Poemas, relatos y cuentos

Cuento de vida – La tristeza y la furia

La tristeza y la furia

En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar,
o quizás donde los hombres transitan eternamente
sin darse cuenta…
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles,
se vuelven concretas…

Había una vez…
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura
donde nadaban peces de todos los colores existentes
y donde todas las tonalidades del verde
se reflejaban permanentemente…
Hasta ese estanque mágico y transparente
se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía,
la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos,
entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia),
urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente
y más rápidamente aún salió del agua…
Pero la furia es ciega, o por lo menos,
no distingue claramente la realidad,
así que desnuda y apurada, se puso, al salir,
la primera ropa que encontró…
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza…
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre,
a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño
y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia
del paso del tiempo), con pereza y lentamente,
salió del estanque.
En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta
es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa
que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces
uno se encuentra con la furia, ciega, cruel,
terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien,
encontramos que esta furia que vemos,
es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia,
en realidad… está escondida la tristeza.

Jorge Bucay

Reflexión de Osho

La tristeza como meditación

La tristeza puede convertirse en una experiencia tremendamente enriquecedora.
Has de trabajarla. Es muy fácil escapar de tu tristeza.

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Todas las relaciones son, generalmente, formas de escapar de ella; procuras evitarla. Y siempre está ahí, oculta… la corriente continúa. Incluso emerge en numerosas ocasiones en tus relaciones. Entonces tratas de arrojar la responsabilidad sobre el otro, pero eso no es lo que ocurre. Es tu tristeza, tu soledad; aún no la conoces, y por tanto una y otra vez emergerá.
Puedes escapar de ella trabajando, puedes escapar de ella estando ocupado, con tus relaciones, con la sociedad, con esto y lo otro, viajando, pero no desaparecerá porque forma parte de tu ser. Todos nacemos solos; estamos en el mundo, pero solos; nacemos a través de nuestros padres, pero estamos solos. Y todos morimos en soledad; salimos de este mundo solos. Y entre esas dos soledades, nos engañamos. Está bien acumular valor y adentrarte en esta soledad. Por muy difícil y duro que resulte al principio, te compensará enormemente. Una vez que la conozcas, una vez que la disfrutes, una vez que la percibas, no como soledad, sino como silencio, una vez que comprendas que no hay escapatoria, te relajarás.

No puedes remediarlo, de modo que, ¿por qué no disfrutar de ella? ¿por qué no entrar en sus profundidades y saborearla, descubrir qué es? ¿Por qué tienes miedo innecesariamente? Está ahí y es una realidad; es existencial, no accidental. ¿Por qué no conocerla? ¿Por qué no entras en ella y descubres qué es?

Siempre que te sientas triste, siéntate en silencio y deja que esa tristeza te invada; no trates de escapar de ella. Siéntete lo más triste que puedas. No la evites. Recuerda esto. Llora al máximo, tírate por el suelo, revuélcate… y deja que desaparezca por sí misma. No la expulses; se irá, porque nada permanece para siempre.

Cuando se vaya, te sentirás descargado, absolutamente aliviado, como si toda fuerza de gravedad hubiera desaparecido y pudieras volar, sin peso alguno. Es el momento de entrar en ti mismo. Primero, ábrete a la trsiteza. Corrientemente, no te abres a ella; buscas sistemas para poder fijarte en otras cosas; vas al restaurante, te reunes con amigos, lees un libro o vas al cine, o tocas la guitarra; haces algo para poder sumirte en ello y distraer tu atención.

Has de recordar esto: cuando te sientas triste, no te pierdas la oportunidad. Cierra las puertas, siéntate y siéntete tan triste como puedas, como si el mundo entero fuera un infierno. Sumérgete en ella, profundiza en ella. Deja que cualquier pensamiento de tristeza te invada, deja que la emoción te agite. Y llora, gime, exprésate… en voz alta… no tienes por qué preocuparte.

En primer lugar, vive esa tristeza durante unos días, y cuando la tristeza desaparezca te sentirás muy calmado, tranquilo, como tras una tormenta. En ese momento siéntate en silencio y disfruta del silencio que está apareciendo en ti. No lo has provocado; te abriste a la tristeza. Cuando la tristeza desaparece, en ese espacio, surge el silencio.

Escúchalo.
Cierra tus ojos. Siéntelo…
percibe su textura…
su fragancia.
Y si te sientes feliz, canta y baila.

Osho

Cuento de Rabindranath Tagore

Se ha ido

Iba yo por un camino, cuando una voz de mujer detrás de mí me dijo:
- ¿Me conoces?

Me volví y le contesté:
- No recuerdo tu nombre.

Ella me dijo:
- Yo soy aquella Tristeza profunda que sufriste hace tiempo.

Sus ojos se parecían a la mañana cuando el rocío está todavía en el aire.

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Permanecí en silencio y luego le pregunté:
- ¿Has perdido aquella carga inmensa de lágrimas?

Ella sonrió sin contestarme.
Comprendí que sus lágrimas habían tenido tiempo
de aprender el lenguaje de las sonrisas.

Me recordó:
- Una vez aseguraste que conservarías tu tristeza para siempre.

Avergonzado, respondí:
- Es verdad, pero los años han pasado.

Después, con su mano entre las mías, le dije:
- Pero tú también has cambiado.

Entonces, ella me contestó, serena:
- Debes saber que lo que un día fue Tristeza es ahora Paz.

Rabindranath Tagore

Qué es una lágrima?

Podría dar la fórmula química de la lágrima,
pero sería una tontería.
Un líquido que sirve para lavar el globo ocular,
como dijo una vez un crítico en un comentario literario.
La lágrima también lava otras cosas.
La lágrima abre su corola celeste
sobre un signo de interrogación.
A veces es una pregunta.
A veces es una respuesta.
Pero siempre es un mensaje,
siempre es una mano que se tiende suplicante
y abierta a una mano que la estrecha….
Y no nace de los ojos.
Nace de la región de adentro,
esa que el miedo paraliza,
esa que la emoción o la tristeza
dejan un instante como suspendida en el aire,
igual que cuando bajamos
en un ascensor demasiado rápido.
Una vuelta de tuerca, con un temblor.
¿Qué es una lágrima?
Una lágrima es un poco decir adiós
a lo que los ojos vieron antes de la lágrima.
Porque las imágenes anteriores
ya no serán las mismas.
Porque cada vez que las miremos
después de la lágrima
las imágenes estarán impregnadas
de su humedad salada,
de ese sombrío fuego
que quemó nuestros párpados.
Nada es igual después de una lágrima.
Ni la alegría, ni el dolor, ni la luz, ni la fé,
ni la amistad, ni el amor.
Pero creo que lo que más cambia
es al ser que la llora.
A mí me fueron cambiando
las lágrimas que derramé en mi vida:
la que inauguró la soledad en mi infancia,
la que suplantó el grito de rebeldía
por las injusticias que se cometieron,
en mi adolescencia.
La que brilló como la estrella de Belén
para indicarme el camino
que llevaba al sendero bello y cambiante del amor.
La que me borró el espejismo de que cada uno
en el mundo tenía adjudicado su techo,
su pedazo de pan, su cuota de alegría,
su renovado asombro cotidiano.
La que me despertó frente al blanco envoltorio
donde una niña recién nacida en mitad de la noche
me hizo madre y mujer y rescató los pasos
de mis comienzos, que se me habían perdido
detrás de una maraña de rabias y ausencias,
de negaciones, de golpes
Si, a mí me fueron cambiando las lágrimas
que derramé en mi vida…

La que corrió por tu rostro cayendo de mis ojos,
resbaló por tu cuello,
humedeció tu pecho y regó tu corazón
haciéndolo más blando y más comprensivo.
Esa lágrima que no sé por qué magia,
por qué milagro inesperado disolvió las espinas
que suelen ir creciendo en las personas que se aman
y las van arañando sin que la adviertan,
impidiendo que uno se acerque al otro
por miedo a lastimar y uno no quiere decir que las ve,
que las toca, que las siente,
sino que cierra los puños y los ojos y las niega…
Las niega tres veces como Pedro
antes que cante el gallo de la lágrima
y despierte la verdad y por fin despierte la verdad,
sin fórmulas químicas, sin ecuaciones, sin tontos prejuicios.
Todo por una lágrima….
esa que atora al mundo
y el mundo se empeña en no llorar.

Poldy Bird

Enamorarse y no

Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en le cielo
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva.

Enamorarse es presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonaza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio.

Por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Mario Bendetti

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