Cuento de vida – El mundo
Una preciosa mirada de poeta…
El mundo, un mar de fueguitos…
Un hombre del pueblo de Neguá,
en la costa de Colombia,
pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó.
Dijo que había contemplado
desde arriba la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo es eso – reveló- un montón de gente,
un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia
entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno,
que ni se entera del viento,
y gente de fuego loco que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos,
no alumbran ni queman;
pero otros arden la vida con tanta pasión
que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca se enciende.
Eduardo Galeano
Del libro de los abrazos
Pensamiento de Eduardo Galeano
Palabras
Hace unos 15 millones de años, según dicen los entendidos,
un huevo incandescente estalló en medio de la nada
y dio nacimiento a los cielos y a las estrellas y a los mundos.
Hace unos 4 mil ó 4 mil 500 millones de años,
años más años menos, la primera célula bebió el caldo del mar,
y le gustó, y se duplicó para tener a quien convidar el trago.

Hace unos dos millones de años, la mujer y el hombre,
casi monos, se irguieron sobre sus patas y alzaron los brazos
y se entraron, y por primera vez tuvieron la alegría
y el pánico de verse, cara a cara, mientras estaban en eso.
Hace unos 450 mil años, la mujer y el hombre
frotaron dos piedras y encendieron el primer fuego,
que los ayudo a defenderse del invierno.
Hace unos 300 mil años, la mujer y el hombre
se dijeron las primeras palabras y creyeron
que podían entenderse.
Y en eso estamos, todavía:
queriendo ser dos, muertos de miedo,
muertos de frío, buscando palabras…
Eduardo Galeano
Cuento de Eduardo Galeano
Celebración de la fantasía
Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco.
Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo,
mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar,
enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera.
No podía darle la lapicera que tenía,
por que la estaba usando en no sé que aburridas anotaciones,
pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.

Súbitamente, se corrió la voz.
De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños
que exigían, a grito pelado,
que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío,
pieles de cuero quemado:
había quien quería un cóndor y quién una serpiente,
otros preferían loritos o lechuzas
y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto,
un desamparadito que no alzaba mas de un metro del suelo,
me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
- Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo-.
- Y anda bien -le pregunté-.
- Atrasa un poco -reconoció-.
Eduardo Galeano
Reflexión de vida – La utopía
La utopía está en el horizonte.
Camino dos pasos,
ella se aleja dos pasos
y el horizonte se corre diez pasos más allá.
¿Entonces para qué sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano
Cuento de Eduardo Galeano – La Yerba Mate
La luna se moría de ganas de pisar la tierra
Quería probar las frutas y bañarse en algún río
Gracias a las nubes pudo bajar
desde la puesta del sol hasta el alba…

Las nubes cubrieron el cielo
para que nadie advirtiera que la luna faltaba
Fue una maravilla la noche en la tierra
La luna paseó por la selva del alto Paraná
conoció misteriosos aromas y sabores
y nado largamente en el río…
Un viejo labrador la salvo dos veces
Cuando el jaguar iba a clavar sus dientes
en el cuello de la luna
el viejo degolló a la fiera con su cuchillo
y cuando la luna tuvo hambre la llevo a su casa
Te ofrecemos nuestra pobreza
dijo la mujer del labrador y le dio unas tortillas de maíz
A la noche siguiente desde el cielo la luna
se asomó a la casa de sus amigos
El viejo labrador había construido su choza
en un claro de la selva muy lejos de las aldeas
Allí vivía como en un exilio con su mujer y su hija
La luna descubrió que en aquella casa
no quedaba nada que comer…
Para ella habían sido las últimas tortillas de maíz
Entonces iluminó el lugar con la mejor de sus luces
y pidió a las nubes que dejasen caer
alrededor de la choza una llovizna muy especial
Al amanecer en esa tierra habían brotado
unos árboles desconocidos
Entre el verde oscuro de las hojas
asomaban las flores blancas…
Jamás murió la hija del viejo labrador
Ella es la dueña de la Yerba Mate
y anda por el mundo ofreciéndola a los demás
La Yerba Mate despierta a los dormidos
corrige a los haraganes
y hace hermanas a las gentes
que no se conocen…


