Poemas, relatos y cuentos

Reflexión de vida – Vivir no duele

Vivir no duele

Definitivo, como todo lo que es simple.
Nuestro dolor no viene de las cosas vividas,
sino de las cosas que fueron soñadas y que no se cumplieron.

andrade

¿Por qué sufrimos tanto por amor?

Lo correcto sería que la gente no sufra,
apenas agradecer por haber conocido una persona tan linda,
que generó en nosotros un sentimiento intenso
y que nos hizo compañía por un tiempo razonable,
un tiempo feliz.

¿Por qué sufrimos?

Porque automáticamente olvidamos lo que fue disfrutado
y comenzamos a sufrir por nuestras proyecciones irrealizadas,
por todas las ciudades que nos hubiera gustado conocer
al lado de nuestro amor, y no conocimos,
por todos los hijos que nos hubiera gustado tener juntos
y no tuvimos, por todos los espectáculos,
libros y silencios que nos hubiera gustado de haber compartido
y no compartimos.
Por todos los besos cancelados, por la eternidad.

Sufrimos, no porque nuestro trabajo es desgastante
y paga poco, sino por todas las horas libres
que dejamos de tener para ir al cine,
para conversar con un amigo,
para nadar, para enamorar.

Sufrimos, no porque nuestra madre es impaciente con nosotros,
sino por todos los momentos en que podríamos
estar confidenciando con ella, nuestras más profundas angustias
y ella estuviese interesada en comprendernos.

Sufrimos, no porque nuestro equipo perdió,
sino por la euforia perdida.
Sufrimos no porque envejecemos, sino porque el futuro
nos está siendo confiscado,
impidiendo así que mil aventuras nos sucedan,
todas aquellas con las cuales soñamos
y nunca llegamos a experimentar.

¿Cómo aliviar el dolor de lo que no fue vivido?

La respuesta es simple como un verso:
¡Ilusionandonos menos y viviendo más!
Cada día que vivo, me convenzo más de que el desperdicio
de la vida está en el amor que no damos,
en las fuerzas que no usamos,
en la prudencia egoísta que nada arriesga,
y que, esquivándose del sufrimiento,
hace perder también la felicidad.

Carlos Drummond de Andrade

Reflexión del vida – La función del sufrimiento

La función del sufrimiento

El camino más corto para superar el sufrimiento es comprender
su sentido y su función.

Más allá del sentido espiritual, el sufrimiento tiene
una función moral y realiza una profunda purificación en nosotros.

sufrimiento

La causa del sufrimiento del ser humano se encuentra en él mismo,
y en principio deriva de su resistencia a transformarse.
Por otro lado, hace milenios, Buda reveló que el sufrimiento
es producto del deseo.

Nosotros lo generamos al querer cosas, al involucrarnos emocional
y mentalmente con algo o con alguien . Las personas,
por estar muy centradas en sí mismas, poco se interesan
por la evolución del universo en que se encuentran.
El sufrimiento proviene de ese desinterés
y de ignorar que todo es estimulado por la única vida.
Sin embargo, podemos cambiar esa situación
si canalizamos nuestros deseos hacia objetivos
cada vez más amplios y elevados.

Si el sufrimiento es de naturaleza moral, construye
y fortalece el carácter, nos impulsa a que dejemos
de ser tibios en nuestros sentimientos.
Todos los que ya han formado el carácter,
lo hicieron viviendo diferentes graduaciones
de ese tipo de sufrimiento, pues durante las pruebas
que nos presenta tenemos posibilidad de hacer opciones
importantes para el camino espiritual.

Si el sufrimiento es de naturaleza física,
casi siempre nos quiere mostrar a través del propio cuerpo,
lo que debemos cambiar en nuestra manera de ser.
Este tipo de sufrimiento, como también los otros, es siempre
proporcional a la capacidad que tenemos para soportarlo;
y en algunos casos, agregamos lamentaciones
y rechazo a las pruebas que nos presenta.
Con estos agregados, el sufrimiento se puede volver
excesivamente pesado; por eso algunas personas
sucumben ante él.

Necesitamos considerar el sufrimiento como oportunidad
de sanar viejos desequilibrios causados
por nosotros mismos y debemos abandonar la idea
errónea de que él viene para castigarnos.
En realidad, lo que el sufrimiento proporciona es purificación.
Si lo aceptamos inteligentemente,
permitimos que la energía de nuestro ser interior remueva
lo que le impide expresarse. Esa actitud positiva puede
fortalecerse cuando agradecemos lo que el sufrimiento
realiza en nosotros, cuando reconocemos lo que la vida,
con sabiduría, nos ofrece a través de él.

Trigueirinho

Detectando la Timidez

Cuando ese temor al contacto con los demás produce angustia o desestabiliza existe la posibilidad de padecer timidez. Ser tímido, no es igual a ser introvertido. La persona introvertida es reservada y vive, predominantemente, hacia dentro de sí misma. Prefiere expresarse con parquedad. Pero puede, no ser tímida. Algunos introvertidos lo son porque eligen disfrutar de su mundo interior y no salir mucho de sí mismos.

El tímido es, una persona de sensible que tiene miedo de actuar mal y por eso evita el contacto con los demás. Algunos tímidos que aceptan su timidez como un componente de su personalidad logran sobreponerse, pero en otros casos su carácter les causa un gran sufrimiento. Muchos de ellos no han podido soportar la angustia del aislamiento progresivo al que ellos mismos se han condenado y al que los empuja una sociedad que no tiene contemplaciones con los más débiles.

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A veces reacionan con conductas compensatorias: agresividad, despotismo, frivolidad, o intentando llamar la atención de los demás mediante el chiste fácil o el falso liderazgo. Son mecanismos de defensa interesantes de conocer, porque funcionan como una máscara que oculta a los tímidos y los hace difíciles de reconocer.