Poema de Mario Benedetti: LO QUE NECESITO DE TI
No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios

¡Ya no puedo seguir así! Ya…no puedo
Mi mente no quiere pensar,
no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina
Mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido…
me estoy quemando;
Aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aún ¡Te sigo extrañando!
Estados de ánimo…
A veces me siento
como un águila en el aire. Pablo Milanés
Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.
Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.
A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.
Mario Benedetti
Enamorarse y no
Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en le cielo
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.
Enamorarse es presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonaza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio.
Por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.
Mario Bendetti

A veces
“A veces por supuesto usted sonríe
y no importa lo linda o lo fea
lo vieja o lo joven
lo mucho o lo poco
que usted realmente sea
sonríe cual si fuese una revelación
y su sonrisa anula todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados su miedo
sonríe y usted nace
asume el mundo
mira sin mirar
indefensa
desnuda
transparente
y a lo mejor
si la sonrisa viene de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar la muerte
sin sentirse vacía
llorar sólo llorar
entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris.”
Mario Benedetti
Defensa de la alegría
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del caos y de las pesadillas
de la ajada miseria y de los miserables
de las audiencias breves y definitivas.
Defender la alegría como un atributo
defenderla del pasmo y de las anestesias
de los pocos neutrales y los muchos neutrones
de los graves diagnósticos y de las escopetas.
Defender la alegría como un estandarte
defenderla del rayo y la melancolía
de los males endémicos y de los acádemicos
del rufián caballero y del oportunista.
Defender la alegria como una incertidumbre
defenderla a pesar de dios y de la muerte
de los parcos suicidas y de los homicidas
y del dolor de estar absurdamente alegres.
Defender la alegría como algo inevitable
defenderla del mar y las lágrimas tibias
de las buenas costumbres y de los apellidos
del azar y también…..también de la alegría.



