Reflexión de amor – La danza de los opuestos
La danza de los opuestos
Uno debería de ser como el agua…?
que fluye, limpia y refresca,
siempre en movimiento hacia el océano.
Y uno debería ser como el agua:
suave, femenino, receptivo, cariñoso,
no violento.

Uno no debería de ser tan duro como una roca?
La roca de la impresión de ser muy fuerte,
pero no lo es, y el agua
da la impresión de ser muy débil,
pero no lo es.
Que nunca os engañen las apariencias.
Al final el agua vence
a la roca y esta es destruida
y se convierte en arena que es
arrastrada hacia el mar.
Al final la roca desaparece…
ante el agua blanda.
La roca es masculina;
es la mente masculina,
la mente agresiva.
El agua es femenina, suave,
cariñosa, en absoluto abrasiva.
Pero gana al elemento no agresivo.
El agua siempre está dispuesta
a rendirse, pero mediante la rendición
conquista…
ese es el estilo clásico de la mujer.
La mujer siempre se rinde
y conquista a través de ese acto.
Y el hombre generalmente quiere conquistar …
Vencer…
y el resultadi final no es
otra cosa que una rendición.
Osho
Reflexión de Osho sobre la pareja
El hombre y la mujer son complementarios
Ha habido hombres y ha habido mujeres,
pero no ha habido seres humanos.
El hombre solo no será capaz de llegar muy lejos.
La mujer sola simplemente será un estanque de energía
sin posibilidad alguna de movimiento dinámico.
Cuando ambos están juntos son complementarios.
Ninguno está por encima del otro.
Los complementarios jamás están arriba o abajo, son iguales.
Juntos conforman un todo,
y juntos pueden crear una santidad
que no resulta posible para ninguno por separado.
Un hombre, para ser realmente masculino,
ha de ser aventurero, creativo,
ha de ser capaz de tocar tantas iniciativas en la vida
como le sea posible.
La mujer, para ser de verdad una mujer,
ha de ser un estanque de energía detrás del hombre,
para que la aventura pueda disponer de tanta energía
como sea posible.
La energía será necesaria para que la aventura
pueda tener cierta inspiración, cierta poesía,
de modo que el alma aventurera pueda relajarse en la mujer
y verse rellenada con vida, rejuvenecida.

El hombre y la mujer, juntos,
moviéndose de manera positiva, son un todo.
Y la verdadera pareja -y hay muy, pocas parejas verdaderas-
es una en la que cada uno se ha unido con el otro
de una forma positiva.
Si ambas partes son conscientes del hecho
de que se trata del encuentro de opuestos,
de que no hay necesidad de convertirlo en un conflicto,
entonces es una gran oportunidad para comprender
y asimilar el punto de vista totalmente opuesto.
De esa manera, la vida de un hombre y de una mujer,
juntos, puede convertirse en una hermosa armonía.
El enfoque femenino y el enfoque masculino son tan distintos
que a menos que se lleve a cabo un esfuerzo consciente,
a menos que se convierta en vuestra meditación,
no existe esperanza de disfrutar de una vida apacible.
Siempre que dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo.
Su simple reunión le da vida a un nuevo fenómeno,
que antes no existía, que nunca había existido.
Y a través de ese nuevo fenómeno ambas “personas”
son modificadas y transformadas.
Vosotros creáis la relación,
pero dicha relación también os crea a vosotros.
Si nuestras relaciones con las personas
contienen la gran comprensión
de que al otro habría que concederle
una libertad total para que pueda seguir siendo lo que es,
quizá con cada momento se pueda revelar más y más belleza.
Haced que el amor de la gente sea libre,
haced que la gente no sea posesiva.
Pero esto solo puede suceder si en vuestra meditación
descubrís vuestro ser.
La intimidad con una mujer o con un hombre
es mejor que tener muchas relaciones superficiales.
El amor no es una flor de temporada,
requiere años para crecer.
Y solo cuando crece va más allá de la biología
y empieza a tener algo de lo espiritual en su naturaleza.
Estar con muchas mujeres o con muchos hombres
os mantendrá superficiales; quizá satisfechos, pero superficiales;
ocupados, desde luego,
pero no de un modo que os vaya a ayudar en el crecimiento interior.
Pero una relación de uno a uno,
sostenida para que podáis comprenderos de manera más personal,
aporta un beneficio tremendo.
Continuad buscándoos, encontrando maneras nuevas de amaros,
de estar juntos.
Cada persona es un misterio infinito, inagotable, insondable,
de modo que no es posible que alguna vez podáis decir:
“La he conocido”, o: “Lo he conocido”.
Como mucho, podréis decir:
“He intentado todo lo que he podido;
pero el misterio sigue siendo un misterio”.
De hecho, cuanto más conocéis,
más misteriosa se vuelve la otra persona.
Entonces el amor es una aventura constante.
En un mundo mejor, con personas más meditativas,
con un poco más de iluminación en la Tierra,
la gente amaría, amaría inmensamente,
pero su amor seguiría siendo una unión, no una relación,
y no digo que ese amor llegará a ser únicamente momentáneo.
Existen todas las posibilidades de que ese amor
sea más profundo que el vuestro,
que posea una cualidad más elevada de intimidad,
que tenga más poesía y más de Dios en él.
Y existe toda la posibilidad de que ese amor
dure más de lo que vuestra así llamada relación
pueda llegar a durar jamás.
Pero no lo garantizaría la ley,
ni los tribunales ni la policía.
La garantía sería interior.
Sería un compromiso desde el corazón,
una comunión silenciosa.
Los 11 pasos
1. Primero contigo mismo.
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás
2. Manejar la soledad.
Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.
3. Sólo se da lo que se tiene.
Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte
para respetar y aceptarte para aceptar, porque nadie puede dar lo que
no tiene.
4. Paz interior.
Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no crees en tu interior.
5. Fantasía que genera frustración.
Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras
expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.
6. Autonomía.
Ninguna relación te brindará felicidad que tú mismo no construyas.
7. Autosuficiencia.
Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando bien convencido seas
capaz de decirle: “No te necesito para ser feliz”.
8. Independencia
Sólo podrás amar siendo independiente hasta el punto de no tener que
manipular ni manejar a los que dices querer.
9. Requerimientos.
Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, autoestimay la
práctica de una libertad responsable.
10. Autoestima y madurez.
Ámate a ti mismo madura y el día que puedas decirle a esa otra
persona “Sin ti me la paso bien”ese día estarás preparado para vivir
en pareja.
11. Compartir.
Dos personas que vivan en pareja podrán ser felices sólo cuando se
hayan unido para compartir su felicidad no para hacerse felices la
una a la otra.

Conclusión:
“Dos personas se aman únicamente cuando son capaces de vivir la una
sin la otra pero deciden vivir juntas”
M. Scott
El Amor y sus Expectativas
Quizás la expectativa de felicidad instantánea que solemos endilgarle al vínculo de pareja, este deseo de exultancia, se deba a un estiramiento ilusorio del instante de enamoramiento.
Cuando uno se enamora en realidad no ve al otro en su totalidad, sino que el otro funciona como una pantalla donde el enamorado proyecta sus aspectos idealizados.
Los sentimientos, a diferencia de las pasiones, son más duraderos y están anclados a la percepción de la realidad externa. La construcción del amor empieza cuando puedo ver al que tengo enfrente, cuando descubro al otro.
Es allí cuando el amor reemplaza al enamoramiento.
Pasado ese momento inicial comienzan a salir a la luz las peores partes mías que también proyecto en él. Amar a alguien es el desafío de deshacer aquellas proyecciones, para relacionarse verdaderamente con el otro. Este proceso no es fácil, pero es una de las cosas más hermosas que ocurren o que ayudamos a que ocurran.

Hablamos del amor en el sentido de “que nos importa el bienestar del otro”. Nada más y nada menos. El amor como el bienestar que invade cuerpo y alma y que se afianza cuando puedo ver al otro sin querer cambiarlo.
Más importante que la manera de ser del otro, importa el bienestar que siento a su lado y su bienestar al lado mío. El placer de estar con alguien que se ocupa de que uno esté bien, que percibe lo que necesitamos y disfruta al dárnoslo, eso hace al amor.
Una pareja es más que una decisión, es algo que ocurre cuando nos sentimos unidos a otro de una manera diferente. Podría decir que desde el placer de estar con otro tomamos la decisión de compartir gran parte de nuestra vida con esa persona y descubrimos el gusto de estar juntos. Aunque es necesario saber que encontrar un compañero de ruta no es suficiente; también hace falta que esa persona sea capaz de nutrirnos, como ya dijimos, que de hecho sea una eficaz ayuda en nuestro crecimiento personal.
Welwood dice que el verdadero amor existe cuando amamos por lo que sabemos que esa persona puede llegar a ser, no solo por lo que es.
“El enamoramiento es más bien una relación en la cual la otra persona no es en realidad reconocida como verdaderamente otra, sino más bien sentida e interpretada como si fuera un doble de uno mismo, quizás en la versión masculina y eventualmente dotada de rasgos que corresponden a la imagen idealizada de lo que uno quisiera ser.
En el enamoramiento hay un yo me amo al verme reflejado en vos.”
Mauricio Abadi.


