Poemas, relatos y cuentos

El amor llega

Una reflexión de Louise Hay que nos habla
sobre la importancia de saber que
el amor siempre está en nosotros.

El amor llega cuando menos lo esperamos,
cuando no vamos en busca de el.
Si andas a la caza del amor,
jamás encontrarás la pareja adecuada.
Así solo se crea ansiedad y desdicha.
El amor no está nunca afuera; lo llevamos dentro.
No insistas en que el amor venga inmediatamente.
Quizás no estés preparado para el,
o tal vez no estés lo bastante evolucionado
como para atraer el amor que anhela.

Louise Hay

Convención de los heridos de amor

Disposiciones generales:

A – Considerando que el dicho de que “en el amor y en la guerra todo vale” es completamente verdadero;

B – Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;

Se decreta que:

Art. 1 – todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.

Art. 2 – Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como “amor no correspondido”. En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido que de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envíos de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar algún resultado positivo a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pensamiento obsesivo que le dice “vale la pena luchar por esta persona”.

Art. 3 – En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.

Art. 4 – En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.

Art. 5 – En todas las heridas definitivas, también conocidas como “rupturas”, el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en cartomantes (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer libros románticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo serán permitidos dos vasos de vino diarios.

Consideraciones finales

Los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.
Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: “He vivido”. Porque no vivieron.

Paulo Coelho

Hay que darle a la vida la oportunidad para que nos sorprenda. Dejar que la vida siga su curso, mientras más se fuerce algo, más lejos estaremos de alcanzarlo…

Qué es enamorarse?

Para amar hay que aceptar al otro tal cual es, con “defectos y virtudes”. Así como las coicidencias con tu pareja son grandiosas, las diferencias hacen crecer, aprender y respetar.

1. ¿Qué es enamorarse?
Enamorarse. El enamoramiento correspondido hace que nos sintamos felices.
Enamorarse es un estado emocional de alegría y felicidad que sentimos
cuando nos encontramos fuertemente atraídos por otra persona,
a la que idealizamos y le atribuimos toda una serie de cualidades
que en la mayoría de los casos magnificamos.
En cada persona el enamoramiento surge por causas diferentes
y específicas. Vemos en esa persona a un ser encantador
que nos cautiva por una serie de cualidades que nos gustan
y nos atraen, su manera de ser, comportarse, moverse, belleza,
inteligencia, etc. Incluso a veces no encontramos una causa objetiva
y concreta que justifique los sentimientos que experimentamos.
Cuando la persona enamorada es correspondida, siente un deseo irresistible
de estar con la otra persona, de conocerla y de ahondar en su vida.
Pero cuando esto no es así y el enamorado no es correspondido,
experimenta un sentimiento de tristeza y frustración que tendrá
que ir superando para salir de este estado.

2. Del enamoramiento al amor
El enamorado piensa que ese amor es el definitivo, único e irrepetible
y que va a perdurar siempre. Sin embargo, es tan sólo el comienzo
de un proceso que puede o no acabar en verdadero amor, y que dependerá
en gran medida del conocimiento y el trato que vaya teniendo
de la otra persona, conocer sus gustos, preferencias, objetivos etc.
Este proceso consiste en la maduración de ese amor inicial
para convertirlo en una amor sólido donde se cimiente una relación
duradera y de entrega, dando paso en muchas ocasiones a un proyecto
de vida en común o de familia.

3. Falsos enamoramientos
Con frecuencia, algunas personas confundimos el estar enamorado
con otras formas de amor o de sentimientos. Debemos tratar de
identificarlas y de diferenciarlas del verdadero enamoramiento.
Algunas de ellas son:
Cuando la persona se enamora solamente si hay un obstáculo que impide
llevar a cabo una relación, pudiendo ser este obstáculo el propio
rechazo de la persona a quien quiere conquistar, o bien la existencia
de un rival, o cuando está casada, etc. En tal caso, cuando el obstáculo
desaparece y consigue su objetivo, el amor también desaparece.
Cuando una persona se siente atraída por otra como consecuencia
de lo que tiene o representa: riqueza, poder, clase social, etc.
Es lo que llamamos el amor por interés. Personas que consiguen
sus metas a través de otros y se valoran en función
de los méritos del otro.
Personas inseguras que engañan a la persona amada para seducirla,
con cualidades que no tienen u ocultando defectos. Son personas
que conocen muy bien sus limitaciones y que saben como ocultarlas
y evitar que el otro las perciba pero, tarde o temprano salen a la luz
y es cuando empiezan las decepciones y el otro se siente engañado/a.
Tras una decepción amorosa, hay personas que quieren volver
a enamorarse para olvidar el amor que le está haciendo sufrir,
mantienen una relación con otra persona con la que se sienten
cómodos pero no enamorados, pasado cierto tiempo esta relación fracasa.
El caso de esas personas, sobre todo adolescentes, que creen estar
enamoradas de sus ídolos, sienten admiración por lo que hacen
o por como son físicamente, y lo confunden con el amor.

4. Cómo mantener el amor
Al comienzo de toda relación es bueno conocer las inquietudes,
hobbies y actividades que a cada uno le gusta hacer e intentar
respetarlas y, en la medida de lo posible, hacerlas juntos pero,
sin forzar situaciones.
No debemos olvidar que también es bueno hacer cosas individualmente
y que es un error pensar que las parejas que pasan más tiempo juntas
funcionan mejor.
En definitiva, se trata de no perder las ilusiones que siempre
habéis tenido ya que, en la medida en que uno está bien consigo mismo
lo va a estar para aportar lo mejor de sí a la relación.
Transcurrido un cierto tiempo, se pasa de la euforia del comienzo
a la tranquilidad de la vida cotidiana, después de varios años
de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas
que no han puesto los medios para evitarlo y esto junto con la rutina
puede conducir al final de la relación.
Para que esto no ocurra y mantengamos la ilusión y entusiasmo,
es preciso cuidar día a día nuestra vida en común.
¿Cómo? A través de los pequeños detalles y de la comunicación,
intentando cada día un acercamiento mayor, demostrándole además
a nuestra pareja que la queremos y haciendo que se sienta feliz
a nuestro lado.

Jorge Bucay

¿Qué es el amor?

El amor es la capacidad de cohesión, de unión.
Si no existiese, en el universo prevalecerían las fuerzas
contrarias a la unidad, y se desintegraría.
Esto es verdad también para todos los seres
que habitan el universo, que forman parte suya.

El amor mantiene los átomos reunidos e integrados
y dinamiza el desenvolvimiento de la consciencia
en todos sus grados de expresión.

Existen consciencias y personas que canalizan con pureza
la energía del amor, lo manifiestan impersonalmente
sin apego ni posesividad. Pero, por el momento,
la expresión más límpida del amor es generalmente misteriosa
y desconocida, pues la mayoría lo confunde
con afectos personales, con posesividad y dependencia.

Como el ser humano común aún se polariza
en el nivel emocional y en el instintivo,
interpreta su genuina necesidad de integrarse
-consigo mismo y con el universo-
como necesidad de complementarse con un semejante.
Busca entonces el amor afuera y, por esa tendencia,
no establece contacto con la fuente de amor,
que se encuentra en el interior de sí mismo.

En el camino del descubrimiento del amor universal y puro,
podemos permanecer estacionados en una de sus etapas,
apegados a personas o situaciones.
Por no comprender que se trata de una energía cósmica,
infinita, desconocemos que encontramos una expresión suya,
más profunda y amplia, cada vez que renunciamos
a nuestros objetos de amor.

La sabiduría es la que aporta esa comprensión
y disuelve las ilusiones emocionales y mentales.
La sabiduría, aspecto más elevado del amor,
proporciona la sensibilidad interior, el conocimiento intuitivo
de la real necesidad de los demás seres.
Por lo tanto, nos da la capacidad de ayudar sin interferir.

La sabiduría indica la dirección real y correcta que seguir.
Pertenece al corazón, y no a la mente analítica
y discriminadora. El amor-sabiduría brinda comprensión
sin requeriri pensamientos lógicos,
y en él no hay engaños ni ilusiones.

Y si nos preguntan cómo llegamos al amor-sabiduría,
responderemos que se trata de un camino misterioso,
andado mediante la renuncia de los logros
y la ofrenda desinteresada e incondicional
de lo mejor que existe en nuestro ser.

Trigueirinho

La química del amor

En el amor todo es un mar de sensaciones y emociones
que fluyen por todo el cuerpo y nos hace sentir en otra dimensión.
Un pensamiento idílico que tiene una explicación científica,
gracias al avance de la ciencia que ahora permite conocer
más a fondo el comportamiento del cerebro para explicar
qué ocurre en nosotros cuando llega el amor.

En el marco del noveno Congreso Colombiano de Endocrinología,
el doctor Juan Fernando Uribe, urólogo y especialista
en la química del amor, relató el paso por el cerebro
de las sustancias a las que se les atribuye el amor.
Química, hormonas y sustancias explican una de las sensaciones
más grandiosas que experimenta el ser humano en su vida.
Descargas de emociones, cosquillas en el estómago,
escalofríos al pensar en el ser amado y el deseo por el otro,
hacen parte de la marea de sensaciones que vienen y van por el
cuerpo y que fortalecen la vida en la pareja.
Todo un mar de mariposas que revolotea no en el estómago,
sino en el cerebro.
Gracias a novedosas técnicas como el PET
(Tomografía de Emisión de Positrones),
Uribe hizo la explicación científica de un acontecimiento
que nos pasa a todos, sacude el cuerpo y,
como si fuera una enfermedad, es capaz incluso de variar
nuestros signos vitales.
Con la nueva técnica de escaneo PET se pueden medir en detalle
el funcionamiento de las distintas áreas del cerebro
mientras el paciente está cómodo, consciente y alerta.
Es una técnica muy novedosa pues permite estudiar
los procesos químicos que se dan en el cerebro.
Muestra el cerebro trabajando y sus resultados
permiten conocer la química del amor.
“Numerosos estudios nos han demostrado que el amor
tiene varias fases progresivas, cada una más compleja
que la anterior, que cambian según se alojan
diferentes sustancias en el cerebro”, sostuvo el doctor Uribe.

Atracción y amor

1. La primera fase del amor la explica la testosterona,
una hormona que lleva a la atracción pero que no mantiene
el vínculo entre las parejas. La testosterona es una cuestión
todavía muy animal e instintiva que dura los primeros días
o meses de una relación.

2. La segunda etapa se denomina Amor romántico,
y aunque la sustancia dopamina tiene mucho que ver con ésta,
también la cultura que determina los detalles,
por ejemplo, si se usa o no regalar flores.
“En esta fase los sentidos están adormecidos por la dopamina,
en una especie de borrachera que produce euforia
y no permite ver los defectos de la pareja”.
Esta etapa que se da en el cerebro medio,
ocurrió en la evolución de los seres para garantizar
que las crías estuvieran acompañadas por sus madres,
mientras los machos traían la comida.
“Si no hay conexión del padre con la madre de las crías,
no se garantizaría el crecimiento de los pequeños”, dice Uribe.
Esta segunda fase suele durar entre 12 y 18 meses.

3. Del amor al apego. Dos sustancias llegan al cerebro para permitir
que los sentimientos establecidos en la etapa
del Amor romántico se mantengan.
Se trata de la oxitocina en las mujeres y la vasoprecina
en los hombres, sustancias que se mueven en el neocortex
del cerebro y hacen que el amor se vuelva más racional.
Así, se vive el amor desde sistemas más complejos de pensamientos
en los que la relación no depende del no, sino de otras cualidades.
La oxitocina que mantiene a las mujeres enamoradas es la misma
que segregan las madres cuando acaban de tener a sus hijos,
lo cual explica la intensidad de esta hormona
que puede hacer durar eternamente una relación.
“La oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes tras la primera oleada
de emoción. Ayuda a afianzar el vínculo entre una madre y su bebé,
y se produce tanto durante un parto como en un orgasmo”.
En esta fase dos cosas mantienen vivo el amor: el instinto y la cultura.
“Las causas externas afectan el amor.
Si un miembro de la pareja es infiel, hace que en el otro
se bajen los niveles de oxitocina si es mujer o vasopresina si es hombre”,
con lo que se comprueba que el amor
no es sólo cuestión de sustancias en el cerebro,
sino de las situaciones externas que las mueven.

4. Amor verdadero. Pocos son los afortunados que llegan a sentir
la cuarta etapa o Amor verdadero por su pareja.
Su existencia está descrita desde los tiempos de los griegos,
que la llamaron Ágape y la explicaban como el amor que sólo Dios
puede sentir por los seres humanos; pero ni siquiera se conoce aún
la sustancia química que la gobierna.
“Este tipo de amor trasciende más allá de la existencia física
y pocos realmente logran experimentarlo.
De hecho se confunde mucho con el amor romántico,
gracias a la potencia de la dopamina también conocida
como la gasolina del amor”.

Las cuatro etapas del enamoramiento son circuitos poderosos
que no paran y están siempre al acecho del amor verdadero.
Aunque en el futuro se podría fabricar una pócima de amor,
“se perdería el bonito proceso que implican el amor y la conquista.
Además el amor hay que cultivarlo para que no muera”.

Juan Fernando Uribe