Frase del día – 3 de febrero

Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuanto estés enojado y resentido y habla sólo cuando estés en paz.
Las palabras encierran una energía creadora transformante.
Frase del día – 11 de diciembre

Con pocas palabras podemos alegrar a alguien y con pocas palabras podemos llevarlo al desaliento y desespero.
Frase para el alma – 3 de agosto

3 de agosto
Una palabra suave suaviza el camino, una palabra a tiempo puede ahorrar un esfuerzo, una palabra alegre puede iluminar el dìa, una palabra con amor y cariño puede curar y bendecir.
El poder curativo de la palabra – V
El poder educativo de la palabra, última entrega
Existe una capacidad demostrada en la que la palabra
puede afectar la programación del ADN.
La salud podría conservarse indefinidamente
si nos orientamos en pensamientos, sentimientos,
emociones y palabras creativas y,
por sobre todo, bien intencionadas.
Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama
hacia la curación, no solo de los humanos enfermos,
sino también para la sanación planetaria.
El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar
híper-comunicación, una especie de red de Internet bajo la cual
todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados
permitiendo la existencia de la llamada conciencia colectiva.

El Hearth Math declara que si todos los seres humanos
fueramos conscientes de la existencia de esta matriz
de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos
en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados,
seríamos capaces de logros impensados,
como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.
El poder de los rezos, oraciones y peticiones,
tal como nos lo han legado los antiguos esenios
-potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder
que superaría al de cualquier potencia militar
que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.
Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines,
que trabajan unificados en objetivos comunes.
Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación,
ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar
con las grillas energéticas del planeta.
Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras
sónicas geométricas y armónicas bajo el agua.
Podríamos afirmar que los delfines ayudan más
a mantener el equilibrio planetario
de lo que lo hacen los humanos.
Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros,
una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado,
ayudemos con respeto a la vida a ser co-creadores de su obra..
Brad Hunter
El poder curativo de la palabra – IV
La evidencia inesperada
El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa
de computación para estudiar las ondas sinusoidales
que emite el corazón bajo respuestas emocionales,
en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf
y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo
con un espectrograma.
Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan
los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente
con la figura que conforma la longitud de onda
del sonido de cada palabra.
Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura
que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada.
También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto
son representaciones geométricas.
En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados
como letras son 22 nombres propios originalmente usados
para designar diferentes estados o estructuras
de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia
y semblanza de todo lo que es.
El libro del Génesis está escrito en este lenguaje.

Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas
de energía vibracional que proyectan fuerzas propias
de la estructura geométrica de la creación.
De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear
como destruir. El ser humano potencia el poder contenido
en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención.
Eso nos convierte en responsables directos de los procesos
creacionales o destructivos en la vida, y con tan solo
¡la palabra!
Brad Hunter


