Poemas, relatos y cuentos

Al comenzar el día

Al empezar cada día,
trataré de aprender algo nuevo sobre mí,
sobre ti y sobre el mundo en que vivimos,
de tal modo que pueda continuar sintiendo
y viviendo todas las cosas
como si acabaran de nacer.

Al empezar el día,
me acordaré de participarte mi alegría,
así como mi pena,
de manera que nos podamos conocer
mejor el uno al otro.

Al empezar cada día,
me pondré a escucharte de verdad
e intentaré comprender tu punto de vista,
al tiempo que trataré de darte el mío
de la forma más suave,
recordando que ambos estamos creciendo
y cambiando y cambiando de mil formas distintas.



Al empezar el día,
recordaré que soy un ser humano
y no exigiré de tí la perfección
hasta que yo sea perfecto.

Al empezar cada día,
me cuidaré de acercarme a ti
y acariciarte con ternura,
porque no quiero dejar de sentirte.

Al empezar el día,
me dedicaré a renovarme
como hombre que ama
y a esperar los acontecimientos.

Leo Buscaglia.
Del libro Vivir, Amar y Aprender

Hoy comienzo una nueva vida

Cambiaré mi piel que ha sufrido durante tanto tiempo el fracaso
y la mediocridad.
Hoy nazco de nuevo en un lugar en donde reina la abundancia.
Recogeré los mejores frutos sembrados por los más sabios
que estuvieron antes que yo, de generación en generación.
Hoy atraeré sobre mí el éxito y una nueva vida me espera.
La carrera que he escogido está llena de oportunidades.
Hoy no fracasaré como aquellos que se quedaron solo en sus sueños.
En mi naturaleza no está incluido el fracaso.
El fracaso es ajeno a mi vida.
En el pasado lo acepté como acepté el dolor.
Ahora lo rechazo y estoy preparado para abrazar la sabiduría.
Me dirijo ahora hacia la felicidad, la riqueza resplandeciente
y la justa posición que me merezco.
Practicaré el arte de la paciencia,
porque la naturaleza no procede jamás con apresuramiento.
Aunque carezco de la experiencia,
poseo un instinto superior que me conduce.
Alcanzaré mis metas en la vida y no admitiré el fracaso.
Adquiriré nuevos hábitos en lugar de los antiguos,
disciplinándome a mí mismo para lograr el cambio.
Diré en voz alta mis metas y mis propósitos
para así materializar mi intención.
Comenzaré a despertar todas las mañanas con una vitalidad
que no he conocido nunca.

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Mi vigor aumentará y mi entusiasmo se acrecentará.
Mi deseo de enfrentarme con el mundo dominará a todos los temores
que antes me asaltaban al amanecer.
Y seré más feliz de lo que jamás había pensado
que fuese posible en este mundo de luchas y dolor.
Me hago el solemne juramento de que nada retardará el crecimiento
de mi nueva vida.