Poemas, relatos y cuentos

Reflexión de vida – Qué es un niño?

¿Qué es un niño?

Entre la inocencia de la infancia y la dignidad de la madurez
encontramos una encantadora criatura llamada niño.

Los niños vienen en diferentes medidas, pesos y colores,
pero todos tienen el mismo credo: disfrutar cada segundo,
de cada minuto, de cada hora, de cada día y de protestar ruidosamente
(su única arma) cuando el último minuto se termina
y los padres los meten a la cama.

A los niños se les encuentra dondequiera:
encima, debajo, dentro, trepando, colgando, corriendo o brincando.
Las mamás los adoran, las niñas los detestan,
los hermanos mayores los toleran,
los adultos los ignoran y el Cielo los protege.

Un niño es la verdad con la cara sucia,
la belleza con una cortada en el dedo,
la sabiduría con el chicle en el pelo
y la esperanza del fruto con una rana en el bolsillo.

Cuando estás ocupado,
un niño es un carnaval de ruido desconsiderado,
molesto y entrometido.
Cuando quieres que dé una buena impresión,
su cerebro se vuelve de gelatina
o se transforma en una criatura salvaje y sádica
orientada a destruir el mundo y a sí mismo.

Un niño es una combinación,
tiene el apetito de un caballo,
la digestión de un traga-espadas,
la energía de una bomba atómica,
la curiosidad de un gato,
los pulmones de un dictador,
la imaginación de Julio Verne,
la vergüenza de una violeta,
la audacia de una trampa de fierro,
el entusiasmo de una chinampina
y cuando hace algo tiene cinco dedos en cada mano.

Le encantan los helados, las navajas, las sierras,
las navidades, los libros con ilustraciones,
las clases de música, las corbatas, los peluqueros,
las niñas, los abrigos, los adultos y la hora de acostarse.

Nadie más se levanta tan temprano,
ni se sienta a comer tarde.
Nadie más se divierte tanto con los árboles,
perros y la brisa.
Nadie más puede traer en el bolsillo
un cortaplumas oxidado, media manzana,
un metro de cordel, un saco vacío,
dos pastillas de chicle, seis monedas,
una honda, un trozo de sustancia desconocida
y un auténtico anillo supersónico con un compartimiento secreto.

Los niños son profundamente afectados por el ejemplo,
y en segundo término por las explicaciones,
cuando éstas son simples y claras.

Lo más importante es que crezcan en un ambiente
libre de negatividad e impulsados a tener confianza
y a expresar su propio ser.

Enséñalos a decir la verdad, a ser honestos y sinceros.
Eso es lo más importante.

Rodney Collin

Reflexiones de vida – Cuando llegues a viejo

Cuando llegues a viejo

Es cosa estupenda ver a un viejo
que asume la segunda parte de su vida
con tanto coraje e ilusión como la primera.

Para ello tendrá que empezar por aceptar
que el sol del atardecer es tan importante
como el del amanecer y el del mediodía,
aunque su calor sea distinto.

El sol no se avergüenza de ponerse,
no siente nostalgia de su brillo matutino,
no piensa que las horas del día le estén “echando” del cielo,
no se experimenta menos luminoso ni hermoso
por comprobar que el ocaso se aproxima,
no cree que su resolana sobre los edificios
sea menos importante o necesaria
que la que hace algunas horas
hacía germinar las semillas en los campos,
o crecer las frutas en los árboles.

Cada hora tiene su gozo.
El sol lo sabe y cumple, hora a hora, su tarea…
Ah…, si todos los ancianos entendieran
que su sonrisa sobre los hombres
puede ser tan hermosa y fecunda
como ese último rayo del sol antes de ponerse !!!

José Luis Martín Descalzo

Reflexión de vida – Saber aceptar

Saber aceptar

¿Se puede decir que en estos últimos días no te has sentido
como una persona libre y feliz, sin problemas ni preocupaciones?
¿No te has sentido así?

Pues estás dormido.

¿Qué ocurre cuando estás despierto?
No cambia nada, todo ocurre igual, pero tú eres el que ha cambiado
para entrar en la realidad. Entonces lo ves todo claro.
Le preguntaron a un maestro oriental sus discípulos:
“¿Qué te ha proporcionado la iluminación?”
Y contestó:
“Primero tenía depresión y ahora sigo con la misma depresión,
pero la diferencia está en que ahora no me molesta la depresión.”
Estar despierto es aceptarlo todo, no como ley, ni como sacrificio,
ni como esfuerzo, sino por iluminación.
Aceptarlo todo porque lo ves claro
y ya nada ni nadie te puede engañar. Es despertar a la luz.
El dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te resistes al dolor.
Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe.
El dolor no es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible
en donde se remansa. Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí
y la mente en el pasado o en el futuro.
Lo insoportable es querer distorsionar la realidad, que es inamovible.
Eso sí que es insoportable.
Es una lucha inútil como es inútil su resultado:
el sufrimiento.
No se puede luchar por lo que no existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está,
ni tomar la vida por lo que no es vida,
porque entonces estaremos creando un sufrimiento
que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él,
el desasosiego, la congoja, el miedo, la inseguridad…

Nada de esto existe sino en nuestra mente dormida.
Cuando despertemos, se acabó.

Anthony de Mello

Reflexión de vida – El antídoto del odio

El antídoto del odio

El antídoto del odio que experimentamos en nuestro corazón
–el origen de toda violencia- es la tolerancia,
una de las virtudes fundamentales de los bodhidattvas (guerreros del despertar),
una virtud que nos permite abstenernos de reaccionar airadamente
del daño que puedan inflingirnos.

Podríamos denominar “desarme interno”
a la práctica que nos ayuda a desarrollar la tolerancia
y dejar de responder compulsivamente a la agresión cuando y,
por la misma razón,
también podría decirse que la tolerancia es la “mejor armadura”,
puesto que nos protege de ser vencidos por el odio.

Dalai Lama

Reflexión de vida – Ser vulnerable

Ser vulnerable

Ser vulnerable no es ser débil.
Al contrario, sólo una persona firme y madura
puede permitirse conocer su propia vulnerabilidad,
aceptarla y dejar que se sepa.
La persona débil oculta su debilidad, evita los ataques
y erige defensa para protegerse y poder huir.
Una armadura pesada siempre esconde un carácter débil.

Durante mis estudios de matemáticas
tuve ocasión de observar a profesores de todo tipo.
El mejor de todos ellos era un verdadero sabio en la materia,
lo sabía todo y lo entendía todo, era genial en sus demostraciones
y encantador en sus constantes equivocaciones
al hacer los cálculos más sencillos.

Recibía de buena gana cualquier sugerencia.
Sabía la asignatura y mucho más que la asignatura,
y sabía que sabía, y sabía que nosotros sabíamos que sabía,
y eso le permitía mostrar su ignorancia llegado el caso,
en vez de tratar de disimular un error con falsos pretextos.

Era abiertamente vulnerable, y lo era precisamente
porque estaba seguro de sí mismo.

La confesión de vulnerabilidad nos abre a relaciones amistosas
con otras personas, ya que ellas son tan vulnerables como nosotros.

En la debilidad se esconde la fuerza, y éste es el principio
de salvación en todos los órdenes.

Ser vulnerables quiere decir confesar sentimientos,
admitir que no somos indiferentes a la alabanza
o al desprecio, a la comodidad o a la molestia,
al éxito o al fracaso; quiere decir revelar el mal humor
así como el bueno, y saberse y declararse víctimas de la envidia
y el enfado y el desánimo y la ansiedad.

Ser vulnerable quiere decir que no siempre nos sentimos felices,
no siempre estamos de buen talante, no siempre nos dominamos,
no siempre estamos seguros de lo que hacemos y porqué lo hacemos.
Ser vulnerable quiere decir ser humano.

P. Carlos G. Valles