Poemas, relatos y cuentos

Frases de vida

Sabiduría

La capacidad de concentrarse en las cosas importantes
es una de las características determinantes de la inteligencia.
Friedrich Von Schiller

Mientras menos palabras mejor oración.
Martín Lutero

Las cosas pequeñas, si se ponen muy juntas,
son mas grandes que las grandes.
Henri Barbusse

La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes
para no perderlos de vista mientras se persiguen.
William Faulkner

Los proverbios son los gérmenes de la moral.
Plutarco

Quien tiene el saber tiene el poder.
David Hume

Afirmaciones – Los 4 acuerdos

Los 4 acuerdos de la sabiduría Tolteca

tolteca

1. No supongas
No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles
que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento.

2. Honra tus palabras
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo;
si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es honrarte a ti mismo,
es ser coherente con lo que piensas y con lo que haces.
Eres auténtico y te hace respetable
ante los demás y ante ti mismo.

3. Haz siempre lo mejor que puedas
Si siempre haces lo mejor que puedas,
nunca podrás recriminarte nada o arrepentirte de nada.

4. No te tomes NADA personal
Ni la peor ofensa.
Ni el peor desaire.
Ni la más grave herida.

Según la tradición Tolteca, poniendo en práctica
estos cuatro acuerdos tu vida puede cambiar,
siempre y cuando seas impecable con ello.
En la medida en que alguien te quiere lastimar,
en esa medida ese alguien se lastima a sí mismo.
Pero el problema es de Él y no tuyo.
Aprovecha y hazle reflexionar.
Teniendo en cuenta estos acuerdos,
sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria,
para nosotros mismos
y para las demás personas que nos rodean.

Extraido del cuaderno de trabajo de los cuatro acuerdos,
escrito por el Dr. Miguel Ruiz

Amigos

Aquel que se llame tu amigo
habrá de escuchar solamente a tu corazón
y ayudar a tu comprensión.
Aquel que te dé consejos no solicitados,
no es tu amigo.
Aquel que te haga dependiente
sólo busca esclavizarte.
Aquel que te cubra de obsequios
busca endeudarte,
porque ni siquiera es su propio amigo.
Y aquel cuyos labios mienten en tu ausencia,
perecerá víctima de su propia aflicción.
Que tus amigos sean aquellos que te hablan
de la verdad y la sabiduría de los tiempos,
pero no las usan como arma.
Que tus amigos sean aquellos
que se dedican a tu prosperidad
y no a tus aparentes carencias o limitaciones.
Que tus amigos sean aquellos
que te ayuden a sanar,
porque entonces también sanan ellos.

Que tus amigos sean aquellos
que simplemente te permiten ser,
sin juicios ni acusaciones.
Permíteles que nutran tu crecimiento
a su debido tiempo
en lugar de hacerte ser lo que no eres.
Y cuando encuentres personas que sean todo esto,
aprécialos muchísimo y sé también su amigo.

John Columbus Taylor

La felicidad verdadera

Busquemos algo bueno, no en apariencia, sino sólido y duradero, y más hermoso por sus partes escondidas; descubrámoslo. No está lejos: se encontrará; sólo hace falta saber hacia dónde extender la mano; mas pasamos, como en tinieblas, al lado de las cosas, tropezando con las mismas que deseamos.

La sabiduría consiste en no apartarse de ella y formarse según su ley y su ejemplo. La vida feliz es, por tanto, la que está conforme con su naturaleza, lo cual no puede suceder más que si, primero, el alma está sana y en constante posesión de su salud; en segundo lugar, si es enérgica y ardiente, magnánima y paciente, adaptable a las circunstancias, cuidadosa sin angustia de su cuerpo y de lo que le pertenece, atenta a las demás cosas que sirven para la vida, sin admirarse de ninguna; si usa de los dones de la fortuna, sin ser esclava de ellos.

Comprendes, aunque no lo añadiera, que de ello nace una constante tranquilidad y libertad, una vez alejadas las cosas que nos irritan o nos aterran; pues en lugar de los placeres y de esos goces mezquinos y frágiles, dañosos aún en el mismo desorden, nos viene una gran alegría inquebrantable y constante, y al mismo tiempo la paz y la armonía del alma, y la magnanimidad con la dulzura, pues toda ferocidad procede de debilidad.

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