Reflexión de Fortaleza – Cada cosa en su momento
Cada cosa en su momento
El momento actual nunca es intolerable. Lo que viene en cinco minutos
o en cinco días es siempre lo que desespera a la gente.
El trabajo actual nunca cansa a nadie. Es el trabajo que espera
a la gente lo que la desgasta. Si la gente se diera cuenta
de que uno sólo puede hacer una cosa a la vez,
habría menos fatiga en el mundo.
El lunes, sólo se puede hacer el trabajo del lunes
y para el trabajo del martes, está el martes.
La fatiga saludable proviene de un trabajo físico y mental saludable,
y generalmente una noche de sueño basta para repararla.
La tensión nerviosa es algo bien distinto, y la provoca el tratar
de hacer hoy el trabajo de mañana, o la tarea
de las cuatro de la tarde a las dos.
Peor todavía: la origina trabajar en la medianoche
después de un día fatigoso.
La ley de la Vida es vivir el presente y eso es válido
para el tiempo y el lugar.
Mantenga su atención en el momento actual,
y en el lugar donde su cuerpo
se encuentra ahora. No tenga su cuerpo en Nueva York
y su mente en California, o viceversa.
No tenga su cuerpo funcionando al mediodía y su mente
a las seis de la tarde. Haga el trabajo justo de un día,
y detenga su actividad.
El exceso de trabajo a largo plazo, no es productivo.

Hace muchos años, un amigo visitaba una gran catedral en Italia.
Justo al otro lado de la puerta había un magnífico mosaico
que se extendía todo a lo ancho del edificio,
pero aún no estaba terminado.
Representaba el Juicio Final, contenía numerosas figuras
y la cantidad de diminutas piezas de mármol
de diversos colores en el mosaico era asombrosa.
Un hombre, de rodillas, trabajaba con diligencia.
Mi amigo, que hablaba italiano, le susurró :
“Que tarea tan estupenda la suya! Yo ni soñando podría trabajar tanto”.
El hombre, serenamente, le respondió:
“Oh, no es nada. Sé la cantidad de trabajo que puedo realizar
cómodamente en un día. Así que cada mañana marco
un área determinada del suelo, y no me molesto pensando
en lo que queda fuera de ese espacio.
Antes de que sepa dónde estoy, el trabajo estará terminado”.
La tarea del momento es suficiente.
Emmet Fox
Reflexión de fe – Descorrer las cortinas
Descorrer las cortinas
No tenemos que crear el bien. El bien ya está aquí.
No tenemos que persuadir a Dios para que sea Amor,
o Vida, o Verdad, o Inteligencia,
porque El ya es todo eso y siempre lo ha sido .
No tenemos que pedirle que nos recuerde,
porque siempre está con nosotros.
No podemos pedir ningún bien que ya no esté aquí.
Tampoco tenemos que combatir el mal.
El mal, en esencia, es una falsa creencia sobre el bien,
y la cura consiste en no pensar en el error al conocer la Verdad.
Cuando usted enciende una luz en una habitación,
no tiene que perseguir a las sombras
y expulsarlas por la puerta o por la ventana.

La luz invade a la habitación y todo se ilumina,
pues la oscuridad no es un ente,
no es otra cosa que la ausencia de luz.
Si corremos las cortinas de todas las habitaciones de una casa,
esa morada quedará a oscuras y es probable que con el tiempo
sea húmeda e insalubre, por mucho que afuera brille el sol.
Si quisiéramos remediar esta situación,
no trataríamos de lograr que el sol brille con más intensidad
(no podríamos lograrlo), tampoco buscaríamos la manera
de crear luz del sol en el interior.
Todo lo que tendríamos que hacer
–en realidad, todo lo que podríamos hacer–
es descorrer las cortinas.
Descorrer las cortinas y abrir las ventanas
sería el verdadero remedio para esa situación.
EL sol penetraría, y seguirían todos los demás beneficios.
Dios está con nosotros a toda hora,
pero nosotros cerramos las ventanas del alma
y colocamos gruesas cortinas de miedo, duda,
egoísmo, etc, entre El y nosotros.
La salvación consiste en descorrer esas cortinas
y abrir las ventanas, El hace el resto.
Emmet Fox
Reflexión de vida – Serenidad
Cuidando la serenidad
Hemos visto como maestros exhortaban
enérgicamente al auto-cultivo de la serenidad,
como una cualidad indispensable
para transitar el sendero espiritual,
así como para ser “el punto de Luz a través del cual
Dios se asoma al mundo”.
La serenidad es la marca de la vida espiritual.
Más aún, es la clave de la felicidad.

La gente, en su mayoría, tiene al menos
un entendimiento superficial de esta verdad.
Mucho le gustaría tener serenidad,
pero no sabe qué hacer para conseguirla.
Dice: “Me gustaría estar sereno en todo momento,
o al menos la mayoría de las veces,
pero ¿cómo lo hago?”
A veces dice: “He trabajado muy duro para conseguirlo;
de hecho, ocasionalmente he trabajado tan duro
en esa dirección que me encuentro bastante cansado.”
Por supuesto que trabajar duro es, de por sí,
una negación de la serenidad, es estar tenso.
Cuando estás sereno, todo en tu vida te viene fácil,
y hasta te es posible dilucidar la solución de un problema
sin que tengas que hacer ninguna oración
especial al respecto.
No hay duda de que a menudo te encuentras diciendo
o haciendo lo correcto casi automáticamente.
Ciertamente tus oraciones tienen mucho más poder
cuando estás sereno.
He aquí una técnica para alcanzar la serenidad.
Primero, deja de apurarte.
Haz lo que sea necesario, pero sin abalanzarte.
Segundo, entrénate a pensar sólo
en lo que te gustaría pensar en el momento.
Tercero, haz una regla de mantener tu mente
allí donde te encuentras,
o en lo que sea que te ocupe en el momento.
No la dejes deambular a otros temas o lugares.
Si te ocupa la consideración de cierta cuestión,
no permitas que tu mente deambule a otros asuntos;
o, si no te queda más remedio,
deja de pensar en la primera cuestión
y dale tu plena atención a lo otro.
En pocos momentos caerás en la cuenta
de que no es esto lo que deseas considerar hoy,
y regresarás al asunto importante.
Y, con toda seguridad, tus pensamientos
no volverán a deambular más.
La mente de mucha gente está constantemente corriendo
de un lado para otro en todas direcciones.
Naturalmente, esto hace que sea imposible estar sereno.
Aquiétate -no es que tengas que estar
especialmente lánguido o callado, sino quieto.
Puedes ser sociable y amigable,
y aún así estar quieto mentalmente.
Cuando has alcanzado la serenidad,
serán extremadamente raras las veces
en que sentirás excitación descontrolada, ira o miedo.
No sentirás melancolía.
Por el contrario, estarás más feliz que nunca.
Practica la serenidad de esta manera,
y te sorprenderá lo rápido que se volverá un hábito.
Claro que no hablarás de esto con otra gente.
Notarán un cambio en ti, y la apreciación y respeto
que sienten por ti aumentará de manera considerable.
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”
Emmet Fox
Pensamientos de vida de Emmet Fox
Definiciones de Emmet Fox
UN CIENTÍFICO es alguien que pregunta “¿Cómo?”.
UN FILÓSOFO es alguien que pregunta “¿Por qué?”.
UN MÍSTICO es alguien que ve la vida desde adentro.
UN MATERIALISTA es alguien que ve la vida desde afuera.
UN POETA es alguien que domina la lengua.
UN POLÍTICO es alguien que pone en primer lugar
su partido o su propia carrera.
UN ESTADISTA es alguien que pone en primer lugar a su país.
UN PATRIOTA es alguien que pone el interés
de su país sobre el suyo propio.
UN ARTÍSTA es alguien que convierte la belleza
en una religión.

UN HÉROE es alguien que hace las cosas
que a los demás les gusta admirar.
UN CABALLERO es alguien que jamás se aprovecha.
UN COBARDE es alguien que ve lo más alto
y escoge lo más bajo.
UN LADRÓN es alguien que trata de obtener algo,
en cualquier plano, que no se ha ganado.
UN JUGADOR es alguien que cree poder ganar algo
que no le pertenece por derecho.
UN ADULTO es una persona que ha aprendido
a controlar sus emociones.
UNA PERSONA JOVEN es alguien que jamás se aburre.
UNA PERSONA ANCIANA es alguien que ha perdido
su capacidad de asombro.
UN SANTO es alguien que ama a Dios sobre todas las cosas.
UN FARISEO es alguien que utiliza a Dios para glorificarse.
Un verdadero OPTIMISTAes alguien que sabe
que sólo existe Una Causa.
UN PESIMISTA es, en realidad, alguien que cree
en muchas causas.
UN CURANDERO es un médico de cualquier escuela
que trata los síntomas en vez de las causas.
UN CHIFLADO es alguien que no ve las cosas
como las vemos nosotros.
SENTIDO DEL HUMOR es, simplemente,
un agudo sentido de la proporción.
EL ARREPENTIMIENTO es la puerta al cielo.
EL REMORDIMIENTO es la úlcera del orgullo espiritual.
LA RELIGIÓN es la búsqueda individual de Dios.
Si la FUERZA BRUTA fuera la prueba,
serían los leones los que nos tendrían enjaulados.
Si sólo importara EL TAMAÑO, los dinosaurios
serían todavía los dueños de la tierra.
LA PRESIÓN SANGUÍNEA ALTA implica
una presión emocional alta, demasiada ansiedad.
LA PRESIÓN SANGUÍNEA BAJA implica
una presión emocional baja, pérdida de interés.
LAS COYUNTURAS QUE RECHINAN provienen
de una mente que rechina.
El castigo del MENTIROSO es que no puede creer a nadie.
La maldición de la IGNORANCIA es que la víctima
nunca lo sospecha.
El rencor de la POBREZA es no tener nada que dar.
El peligro de la RIQUEZA es una verdadera tendencia
al egoísmo.
La condena del SENSUAL es que los sentidos
han asesinado al corazón.
El HOMBRE PERFECTO llegará
cuando la mujer perfecta lo reclame.
El hombre que habla mucho de sus ANTEPASADOS
es como un tubérculo, su mejor parte está bajo tierra.
La gente que a menudo llega tarde a la iglesia,
también PUEDE descubrir que ha llegado tarde al cielo.
Lo que dedicamos a la labor de Dios se nos devuelve multiplicado,
y con una bendición.
Lo que no dedicamos a la labor de Dios,
difícilmente nos reportará algún bien.
Reflexión de fe – La puerta del alma
La puerta que se abre hacia adentro
La puerta del alma se abre hacia dentro.
Esta es la razón por la que a menudo
no hacemos nuestra demostración.

Damos por sentado que la misma
se abre hacia fuera y presionamos y empujamos
en contra de ella tan fuerte como sea posible,
aparentemente olvidándonos del hecho que en realidad
estamos cerrándola más fuerte, en contra de nuestro bien.
Trabajar de esta manera es en realidad usar
el poder de la voluntad, lo cual no es en absoluto un tratamiento.
Es simplemente tratar de superarlas
mediante el esfuerzo humano y dejando fuera a Dios.
La naturaleza humana es muy propensa a empujar ciegamente
cuando está asustada o frustrada.
Por cierto, a esto se debe que todas las puertas de los teatros
o de los otros edificios públicos,
están obligadas por ley a abrirse hacia fuera,
ya que es esa la dirección natural del pánico.
La oración, sin embargo, es esencialmente lo contrario
a ser apresurado debido al pánico
o por la corriente existente de cosas.
En la oración, debes retirarte de la imagen externa,
cesar de presionar contra los sucesos
y realizar la Presencia de Dios.
La puerta del alma se abre hacia adentro….
Emmet Fox


