Poemas, relatos y cuentos

Las Manos de mi Madre

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras…
¡Sólo ellas son las santas,
sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas
y querellas me sacan las espinas
y se las clavan ellas.

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades…

¡Ellas son las celeste; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas!
Para el dolor, caricias: para el pesar, unción:
¡son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!

Alfredo Espino Ahuachapán

Madre

Madre

Dicen que el amor es ciego
Que no entiende de razones
Por eso en ocasiones
Se rompen los corazones

Se destrozan sin piedad
Y todo el amor vivido
En odio queda convertido
Esa es la realidad

¡¡No calles mujer no calles!!

¡Te lo pido por favor!

Cuando a ti te maltraten
Se valiente y di que no
¡A la  mano que golpea!

Defiende tus derechos
Ten amor hacia ti misma
Que el amor es algo hermoso
Nunca pierdas tu autoestima

¡Quiérete un poco más cada  día!
¡No permitas el maltrato!
Ni un sólo momento en tu vida
Así, quizás podrás salvarte…

¡De esa mano enemiga!

Anónimo

El maltrato a la madre produce en el niño un impacto, y posterior daño, mayor que el ser víctima directa.

Gracia Escudero – Universidad de Granada – España

12