Reflexión de Paulo Coelho
Los guerreros de la luz
Los guerreros de la luz conservan el brillo de los ojos…
Están en el mundo, forman parte de la vida de otras personas,
y comenzaron su jornada sin alforjas ni sandalias.
Muchas veces son cobardes. No siempre hacen las cosas bien.
Los guerreros de la luz sufren por banalidades, tienen actitudes mezquinas,
y a veces se consideran incapaces de crecer.
Frecuentemente se creen indignos de cualquier don o milagro.
Los guerreros de la luz no siempre están seguros
de lo que están haciendo aquí.
Muchas veces pasan las noches en vela,
pensando que sus vidas no tienen sentido.
Todo guerrero de la luz, en alguna ocasión,
tuvo miedo de entrar en combate.
Todo guerrero de la luz, en alguna ocasión,
perdió la fe en el futuro.

Todo guerrero de la luz siguió por algún tiempo
un camino que no era el suyo.
Todo guerrero de la luz pensó alguna vez
que no era guerrero de la luz.
Todo guerrero de la luz no cumplió en algún momento
con sus obligaciones espirituales.
Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso,
y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era.
Por eso son guerreros de la luz.
Porque se equivocan. Porque se hacen preguntas.
Porque buscan una razón y no cabe duda de que van a encontrarla…
Paulo Coelho
Afirmaciones de Paulo Coelho
Ser como un río que fluye
“Un río nunca pasa dos veces por el mismo lugar”, dice un filósofo.
“La vida es como un río,” dice otro filósofo,
y llegamos a la conclusión de que esta es la metáfora
más aproximada al sentido de la vida.
En consecuencia,
será bueno recordarlo a lo largo de todo el año:
A) Siempre estamos ante la primera vez.
Al recorrer el camino que va desde nuestro manantial (o nacimiento)
a nuestro destino (muerte), los paisajes son siempre nuevos.
Debemos encarar todas estas novedades con alegría,
y no con miedo, porque de nada sirve temer lo que no se puede evitar.
Un río no deja nunca de correr.
B) En un valle, andamos más despacio.
Cuando todo a nuestro alrededor se vuelve más fácil,
las aguas se calman, nos volvemos más amplios,
más largos, más generosos.
C) Nuestras márgenes son siempre fértiles.
La vegetación sólo nace donde existe agua.
Aquél que entra en contacto con nosotros,
debe entender que estamos allí para dar de beber a quien tiene sed.
D) Hay que esquivar las piedras.
Es evidente que el agua es más fuerte que el granito,
pero necesita tiempo.
De nada sirve dejarse dominar por obstáculos más fuertes,
o intentar batirse contra ellos, pues gastaremos energía en vano.
Lo mejor es saber dónde se encuentra la salida, y seguir adelante.
E) Las depresiones necesitan de paciencia.
De repente el río entra en una especie de hoyo,
y deja de correr con la alegría de antes.
En esos momentos,
la única manera de salir es contar con la ayuda del tiempo.
En el momento preciso, la depresión se llena,
y el agua puede seguir adelante.
En lugar del hoyo feo y sin vida,
existe ahora un lago que los demás pueden contemplar con alegría.
F) Somos únicos.
Nacemos en un lugar que estaba destinado a nosotros,
que nos mantendrá siempre alimentados de agua de modo que,
frente a obstáculos o depresiones,
podamos tener la paciencia o la fuerza necesarias para seguir adelante.
Comenzamos nuestro curso de manera suave, frágil,
hasta tal punto que una simple hoja puede detenernos.
Sin embargo,
como respetamos el misterio del manantial que nos engendró,
y confiamos en su Eterna sabiduría,
poco a poco vamos ganando todo lo necesario
para recorrer nuestro camino.
G) Aunque seamos únicos, pronto seremos muchos.
A medida que caminamos,
las aguas de otros manantiales se acercan,
porque aquél es el mejor camino a seguir.
Entonces ya no somos uno solo, sino muchos,
y hay un momento en que nos sentimos perdidos.
Sin embargo, como dice la Biblia, “todos los ríos van al mar.”
Es imposible permanecer en nuestra soledad,
por muy romántica que esta pueda parecer.
Cuando aceptamos el inevitable encuentro con el agua de otro manantial,
al final entendemos que eso nos hace mucho más fuertes,
esquivamos los obstáculos u ocupamos las depresiones
en mucho menos tiempo, y con mucha más facilidad.
H) Somos un medio de transporte.
De hojas, de barcos, de ideas.
Que nuestras aguas sean siempre generosas,
que podamos siempre llevar hacia adelante
a todas las personas o cosas que pudieran necesitar de nuestra ayuda.
I) Somos una fuente de inspiración.
Y por lo tanto, dejemos a un poeta brasileño,
Manuel Bandeira, las palabras finales:
Ser como el río que fluye
Silencioso dentro de la noche.
No temer las tinieblas de la noche.
Si hay estrellas en el cielo, reflejarlas.
Y si los cielos se cubren de nubes,
Como el río, las nubes son agua,
Reflejarlas también sin amargura
En las profundidades tranquilas.
Paulo Coelho
Afirmaciones de Paulo Coelho
Estatuto para un momento presente
1) Todos los hombres son diferentes.
Y deben hacer lo posible para continuar siéndolo.

2) A todo ser humano le fueron concedidas dos formas de actuar:
la acción y la contemplación. Ambas conducen al mismo lugar.
3) A todo ser humano le fueron concedidas dos cualidades:
el poder y el don.
El poder dirige al hombre al encuentro con su destino,
el don le obliga a compartir con los otros
lo que hay de mejor en sí mismo.
Un hombre debe saber cuándo usar el poder y cuándo usar el don.
4) A todo ser humano le fue dada una virtud:
la capacidad de escoger.
Quien no utiliza esta virtud la transforma en una maldición,
y siempre los otros escogerán por él.
5) Todo ser humano tiene derecho a dos bendiciones, a saber:
la bendición de acertar y la bendición de equivocarse.
En el segundo caso,
siempre existe un aprendizaje que lo conducirá al camino correcto.
6) Todo ser humano tiene un perfil sexual propio,
y debe ejercerlo sin culpa,
siempre que no obligue a los otros a ejercerlo con él.
7) Todo ser humano tiene una Leyenda Personal a ser cumplida,
y ésta es su razón de estar en este mundo.
La Leyenda Personal se manifiesta
a través del entusiasmo con lo que hace.
Parágrafo único: se puede abandonar por un cierto tiempo la Leyenda
Personal, siempre que no se la olvide
y se vuelva a ella tan pronto como sea posible.
8 ) Todo hombre tiene su lado femenino,
y toda mujer tiene su lado masculino.
Es necesario usar la disciplina con intuición,
y usar la intuición con objetividad.
9) Todo ser humano tiene que conocer dos lenguajes:
el lenguaje de la sociedad y el lenguaje de las señales.
Uno sirve para la comunicación con los demás.
El otro sirve para entender los mensajes de Dios.
10) Todo ser humano tiene derecho a buscar la alegría,
y se entiende por alegría algo que lo deja contento,
no necesariamente aquello que deja contentos a los otros.
11) Todo ser humano debe mantener viva dentro de sí
la sagrada llama de la locura.
Y debe comportarse como una persona normal.
12) Solamente los siguientes puntos son considerados faltas graves:
no respetar el derecho del prójimo,
dejarse paralizar por el miedo,
sentirse culpable,
creer que no merece lo bueno o lo malo que le sucede en la vida,
y ser cobarde.
Parágrafo 1 – amaremos a nuestros adversarios,
pero no haremos alianzas con ellos.
Fueron colocados en nuestro camino para probar nuestra espada,
y merecen el respeto de nuestra lucha.
Parágrafo 2 – escogeremos a nuestros adversarios.
13) Todas las religiones conducen al mismo Dios,
y todas merecen el mismo respeto.
Parágrafo único – Un hombre que escoge una religión,
también está escogiendo una manera colectiva de adorar
y compartir los misterios.
No obstante,
él es el único responsable por sus acciones en el Camino,
y no tiene el derecho de transferir a la religión
la responsabilidad de sus pasos y sus decisiones.
14) Queda decretado el fin del muro que separa lo sagrado de lo profano:
a partir de ahora, todo es sagrado.
15) Todo cuanto es hecho en el presente,
afecta al futuro como consecuencia, y al pasado como redención.
16) Quedan revocadas todas las disposiciones en contrario.
Paulo Coelho
Reflexión de fortaleza – Paulo Cohelo
Cerrando Círculos
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida.
Sí insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario,
pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas,
o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos,
y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?,
¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó?.
Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándote” en los porqués,
en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos,
tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos,
ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas,
o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado.
Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo,
hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos,
ni empleados de empresas inexistentes,
ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes,
cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas,
y hay que aprender a perder y a ganar.
Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja,
hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan,
no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú.
Suelta el resentimiento.
El prender “tu televisor personal” para darle y darle al asunto,
lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás.
Si andas por la vida dejando “puertas abiertas”,
por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción.
¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?),
¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?,
¿Silencios que lo invadieron?
Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos.
Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino,
porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación,
en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días,
hace tres meses, hace un año.
Por lo tanto, no hay nada a qué volver.
Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo.
Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual,
porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por ti mismo,
desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable.
Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo.
Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo,
llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él,
y es un trabajo personal aprender a vivir sin él,
sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y,
humanamente se puede lograr, porque te repito:
nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego,
necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena,
despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental
y cualquiera que sea la que escojas,
te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!
Paulo Coelho
Reflexiones de Paulo Cohelo – El Milagro de la Vida
El Milagro de la Vida
Sólo entendemos el “milagro de la vida”
cuando dejamos que suceda lo inesperado.
Todos los días Dios nos da, junto con el sol,
un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hizo “infelices”.
Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento,
que ese momento no existe,
que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.
Pero quién presta atención a su día,
descubre el “instante mágico”,
puede estar escondido en cualquier parte.

Ese momento existe:
Un momento en el que toda la fuerza de las estrellas
pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.
La “felicidad” es a veces una bendición,
pero por lo general es una “conquista”.
El instante mágico del día nos ayuda a cambiar,
nos hace ir en busca de nuestros sueños.
Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles,
vamos a afrontar muchas desilusiones . . .
pero todo es pasajero, y no deja marcas.
Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo a correr riesgos.
Porque ese quizás no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones,
no sufra como los que persiguen un sueño.
Pero al mirar hacia atrás -porque siempre miramos hacia atrás-
oirá que el corazón le dice:
¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días?
Los enterraste en el fondo de una cueva porque tenías miedo a perderlos,
entonces es tu herencia:
La certeza de que has desperdiciado tu vida.
Paulo Coelho


