Poemas, relatos y cuentos

Vive tu sueño y comparte tu pasión

El camino de éxito tiene menos palabras y más acción.

Esta es tu vida. Haz lo que amas, y hazlo a menudo.
Si no te gusta algo, cámbialo. Si no te gusta tu trabajo,
renuncia.
Si no tienes suficiente tiempo, deja de ver la televisión.
Si estás buscando el amor de tu vida, detente;
te estará esperando cuando comiences a hacer lo que te gusta.

Deja de psicoanalizar, la vida es simple.
Todas las emociones son bellas.
Cuando comas, aprecia cada bocado.

Abre tu mente, tus brazos y tu corazón a las cosas nuevas
y a la gente, estamos unidos por nuestras diferencias.

Pregúntale a cualquier persona cuál es su pasión y comparte
tu sueño inspirador con los demás.
Viaja frecuentemente; perderte te ayudará
a encontrarte a ti mismo.

Algunas oportunidades sólo se dan una vez, aprovéchalas.
La vida trata de la gente que conoces y las cosas
que creas con ellas, así que sal y empieza a crear.
Vive tu sueño y comparte tu pasión.

La vida es corta.

Te has dado cuenta?

Cuando otro actúa de “esa” manera, decimos que tiene mal genio;
pero cuando tú lo haces, son los nervios.
Cuando el otro se apega a sus métodos, es obstinado;
pero cuando tú lo haces, es firmeza.
Cuando el otro no le gusta tu amigo, tiene prejuicios;
pero cuando a ti no te gusta su amigo, sencillamente muestras
ser un buen juez de la naturaleza humana.

Cuando el otro hace las cosas con calma, es una tortuga;
pero cuando tú lo haces despacio es porque te gusta pensar las cosas.
Cuando el otro gasta mucho, es un dispilfarro; pero cuando tú lo haces,
eres generoso.
Cuando el otro encuentra defectos en las cosas, es maniático;
pero cuando tú lo haces, es porque sabes discernir.
Cuando el otro tiene modales suaves, es débil; cuando tú lo haces,
eres cortés.
Cuando el otro rompe algo, es torpe; cuando tú lo haces eres enérgico.

¿Por qué te fijas en la astillas que tiene tu hermano y no te fijas
en la viga que tienes en el tuyo?

Veamos las virtudes de los demás, y dejemos de juzgar, que conforme
a nuestro juicio seremos juzgados.

Arturo Quirós Lépiz

Reflexión de vida – Juventud

La juventud no es una etapa en la vida,
Es un estado mental.

Es temple de la voluntad,
Cualidad de la imaginación,
Vigor de las emociones…

La gente envejece,
sólo cuando abandona sus ideales…

Tú eres tan joven como tu fé,
Tan viejo como tus dudas;
Tan joven como tu confianza en ti mismo,
Tan viejo como tus temores;
Tan joven como tu esperanza,
Y tan viejo como tu desesperación.

Cuando tu corazón esté cubierto
con las nieves del escepticismo,
Entonces y sólo entonces,
¡Tu habrás envejecido¡

Rudyard Kipling

La abeja y el hombre

En una familia de abejas cada quien tiene un lugar en la colmena mientras sirve para algo… ¿En algo se parecen? Ojalá sólo en lo bueno…

Las abejas, en general, gozan de buena fama. Bueno, tienen buena fama siempre que no nos dejen el grato recuerdo de su aguijón y de su veneno… Las abejas son famosas por su miel y su jalea real. Se nos presentan como un complejo modelo de laboriosidad, de “altruismo”, de organización eficaz, de vida comunitaria productiva.

Por eso en algunos nace, casi de modo espontáneo, el comparar a las abejas (y hormigas) con los hombres. El hombre, como la abeja, vive en sociedades enormemente complicadas y, a la vez, altamente organizadas. El hombre, como la abeja, consigue niveles muy altos de productividad. El hombre, como la abeja, es capaz, en modo altruístico, de arriesgar su vida por los demás, por “la especie”.
En estas comparaciones, sin embargo, se pueden cometer errores más o menos graves. Quienes trabajan más de cerca con las abejas, saben bien que el “altruismo” termina pronto. Cuando una obrera, envejecida después de intensos días de trabajo, ya no puede valerse por sí misma, puede ser arrojada fuera de la colmena. Muchas veces morirá a la entrada, sin que nadie le tienda una pata para que entre en casa y reciba una asistencia médica terminal…
La lógica organizativa de una familia de abejas es férrea: cada quien tiene un lugar en la colmena mientras sirve para algo. Apenas el servicio termina, pierdes tu puesto, y sólo te queda morir en algún lugar donde no obstaculices el frenético ir y venir de quienes todavía pueden trabajar. Incluso la abeja más privilegiada, la reina, corre el riesgo de perder todo su poder cuando envejece. Las obreras, que notan sus pocas energías y que pone un número bajo de huevos diarios, deciden dejarla de lado para construirse reinas nuevas y más fuertes.
Desde luego, es un error acusar a las abejas de “injustas” y de “explotadoras”. Como los demás animales, siguen comportamientos fijos según el propio instinto. Pero sí nos asusta el que puedan darse (y no hablamos de hipótesis irrealizables) sociedades humanas que dejen de lado a quienes, después de años de servicio y de vida profesional y familiar, entran a formar parte de la “tercera edad”.
Cuando un hombre envejece, o cuando sufre un accidente que produce una invalidez más o menos grave, deja de producir, al menos no tanto como antes. A la vez, necesita más ayuda de los demás para poder llevar una vida digna. Se hace más dependiente. Y, por desgracia, para algunos, se convierte en un peso social, en un costo sanitario o en un problema para una vida familiar dinámica y alegre.
En la colmena, también, viven los “zánganos”. Entre los apicultores no faltan quienes alaban la utilidad del zángano, no sólo porque gracias a ellos las reinas pueden fecundarse, sino porque una colmena fuerte recibe de los numerosos zánganos que la pueblan algo de calor y un cierto sentido de seguridad. Pero también es verdad que el zángano no ayuda en los intensos trabajos de la colmena, y por eso está condenado a desaparecer cuando la comida escasea y cuando la colmena prefiere dedicarse a lo fundamental.
En los momentos de crisis y de hambre, los hombres no actuamos así. Ciertamente, siempre habrá quienes no sólo quitan el pan del vecino, sino que incluso prefieren llenar su propio estómago. Monstruos los hay en todas partes. Pero es mucho más frecuente el ejemplo de miles y miles de personas que alivian el hambre, el dolor o la soledad de otros hombres y mujeres que viven en condiciones dramáticas. Alguno pensará que este comportamiento no es productivo, y que en esto las abejas son más eficaces que nosotros.
Pero el hombre, que vale no por lo que hace, sino por lo que es, sabe que no puede despreciar a ninguno de sus semejantes.
Hay, por lo tanto, semejanzas entre los hombres y las abejas, pero hay también diferencias fundamentales. La mayor de todas es que los hombres necesitan aprender a vivir juntos.
Por eso no siempre una sociedad consigue la paz y la armonía entre quienes la componen.
El reto de la educación consiste en lograr que cada nuevo niño aprenda a vivir con los otros. No sólo para producir y para generar riqueza, sino para aprender que el dar es más importante que el recibir. Y para aprender que, cuando los avatares de la vida no nos permitan compartir nada, porque ya nos falta la salud o el dinero, quedará en muchos la posibilidad de responder con una sonrisa y un gesto de gratitud hacia quienes cuiden del pobre, del enfermo y del marginado. Aunque, para algunos, dedicarse a la beneficencia no sea productivo…

P. Fernando Pascual

2012 Pasión y vida

Para el último día del año, una excelente reflexión de mi querida amiga Caia.
Gracias!

El escenario de nuestra obra teatral de vida, es decir el año 2011,
se nos va de las manos…
Como persona individual muchos pueden decir que ha sido
un año de grandes éxitos en todos los aspectos.
Como sociedad humana, hay un notable cambio
ya que fuimos sacudidos por sorpresas en muchos casos terribles:
crisis de continentes enteros, terremetos y tsunamis desvastadores,
accidente nucleares de altísimo riesgo de vida
para el planeta y sus habitantes, hambrunas,
revoluciones populares que han dado muerte a líderes
que parecieron intocables durante demasiado tiempo.
Observo que nuestro juego teatral transcurre involucrado
en otro juego – no tan jocoso – que es un drama
travestido de una comedia de enredos…
la mayoría de sus actores están tan cegados en su interior
que no parecen tomar conciencia que la comedia de enredos
los pondrá al borde de un precipicio dramático
antes que caiga el telón.
¿Alguien recuerda que en este juego todo está en juego?
Y cuando uno juega, debe apostar por aquello que le parece
el camino que lo lleve a buen puerto…
pero que puede revelarse como el camino
que lo lleva al punto del No retorno.
Y en el fondo nadie sabe de lo que pueda ser capaz
de hacer (o NO hacer) con tal que el juego
termine con el Premio Mayor de Vida…
Cuando alguien o algo nos cambia de improviso la escenografía
y lo que suponíamos comedia en segundos pasa a ser el más denso de los dramas,
comprendemos que éste juego de vivir, no es tan sencillo ni automático.
Que no podemos jugarlo en “piloto automático”
simplemente porque nos estrellaríamos.
Si somos jugadores de vieja data sabemos que solo
con una enorma imaginación encontraremos las salidas
a los laberintos más intrincados.
Al futuro hay que imaginarlo para después poder calibrarlo.
Una imaginación que debe estar gestada y nutrida
por una gran pasión…
Una obra de teatro actuada sin pasión,
es UN FRACASO.
Propio y ajeno.
Los desafíos, la voluntad, el planificar, las oportunidades
todo debe estar empapado de PASIÓN.
El 2012 es una incógnita mundial y particular,
que cada uno deberá develar…
Les deseo que jueguen sus vidas con indómita imaginación
y con infinita y volcánica pasión.
Recuerden que no serán los únicos actores del juego de la vida,
habrá otros involucrados:
no los ignoren… no los hieran.
Todos tendremos que dar más amor del que dimos hasta hoy…
y también en eso deberemos poner
imaginación y pasión…
El 2012 es hoy nuestra Utopía y esperanza.
Les deseo que vivan el 2012 con fuerza, imaginación…
apasionadamente!
para que llegue a ser una Utopía real, palpable y plena
cada uno de sus días.

Caia Cantarelli