Reflexión de fortaleza – Abrazar la vida
Abrazar la vida
Hay que abrazar la vida a cada instante.
No pierdan el tiempo lamentándose por el pasado,
el pasado ya acabó.
Hay que perdonar el pasado y a la gente que nos hizo daño.
No pasarse la vida acusando y lamentándose.

Odio a la gente que vive quejándose
por lo que hicieron los padres.
¿Saben lo que hicieron los padres? Lo mejor que podían hacer,
lo único que sabían y podían hacer.
Nadie se propone hacer daño a su hijo adrede,
a menos que sea un sicótico.
¿Puedes perdonar? ¿Puedes olvidar? ¿Eres capaz de comprenderlos?
¿Eres capaz de abrazarlos? Abrázate a tí mismo.
Comprende una vez más que eres un ser especial, único y maravilloso.
¡Que en todo el mundo hay uno solo como tú!
Abrázate querido amigo…
Claro que estás tensionado, que a veces cometes tonterías,
que te olvidas de que eres un ser humano,
pero lo más importante de ti es que pese a todo,
tienes la capacidad de crecer…
Sólo estás comenzando.
Leo Buscaglia
Reflexiones de fortaleza – Mentalidad triunfadora
Este texto me llegó muy hondo, es fuerte, pero siembra las ganas de impulsarnos y poder lograr nuestros objetivos.
Mentalidad triunfadora
Las personas somos lo que creemos ser y nuestras “etiquetas”
se forman con el recuerdo de nuestras “últimas experiencias”.
Cuando el conductor de un automóvil sufre un accidente grave,
su primera reacción es no volver a conducir.
Quien se cae de la bicicleta no querrá volver a pedalear.
Si persiste en la deserción, quedará marcado para siempre.
Todos los “no puedo” tienen el mismo origen: un fracaso no superado,
una caída tras la que no se realizó otro intento, un error que se fijó
como la “última experiencia”.

Nuestras expectativas en deporte, estudios, oratoria
y hasta en relaciones humanas o amorosas,
están determinadas por nuestras “últimas experiencias”.
Toda información nueva, al penetrar en la mente,
tiende a sustituir la información antigua relacionada
con el mismo tema.
El que sufrió un revés, no quiere intentarlo de nuevo.
El que tuvo éxito está dispuesto a volver a tenerlo.
La clave para ser hábil en una disciplina no es practicarla
cuando sale bien, sino volver a intentarlo cuando sale mal.
Hay un dicho deportivo que versa: “Si no duele, no hace bien”.
Sólo pueden ganar competencias importantes los atletas,
estudiantes, profesionistas, empresarios
y jefes de familia que lo entienden.
En la pugna, todos los contendientes comienzan a sufrir
al alcanzar el borde de la fatiga.
Es una frontera clara en la que muchos abandonan la carrera,
convencidos de que han llegado a su límite.
Pero quienes no desfallecen, quienes hacen un esfuerzo
consciente por aceptar el dolor que otros evaden,
de pronto rompen el velo y entran en un terreno nuevo
que se llama “segundo aire”.
En el segundo aire, la energía regresa en mayores cantidades,
los pulmones respiran mejor, el sistema cardiovascular trabaja
con más eficiencia y el cerebro agudiza sus sentidos.
Sólo en el segundo aire se triunfa; sólo en este terreno se hacen
los grandes inventos; sólo aquí se realizan las obras que trascienden
y las empresas que dejan huella.
Debemos llegar siempre a nuestro segundo aire.
Debemos insistir y resistir.
Sabemos que dando más de lo que debemos dar
recibiremos más de lo que esperamos recibir.
Sabemos que nuestros resultados son superiores
porque están dados después de la fatiga,
porque no fueron fáciles ni gratuitos,
porque ocupamos este sitio tras haber hecho
un esfuerzo extra en la vereda.
Nuestro amor por lo bien hecho nos une,
nuestra complicidad por haber llegado juntos
a la línea de sufrimiento y haberla traspasado
para permanecer juntos en el segundo aire, donde ya no se sufre,
donde todo son resultados.
Somos lo que creemos.
Valemos lo que tenemos en la mente y en el alma.
Alcanzamos lo que soñamos con toda intensidad
Nadie triunfa por casualidad. Cada hombre exitoso posee una filosofía
de vida que lo lleva a tomar decisiones correctas
en los momentos precisos.
Mañana sólo vas a cosechar aquello por lo que te partiste el alma hoy.
Sólo los de mente arcaica piden limosna; son inútiles,
aunque tengan veinte años de edad…
Pero tú eres joven mentalmente. Tú puedes lograr tus sueños.
Comienza a hacer lo que te corresponde, hoy mismo.
Haz que tu mejor esfuerzo se convierta en tu mejor plegaria.
Ora así: “Señor, lo que tengo que hacer, lo haré lo mejor que pueda,
pondré mi mayor cuidado y entusiasmo.
Obsérvame en la entrevista o en el examen.
Te brindo mi mejor esfuerzo este día y dejo en tus manos el resultado”.
Tienes inteligencia, voluntad, conciencia;
todos los elementos para triunfar.
Si no logras tus anhelos es que no pagaste el precio.
¡Actúa! ¡Deja de suspirar y hacerte el mártir!
¡Si no triunfas, es porque no quieres!
No inventes excusas. Sal al campo de batalla.
Hazte oír, hazte valer.
Si no crees en ti, nadie lo hará; si no levantas la mano
por temor a la crítica, podrías morirte y nadie te echaría de menos.
¡Lucha! ¡Incluso un poeta luchador es mejor que un poeta aislado!
El hombre que se dice intelectual y se retira permanentemente,
en realidad es un perezoso.
Los seres ordinarios tienen pereza de pagar el precio.
Quieren llegar a la cima sin prepararse ni moverse.
Los mediocres ven al triunfador y lo minimizan,
pero no se dan cuenta que el triunfador
ha dado la vida por sus anhelos.
Las ideas te hacen libre o esclavo.
De ideas positivas te sostienes para salir del fango,
como si fueran ramas de un árbol que se inclinan hacia ti.
La medicina para superar tropiezos es esforzarse, cambiar de actitud,
lograr una nueva mentalidad y un incremento en tu autoestima.
¿Estás abatido? El árbol podrido en que te refugiabas
fue tragado por el pantano; caíste al fango y has permanecido en él.
Sacúdete el lodo, ten el coraje, la fuerza y la fe
para mover tus alas anquilosadas hasta que logres elevar
el vuelo rumbo al bosque fértil que te está esperando.
No importa lo que se haya vivido, no importan los errores
que se hayan cometido, no importan las oportunidades
que se hayan dejado pasar, no importa la edad;
siempre estamos a tiempo para decir “basta”,
para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección,
para sacudirnos el cieno y volar muy alto y muy lejos del pantano.
Carlos Cuauhtémoc Sánchez
Reflexión de fortaleza – El miedo
Un maravilloso mensaje para leer y releer siempre… y sobre todo en esos días cuando creemos que todo conspira contra nosotros.
El miedo
Muchas veces tenemos miedo…
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.
Dejamos que nuestros temores
se apoderen de nuestras esperanzas.

Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos
con todos cuando deberíamos cerrar la boca.
¿Por que?
Después de todo sólo vivimos una vez.
No hay tiempo de tener miedo. Entonces basta.
Haz algo que nunca hiciste. Atrévete.
Olvídate que te están mirando. Intenta la jugada imposible.
Corre el riesgo. No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más. Nadie te ata.
Nadie te obliga. Sé tú mismo.
No tienes nada que perder y todo, todo, todo por ganar.
Muchas veces creemos en el destino.
Rezamos, esperamos que las cosas pasen
y nos olvidamos de lo más importante.
¡Creer en nosotros mismos!
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Sin pensar que cada día que pasa nunca volverá.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible. Todo depende de nuestra voluntad.
De esa fuerza que nos sale de adentro.
De decir “si puedo” a cada desafío. Tenemos el poder.
Cuando estamos decididos. Cuando estamos convencidos,
cuando de verdad queremos algo,
no hay obstáculo capaz de imponerse si queremos
podemos llegar alto, hacer lo que sea…
Sólo hay que proponérselo.
Si sueñas con ser el mejor del mundo…
Si sueñas con los aplausos…
Si sueñas con ganar campeonatos…
Despiértate!!
Dentro de ti hay 206 huesos
y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión. Tus ganas de jugar como nunca.
Enfréntate a tu destino. No seas solo un espectador.
Pide la pelota y créete su dueño. Exígete más y más.
Vive sin domingos. Corre cada día un poco más lejos.
Salta cada día un poco más alto.
Conviértete en tu propio ídolo.
Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de ti,
se fortalecerá tu espíritu.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros, y tu vida de sentido.
Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas,
los que imploran mirando al cielo,
los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo
cuando le tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos que la vida misma es un desafío.
Sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca. El cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá,
la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás.
Sino superándose a uno mismo.
Swami Kurmarajadasa
El poder curativo de la palabra – V
El poder educativo de la palabra, última entrega
Existe una capacidad demostrada en la que la palabra
puede afectar la programación del ADN.
La salud podría conservarse indefinidamente
si nos orientamos en pensamientos, sentimientos,
emociones y palabras creativas y,
por sobre todo, bien intencionadas.
Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama
hacia la curación, no solo de los humanos enfermos,
sino también para la sanación planetaria.
El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar
híper-comunicación, una especie de red de Internet bajo la cual
todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados
permitiendo la existencia de la llamada conciencia colectiva.

El Hearth Math declara que si todos los seres humanos
fueramos conscientes de la existencia de esta matriz
de comunicación entre los seres vivos, y trabajáramos
en la unificación de pensamientos con objetivos mancomunados,
seríamos capaces de logros impensados,
como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.
El poder de los rezos, oraciones y peticiones,
tal como nos lo han legado los antiguos esenios
-potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder
que superaría al de cualquier potencia militar
que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.
Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines,
que trabajan unificados en objetivos comunes.
Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación,
ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar
con las grillas energéticas del planeta.
Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras
sónicas geométricas y armónicas bajo el agua.
Podríamos afirmar que los delfines ayudan más
a mantener el equilibrio planetario
de lo que lo hacen los humanos.
Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros,
una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado,
ayudemos con respeto a la vida a ser co-creadores de su obra..
Brad Hunter
El poder curativo de la palabra – IV
La evidencia inesperada
El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa
de computación para estudiar las ondas sinusoidales
que emite el corazón bajo respuestas emocionales,
en una fase de la investigación con sus colegas, Fred Wolf
y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo
con un espectrograma.
Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan
los símbolos del alfabeto hebreo se correspondían exactamente
con la figura que conforma la longitud de onda
del sonido de cada palabra.
Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura
que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada.
También comprobaron que los símbolos que conforman el alfabeto
son representaciones geométricas.
En el caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados
como letras son 22 nombres propios originalmente usados
para designar diferentes estados o estructuras
de una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia
y semblanza de todo lo que es.
El libro del Génesis está escrito en este lenguaje.

Las letras de los antiguos alfabetos son formas estructuradas
de energía vibracional que proyectan fuerzas propias
de la estructura geométrica de la creación.
De esta manera, con el lenguaje se puede tanto crear
como destruir. El ser humano potencia el poder contenido
en los alfabetos al sumarle el poder de su propia intención.
Eso nos convierte en responsables directos de los procesos
creacionales o destructivos en la vida, y con tan solo
¡la palabra!
Brad Hunter


