Poemas, relatos y cuentos

Reflexión de fortaleza – Sabes que tienes alas?

Sabes que tienes alas?

¿Sabes que tienes alas?…
¿Sabes que puedes volar?
¿Y qué es volar?
Es comenzar por tener un sueño.
Es estar comprometido con los sueños.
Es tener confianza en sí mismo.
Es aceptar lo que no se puede cambiar.

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Es saber cambiar a tiempo.
Es volver a empezar.
Es reconocerme en mis logros.
Es saber disfrutar de mis logros y de lo que tengo.
Es reconocer que me equivoqué y pedir perdón.
Es reconocer que detrás de cada acierto pueden haber varios fracasos.
Es enamorarse de lo que uno hace.
Es no postergar y hacer algo ahora.
Es darse cuenta que estás eligiendo a cada momento.
Es reconocer las propias debilidades y fortalezas.
Es no parar jamás hasta conseguir los sueños.
Es saber con que fin hacemos las cosas.
Es no mirar hacia atrás. Es actuar con entusiasmo.
Es transitar caminos desconocidos.
Es probar hacer algo que nunca hicimos.
Es probar hacer algo de una manera diferente.
Es saber que no estamos solos.
Es no rendirse jamás.
Es disfrutar de cada momento.
Es disfrutar del tiempo libre.
Es tener tiempo libre.
Es accionar ya.
Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior no funciona.
Es pensar en positivo.
Es tener metas claras.
Es tener perseverancia en la búsqueda de los deseos.
Es estar preparado para ver la oportunidad.
Es desarrollar la creatividad.
Es utilizar la imaginación.
Es recomenzar con el mismo entusiasmo.
Es tener la paciencia necesaria.
Es tener claridad en el propósito.
Es dejar una huella para que otros puedan seguirla.
Es estar focalizando a lo que uno quiere.
Es arriesgar.
Es hacer cosas nuevas todos los días.

Es esmerarse en ser feliz…

Reflexión de fortaleza – Aprender a volar

Aprender a volar

Lo más difícil es la capacidad de ver,
ver simplemente, con sinceridad,
sin engañarse porque
ver significa cambio.

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Necesitamos desmontar la tienda
en la que nos refugiábamos
y seguir por el sendero
adelante y sin apoyos.

Estamos acostumbrados a buscarnos asideros,
a andar con muletas.

Volar es no tener nada en qué apoyarte.
En cuanto llegas a ver con claridad
tienes que volar.

Anthony de Mello

Cuento de vida: Un águila llamada circunstancias

Un águila llamada “circunstancias”

El águila empujó gentilmente sus hijitos
hacia la orilla del nido. Su corazón se aceleró
con emociones conflictivas,
al mismo tiempo en que sintió la resistencia
de los hijos a sus insistentes empujones.

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¿Por qué la emoción de volar tiene que comenzar
con el miedo de caer? Pensó ella.

El nido estaba colocado bien en el alto de un pico rocoso.
Abajo, solamente el abismo
y el aire para sustentar las alas de los hijos.
¿Y si justamente ahora esto no funcionase?
Pensó ella… A pesar del miedo,
el águila sabía que aquel era el momento.
Su misión estaba presta a ser completada;
restaba todavía una tarea final: el empujón.

El águila se llenó de coraje.
Mientras sus hijos no descubriesen sus alas
no habría propósito para sus vidas.
Mientras ellos no aprendieran a volar
no comprenderían el privilegio que era nacer águila.

El empujón era el mejor regalo que ella podía ofrecerles.
Era su supremo acto de amor.
Entonces, uno a uno, ella los precipitó hacia el abismo.
¡Y ellos volaron!

A veces, en nuestras vidas,
las circunstancias hacen el papel del águila.
Son ellas las que nos empujan hacia el abismo.

Y quien sabe… Tal vez sean ellas,
las propias circunstancias,
las que nos hacen descubrir
que tenemos alas para volar…

Defensa del ser

No somos más que un pañuelo
agitado por el viento de los muelles.
Nuestro deseo es llegar,
pero siempre nos vamos.
Somos una risa interrumpida por el invierno;
una mañana con sol súbitamente invadida
por los ejércitos de las nubes;
una tarde tranquila sorprendida por la lluvia;
una noche con la luna
cubierta de pronto por el temporal.
Pero somos y eso no nos lo quita el viento.
No seremos, pero hemos sido.



Sirva esto para seguir andando
por el camino siempre interrumpido,
para saber que nuestros ojos
siempre podrán distinguir
las figuras que viven
en la otra orilla del abismo.

Hugo Gutiérrez Vega

La vida y el amor

Aprender a volar

Aprender a volar no significa

desear tener alas,al fin y al cabo hay aves que tienen

alas y les es imposible volar.

Aprender a volar no significa superar

el vértigo, ni aprender a ver las cosas

desde lo alto, ni acostumbrarse a no

pisar el suelo.

Aprender a volar significa seguir la voz interior y

saber que en eso está la vida, “haciéndola”.

Significa que no hay nada

arriba ni abajo, ni atrás, ni adelante.

Significa superar la mezquindad.

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Significa redescubrir al amor.

Yuri Tabak

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