Poemas, relatos y cuentos

El susurro del espíritu

Hace varios años, descubrí que cada vez que yo enfrentaba
un dilema o un problema, lo mejor que podía hacer
era dejar de pensar en él y comenzar a dirigirme
al Espíritu de Dios en mí por una solución.

De modo que conseguía un lugar tranquilo, dirigía mi atención
a lo interno y entraba al silencio en mi alma.
Entonces decía: “Querido Espíritu, dime qué hacer”.
Dejaba ir mi ego, mi necesidad de luchar para encontrar
una solución y, simplemente esperaba
que la solución me fuese revelada.
A veces la solución venía en el silencio y otras,
venía como un relámpago en mi consciencia cuando estaba ocupado
en algo que no tenía nada que ver con el problema.
Yo bien podía estar jugando tenis o viendo a un paciente y, d
e repente la solución se presentaba como un destello
en la pantalla de mi consciencia, tan claramente
que sabía sin lugar a dudas qué hacer.

Desde entonces he aprendido que cuando tengo que tomar
una decisión importante, sólo necesito aquietar mi mente,
poner mi consciencia en la Presencia del Espíritu
y hacer las preguntas.
He visto suceder cosas extraordinarias.
Y gracias a mi propia experiencia,
estoy convencido de que el Espíritu es abstracto
y trascendente, pero también tiene un poder organizativo infinito.
El Espíritu puede organizar infinidad de espacio,
tiempo y acontecimientos para producir el resultado propuesto.

El Espíritu es un Campo de Energía Consciente que conecta
todo con todo lo demás y a todos con todos los demás.
De modo que me siento maravillosamente bien al saber
que sin importar lo que haga, dónde vaya o la situación,
circunstancia o dilema, siempre puedo tener mi consciencia
en la Presencia del Espíritu.

Deepak Chopra

Dar y recibir – El flujo de la vida

Un texto extenso pero muy útil para pensar y poner en práctica.
Porque observando la naturaleza podemos ver y asimilar grandes verdades.
Dedicando atención a nosotros mismos aprenderemos a escuchar
a nuestro cuerpo y vivir a con plenitud.

“El universo opera por medio de un intercambio dinámico, dar y recibir son
aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo, y si estamos
dispuestos a dar aquello que tanto buscamos, mantendremos la abundancia del
universo circulando en nuestra vida“.
(Deepak Chopra)

El flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos
los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia.
Esta armoniosa interacción de los elementos y las fuerzas de la vida opera
a través de la ley del dar y del recibir.
Nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un constante
y dinámico intercambio, frenar la circulación de la energía es como frenar
el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de circular,
comienza a coagularse y a estancarse.

El dar engendra el recibir y el recibir engendra el dar.
“Dar y Recibir” son dos aspectos del fluir de la energía del Universo.
Esto es tan simple como la idea que debo dar lo que quiero recibir,
si deseamos alegría, démosle alegría a otros; si deseamos amor,
aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio,
aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza,
ayudemos a otros a conseguir esa riqueza, si deseamos placer, demos placer,
en realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los
demás a conseguir lo que ellos desean.
Si impedimos la circulación de la vida, y si nuestra intención es acaparar
y aferrarnos a todo, si emitimos pensamientos negativos,
estamos impidiendo que la energía vuelva a circular en nuestra vida
y nos enfermamos. Para que todo fluya siempre hacia nosotras, debemos
mantenerla en circulación. Todo en el Universo fluye, va y viene.
Dar y recibir es el flujo constante de la afluencia, que significa
“fluir en abundancia”.

Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe
ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, la felicidad
sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia. La retribución
es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional
y sale del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre, la actitud
mental debe ser
tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía
que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.

Cada uno tiene un tesoro que debe estar dispuesto a compartir con el otro,
cada uno tiene características propias que debe poner al servicio del otro.
La mujer es más intuitiva, generosa, delicada, tierna, con más tacto. El
hombre es más pragmático, racional, firme. Mutuamente debemos compenetrarnos
y complementarnos. Si sólo damos, nos vaciamos; si sólo recibimos, somos
egoístas.

El amor es dar y recibir, para mantenerse y crecer.
Si uno da sin recibir, termina dependiendo del otro.
Si uno recibe sin dar, termina dominado por el otro.

El intercambio de darse y recibir crea una relación de iguales: precisamente
por haber dado, recibe en compensación y por haber recibido, siente deseos
de seguir dando. El amor visto así no radica en la posesión del otro sino en
la donación de uno mismo.

Los seres humanos somos complicados por naturaleza, pues somos muy proclives
a invertir la esencia de las cosas, y en ello, radica la causa de nuestra
infelicidad. Sin embargo, no todo esta perdido, pues afortunadamente la
infelicidad causada por una confusión de nuestra conducta en “el dar y
recibir”, puede curarse, todo es cuestión de una verdadera toma de
conciencia del papel que jugamos en esta vida, y que conozcamos bien
nuestras limitaciones y nuestras capacidades y las usemos a favor de
nuestros semejantes. ¡Así de simple!

El cambio de actitud es la semilla de la felicidad, quien aprende a dar,
simultáneamente aprende el valor y la importancia de recibir. En toda
semilla está la promesa de miles de bosques, la semilla no debe ser
acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil, a través de su
acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una
manifestación material, cuanto más demos
más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando
en nuestra vida, en realidad, todo lo que tiene valor en la vida se
multiplica únicamente cuando es dado.

Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en
realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos a regaña-dientes,
no hay energía detrás de nuestro acto de dar. Al dar y al recibir, la
intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien
recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera
abundancia.

La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar y recibir, de iniciar
todo el proceso de circulación, es tomando la decisión de que cada vez que
entremos en contacto con una persona, le daremos algo, no es necesario que
sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración, en
realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales, prestar
atención, dar afecto,
aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no
cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un
buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar, esta forma de generosidad
silenciosa es muy poderosa.

Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera
que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo, cuanto más demos,
más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley, y a medida
que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad para dar.

Nuestra verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos
naturalmente prósperos porque la naturaleza provee a todas las necesidades
y deseos, no nos falta nada porque nuestra naturaleza esencial es la
potencialidad pura, las posibilidades infinitas, por consiguiente, debemos
saber que ya somos
intrínsecamente ricos, independientemente de cuánto dinero tengamos, porque
la fuente de toda riqueza es el campo de la potencialidad pura, es la
conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad, incluyendo la alegría,
el amor, la risa, la paz, la armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de
estas cosas
primero – no solamente para nosotros mismos, sino para los demás – todo lo
demás, nos llegará espontáneamente.

Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida,
aprendamos a darlas en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de
la vida.

“Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los
obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros.
También estaré abierta a recibir de los demás”.

Pensar positivamente

Pensar positivamente puede ser una impostura muy artificiosa.
Pensar es un proceso espontáneo, como respirar.
Querer tener pensamientos positivos
y evitar los negativos hace que los negativos
se vuelvan más intensos, y se acumula mucho estrés.
Es decir, la voluntad de pensar sólo en positivo
es muy estresante.Es necesario no pensar en todo a la vez
y crear un estado de tranquilidad vital y de calma interior.

De hecho, toda la poesía, la arquitectura
y la música que se ha creado no tienen nada que ver
con el hecho de pensar positivamente, sino que son fruto
del flujo espontáneo de energía, información e inteligencia,
porque la información que se nutre a través de sí misma
no es una información muerta, sino viva.

Deepak Chopra

Existe un plan y tu alma sabe cuál es…

Hay una antídoto para la falta de sentido y establece
que tu vida tiene un propósito. Tú determinas ese propósito
en el nivel del alma y, entonces, ese propósito
se desarrolla en la vida diaria como parte del plan divino.
Mientras más profunda sea tu conexión con el plan,
más poderoso será éste en tu vida.
En última instancia, nada puede detenerlo.

Al escribir acerca del camino espiritual llegué a un punto
en el cual sentí deseo de poder prescindir de terminología
como alma ,Dios y espíritu. Dado que sólo existe una realidad,
no necesitamos un vocabulario separado y mundano
para la existencia de todos los dias y otro vocabulario especial
para las existencia superior. O todo es espiritual o nada lo es.
A los ojos de Dios, el hecho de caminar sobre las aguas
so es más milagroso que la hemoglobina cuando se mezcla
con el oxígeno dentro de un glóbulo rojo.
Ninguno de los dos fenómenos es visible para nosotros pero ambos
pertenecen al esquema infinito del desarrollo de la creación.

No obstante, tal parecería que una vida llena de propósito
y significado debe estar más cerca de Dios que una vida invertida
en la más caótica confusión. El dualismo se apega a nuestra mente
de manera muy poderosa y no podemos evitar pensar en términos
de alto y bajo, mejor o peor. Lo que resulta difícil comprender
es que Dios, al no desear nada tampoco exige nada de nosotros.
En términos espirituales, ninguna vida es más o menos valiosa
que otra. El ladrón de hoy renacerá como el santo del mañana
y viceversa. Funciona ese plan en términos prácticos?
Una característica central es el tema de la percepción.

Cuando eras un bebe, te percibías a ti mismo de manera muy limitada.
Lo que no podías solucionar o comprender pasaba a ser
responsabilidad de tu padre o de tu madre. Ellos te alimentaron
hasta que pudiste hacerlo solo, te dieron un refugio
hasta que pudiste dártelo a ti mismo, etc.
A medida que te volviste más capaz, cambió tu sentido de dónde
estabas parado en relación con el mundo. En otras palabras,
cada paso hacia la autosuficiencia cambió tu percepción.

El plan divino es igual. Al principio, el poder personal
es muy limitado. El ego asume que debe proveer y lo hace través
de tomar lo que quiere y rechazar lo que no quiere. En este nivel,
la percepción se limita al individuo y la amplitud
de la visión es reducida. Lo que beneficie al “ yo, mi, y mío”
es todo lo que importa. Al ego no le interesa cómo
se interconecta el ser con todo lo demás. Resulta irónico
que es justo en este nivel, donde le damos a las fuerzas externas
la autoridad de dictar los sucesos, que el ego se siente
más poderoso.

A medida que la percepción se expande, sucede lo mismo
con el potencial interno. Más allá del ego, un círculo más amplio,
que incluye el “yo, mi, mío”, se expande en todas direcciones.
En el plan divino, una persona puede expandirse sin límites
al nivel del alma. Tu comienzas a ser testigo de lo increíble
que es la organización de la creación, con perfecto cuidado
e inteligencia infinita. Dado que Dios tiene
inteligencia infinita, mientas más se expande tu percepción,
más cerca te encontrarás de Dios. Ni siquiera existe la necesidad
de buscar sino sólo de contemplar.

Al final, todo ya es Dios; así que sólo es cuestión de percibir
a una profundidad cada vez mayor hasta que Dios te sea revelado.
Tú adquieres una visión que está sintonizada con los aspectos
más finos de la belleza y la verdad. Una de las grandes bendiciones
de la existencia es que todo el mundo nace con un deseo por ver más.
Ésa el la razón por la cual los sabios de la India creían
que incluso el hecho de pensar en Dios es señal
de que es seguro que aparezca algún día. Resulta que la expansión
de la conciencia es el plan divino. No existe otro.
En tanto que tu conciencia continúe en su proceso de crecimiento,
tú adquieres cada vez más certeza de que también formas
parte del plan divino.
Nada más se te exige ni se te ha exigido nunca.

Deepak Chopra

Un cuento sobre el amor – El sendero del mago

El sendero del mago

El más puro de los caballeros que sirvió a Arturo fue Galahad,
a pesar de tener en común con el rey
el hecho de haber sido concebido fuera del matrimonio.
Aunque el hecho de que Galahad fuese hijo natural de Lancelot,
no conllevaba estigma alguno, cuando llego el día
en que debía convertirse en paladín de una dama de la corte,
el rey Arturo se opuso y manifestó su descontento.

- “No permitiré que seas el paladín de ninguna dama noble”,
declaró Arturo. Galahad se ruborizó y tartamudeó:
- “Pero mi señor, todo caballero debe servir a una dama
para demostrarle la pureza de su amor“.

- “¿Qué sabes tu del amor?” Preguntó Arturo de una manera
tan incisiva que Galahad se ruborizó todavía más intensamente.
- “Si estás tan ansioso de luchar por una dama,
te presentaré a tres para que escojas”.

El rey mandó llamar inmediatamente a Margaret,
una vieja lavandera de cabello cano y con verrugas en la nariz.
- “¿Le servirás a ella por amor, gentil caballero?, -le preguntó Arturo.
La confusión de Galahad fue enorme.
- “No comprendo mi señor” murmuró.
Arturo lo miró fijamente he hizo salir a la mujer.
- “Traigan a otra”, ordenó.
Esta vez trajeron a una niña recién nacida.
- “Si Margaret te pareció demasiado vieja y fea, entonces
¿Qué piensas de esta dama? Es de noble cuna y no puedes negar
su hermosura”.
Aunque no había duda de que la niña era muy hermosa,
la confusión de Galahad, iba en aumento. Sacudió la cabeza.

- “Este amor del que hablas es un amor difícil de complacer” dijo Arturo.
Mandó llamar a una tercera dama, y esta vez entró Arabela,
una preciosa niña de doce años. Galahad la miró y trato de reprimir la ira.
- “Mi señor, es apenas una jovencita y mi media hermana”, dijo.
- “Pediste una dama a la cual servir” dijo Arturo, “y he sido lo bastante
generoso como para presentarte a tres. Ahora debes decidir”.
Galahad, estaba aturdido.
- “¿Por qué te burlas de mí, de ese modo?”, preguntó.
Arturo hizo un gesto con la mano, y en pocos minutos,
salió todo el mundo del gran salón y ellos dos quedaron solos.
- “No me burlo de ti”, -le dijo -”Trato de mostrarte algo
que aprendí de mi maestro Merlín”.

Galahad alzó los ojos y vio que el ceño de Arturo se había suavizado.
-”Mis caballeros dicen servir a sus damas por amor”, prosiguió el rey, ”
y, a pesar de sus votos de amar castamente,
la mayoría de las veces sienten pasión por aquellas a quienes sirven,
¿no es verdad? – Galahad asintió. -”Y cuanto más grande es su pasión
por las damas, mayor es su celo de servirles, ¿verdad?, preguntó Arturo.
El joven caballero asintió de nuevo.
- “Merlín me enseñó otra forma de amar”-dijo Arturo-”Piensa en la anciana,
en la niña recién nacida y en la jovencita que es tu hermana.
Todas ellas son manifestaciones de lo femenino,
y en la medida en que esas formas cambian, lo que llamas amor,
cambia con ellas. Cuando dices que estás enamorado,
lo que realmente estás diciendo es que has satisfecho
una imagen que llevas dentro.

- “Así es como comienza el apego, con la inclinación por una imagen.
Podrías afirmar que amas a una mujer, pero si ella llegara a traicionarte
con otro hombre, tu amor se trocaría en odio. ¿Por qué?
Porque tu imagen interior ha sido mancillada y, puesto que ésa era
la imagen que amabas, el hecho de que haya sido traicionada, te provoca ira”.
- “¿Qué puedo hacer al respecto?”, preguntó Galahad.
- “Mira más allá de tus emociones, las cuales cambiarán constantemente
y pregúntate que hay detrás de la imagen. Las imágenes son fantasías
que existen para protegernos de algo que no deseamos enfrentar.
En este caso se trata del vacío. A falta de amor por ti mismo,
creas una imagen para tapar el vacío.
De allí, el intenso dolor que causa un rechazo o una traición en el amor,
porque deja expuesta la herida abierta de tu propia necesidad”.

- “El amor, es considerado como algo muy hermoso y elevado”-se lamentó
Galahad- “no obstante, tú lo haces sonar como algo horrible”.
Arturo sonrió.
- “Lo que suele considerarse amor, puede tener consecuencias terribles,
pero ese no es el final de la historia. El amor tiene un secreto.
Merlín me lo contó hace muchos años, como yo te lo confío ahora:
Cuando puedas amar a una anciana, a una niña y a una jovencita
de la misma manera, serás libre para amar más allá de la forma.
Entonces se desatará dentro de ti la esencia del amor,
que es una fuerza universal.
Y dejarás de sentir apego -el llamado silencioso, al cual obedece el amor”.

Deepak Chopra

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