Poemas, relatos y cuentos

Toma el timón de tu vida…

Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando Un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian.
James Allen

¿Te das cuenta de que la vida es como el mar?

Hay días que son azules y tranquilos,
con las aguas acogedoras, deliciosas.

Otros días son nublados, con grandes tempestades,
aunque cuando parece que el océano te va a devorar
nace un nuevo día lleno de sol y calor.

Navegamos en medio de este océano.
Somos lanchitas pequeñas,
pero grandiosas.
Cada lancha tiene su timón.

En ti está el tomar hoy mismo el timón de tu vida.

Sabes, por la gracia de Dios, el rumbo que deseas seguir.

Sabes que para llegar a tu meta tendrás que atravesar
-como todos- grandes tormentas de todo tipo:
pasionales, depresivas, morales, económicas.

Sin embargo, tienes el timón en tus manos.

Como todo marinero, debes saber manejar el timón.
En el orden material, cuando tenemos un tremendo dolor de cabeza,
nos produce tristeza, depresión, etc.

Nuestro barquito empieza a ladearse por un simple dolor.

Tomamos un medicamento y enderezamos el barco.
Volvemos a sentir la salud normal
que nos lleva a equilibrados en lo físico.

Diariamente tenemos que ir gobernando el timón;
debemos tomar determinaciones, decisiones,
para enderezar nuestra vida.

En el orden moral, nos topamos con amistades
que nos arrastran a cosas no convenientes
de diferentes tipos: conversaciones que dañan
nuestra mente tranquila, ideas negativas para nuestro vivir.

Hay que tomar el timón de nuestra nave y no dejar
que nos aparten del equilibrio moral y espiritual.

Tendrás que tomar decisiones.

Tómalas, con la seguridad, de que nada te aparte
de tu camino, de tu meta.

Cometemos errores y de ahí vienen nuestras depresiones
y nuestra agresividad.

Cuando encuentres en tu vida gente agresiva y que sólo
ve lo negativo de los demás, discúlpalas,
perdónales de antemano.

Son personas que no han sabido llevar el timón de su vida.
Se han apartado del camino de la bondad, de la alegría
y del amor, que es para lo cual hemos sido creados.

Pero tú… toma el timón de tu nave.

Vive intensamente el momento presente,
concentra todo tu ser en lo que haces
y no temas al futuro.
El faro de Dios te cuida y te protege siempre.

Reflexión de vida – ¿Tienes Metas?

Son las metas las que nos hacen seguir adelante.
¿Te has dado cuenta de que te sientes más feliz
en mitad de un proyecto que al finalizarlo?
¿Has observado que cuando concluyes un proyecto,
te abocas a buscar uno nuevo?

Por naturaleza establecemos metas.
No podemos vivir sin ellas, al menos, no por mucho tiempo.
Por lo tanto, si todavía no has establecido tus metas,
no tardes en hacerlo. No importa tanto la meta,
sino el hecho de tenerla.
Algunas personas se las ingenian para posponer
continuamente aquello que les gustaría hacer en la vida,
Como no están totalmente seguras de que la meta
que tienen en mente sea la que más les conviene,
¡nunca hacen nada!

La “presesión” es el principio por el cual,
al buscar una meta invariablemente obtenemos muchas más cosas.
Lo importante no es el solo hecho de alcanzar la meta,
sino aprender y perfeccionarnos en el proceso.
Los logros que obtengas al perseguir tus metas
no tienen mayor importancia.
Lo que realmente interesa es en qué te transformaste.
Cuando te empeñes por alcanzar una meta, vale la pena
que recuerdes cómo operan las cosas en este planeta.
Nada se mueve en línea recta.
Ninguna meta se alcanza sin antes haber librado diversos obstáculos.

Andrew Matthews

Compasión

Todo amor genuino es compasión, y todo amor que no sea compasión es egoísmo.
Arthur Schopenhauer

Por lo general, la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás se pierde progresivamente, parecería ser que la compasión sólo se tiene por momentos aleatorios. En este sentido, recuperar esa sensibilidad requiere acciones inmediatas para lograr una mejor calidad de vida en nuestra sociedad.

La compasión supone una manera de sentir y compartir, participando de los tropiezos materiales, personales y espirituales que atraviesan los demás, con el interés y la decisión de emprender acciones que les faciliten y los ayuden a superar estos problemas.

Los problemas y las desgracias suceden a diario: las fuerzas naturales, la violencia entre los hombres y los accidentes. La compasión, en estos casos tan lamentables, nos lleva a realizar campañas, colectas o prestar servicios para ayudar en las labores humanitarias.

Sin embargo, no debemos confundir compasión con lástima, ya que no son lo mismo. En este sentido, podemos observar las desgracia muchas veces como algo sin remedio y sentimos escalofrío al pensar que sería de nosotros en esa situación, sin hacer nada, en todo caso, pronunciamos unas cuantas palabras para aparentar condolencia.

Por otra parte, la indiferencia envuelve paulatinamente a los seres humanos, los contratiempos ajenos parecen distantes, y mientras no seamos los afectados, todo parece marchar bien. Este desinterés por los demás, se solidifica y nos hace indolentes, egoístas y centrados en nuestro propio bienestar.

No obstante, aquellas personas que nos rodean necesitan de esa compasión que comprende, se identifica y se transforma en actitud de servicio. Podemos descubrir este valor en diversos momentos y circunstancias de nuestra vida, quizás resulten pequeños, pero cada uno contribuye a elevar de forma significativa nuestra calidad humana:

- Realizar una visita a un amigo o familiar que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad: más que lamentar su estado, debemos estar pendientes de su recuperación, visitarlo a diario, llevando alegría y generando un clima agradable.

- Si somos padres, debemos tener una reacción comprensiva ante las faltas de nuestros hijos, ya sean por inmadurez, descuido o una travesura deliberada. Reprender, animar y confiar en la promesa de ser la última vez que ocurra…

- Si somos profesores, debemos ser conscientes de la edad y las circunstancias particulares de nuestros alumnos, corrigiendo sin enojo pero con firmeza la indisciplina, y a su vez, poniendo todos los recursos que se encuentran a nuestro alcance para ayudar a ese joven con las dificultades en el estudio.

- Toda persona en la oficina que roba tiempo a sus ocupaciones para explicar, enseñar y hacer entender a sus compañeros las particularidades de su labor, conocedor de su necesidad de trabajo y de la importancia del trabajo en conjunto.

Viviendo a través de la compasión reafirmamos otros valores: como la generosidad y el servicio por poner a disposición de los demás el tiempo y recursos personales; la sencillez porque no se hace distinción entre las personas por su condición; solidaridad por tomar en sus manos los problemas ajenos haciéndolos propios; comprensión porque al ponerse en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada.

Aunque la compasión nace como una profunda convicción de procurar el bien de nuestros semejantes, debemos crear conciencia y encaminar nuestros esfuerzos a cultivar este valor tan lleno de oportunidades para nuestra mejora personal:

- Evita criticar y juzgar las faltas y errores ajenos. Procura comprender que muchas veces las circunstancias, la falta de formación o de experiencia hacen que las personas actúen equivocadamente. En consecuencia, no permitas que los demás “se las arreglen como puedan” y haz lo necesario para ayudarles.

- Observa quienes a tu alrededor padecen una necesidad o sufren contratiempos, determina cómo puedes ayudar y ejecuta tus propósitos.

- Centra tu atención en las personas, en sus necesidades y carencias, sin discriminarlas por su posición o el grado de efecto que les tengas.

- Rechaza la tentación de hacer notar tu participación o esperar cualquier forma de retribución, lo cual sería soberbia e interés.

- Visita centros para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados con el firme propósito de llevar medicamentos, alegría, conversación, y de vez en cuando una golosina. Aprenderás que la compasión te llevará a ser útil de verdad.

La compasión enriquece porque va más allá de los acontecimientos y las circunstancias, centrándose en descubrir a las personas, sus necesidades y padecimientos, con una actitud permanente de servicio, ayuda y asistencia, haciendo a un lado el inútil sentimiento de lástima, la indolencia y el egoísmo.

Decídete y hazlo!

La vida puede ser injusta, confusa, desalentadora, y estar llena de todo tipo de factores inesperados. Y así y todo, hasta en las más complicadas situaciones, tienes a tu alcance logros de todo tipo.

Decide lo que deseas hacer, y sé claro en cuanto a los aspectos específicos que ello involucra. Luego ponte en marcha y no te detengas hasta llegar allí.

Aún estando desanimado, puedes poner un pie delante del otro. Aún cuando las distracciones claman por tu atención, puedes optar por mantenerte enfocado en la tarea que tienes entre manos.

Aún cuando aparecen contratiempos, hay una manera de seguir avanzando. Incluso cuando cometes un error, o toda una cadena de ellos, puedes aprender de lo que has hecho y empezar a avanzar a partir de allí.

Cualquier cosa puede servirte de excusa para abandonar. Pero si decides seguir avanzando nada puede detenerte.

¿Qué deseas verdaderamente de la vida ahora mismo? Decide qué es lo que te vas a proponer hacer, sabiendo que puedes hacer que suceda.

¿Qué tal si, en lugar de exigir que la vida fuese diferente, simplemente te propusieses hacer que fuese mejor, en virtud de tu propia actitud y a partir de tus acciones? ¿Qué tal si, en lugar de poner límites a tu felicidad, manteniéndola como rehén hasta que se diesen ciertas condiciones, simplemente dejases que esa felicidad ocurriese?

Imagina cómo sería la vida si no tuvieses que preocuparte por conseguir cosas o por perderlas. Imagina lo que podrías lograr si pudieses aprovechar tu tiempo, libre de enojos, frustraciones y arrepentimientos.

Piensa en todos los sitios a los que podrías ir si no tuvieses que pedir antes permiso a tu propio ego. Considera cuánta energía tendrías si estuvieses libre de ansiedades.

Una vida semejante es posible, y está más cerca de lo que podrías llegar a suponer. En realidad, el mero hecho de visualizarla comienza a hacer que suceda.

Porque tu ego, tu actitud, tus ansiedades, tus frustraciones, enojos y arrepentimientos son todas criaturas de tu propia creación. Puedes decidir cómo serán, exactamente.

Visualiza una vida de libertad, plenitud, sentido y riqueza. Aférrate a esa visión y empezarás a hacerla realidad.

Ralph Marston

Cada mañana…

Cada mañana trae una bendición escondida;
una bendición que sólo sirve para este día
y que no puede guardarse o desaprovecharse.
Si no usamos este milagro hoy, se perderá.

Este milagro está en los detalles de lo cotidiano;
es preciso vivir cada minuto porque allí encontramos
la salida de nuestras confusiones,
la alegría de nuestros buenos momentos,
la pista correcta para la decisión que ha de ser tomada.
No podemos dejar nunca que cada día parezca
igual al anterior porque todos los días son diferentes.

Paulo Coelho