Poemas, relatos y cuentos

Añorada montaña

¿No nos ofrecen las montañas en un espacio pequeño
un resumen de todas las bellezas de la Tierra?
Los climas y las zonas de vegetación se escalonan
en sus pendientes: en ellas se puede abrazar
en una sola mirada los cultivos, los bosques,
las praderas, los hielos, las nieves,
y cada tarde la luz agonizante del sol
da a las cimas un aspecto maravilloso de transparencia.
En nuestros días ya no se adora a las montañas,
pero al menos aquellos que las conocen
las aman con un amor profundo.

Elisee Reclus


Nevados del Famatina – La Rioja – Argentina

Añorada montaña

Montaña solitaria orlada de neblina,
que en aurora de mayao te despiertas
con el sublime trino de zorzales
que saltarines buscan cada grano
escondido en espigas multiformes.

Vasta montaña que en abundante otoño,
son tus faldas graneros milagrosos
que a la fauna silvestre das sustento
y entre tus copos verdes la cobijas.

Montaña gris que en un invierno frío
se desangra tu piel y te desnuda el viento.
y de polvo te cubre un remolino
y eleva entre sus alas la hoja seca.

Ha ensombrecido el canto de las aves,
son responsos de un funeral sombrío,
la pequeña cascada que coqueta reía,
se transmutó en recuerdo y es solo eco
que reverbera incansable en los peñascos
que inmutables esperan el milagro
para poder vestirse de verde musgo.

La montaña no ha muerto, está herida
late débil su pecho y aun suspira
y llora de dolor con silencioso verso
esperando que vuelva el aguacero.

Para curar sus numerosas llagas
que las dejó la lanza del estío
y que su piel se vista de verde hierba
y de flores silvestres multicolores.

Montaña silenciosa que en los atardeceres
se tiñe de arreboles tu horizonte,
y el aullido de un perro va anunciando
la llegada de la lúgubre noche.

Ya se escucha en la vetusta choza
el melódico canto de una quena
y resplandece sobre el manto oscuro
una luz de zafiro y acero
y titilan engalanando el cielo
miliares y millares de luceros .

Hoy te rezo mi versos montaña mía
con el pecho de un bardo que delira
con la ojota cansada y polvorienta
que trajinó por todos tus caminos.

Montaña majestuosa, madre santa.
de tu barro están hechos mis tendones
y mis huesos son masa de tus riscos
y de tu aroma hiciste el alma mía.

Eugenio Sánchez

La edad del cielo

No somos más
que una gota de luz,
una estrella fugaz,
una chispa, tan sólo,
en la edad del cielo.

No somos lo
que quisiéramos ser,
solo un breve latir
en un silencio antiguo
con la edad del cielo.

Calma,
todo está en calma,
deja que el beso dure,
deja que el tiempo cure,
deja que el alma
tenga la misma edad
que la edad del cielo.

No somos más
que un puñado de mar,
una broma de Dios,
un capricho del Sol
del jardín del cielo.

No damos pie
entre tanto tic tac,
entre tanto Big Bang,
sólo un grano de sal
en el mar del cielo.

Jorge Drexler

Señora de mi misma – 8 de marzo – Día internacional de la mujer

Señora de mí misma

No quiero que la casa me gobierne,
si gobernar mi casa.

No quiero la eficacia del detergente,
si burbujas y colores.

No quiero pisos brillantes,
si una piel reluciente.

No quiero porcelanas y marfiles,
si caricias suaves.

No quiero lujos orientales,
si mil y una noches.

No quiero cuadros valiosos,
si encuadres en mi alma.

No quiero un dormitorio Luis XV,
si auténtica cama de esponsales.

No quiero muebles de categoría,
si creatividad y sabiduría.

No quiero plantas artificiales,
si flores cada día.

No quiero sábanas bordadas,
si apasionadamente labradas.

No quiero chinelas al pié de mi cama,
si pies descalzos en la alborada.

No quiero batones de entrecasa,
si seguridad de desnudez.

No quiero ruleros al acostarme,
si ensortijados sueños.

No quiero cremas rejuvenecedoras,
si arrugas de emociones.

No quiero sexo por compromiso,
si sensuales motivaciones.

No quiero várices serpenteadas,
si arterias aceleradas.

No quiero fríos besos,
si labios incitantes.

No quiero alfombras espectaculares,
si escenas de ocasos.

No quiero cortinas aisladoras,
si transparencia en mis ventanas.

No quiero pájaros enjaulados,
si hijos en libertad.

No quiero joyas valiosas,
si indestructibles alianzas.

No quiero baño de visitas,
si la intimidad de un baño.

No quiero místicas religiones,
si adoraciones.

No quiero tacos altos,
si elevaciones.

No quiero máscaras en las paredes,
si mis diferentes roles.

No quiero palabras exultantes,
si diálogos refrescantes.

Señora de mí misma”. Ser mujer.

Martha Wolff

Qué doloroso es amar…

Qué doloroso es amar…
¡Qué doloroso es amar…
y no poderlo decir!
Si es doloroso saber,
que va marchando la vida
como una mujer querida,
que jamás ha de volver.
Si es doloroso ignorar,
donde vamos a morir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Triste es ver que la mirada,
hacia el sol levanta el ciego;
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila,
a la luz indiferente
y saber que eternamente,
la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.

Pero si es triste mirar
y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Conocer que caminamos,
bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber donde vamos.
Ser un triste peregrino,
de la vida en los senderos,
no podernos detener,
por ir siempre prisioneros,
del amor o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
mas que al tiempo de morir;
¡más doloroso es amar…
y no poderlo decir!

Vivir como yo soñando,
con cosas que nunca vi;
y seguir, seguir andando,
sin saber por qué motivo
ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo,
que pongan al cielo escalas
y ver, que nos faltan alas,
que nos remonten al cielo.
Más si es triste no gozar,
lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor,
que ver el alma morir,
prisionera de un amor
y no poderlo decir.

Joaquín Dicenta

Poema – ¿Qué es la vida?

Este poema de Zenaida pertenece
a su libro Ramillete de Estrellas.
Nos devela en muy hermosas palabras
que la vida es un aprendizaje constante.

Es un plan… una misión…
una obra un destino…
La vida es canal… puente… vía.

La vida es regalar sin esperar…
Recibir sin merecer… Remediar sin cobrar…
Sufrir sin preguntar… ¡Y amar sin exigir!

No es todo ligereza ni todo tragedia…
no es todo luz, ni todo sombra…
no es todo verdad ni todo mentira…

Es una mezcla… un barajar de ingredientes…
un atareo diario…
un aderezo constante de saboreo.

La vida es un mensaje que se lleva…
Un don que se cultiva…
Un compromiso que se cumple…
Una imagen que se transmite…
¡Una respuesta a Dios!

Dar y darse… Ser y sentir… Amar y crecer…
Sembrar y producir… ¡Eso es la vida!

Zenaida Bacardí de Argamasilla

Esta Navidad…

Señor, te pido en esta Navidad.

Señor, te pido en esta Navidad,
y para todo el nuevo año:
Que el dolor no me quite la Fe.
Que la vida no se lleve mi alegría.
Que el trabajo no sea para la ambición.
Que la obra no sea para el mundo.
Te pido que mis sentimientos sean humanos,
mis acciones limpias y mis reacciones por amor.
Que mis pasos o se contaminen,
mis argumentos no se confundan y mis regalos
no se materialicen.

Que no entre la indiferencia a mis soledades.
Que no entre el miedo en mis avances.
Que no entre la presunción en mi sencillez.
Que no entre el rencor en mi corazón.
Que no entre el frió en mi conciencia.
Que no entre la nostalgia en mi pasado.
que no entre el vació en mi presente.
Que no entre la impotencia en mi futuro.
Que no toque el amor en mi puerta cerrada.
Que no llegue tu voz en mis oídos sordos.
Que no pases tu luz por mis rendijas insensibles.

Que el Nacimiento no sea para decorar,
sino para verte nacer.
Que no sea un pretexto para la diversión,
sino una motivación nueva ante el milagro.

Zenaida Bacardí de Argamasilla
Libro: Ramillete de Estrellas