La creatividad
La creación de algo nuevo no se logra con el intelecto,
sino por el instinto lúdico que actúa desde una necesidad interior.
La mente creativa juega con los objetos que ama. Carl G.Jung
Combinar lo que existe para obtener algo nuevo
es el comienzo de la creatividad, en esa reorganización
surgen distintas soluciones a problemas. Todos somos creativos!
En este texto, Osho nos invita a pensar sobre la creatividad en la vida diaria.

Creatividad
La creatividad es la cualidad que pones en la actividad que estás haciendo.
Es una actitud, un enfoque interior: cómo ves las cosas…
No todo el mundo puede ser un pintor, tampoco hay necesidad.
Si todo el mundo se convirtiera en pintor, el mundo sería muy feo;
sería difícil vivir.
No todo el mundo puede ser un bailarín; tampoco hay necesidad.
Sin embargo todo el mundo puede ser creativo.
Hagas lo que hagas, si lo haces gozosamente, si lo haces amorosamente,
si el acto de hacerlo no es puramente económico, entonces es creativo.
Si, debido a eso algo crece en tu interior, si te produce crecimiento,
es espiritual, es creativo es divino.
Te vuelves más divino a medida que te vuelves más creativo.
Todas las religiones del mundo han dicho que Dios es el creador.
No sé si él es el creador o no; sin embargo sé una cosa:
cuando más creativo te vuelvas, más divino te volverás.
Cuando tu creatividad llega a un clímax, cuando toda tu vida
se vuelve creativa, vives en Dios. Así que, él debe ser el creador,
porque la gente que ha sido creativa ha estado muy cerca de él.
Ama lo que hagas. ¡Sé meditativo mientras lo haces, sea lo que sea!
Osho
Frase del día – 10 de febrero

La sonrisa es muy importante para mejorar la autoestima. Cuando sonreímos, aunque no sintamos nada, nuestro cerebro lo entiende como una señal de que todo va bien y manda un mensaje al sistema nervioso central para que libere las beta-endorfinas, que dan a la mente una respuesta positiva. Se dice que una sonrisa cuesta menos que la electricidad, pero que da más luz. Además, con cada sonrisa que le damos a alguien o a nosotros mismos sembramos una semilla de esperanza.
Comprender es perdonar
Cuando estás enamorado, te sorprendes a ti mismo mirando a todo el mundo con ojos distintos; te vuelves generoso, compasivo, bondadoso, donde antes tal vez eras duro y mezquino. E, inevitablemente, los demás comienzan a reaccionar contigo de la misma manera, y no tardas en comprobar que vives en un mundo de ternura que tú mismo has creado. En cambio, cuando lo que predomina en ti es el mal humor y te irritas fácilmente y te muestras ruin, suspicaz y hasta paranoide, enseguida compruebas que todo el mundo reacciona ante ti de manera negativa, y te encuentras viviendo en un mundo hostil, creado por tu mente y tus emociones.

¿Cómo podrías intentar crear un mundo feliz, amable y pacífico? Aprendiendo el sencillo y hermoso, aunque arduo, “arte de mirar”. Se trata de hacer lo siguiente: cada vez que te encuentres irritado o enojado con alguien, a quien tienes que mirar es a ti, no a esa persona. Lo que tienes que preguntarte no es: “¿Qué le pasa a ese individuo?”, sino: “¿Qué pasa conmigo, que estoy tan irritado?”. Intenta hacerlo ahora mismo. Piensa en alguna persona cuya sola presencia te saque de quicio y formúlate a ti mismo esta dolorosa pero liberadora frase: “La causa de mi irritación no está en esa persona, sino en mí mismo”. Una vez dicho esto, trata de descubrir por qué y cómo se origina esa irritación. En primer lugar, considera la posibilidad, muy real, de que la razón por la que te molestan los defectos de esa persona, o lo que tú supones que lo son, es porque tú mismo tienes esos defectos; lo que ocurre es que los has reprimido, y por eso los proyectas inconscientemente en el otro. Esto sucede casi siempre. aunque casi nadie lo reconoce. Trata, pues de descubrir los defectos de esa persona en tu propio interior, en tu mente inconsciente, y tu irritación se convertirá en agradecimiento hacia dicha persona que con su conducta te ha ayudado a desenmascararte.
Otra cosa digna de considerar es la siguiente: ¿No será que lo que te molesta de esa persona es que sus palabras o su comportamiento ponen de relieve algo de tu vida y de ti mismo que tú te niegas a ver? Fíjate cómo nos molestan el místico y el profeta que parecen alejarse mucho de lo místico o de lo profético cuando nos sentimos cuestionados por sus palabras o por su vida.
Una tercera cosa también está muy clara: tú te irritas contra esa persona porque no responde a las expectativas que has sido “programado” para abrigar respecto a ella. Tal vez tengas derecho a exigir que esa persona responda a tu “programación” siendo, por ejemplo, cruel o injusta. en cuyo caso no es preciso que sigas considerando esto. Pero, si tratas de cambiar a esa persona o de poner fin a su comportamiento, ¿no serías mucho más eficaz si no estuvieras irritado? La irritación sólo conseguirá embotar tu percepción y hacer que tu acción sea menos eficaz. Todo el mundo sabe que, cuando un deportista pierde los nervios, la calidad de su juego decrece, porque la pasión y el acaloramiento le hacen perder coordinación. En la mayoría de los casos, sin embargo, no tienes derecho a exigir que la otra persona responda a tus expectativas; otras personas en tu lugar, ante dicho comportamiento, no experimentarían irritación alguna. No tienes más que pensar detenidamente en esta verdad, y tu irritación se diluirá. ¿No es absurdo por tu parte exigir que alguien viva con arreglo a los criterios y normas que tus padres te han inoculado?
Finalmente, he aquí otra verdad que deberías considerar: teniendo en cuenta la educación, la experiencia y los antecedentes de esa persona. seguramente no puede dejar de comportarse como lo hace. Alguien ha dicho, con mucho acierto, que comprender todo es perdonar todo. Si tú comprendes realmente a esa persona, la considerarás como una persona deficiente, pero no censurable, y tu irritación cesará al instante. Y enseguida comprobarás que comienzas a tratar a esa persona con amor y que ella te responde del mismo modo, y te encontrarás viviendo en un mundo de amor que tú mismo has creado.
Anthony De Mello
Frase del día – 9 de febrero

Si te lo propones con firmeza, con valor, con toda la fuerza de tu voluntad, serás mejor persona, un mejor ser humano y mejorarás tu calidad de vida, haciendo felices a quienes te aman y te rodean.
Mensajes del corazón
El amor es la respuesta de a todo.
El amor no es una abstracción,
sino una energía de verdad.
Empieza a entrar en contacto con Dios en tu interior.
Siente el amor.
Expresa el amor.
El amor disuelve el miedo.
Cuando se siente amor no puede temerse nada.
Como todo es energía,
y el amor abarca todas las energías,
todo es amor.

Nuestros corazones conocen el camino
de la felicidad y la paz interior.
Prácticas espirituales
como la meditación y la oración
nos recuerdan lo que ya sabemos.
Cuando nos olvidamos
del mensaje de nuestro corazón
y caemos en la rutina y en los baches de la vida,
nos sentimos insatisfechos y desdichados.
Brian Weiss
Frase del día – 8 de febrero

Un requisito indispensable para que alguien pueda quererte y para merecer el cariño de los demás, es comenzar por amarnos, muchísimo, nosotros mismos, con todo lo que esto significa. Piénsalo.
Pensamientos – Otras vidas
Dentro de nuestras formas humanas hay un ser espiritual. Dicen que en el momento de la muerte, la mente abandona el cuerpo y viaja a la vida siguiente, al igual que el huésped deja el hostal y se traslada a otro lugar.

¿Qué piensan célebres filósofos y poetas sobre otras vidas?
He aquí la respuesta…
He estado antes aquí, pero no sabría decir cuándo,
conozco la hierba que hay más allá de la puerta,
el aroma sano y penetrante, el rumor acompasado,
las luces de la costa.
Habías sido mía antes,
no puedo decir cuánto tiempo hace de ello;
pero justo cuando giraste
para ver volar la golondrina,
un velo cayó y lo supe todo de los tiempos pasados.
Dante Gabriel Rossetti
Nuestro nacimiento es un sueno y un olvido;
el alma que amanece con nosotros, nuestra estrella,
tuvo su lugar en otra parte,
y viene de muy lejos,
aunque no en un olvido absoluto
ni en completa desnudez,
pues llegamos arrastrando nubes de gloria desde Dios, nuestra morada.
El cielo nos rodea en nuestra infancia.
William Wordsworth
Una prueba fehaciente de que los hom¬bres conocen la mayoría de las
cosas antes de nacer es el hecho de que cuando son sim¬ples niños
llegan a entender innumerables fenómenos con tal rapidez que es
evidente que no los están comprendiendo por prime¬ra vez, sino que los
recuerdan, los traen a la memoria…
Cicerón
Siempre había tenido la sensación de que mi vida, tal como la viví era
una historia sin principio ni final. Me sentía como un fragmento
histórico, un pasaje aislado, al que no precede ni sigue ningún texto.
Po¬día imaginarme perfectamente que tal vez había vivido en siglos
anteriores y me ha¬bía hecho preguntas que todavía no era capaz de
responder; que tenía que volver a nacer porque no había cumplido la
tarea que se me había asignado.
Carl Jung
El alma del hombre es como el agua.
Viene del cielo,
se eleva hacia el cielo
y vuelve después a la tierra,
en un eterno retorno.
Goethe
El hombre vive y muere muchas veces
entre sus dos eternidades,
la de la estirpe y la del alma,
y la vieja Irlanda lo sabía.
Muera el hombre en su leche
o bien caiga por arma de fuego,
un breve separación de los suyos
es lo único que debe temer.
Aunque es larga la tarea de los sepultureros,
sus palas son resistentes y sus musculos fuertes.
No hacen sino devolver a los que entierran
a la mente de los hombres.
W. Yeats
Ningún hombre es una isla, ni está completo en sí mismo.
Todo hombre es un trozo del continente,
una parte de la totalidad.
La muerte de cualquier hombre me empequeñece,
porque estoy integrado en la humanidad.
Por eso no envíes a nadie a preguntar
por quién doblan las campanas, porque doblan por ti.
John Donne
Apercibiéndome de que existo en este mundo,
estoy convencido que, en una forma u otra,
existiré siempre; y a pesar de todos los
inconvenientes que conlleva la vida humana,
no pondré reparos a una nueva edición de la mía,
esperando, sin embargo, que las erratas
de la última puedan ser corregidas.
Benjamín Franklin
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