Felices los amigos que saben escuchar
Felices los amigos que tienen sus oidos dispuestos,
los que son comprensivos,
los que saben escuchar con su corazón,
los que estan abiertos a los demás en todo momento.

Felices los amigos que saben ponerse en el lugar del otro,
los que no se encierran en sí mismos
y ven más allá de sus propias inquietudes e intereses.
Felices los amigos que se detienen a escuchar,
aunque no tengan tiempo,
porque brindarán confianza y seguridad.
Felices los amigos que dan su tiempo para escuchar,
porque, ese, nunca será tiempo perdido.
Felices los amigos que se dan cuenta
que todos los que los rodean necesitan ser escuchados.
Felices los amigos que escuchan,
porque nunca quedarán sordos ante los problemas de los demás.
Felices los amigos que escuchan,
porque serán escuchados.
Quien escucha al otro con una buena actitud
aunque no sea un amigo del alma,
predispone a que los temas compartidos
sean un verdadero lazo de encuentro.
Y cuando un amigo calla, el otro debe aceptarlo
y procurar que sea el corazón el que escuche sus sentimientos.
Muchos dicen que los amigos se entienden casi sin palabras,
por eso, aun en el silencio,
no hay que cerrarse a la comunicación verdadera
y permitir que el silencio hable;
quizás encierre más mensajes
que una catarata de palabras dichas sin sentido.
-Nunca es largo el camino
que conduce a la casa de un amigo-
Juan Carlos Pisano y Diego Mouriño
Del libro: “Bienaventuranzas de la amistad”
Reflexión de amistad – Amiga mía
Somos islas.
Y me empecino en querer formar un continente con las islas.
Intercomunicarlas, vencer las soledades, rellenar los abismos,
poner puentes sobre los océanos, zurcir las roturas…
¡Todos dicen que necesitan de los otros!
¡Todos andan pidiendo compañía!

Pero son tan poquitos los que se acercan,
los que toman de veras tu mano extendida,
los que brindan, los que se atreven a recibir…
Sé que a esta hora, por ejemplo, a esta hora
en que no puedo dormirme, estas despierta.
Que miras, como yo, una película en un canal de cable.
Que mientras miras la película pensás en otras cosas,
porque no podes concentrarte:
la soledad es desconcertante, aburrida, rutinaria,
una cárcel sin puertas ni ventanas, sin relojes,
sin voces, sin palabras.
Pero si te llamo atenderás el teléfono con voz de sobresalto,
dirás que estabas dormida o atenderás
como si recién llegaras de la calle y mentirás
“me encontrás despierta porque acabo de entrar,
fui a cenar con Fulanita (que no conozco);
¡lo pase tan bien!”.
¡Basta!
Si querés ser mi amiga, no me mientas.
No repitas jamás lo que te confío.
No te disfraces.
No te avergüences.
No te reprimas.
No te exijas.
No te presiones.
No te marchites.
No dejes de pedirme lo que necesites.
No te calles lo que sientas.
No te asustes de proponerme cosas locas
que parezcan chiquilinadas:
Sí, yo escribiré tu carta de amor.
Le preguntaré al amigo de un amigo
si ese tipo que te gusta piensa en vos.
Llamare por teléfono a quien me digas
para decirle lo que quieras que le diga.
NO te juzgaré.
NO me asustaré de nada que me cuentes.
Te querré aunque seas tan tonta
e imperfecta como yo.
Pero eso sí: jamás me mientas.
Porque lo único que hace verdadera la amistad
es no mentirse, nunca, nunca, nunca.
No traicionar por nada la confianza absoluta
que pongo en vos, que podes poner en mí.
Poldy Bird
De su libro “PASA UNA MUJER”
Los amigos son como caminos
Ciertos amigos son indispensables,
simples como aquel caminito de tierra de los pueblos pequeños,
son transparentes y confiables.
Otros, acaban de llegar, son como caminos
que sólo conocemos por el guía, y nos vamos aventurando,
siempre vale la pena caminar.
Hay amigos que nos recuerdan a aquellos caminos vecinales,
que poco usamos, pero sabemos que estarán allá,
siempre están en nuestra memoria.
También existen amigos que, infelizmente,
nos recuerdan aquellos caminos maravillosos
pero que engañan al conductor,
pues son llenos de curvas de peligro.

Y existen amigos que son aquellos caminos que desaparecieron,
no existen más. Se fueron,
pero quedaron impregnados en nuestra alma.
En un viaje de la vida, que puede ser larga o corta,
Amigos son más que caminos,
a veces son nuestro propio camino.
Deja a tus viejos amigos saber que nunca los olvidaste,
y dile a los nuevos que nunca los olvidarás…
Recuerda, todos necesitamos de amigos.
Hay momentos en nuestra vida en que nos sentiremos solos,
pero si tienes amigos verdaderos nunca estarás solo.
Y siempre en momentos de dificultades,
son exactamente en esos momentos en que aparecen
los verdaderos amigos…
El tiempo que pasamos con amigos no es tiempo perdido,
sino ganado.
Sin un amigo, perdemos mucho.
Un amigo es la persona que nos muestra el rumbo
y recorre con nosotros una parte del camino.
Francesco Alberoni
Reflexión de amistad – Necesito de alguien
Necesito de alguien
Necesito de alguien que me mire a los ojos cuando hablo.
Que escuche mis tristezas y neurosis con paciencia
y aún cuando no comprenda, respete mis sentimientos.
Necesito de alguien que venga a luchar a mi lado sin ser llamado.
Alguien lo suficientemente amigo para decirme
las verdades que no quiero oír, aún sabiendo que puedo irritarme.

Por eso, en este mundo de indiferentes, necesito de alguien
que crea en esa cosa misteriosa, desacreditada,
casi imposible: la amistad.
Que se obstine en ser leal, simple y justo.
Que no se vaya si algún día pierdo mi oro
y no pueda ser más la sensación de la fiesta.
Necesito de un amigo que reciba con gratitud mi auxilio, mi mano extendida,
aún cuando eso sea muy poco para sus necesidades.
No pude elegir a quienes me trajeron al mundo, pero puedo elegir a mi amigo.
En esta búsqueda empeño mi propia alma, pues con una amistad verdadera,
la vida se torna mas simple, más rica y más bella.
Charles Chaplin
Reflexión de amistad – Los amigos no se gastan…
Recibí de una querida amiga de toda la vida este interesante texto, para no olvidar!!
Los amigos no se gastan a menos que los uses
Los amigos tienen un lugar especial en mi corazón.
Muchas veces le he agradecido a Dios por habernos dado su amistad.

Al practicar la amistad he aprendido algunos principios,
como los que señalo a continuación:
1) Memoria: Aunque hoy nos separe la distancia,
debemos recordar siempre al amigo o a la amiga
que en algún momento nos consoló, nos hospedó,
nos animó, nos amó.
2) Prudencia: Debemos respetar el horario de nuestros amigos.
No invadamos su privacidad, creyendo que el ser amigos
nos da derechos absolutos sobre su vida.
3) Sinceridad: No hay verdadera amistad sin una confianza plena.
Todo tiene que estar sobre la mesa.
Yo creo en la amistad “a corazón abierto”.
4) Humildad: Necesitamos la humildad para pedir perdón
cada vez que nos equivoquemos.
Necesitamos también amplitud de corazón para saber perdonar.
5) Generosidad: En la verdadera amistad no se busca recibir sino dar.
Entre amigos entregamos nuestro tiempo, nuestro afecto,
nuestras oraciones, nuestro dinero.
Colmado de felicidad o de sufrimiento, el corazón tiene necesidad
de compartir. Porque alegría compartida es doble alegría,
y dolor compartido es la mitad de dolor.
Cuidemos de nuestras amistades; no las usemos.
Los amigos que se usan, se gastan;
pero los amigos bien cuidados, duran muchísimos años.


