Feliz Navidad 2012
La Navidad es un beso de amor que el señor deposita en nuestras llagas.
La Navidad es acercamiento esperanza y nuevos sueños.
La Navidad nos invita que seamos como el cristal,
suaves al tacto, transparentes a toda mirada.
Ser niños sin malicia y a la vez, vivir sabiamente en un mundo lleno de codicia.
Ser como ríos caudalosos que recorren alegremente
su camino llenando de verdor secas laderas.
¡ Feliz Navidad !
Día del Padre – En mis sueños de niño
El tiempo enmarca los sueños
En tu rostro se dibuja
Una dulzura infinita,
En esos ojos amados,
En donde mi infancia recorro
Y observo en ese pasado…
¡Cuántos desvelos y sueños!
¡Cuantos consejos olvidados!
El otoño tapizó
Tu cabello,
en ese invadir sentimientos
Las ilusiones vividas.

En la promesa de un sueño
Cuando niño acariciabas
Los más preciados momentos
Y jugabas a mi lado.
En el portal de la casa
Te esperaba,
Muchas noches tan despierto…
Otras tantas muy alegre,
Porque a mi lado estabas
Y hablábamos de
¡Tantas cosas!
De la escuela, los amigos,
De los juegos, travesuras
De todas esas diabluras,
De las risas en el parque
Y de las tardes tranquilas.
Hoy, que ha pasado el tiempo
Los años me han entregado
Y sembrado con dulzura
De ese amor que llevas dentro…
Por ser mi héroe de siempre,
Por esos juegos de niño,
Por esos besos de noche
Donde a mi habitación llegabas
De puntitas en silencio
Y me abrigabas tan tierno…
Por esas palabras tuyas,
Tan amadas…
“Mi papito”…
Así te nombraba…PADRE
Por los años que aun esperan
Por los mágicos momentos
Y el eterno DIA
Donde sellaré con besos
Tu nombre
¡PADRE ADORADO!
Editaré en gran cariño
con letras de Oro grabadas
En páginas de nuestra historia
Y de una promesa
Que jamás será olvidada,
Cuando acaricié tu rostro
Y cobijaste en tus brazos
La infancia de todos mis sueños.
Amado Cervantes
Las manos del abuelo
Hay manos que triunfan al quedarse vacías y otras como puños que no conservan nada.
Ernestina De Champourcín
¡Nunca volveré a ver mis manos de la misma manera!
El abuelo, con noventa y tantos años, sentado débilmente en la banca del patio. No se movía, solo estaba sentado cabizbajo mirando sus manos. Cuando me senté a su lado no se dio por enterado y cuanto más tiempo pasaba, más me preguntaba si estaría bien. Finalmente, no queriendo realmente estorbarle sino verificar que estuviese bien, le pregunté cómo se sentía.

Levantó su cabeza, me miró y sonrió. “Sí, estoy bien, gracias por preguntar”, dijo en una fuerte y clara voz.
“No quise molestarte, abuelo, pero estabas sentado aquí simplemente mirando tus manos y quise estar seguro de que estuvieses bien”, le expliqué.
“¿Te has mirado jamás tus manos?” preguntó. “Quiero decir, ¿realmente nada más mirarte las manos?”
Lentamente abrí mis manos y me quedé contemplándolas. Las volví, palmas hacia arriba y luego hacia abajo. No, creo que realmente nunca las había observado, le dije mientras intentaba averiguar qué quería decirme. El abuelo sonrió y me contó esta historia:
“Detente y piensa por un momento acerca de tus manos, cómo te han servido bien a través de los años. Estas manos, aunque arrugadas, secas y débiles han sido las herramientas que he usado toda mi vida para alcanzar, agarrar y abrazar la vida.
Ellas pusieron comida en mi boca y ropa en mi cuerpo. Cuando niño, mi madre me enseñó a plegarlas en oración. Ellas ataron los cordones de mis zapatos y me ayudaron a ponerme mis botas. Han estado sucias, raspadas y ásperas, hinchadas y dobladas. Se mostraron torpes cuando intenté sostener a mi recién nacido hijo. Decoradas con mi anillo de bodas, le mostraron al mundo que estaba casado y que amaba a alguien muy en especial.
Ellas temblaron cuando enterré a mis padres y esposa y cuando caminé por el pasillo con mi hija en su boda. Han cubierto mi rostro, peinado mi cabello y lavado y limpiado el resto de mi cuerpo. Han estado pegajosas y húmedas, dobladas y quebradas, secas y cortadas. Y hasta el día de hoy, cuando casi nada más en mí sigue trabajando bien, estas manos me ayudan a levantarme y a sentarme, y se siguen plegando para orar.
Estas manos son la marca de donde he estado y la rudeza de mi vida. Pero más importante aún, es que son ellas las que Dios tomará en las Suyas cuando me lleve a Casa. Y con mis manos, Él me levantará para estar a Su lado y allí utilizaré estas manos para tocar Su Rostro”.
Nunca volveré a mirar mis manos de la misma manera. Pero recuerdo que Dios estiró las Suyas y tomó las de mi abuelo y se lo llevó a casa.
Cuando mis manos están heridas o dolidas, pienso en el abuelo. Sé que él ha recibido palmaditas y abrazos de las manos de Dios. Yo también quiero tocar el rostro de Dios y sentir Sus manos en el mío.
Nuestras manos son una genuina bendición… de hecho, basta imaginarnos el vernos privados de ellas o su uso para darnos cuenta de cuán importantes son.
Otra cosa que la historia de hoy me hizo pensar fue lo que hacemos con esas manos en cuanto a nuestras relaciones con los demás: ¿las usaremos para abrazar y expresar cariño y afecto o las esgrimiremos para exhibir ira y rechazo? Ojalá que este pensamiento nos ayude a escoger con sabiduría.
Enviado por Liz
Celebrando el Día del Trabajo – Lo esencial
Lo esencial no está en ser poeta, ni artista, ni filósofo,
Lo esencial es que cada uno tenga la dignidad de su trabajo,
la conciencia de su trabajo el orgullo de hacer las cosas bien,
el entusiasmo de sentirse satisfecho de querer lo suyo.

Es la sana recompensa de los fuertes,
de los que tienen el corazón robusto y el espíritu límpido
Dentro de los sagrados números de la naturaleza,
ninguna labor bien hecha vale menos,
ninguna vale más, todos somos algo necesario
y valioso en la marcha del mundo.
El que construye la torre y el que construye la cabaña,
el que teje los mantos imperiales
y el que cose el traje humilde del obrero,
el que fabrica las sandalias de seda imponderables
y el que teje la ruda suela que defiende en la heredad
el pie del trabajador.
Todos somos algo, representamos algo, hacemos vivir algo,
en la siembra del grano que sustenta nuestro cuerpo vale tanto
como el que siembra la semilla que nutre nuestro espíritu,
como que en ambas labores hay envuelto algo trascendental
noble y humano: dilatar la vida.
Tallar una estatua, pulir una joya, aprisionar un ritmo,
animar un lienzo son cosas admirables, hacer fecunda
la heredad estéril y poblarla de florestas y manantiales,
tener un hijo inteligente y bello y luego pulirle y amarle;
enseñarle a desnudarse el corazón y a vivir a tono
con la armonía del mundo, esas son cosas eternas.
Nadie se avergüence de su labor, nadie repudie su obra,
si en ella a puesto el afecto diligente y el entusiasmo fecundo,
nadie envidie a nadie, que ninguno podrá regalarle el don ajeno,
ni restarle el propio, la envidia es una carcoma
de las maderas podridas, nunca de los árboles lozanos,
ensanche y eleve cada uno lo suyo, defiéndase
y escúdese contra toda mala tentación.
Que si en la palabra religiosa de Dios nos da el pan nuestro
de cada día, en la satisfacción del esfuerzo legitimo nos brinda
la actividad y el sosiego, lo triste, lo malo,
lo dañino es el enjuto del alma, el que lo niega todo,
el incapaz de admirar y de querer, lo nocivo el es necio,
el inmodesto, el que nunca ha hecho nada y lo censura todo,
el que jamás ha sido amado y repudia el amor; pero el que trabaja,
el que gana su pan y nutre su alegría, el justo, el noble,
el bueno, para ese sacudirá el porvenir sus ramajes
cuajados de flores y rocíos, ya tale montes o cincelé poemas.
Nadie se sienta menos, nadie maldiga a nadie,
nadie desdeñe a nadie, la cumbre espiritual del hombre
ha sido el retornar al abrazo de las cosas humildes.
Alfonso Guillen Zelaya
Conserva la amistad
Conserva la amistad de tus amigos.
¡No seas ingrato!

Si recibiste favores de alguien, no lo olvides,
no lo borres de la rueda de tus amistades.
No hieras a tus amigos, no ofendas a los que muchas veces
se sacrificaron para darte momentos de alegría.
No niegues tu cariño a los que se desvelaron
para proporcionarte felicidad.
Deja estampada, en cada día de tu vida,
toda la bondad que existe en el fondo de tu corazón.
Carlos Torres Pastorino
Día de la Tierra – Poema La semilla
22 de abril – Día de la Tierra. Desde 1970, se conmemora el nacimiento del movimiento y la conciencia medio ambiental.
Fue celebrado por primera vez el 22 de abril 1970, cuando el senador norteamericano Gaylord Nelson instó a miles de estudiantes para desarrollar proyectos que despierten la sensibilización medio ambiental en sus comunidades. Gaylord también movilizó a los políticos para que incluyan en sus agendas la problemática ambiental y la utilización de energías renovables.

La semilla
No te oí caer
del árbol de la Madre Tierra.
No te oí gritar ni llorar
en tu humilde llegada.
No te oí suspirar
mientras crecias en silencio.
No oí un porqué,
porque Dios hizo de tí lo que eres.
Y aún asi tu silencio habla
de confianza, fuerza y determinación
mientras te abres paso
a través de la Tierra hacia la Luz.
Harry Alfred Wigget


