Poemas, relatos y cuentos

El amor es poesía

Yo busco un amor para mi amor
con dulzura y rebeldía,
con penumbra de la noche
y ardores del mediodía.

Con estrellas salpicadas,
con la humedad de mi llanto,
con caricias, con palabras,
con plegarias y con canto.

Yo busco un amor con alas y con vuelo,
con sueños, con antojos
con un color azul como mi cielo
¡y una imagen de luz como mis ojos!

Con los brotes encendidos,
con fuerza de marejada,
como un lucero escondido
en medio de la alborada.

Mas… no me traigas corriente:
yo quiero el manantial,
y no me traigas capullo:
¡yo quiero todo el rosal!

Pues nunca tendré reposo
y nada tendrá valor,
si mi corazón no encuentra
un amor para su amor

Zenaida Bacardí de Argamasilla

Poema – La cosecha

Sé que esta vida, aunque no madure el amor,
no está perdida del todo.

Sé que las flores que se mustian al amanecer,
las corrientes que se extraviaron en el desierto,
no están perdidas del todo.

Sé que cuanto se regaza en esta vida, cargado
de lentitud, no está perdido del todo.

Sé que mis sueños no realizados, mis melodías
sin cantar, están cogidos a una cuerda tuya del laúd;
que no están perdidos del todo.

Rabindranath Tagore

Poema de amor – A tí

A tí

Quiero cantar con la voz del alma
el himno del amor eterno,
quiero abrazar con mi cuerpo de luna
el templo de oro de tu alma tranquila.

ati

Quiero sentir tu presencia huidiza,
sumergiéndome en la luz de tus caminos,
volar con el ritmo del viento
hacia las alturas del amor,
y entregarme a ti para siempre
en el éxtasis de nuestra unión secreta.

Quiero elevarme contigo
más allá de las cumbres terrenales
hasta el reino de la paz y de la armonía,
donde nuestra dicha no pueda ser perturbada jamás,
unidos por siempre en amor inmortal.

Renato Alejandro Huerta

Poema de amor – Soneto lloviendo

Soneto lloviendo

No hace falta que llueva como llueve este día,
y, sin embargo, llueve desde el amanecer.
Si hay rosas y retoños, ¿para qué llovería?
Si ya todo florece, ¿qué más va a florecer?

lloviendo

Llueve obstinadamente y en la calle vacía
las gotas de la lluvia son pasos de mujer.
Pero cierro los ojos y llueve todavía,
y al abrirlos de nuevo no deja de llover.

Yo sé que no hace falta que llueva, pero llueve.
Y recuerdo una tarde maravillosa y breve,
que fue maravillosa porque llovía así…

Y es tan triste, tan triste, la lluvia en mi ventana,
que casi me pregunto, dulce amiga lejana,
si no estará lloviendo para que piense en ti.

José Ángel Buesa

Poema – Amor compacto

Amor compacto

Un amor compacto es un bloque sin fisuras,
sin huecos por donde destilar.
En él cualquier cuarteadura, cualquier roce,
nos parecería un abismo.
Un amor compacto, es de piedra;
no se anda desmoronando por cualquier cosa,
ni desprendiéndose a pedazos,
por truenos ni por tempestades.

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Es un amor con más capacidad que lo normal.
Con el sacrificio al límite de lo humano.
La entrega, al límite de la generosidad.
Y el perdón al límite de la paciencia.
Es el superlativo de los sentimientos.
Un amor compacto es una fortaleza.
Tiene tanto hierro en su estructura,
tanto cemento en su base,
tanto sostenes en sus paredes,
tanto sol en sus espacios,
que resiste sin lesionarse todos los golpes del destino,
todas las jugadas de la suerte,
y todos los años de la vida.
Se siembra por la raíces,
y ellas solas van formando después el tronco,
las ramas, y los frutos.
Un amor compacto,
es como la mole de granito
donde se estrella todo lo que atenta contra él.
Un amor compacto
es un amor sin filtraciones ni deformaciones.
Sin ningún interés por delante.
Y ninguna ventaja por detrás.
Un amor compacto
es de una sola pieza.
Por dondequiera que lo ataques,
tiene la misma resistencia.
Un amor compacto
es total, entero.
Sin cortes, sin mitades, sin migajas.
Un amor compacto,
es como lo hizo Dios: INDISOLUBLE

Zenaida Bacardi de Argamasilla