Pensamientos – Otras vidas
Dentro de nuestras formas humanas hay un ser espiritual. Dicen que en el momento de la muerte, la mente abandona el cuerpo y viaja a la vida siguiente, al igual que el huésped deja el hostal y se traslada a otro lugar.

¿Qué piensan célebres filósofos y poetas sobre otras vidas?
He aquí la respuesta…
He estado antes aquí, pero no sabría decir cuándo,
conozco la hierba que hay más allá de la puerta,
el aroma sano y penetrante, el rumor acompasado,
las luces de la costa.
Habías sido mía antes,
no puedo decir cuánto tiempo hace de ello;
pero justo cuando giraste
para ver volar la golondrina,
un velo cayó y lo supe todo de los tiempos pasados.
Dante Gabriel Rossetti
Nuestro nacimiento es un sueno y un olvido;
el alma que amanece con nosotros, nuestra estrella,
tuvo su lugar en otra parte,
y viene de muy lejos,
aunque no en un olvido absoluto
ni en completa desnudez,
pues llegamos arrastrando nubes de gloria desde Dios, nuestra morada.
El cielo nos rodea en nuestra infancia.
William Wordsworth
Una prueba fehaciente de que los hom¬bres conocen la mayoría de las
cosas antes de nacer es el hecho de que cuando son sim¬ples niños
llegan a entender innumerables fenómenos con tal rapidez que es
evidente que no los están comprendiendo por prime¬ra vez, sino que los
recuerdan, los traen a la memoria…
Cicerón
Siempre había tenido la sensación de que mi vida, tal como la viví era
una historia sin principio ni final. Me sentía como un fragmento
histórico, un pasaje aislado, al que no precede ni sigue ningún texto.
Po¬día imaginarme perfectamente que tal vez había vivido en siglos
anteriores y me ha¬bía hecho preguntas que todavía no era capaz de
responder; que tenía que volver a nacer porque no había cumplido la
tarea que se me había asignado.
Carl Jung
El alma del hombre es como el agua.
Viene del cielo,
se eleva hacia el cielo
y vuelve después a la tierra,
en un eterno retorno.
Goethe
El hombre vive y muere muchas veces
entre sus dos eternidades,
la de la estirpe y la del alma,
y la vieja Irlanda lo sabía.
Muera el hombre en su leche
o bien caiga por arma de fuego,
un breve separación de los suyos
es lo único que debe temer.
Aunque es larga la tarea de los sepultureros,
sus palas son resistentes y sus musculos fuertes.
No hacen sino devolver a los que entierran
a la mente de los hombres.
W. Yeats
Ningún hombre es una isla, ni está completo en sí mismo.
Todo hombre es un trozo del continente,
una parte de la totalidad.
La muerte de cualquier hombre me empequeñece,
porque estoy integrado en la humanidad.
Por eso no envíes a nadie a preguntar
por quién doblan las campanas, porque doblan por ti.
John Donne
Apercibiéndome de que existo en este mundo,
estoy convencido que, en una forma u otra,
existiré siempre; y a pesar de todos los
inconvenientes que conlleva la vida humana,
no pondré reparos a una nueva edición de la mía,
esperando, sin embargo, que las erratas
de la última puedan ser corregidas.
Benjamín Franklin
Pensamientos positivos – Concentrarnos
Nos acostumbramos a ver la negatividad que existe en el mundo,
sin embargo, al dirigir constantemente nuestra relación
hacia ella no hemos conseguido cambiarla por algo mejor.
Si nos concentramos en nuestros aspectos positivos,
hacemos algo constructivo para llevar a cabo un gran cambio.
Esto se puede entender como el mayor desafío de nuestros tiempos
para el que necesitamos valentía y autoconfianza.

El pensamiento es como una semilla,
cada pensamiento produce su flor y su propio fruto.
Es decir, los pensamientos pueden ser
constructivos o destructivos,
amorosos o rencorosos,
de felicidad o depresivos.
Cuando somos capaces de entender y utilizar esta energía de la mente,
entonces la podemos canalizar para producir aquellos “frutos”
que nos proporcionan más felicidad y contentamiento,
que significa estar interiormente contentos con nosotros mismos
y con los que nos rodea.
Soluciones para no tener pensamientos negativos
- Reflexionar sobre la influencia que nuestros pensamientos
o interpretaciones tienen sobre nuestras emociones y conductas.
- Identificar los pensamientos que nos hacen sentir mal
en una situación determinada.
Una vez identificados, debemos controlarlos, objetivarlos, anotarlos
en un papel y asociarlos a las circunstancias que los crearon,
para reflexionar sobre ellas.
- Analizar estos pensamientos para ver hasta qué punto se corresponden
con la realidad y en qué grado nos afectan.
- Finalmente, busquemos pensamientos alternativos a los que nos hacen
sentir mal, estos deben ser racionales y positivos.

Clasificando nuestros pensamientos vamos a poder discernir con más facilidad
cuando deternos y cambiar el dial. Los cuatro tipos de pensamientos son:
1) Pensamiento necesarios o mundanos
Son aquellos que se refieren a nuestra rutina diaria como:
“que comemos , qué tengo que hacer hoy, cuánto tengo que pagar
de alquiler, etc.”
Pensamientos que tratan con la vida diaria.
2) Pensamientos inútiles
Son los que no tienen utilidad ni constructiva ni particularmente
negativa. Se refiere a cosas del pasado, como
“si esto no me hubiera ocurrido, porqué me dijo eso,
si solo hubiera hecho esto o lo otro, etc.”.
Demasiados pensamientos sobre algo que ya no podemos cambiar.
Los pensamientos inútiles tratan también sobre el futuro,
como “¿qué va a ocurrir si.?, ¿cómo va a
ocurrir.?, ¿qué haré si.?, etc.”
Muchos de nuestros pensamientos entran bajo esta categoría
y aunque no son negativos, aún así nos vacían de nuestra fuerza
interior y nos hacen sentir cansados.
3) Pensamientos negativos y/o destructivos
Son los más dañinos, especialmente hacia nosotros mismos.
Aparte del impacto que puedan causar a los demás, estos pensamiento
causan una gran pérdida de nuestra paz y fuerza interior.
Los pensamientos negativos están basados en la ira, avaricia,
expectativas insatisfechas, desacuerdos, celos, etc.
Si nuestros pensamientos están basados en estas debilidades
es como si estuviéramos envenenando nuestra propia mente
y también la atmósfera de nuestro alrededor.
No importa cuánta razón tengamos, pensando con
negatividad siempre seremos los perdedores ya que los pensamientos
negativos nos arrebatan nuestro autorrespeto y también los demás
pierden el respeto hacia nosotros.
4) Pensamientos positivos
Son los únicos que nos permiten acumular fuerza interior
y nos capacitan a ser constructivos. Los pensamientos positivos
son los que siempre dan beneficio en todas las situaciones
sin atraparnos en la apariencia externa de una situación.
Pensar positivamente no significa que ignoremos la realidad
a nuestro alrededor y pretender vivir en lo irreal o pretender ser
otro. Pensar positivamente significa ver los problemas y reconocer
su realidad, pero al mismo tiempo ser capaces de encontrar soluciones
a ese problema. A menudo, esto requiere tolerancia, paciencia
y sentido común. Es fácil ser pesimista, así como ser optimista,
pero necesitamos ser muy cuidadosos y maduros si queremos ser realistas.
Una persona que piensa positivamente será consciente de las debilidades
de los demás a su alrededor pero aún así dirigirá su atención
hacia las buenas tendencias de los demás.
Tenemos que ser conscientes de que donde quiera que se dirijan nuestros
pensamientos es ahí donde irá también nuestra energía.
Sólo hay que prestar atención!
Dar y recibir – El flujo de la vida
Un texto extenso pero muy útil para pensar y poner en práctica.
Porque observando la naturaleza podemos ver y asimilar grandes verdades.
Dedicando atención a nosotros mismos aprenderemos a escuchar
a nuestro cuerpo y vivir a con plenitud.
“El universo opera por medio de un intercambio dinámico, dar y recibir son
aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo, y si estamos
dispuestos a dar aquello que tanto buscamos, mantendremos la abundancia del
universo circulando en nuestra vida“.
(Deepak Chopra)

El flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos
los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia.
Esta armoniosa interacción de los elementos y las fuerzas de la vida opera
a través de la ley del dar y del recibir.
Nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un constante
y dinámico intercambio, frenar la circulación de la energía es como frenar
el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de circular,
comienza a coagularse y a estancarse.
El dar engendra el recibir y el recibir engendra el dar.
“Dar y Recibir” son dos aspectos del fluir de la energía del Universo.
Esto es tan simple como la idea que debo dar lo que quiero recibir,
si deseamos alegría, démosle alegría a otros; si deseamos amor,
aprendamos a dar amor; si deseamos atención y aprecio,
aprendamos a prestar atención y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza,
ayudemos a otros a conseguir esa riqueza, si deseamos placer, demos placer,
en realidad, la manera más fácil de obtener lo que deseamos es ayudar a los
demás a conseguir lo que ellos desean.
Si impedimos la circulación de la vida, y si nuestra intención es acaparar
y aferrarnos a todo, si emitimos pensamientos negativos,
estamos impidiendo que la energía vuelva a circular en nuestra vida
y nos enfermamos. Para que todo fluya siempre hacia nosotras, debemos
mantenerla en circulación. Todo en el Universo fluye, va y viene.
Dar y recibir es el flujo constante de la afluencia, que significa
“fluir en abundancia”.
Al dar y al recibir, lo más importante es la intención. La intención debe
ser siempre crear felicidad para quien da y para quien recibe, la felicidad
sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera abundancia. La retribución
es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional
y sale del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre, la actitud
mental debe ser
tal que se sienta alegría en el acto mismo de dar. De esa manera, la energía
que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más.
Cada uno tiene un tesoro que debe estar dispuesto a compartir con el otro,
cada uno tiene características propias que debe poner al servicio del otro.
La mujer es más intuitiva, generosa, delicada, tierna, con más tacto. El
hombre es más pragmático, racional, firme. Mutuamente debemos compenetrarnos
y complementarnos. Si sólo damos, nos vaciamos; si sólo recibimos, somos
egoístas.
El amor es dar y recibir, para mantenerse y crecer.
Si uno da sin recibir, termina dependiendo del otro.
Si uno recibe sin dar, termina dominado por el otro.
El intercambio de darse y recibir crea una relación de iguales: precisamente
por haber dado, recibe en compensación y por haber recibido, siente deseos
de seguir dando. El amor visto así no radica en la posesión del otro sino en
la donación de uno mismo.
Los seres humanos somos complicados por naturaleza, pues somos muy proclives
a invertir la esencia de las cosas, y en ello, radica la causa de nuestra
infelicidad. Sin embargo, no todo esta perdido, pues afortunadamente la
infelicidad causada por una confusión de nuestra conducta en “el dar y
recibir”, puede curarse, todo es cuestión de una verdadera toma de
conciencia del papel que jugamos en esta vida, y que conozcamos bien
nuestras limitaciones y nuestras capacidades y las usemos a favor de
nuestros semejantes. ¡Así de simple!
El cambio de actitud es la semilla de la felicidad, quien aprende a dar,
simultáneamente aprende el valor y la importancia de recibir. En toda
semilla está la promesa de miles de bosques, la semilla no debe ser
acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil, a través de su
acción de dar, su energía invisible fluye para convertirse en una
manifestación material, cuanto más demos
más recibiremos, porque mantendremos la abundancia del universo circulando
en nuestra vida, en realidad, todo lo que tiene valor en la vida se
multiplica únicamente cuando es dado.
Si al dar sentimos que hemos perdido algo, el regalo no ha sido dado en
realidad, y entonces no generará abundancia. Cuando damos a regaña-dientes,
no hay energía detrás de nuestro acto de dar. Al dar y al recibir, la
intención debe ser siempre crear felicidad para quien da y para quien
recibe, porque la felicidad sostiene y sustenta la vida y, por tanto, genera
abundancia.
La mejor manera de poner a funcionar la ley del dar y recibir, de iniciar
todo el proceso de circulación, es tomando la decisión de que cada vez que
entremos en contacto con una persona, le daremos algo, no es necesario que
sean cosas materiales; podría ser una flor, un cumplido o una oración, en
realidad, las formas más poderosas de dar no son materiales, prestar
atención, dar afecto,
aprecio y amor, son algunos de los más preciados que se pueden dar, y no
cuestan nada. Cuando nos encontremos con alguien, enviémosle en silencio un
buen deseo por su felicidad, alegría y bienestar, esta forma de generosidad
silenciosa es muy poderosa.
Tomemos la decisión de dar en todo lugar a donde vayamos, y a quien quiera
que veamos. Mientras estemos dando, estaremos recibiendo, cuanto más demos,
más confianza tendremos en los efectos milagrosos de esta ley, y a medida
que recibamos más, también aumentará nuestra capacidad para dar.
Nuestra verdadera naturaleza es de prosperidad y abundancia; somos
naturalmente prósperos porque la naturaleza provee a todas las necesidades
y deseos, no nos falta nada porque nuestra naturaleza esencial es la
potencialidad pura, las posibilidades infinitas, por consiguiente, debemos
saber que ya somos
intrínsecamente ricos, independientemente de cuánto dinero tengamos, porque
la fuente de toda riqueza es el campo de la potencialidad pura, es la
conciencia que sabe cómo satisfacer cada necesidad, incluyendo la alegría,
el amor, la risa, la paz, la armonía y el conocimiento. Si vamos en pos de
estas cosas
primero – no solamente para nosotros mismos, sino para los demás – todo lo
demás, nos llegará espontáneamente.
Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida,
aprendamos a darlas en silencio a todo el mundo todas las cosas buenas de
la vida.
“Hoy recibiré con gratitud todos los regalos que la vida me dé. Recibiré los
obsequios de la naturaleza: la luz del sol y el canto de los pájaros.
También estaré abierta a recibir de los demás”.
Haz nuevo tu año
Un texto excelente de Carlos Alberto Libânio Christo, más conocido como Frei Betto.
En este año nuevo hazte nuevo, reduce tu ansiedad, cultiva flores en la esquina de tu alma, riega de ternura tus sentimientos más profundos, imprime a tus pasos el ritmo de las tortugas y la levedad de las garzas.
No te mires en los otros; la envidia es un cáncer que mina la autoestima, fomenta la agitación y abre, en medio del corazón, el agujero en el que se precipita el mismo envidioso.
Mírate en ti mismo, asume tus talentos, cree en tu creatividad, abraza con amor tu singularidad.
Evita, sin embargo, una mirada narcisista.
Sé solidario; al extender hacia los demás tus manos estarás oxigenando tu propia vida.
No te conviertas en rehén de tu egoísmo.
Cuídate de la lengua.
No profieras difamaciones ni injurias: El odio destruye a quien odia, no al odiado.
Cambia la maledicencia por la benevolencia.
Comprométete a expresar al menos cinco elogios por día; tu salud espiritual lo agradecerá.
No desperdicies tu existencia hipnotizado por la televisión o navegando alocadamente por internet, náufrago en el remolino de imágenes e informaciones que no consigues transformar en síntesis racional.
No dejes que la espectacularidad de los medios anule tu capacidad de soñar y te transforme en consumista compulsivo. La publicidad sugiere felicidad y sin embargo no ofrece más que placeres momentáneos.

Centra tu vida en bienes infinitos, nunca en los finitos.
Lee mucho, reflexiona, atrévete a buscar el silencio en este mundo ruidoso.
Allí te encontrarás a ti mismo y, con seguridad, a Otro que vive en ti y que casi nunca es escuchado.
Cuida tu salud, pero sin la obsesión de los anoréxicos ni la compulsión de quienes devoran alimentos con los ojos.
Camina, practica ejercicios aeróbicos, sin descuidar acariciar tus arrugas, y no temas a las señales del tiempo en tu cuerpo.
Frecuenta también una escuela de ejercitar el espíritu. Y ponle cremas revitalizadoras de la generosidad y de la compasión.
No le des importancia a lo fugaz, ni confundas lo urgente con lo prioritario.
No te dejes arrastrar por las modas.
Haz como Sócrates: observa cuántas cosas se ofrecen en los mercados que tú no necesitas para ser feliz.
Jamás dejes pasar un día sin un momento de oración. Si no tienes fe, sumérgete en tu vida interior, aunque sólo sea durante cinco minutos.
No te dejes desilusionar por el mundo que te rodea. Así lo hicieron personas semejantes a nosotros.
Has de saber que estás llamado a transformarlo.
Si te causa fastidio la política, recibirás la gratitud de los políticos que la corrompen. Si eres indiferente, te lo agradecerán los que se apegan a ella. Si reaccionas y actúas, te podrán temer, pero la democracia se hará más participativa.
Arranca de tu mente todos los prejuicios y de tus actitudes todas las discriminaciones.
Sé tolerante, ponte en el lugar del otro.
Todo ser humano es el centro del universo y es morada viva de Dios.
Antes pregúntate a ti mismo por qué provocas en alguien antipatía, rechazo o disgusto.
Revístete de alegría y serenidad. La vida es breve y de antemano sabemos que vamos a morir.
Haz algo para preservar el medio ambiente, para sanear el aire y el agua, para reducir el calentamiento global. No uses material no biodegradable.
Trata la naturaleza como lo que ella es de hecho: tu madre. De ella viniste y a ella volverás; vives del beso que te da continuamente en la boca: ella te nutre de oxígeno y de alimentos.
Reserva un espacio en tu jornada para conectarte con el Trascendente.
Deja que Dios acampe en tu subjetividad.
Aprende a cerrar los ojos para ver mejor.
Frei Betto
Vestidos nuevos
Creo a veces que las plantas son como las mujeres:
les gusta cambiar de traje.
Por eso en Otoño arrojan al suelo todas sus hojas amarillas
y en Primavera se cubren de brotes brillantes.

¡Es que, de veras, es tan lindo ponerse un vestido nuevo!
Y las acacias se adornan de moños blancos,
los aromas de lunares de oro, los plátanos de borlitas verdes
y los miosotis, como “Piel de Asno”,
le piden al hada de las flores un vestido hecho de cielo.
¡Hasta los cardos, tan ásperos, sienten despertar su coquetería
y se prenden entre las duras greñas un penacho azul!
¡Me río yo de los botánicos que quieren explicar gravemente
los fenómenos de la florescencia y de la vegetación!
¡Si al brotar y al florecer las plantas no obedecen
a otro impulso más que al deseo de ponerse
un bonito vestido nuevo!
Por eso, también, crecen con preferencia en torno de las acequias,
de los estanques, de los arroyuelos:
para tener un espejo en que mirarse.
Juana de Ibarbourou
Del libro: El cántaro fresco.


