad.
-Cada momento de búsqueda es un momento de encuentro – dijo el muchacho a su corazón.
Mientras buscaba mi tesoro, todos los días fueron luminosos, porque yo sabía que cada hora formaba parte del sueño de encontrar.
Mientras yo buscaba este mi tesoro, descubrí en el camino cosas que jamás había soñado encontrar, si no hubiese tenido el valor de intentar cosas imposibles para los pastores.
Entonces, su corazón permaneció silencioso una tarde entera. De noche, el muchacho durmió tranquilo, y cuando despertó, su corazón empezó a hablarle de las cosas del Alma del Mundo.
Dijo que todo hombre feliz era un hombre que llevaba a Dios dentro de sí.
Y que la felicidad podría ser encontrada en un simple grano de arena del desierto, como ya había dicho el Alquimista.
Porque un grano de arena es un momento de la Creación, y el Universo tardó millares de millones de años para crearlo.”Cada hombre sobre la faz de la Tierra tiene un tesoro que le está esperando”, dijo su corazón.
“Nosotros, los corazones, acostumbramos a hablar poco de estos tesoros, porque los hombres ya no quieren encontrarlos”.
Sólo hablamos a los niños. Después, dejamos que la vida encamine a cada uno en dirección a su destino.
Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado y que es el de la Historia Personal, y de la felicidad.
Les parece que el mundo es una cosa amenazadora, y por esto el mundo se convierte en una cosa amenazadora.
Entonces nosotros, los corazones, vamos hablando cada vez más pero no nos callamos nunca. Y procuramos que nuestras palabras no sean oídas: “no queremos que los hombres sufran porque no siguieron a sus corazones”.
¿Por qué los corazones no les dicen a los hombres que deben continuar siguiendo sus sueños? Preguntó el muchacho al Alquimista. -Porque, en este caso, el corazón es el que sufre más. Y a los corazones no les gusta sufrir.
El muchacho entendió a su corazón a partir de aquel día. Pidió que nunca más lo dejase. Pidió que, cuando estuviese lejos de sus sueños, el corazón apretase en el pecho y diese la señal de alarma.
El muchacho juró que siempre que escuchase esta señal, también la seguiría. Aquella noche habló de todo ello con el Alquimista.
Y el Alquimista comprendió que el corazón del muchacho se había vuelto hacia el Alma del Mundo. ¿Qué hago ahora? – preguntó el muchacho.
-Sigue en dirección a las Pirámides – dijo el Alquimista-. Y continúa atento a las señales.
Tu corazón ya es capaz de mostrarte el tesoro. -¿Era eso lo que me faltaba saber?.
-No – respondió el Alquimista-. Lo que te falta saber es lo siguiente: “Siempre antes de realizar un sueño, el Alma del Mundo decide examinar todo aquello que se aprendió durante la caminata.
Ella hace esto no porque sea mala, sino para que podamos, junto con nuestro sueño, conquistar también las lecciones que aprendemos siguiendo en dirección a él.
Es el momento en que la mayor parte de las personas desiste. Es lo que llamamos, en lenguaje del desierto, “morir de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte”.
“Una búsqueda empieza con la Suerte de Principiante. Y termina siempre con la Prueba del conquistador”.
El muchacho recordó un viejo proverbio de su tierra. Decía que la hora más oscura era la que venía antes de salir el sol…

Paulo Coelho
De su libro: “El Alquimista”

Reflexión de amor – Abrir el corazón

Abrir el corazón

Abrir el corazón es un acto de generosidad,
un ejercicio de honestidad con nuestro ser interior,
deseoso de dar lo mejor de si.

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Abrir el corazón es apuntar a lo mas sublime de cada ser
reconociendo en los demás aquello
que también está en nosotros.

Abrir el corazón es ser sinceros
por encima de todos los engaños
que nos hacen aparentar ser fríos e invulnerables.

Abrir el corazón es amar incondicionalmente
la vida y a los demás, por encima de las dificultades.

Abrir el corazón es sembrar la semilla selecta
que hemos guardado para el mejor momento: “ahora”.

Abrir el corazón es no preguntar por que,
y dar sin pedir explicaciones.

Abrir el corazón es llevar ese río de néctar
para poder saciar la sed de cuantos seres habitan
este reino de existencia.

Abrir el corazón es tocar a cada ser
como a las delicadas alas de una mariposa.

Abre tu el corazón, porque ese es el mejor maestro,
el que puede hacerte llegar al conocimiento mas profundo.

Que siga lloviendo en nuestros corazones,
para que nuestro jardín se inunde de flores y amor.

Reflexión de amor – Corazón abierto

Corazón abierto

Cada minuto, cada segundo,
cada fragmento de vida está tocado por la luz del amor.
Como si fuera un acto de magia, el rostro se ilumina,
las ideas fluyen, la energía invade nuestro organismo,
el amor brota por los poros y abre la puerta hacia la felicidad
que todos anhelamos y merecemos.

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Sin embargo, para que exista amor, para recibirlo, hay que saber darlo,
repartirlo, compartirlo con generosa alegría,
en la convicción de que todo aquello que entregues,
te será devuelto igual, de la misma forma,
como un regalo que tú apreciarás infinitamente.
Ese es mi pensamiento.
Si usted tiene amor para dar,
se puede considerar una persona realizada,
dueña de una riqueza incalculable.
El que hacer cotidiano pone a prueba cada día,
nuestra capacidad para renovar los más nobles sentimientos
que hacen posible que tengamos amor para repartir.
No hay lugar para el egoísmo,
sólo basta que ames a tus semejantes
y prevalecerá ese hermoso sentimiento de entrega desinteresada.
Es cierto, el amor lo puede todo. La tristeza por el fin de una relación,
la desilusión, el abandono, la soledad interminable, la compasión,
el sufrimiento por la pérdida de un ser querido,
en fin, todo lo que experimentamos alguna vez
y que nos marca para siempre, sólo puede aliviarlo el amor.
Expresado en gestos, acercamientos, abrazos afectuosos,
palabras que digan que la vida
es mucho más que todas las dificultades que nos puedan abatir,
el amor emerge salvador, compañero, eternamente amigo.

Cuando dos personas se atraen
es porque fueron tocadas por esa mano invisible que guía al amor.
Por esa razón, una relación amorosa
es como un tesoro que no solamente se debe de cuidar,
sino incrementar para que mañana florezca con más fuerza.

Pero muchas parejas no saben cómo manejar esta situación tan especial
y a la vez tan importante en sus vidas.
Se les escapa entre las manos la felicidad por falta de previsión,
por ignorancia o simplemente por estar virtualmente
“poseídas” por una gran pasión.

No hay recetas milagrosas para mantener la felicidad
o encontrar el amor que buscamos, hay experiencias, hay trabajo,
mucho trabajo de parte y parte, deseos de vivir en sana alegría.

Alma Espejo ofrece toda su experiencia con amor,
con el mismo que recibe…
Con todo el corazón